Inteligencia emocional

Tomar al padre y a la madre

Gurdjieff, entre otras muchas cosas, introdujo la ley del tres, por la cual entre dos fuerzas que son duales (activa y pasiva) aparece una que es neutralizante y que permite el avance.

Dualidad o polaridad

La dualidad implica contener en una misma cosa dos principios que en apariencia son opuestos (bueno o malo, realismo o idealismo, mente o emoción), mientras que el término polaridad integra ambas cualidades, de tal manera que algo es bueno y malo, realismo e idealismo, mente y emoción.

“Lo vivo y lo muerto son la misma cosa en nosotros, lo despierto y lo dormido, lo joven y lo viejo: lo uno, movido de su lugar, es lo otro. Y lo otro, a su lugar devuelto, lo uno”. Heráclito

En este eje polar, aparece una tercera opción, un punto cero, que desde la terapia Gestalt, se denomina indiferencia creativa, a partir del cual empieza la diferenciación, en la que si un elemento se mueve hacia un extremo, el otro se mueve hacia el contrario.

Integración

“Nos encadena lo que rechazamos, y sólo lo que amamos nos hace libres”. Joan Garriga

Muchas veces sucede, que negamos partes nuestras que no somos capaces de tomar o ver en nosotros, pero si podemos percibir en los demás, perdiéndonos parte de nuestras posibilidades. Recibimos mandatos familiares que nos dicen cómo ser o actuar, lo que sucede es que a veces tomamos sólo una parte de nuestro linaje, asimilando únicamente lo que nos viene de la parte materna o de la parte paterna, negando así una de las ramas. Pero al negar una parte, rechazamos la otra polaridad desdibujando una parte de la identidad.

Para ser funcionales y no estar buscando afuera personas o situaciones que llenen esos huecos incompletos, es necesario integrar ambas polaridades.

 

Tomar al padre y a la madre

 

Tomar a padre y a la madre es, desde las constelaciones familiares, honrarlos, aceptarles tal y como son, aceptando así la propia biografía, teniendo en cuenta que hicieron lo mejor que pudieron teniendo en cuenta sus circunstancias. Significa darles el lugar que ocupan sin intentar ejercer un rol que no nos corresponde.

Interiorizamos a nuestros padres tomándolos como modelos, y sólo cuando somos capaces de sanar el vínculo con ellos es posible sanar el vínculo con nosotros mismos.

Muchas veces sucede que hemos  integrado más uno de los linajes excluyendo al otro, de tal manera que asumimos cómo hay que ser desde papá o mamá, lo que desde una perspectiva dualista es negar una parte de lo que somos. Por eso es importante aplicar la ley del tres e integrar ambas partes, de tal manera que seamos más libres y podamos integrar ambas energías para poder estar en el mundo desde el adulto que somos y no desde el niño o la niña que busca completarse a través de lo externo.

Una de las cosas que puede ayudar es hacer un ejercicio de ver cuáles son los mandatos familiares del linaje materno y paterno y buscar desde ahí la integración de ambos.

 

 

 

 

 

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