Inteligencia emocional

Reencuentro con “El Arte de la Prudencia”

El día que me ayudó a conseguir el último quesito en una competida partida de “trivial” me convertí en “follower” de Gracián.

Te sitúo. Un fin de semana cualquiera. Finales de los 90. Amigas, amigos. Banquete pantagruélico como merece una celebración que se precie. Siempre hay algo que celebrar. Tiempos de cercanía social y contacto …

Alguien sugiere -con la vehemencia de momentos como éste- que juguemos un trivial. Ligero debate. Decisión: ¡por supuesto! Apuestas. Competición sin piedad. A falta de un quesito para la victoria en la lucha final. Ultima pregunta: ¿Quién dijo “lo bueno si breve dos veces bueno”? GRACIAN, fue GRACIAN. Quesito y partida.

Aragonés del SXVII, Baltasar Gracián goza de plena vigencia al escribir este post: una atípica semana santa que agoniza sin procesiones, pasos ni paseos. En este tiempo de introspectivo confinamiento en el que las “cofradías del exabrupto” campan por doquier.

Profetas del pasado, viven instalados en la permanente profecía autocumplida: la realidad les da sólo aquello que buscan.

¡Qué buen momento para reencontrarme con los aforismos de “El arte de la prudencia”! (Ed. Temas de Hoy, Madrid, 1998)

Con casi 400 años de rabiosa actualidad, se trata de un “libro de bolsillo” con sugerencias prácticas para enfrentarse a un “mundo competitivo y hostil” Precuela de los “best sellers”de autoayuda.

Siguiendo el refrán que inspira este post, te sugiero dos de las 300 dosis de sensatez que nos inocula Baltasar. Sin demasiado éxito al tratar de extender la “inmunidad de rebaño” frente a la imprudencia.

176. “Saber, o escuchar a quien sabe. Sin entendimiento no se puede vivir, o propio, o prestado; pero hay muchos que ignoran que no saben y otros que piensan que saben, no sabiendo. Los errores de la estupidez son irremediables, pues como los ignorantes no se tienen por tales, no buscan lo que les falta. Algunos serían sabios si no creyesen serlo. Por eso, aunque son raros los oráculos de prudencia, viven ociosos, porque nadie los consulta. Pedir consejo no disminuye ni la importancia ni la capacidad, sino que las acredita. Al entrenarse con la razón se evita el ataque de la mala suerte”

 261. No seguir adelante con la necedad. Algunos convierten el error en una obligación: como se equivocaron al comienzo creen que por constancia hay que continuar. En su fuero interno ven el error, pero en su exterior lo excusan. Por eso su imprudencia inicial se convierte a los ojos de todos en necedad. No obligan ni las promesas irreflexivas ni la determinación equivocada. Pero algunos persisten en su torpeza inicial y siguen adelante con su escasa inteligencia: quieren ser constantes de modo impertinente.”

Interesantes tips que destilan sentido común. Necesarios aforismos para practicar/reivindicar en tiempos de tribulaciones …

Un pensamiento sobre “Reencuentro con “El Arte de la Prudencia”

  1. Sergio

    Gracias Javi por traernos a Gracián y su Arte de la prudencia. Cada vez que viene a mis manos la agudeza intelectual de algún clásico experimento dos sentimientos opuestos, por un lado admiración y gratitud. Y por otro algo de decepción mezclada con desesperanza. ¡ Desde hace cuanto sabemos estas cosas y cuántas veces más las tenemos que oír para hacerlas nuestras y cuánto tiempo tiene que pasar hasta que eso suceda! Por lo visto, el destino no tiene prisa…

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