Inteligencia emocional

Sobre los miedos que nos persiguen y atrapan

Hace ya unos cuantos años mi buen amigo Rogelio Fernández escribía en este blog una entrada titulada Miedos en la que en pocas líneas describía muchos de los miedos a los que nos enfrentamos en nuestra vida, bien de forma puntual o recurrente… Reproduzco aquí algunos de los que señalaba y que son “viejos conocidos” por los que más de una vez me he dejado atrapar y arrastrar: “Miedo a que descubran cómo somos realmente y miedo también a que no lo hagan nunca. Miedo a estar solos y miedo a comprometernos para siempre con alguien o con algo. Miedo a morir y a vivir (que no es otra cosa que envejecer, que crecer). […] Miedo de cambiar y también de no hacerlo. Miedo de mirarte profundamente y hacerte responsable de lo que ves”.

La cantante, compositora y comunicadora Sheila Blanco, en Pájaros negros (recomiendo vivamente escuchar la canción), transmite de una forma desgarradora qué son los miedos. Como ella misma dice en la descripción del vídeo: “Los pájaros negros son una metáfora de mis miedos. Miedos que de pronto me abordan y se me agarran por dentro. El miedo, ese sentimiento que brota libremente y aprisiona. En este poema están concentrados el vértigo y la incertidumbre que siento en ocasiones a la hora de mostrarme, que es lo que para mí supone enseñar algo que he creado. Gracias a la admiración que tengo hacia estas autoras [las poetas del 27] y a lo tremendamente inspiradoras que han sido todas ellas para mí, he logrado, al menos por unos instantes, espantar a esos pájaros negros”. El estribillo de la canción es tremendamente gráfico:

Ahí vienen los pájaros negros a picotearme.

Ahí vienen los pájaros negros a pisotearme.

Ahí vienen graznando sus gritos a perturbarme

que se haga la luz y el silencio a salvaguardarme.

Esos “pájaros negros” que cada uno tenemos y que nos sobrevuelan y perturban seguramente nunca van a desaparecer y se pueden manifestar de formas diferentes a lo largo de la vida, como me dijo una psicóloga hace muchos años. Lo que tenemos que hacer es aprender a vivir con ellos y a no dejar que nos paralicen. Si algo he aprendido en esta pandemia es que vivir desde el miedo es no vivir, sobre todo, porque nos aleja del contacto con los demás y nos desconecta de las relaciones. Pero vivir de espaldas al miedo tampoco es lo más aconsejable. El miedo nos da información, nos prepara para responder a una situación que percibimos como peligrosa. Aunque hay muchos miedos que nuestra mente construye y alimenta y que no son reales. El miedo nos puede llevar a ‘lugares’ no deseados.

En el Episodio I La Amenaza Fantasma de StarWars, Yoda le dice una frase memorable a Anakin Skywalker: “El miedo es el camino hacia el lado oscuro. El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. Percibo mucho miedo en ti”. Jorge Drexler en su canción La Guerrilla de la Concordia (bonito oxímoron) señala que: “El odio es lazarillo de los cobardes”.

¿Cuál puede ser el antídoto del miedo? Creo que el mejor para ese miedo que nos puede llevar al lado oscuro es el amor. Por eso, siguiendo el consejo de Jorge Drexler, “¡Armémonos de valor, hasta los dientes! El miedo salió de su fosa y hoy ¡amar es cosa de valientes!”.

Referencias

 

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