Inteligencia emocional

Homeostasis, el equilibrio de nuestra salud

La homeostasis es la capacidad que tiene cualquier organismo para equilibrarse, de tal manera que permite a cualquiera entrar una dinámica constante de autorregulación en la que compensa los cambios que se dan en el entorno.

Queremos mantener nuestro status quo

Todos los sistemas tienen un instinto conservacional que hacen que se resistan a los cambios y ante cualquier forma de transformación, o bien nos resistimos a ella, o bien nos adaptamos, generando así un nuevo equilibrio, Ya sabemos esa típica frase de “a lo que te resistes, persiste”, pero una cosa es saberlo y otra interiorizarlo, salir fuera de lo conocido produce miedo, frustración, rabia y un desasosiego muy grande en muchos casos, por lo que muchas veces se evade, se minimiza o se resiste al mismo. Son los llamados “mecanismos de defensa” que obstaculizan el poder satisfacer las necesidades y que en muchos momentos aparecen cuando aún no se está preparada/o para afrontarlas.

Homeostasis y sentimientos

La homeostasis psicológica, tiene que ver con tratar de balancear las necesidades, es decir, la capacidad que tiene el ser humano para satisfacer sus propias necesidades a través de las conductas que realiza. Si la necesidad se ve satisfecha, el resultado serán sentimientos de valencia positiva y si no son satisfechas, sentimientos de valencia negativa.

Pongamos por caso que te das cuenta que tienes sed, simplemente te levantas, vas a por un vaso de agua, lo bebes y después de ver si es suficiente para calmar la sed, te retiras para proseguir con tus cosas, el resultado será el de haber completado una necesidad, pero esto es más complicado de ver en otros ámbitos, por ejemplo, llevas tiempo durmiendo mal, con cansancio y con necesidad de bajar el ritmo de trabajo, puede que seas consciente de ello, pero que haya algo que interrumpa el ciclo de satisfacción de necesidades, esto puede ser por ejemplo: no darte ni siquiera cuenta del cansancio acumulado, actuar bajo alguna creencia fuertemente arraiga tipo “el trabajo es lo primero y no puedo descansar”, pensar que si te cuidas estás siendo egoísta etc.

El resultado, a la larga, de sostener esa necesidad no satisfecha, será una enorme insatisfacción que agota e incluso puede enfermar.

Perls, Hefferline y Goodman, en el libro: “Terapia Gestalt”, afirmaban lo siguiente sobre la definición de emoción: “La emoción es la consciencia inmediata e integradora de la relación entre el organismo y el entorno

La restauración del equilibrio

A los procesos que restauran el equilibrio, se les denomina desde la psicoterapia Gestalt, autorregulación organísmica, donde la persona recupera la capacidad de ponerse en contacto con sus necesidades internas, tanto físicas como psicológicas, y desde ahí se restablece la salud.
Pero como la única constante es el cambio, estamos todo el tiempo adaptándonos al entorno, y esta capacidad depende de muchos factores, tanto externos: condiciones socioeconómicas y socioculturales, como internos (carácter y recursos personales), y o bien se cambia la causa del malestar o restauramos el equilibrio. Para ello algunas pautas son:

– Aceptar el cambio sin oponerse a el, dilatarlo genera sufrimiento
– Averiguar qué cual es la necesidad prioritaria
– Averiguar que interrumpe la satisfacción de esa necesidad
– Tener una visión completa de la situación sin polarizar ninguna de las partes
– Pedir ayuda en el caso de que sea necesario

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