Inteligencia emocional

Querido profesor

Hola profesor*:

Me apetece encontrarme contigo entre líneas escritas de mi puño y letra. Hoy me apetece hacerte este pequeño regalo, porque te lo mereces, pero también porque lo creo necesario después de tres años, de una manera o de otras, acompañándome.

Antes de nada, decirte que esta no es ninguna carta de peloteo, no es una carta para que me subas nota en el examen de mañana ni para conseguir nada a cambio. Esta carta está por encima de todo eso. Esta carta es incondicional, y te la hago porque me apetece y me parece justo que sepas cómo me he sentido estos tres años contigo, ya no solo como profesor, sino como maestro de vida. Además, como tú bien dices o me enseñaste, es un buen ejercicio de inteligencia emocional ¿no? De todas formas, sabes de sobra que esto de las emociones es un tanto complejo, por lo que seguramente me quede corta en palabras.

Yo te “compré” en primero. No te voy a decir que el primer día de clase, porque, para qué engañarnos […]. Pero a medida que pasaban los días te empecé a coger un cariño especial, porque me demostraste que eras más que un profesor, mucho más. Me demostraste que te preocupabas por nosotras, porque creciésemos, en lo académico, pero también en lo espiritual. Nos agitaste, nos abofeteaste (con cariño siempre) en su debido y pertinente momento, nos dijiste que no, pero también que sí, nos presionaste, pero también nos motivaste. En definitiva, contigo hemos vivido una auténtica montaña rusa de emociones de la que yo he salido más viva que nunca. Y todo ello lo hiciste porque te importamos, porque querías lo mejor para nosotras. Y puede que nosotras, por nuestra parte, no supimos valorarlo en su momento; pero no nos culpes por ello, pues a día de hoy estoy segura de que la mayoría te lo agradecemos (y, si no, no te preocupes que nos daremos cuenta de ello muy pronto).

Yo, personalmente quería mostrarte mi gratitud por todo lo que me has enseñado este tiempo, pero sobre todo por lo que me he convertido. Por te te puedo asegurar que después de estos tres años, soy una persona distinta, soy una versión mejorada de mí. Y tú, mi querido [profesor], has contribuido a ese proceso de crecimiento personal, con tus consejos, empujoncitos y sonrisas que lo decían todo. No sabría explicarlo, pero digamos que de todas las piezas del puzle de lo que me compongo, alguna que otra lleva tu nombre.

Para mí, tus clases eran un auténtico chute de adrenalina. Nunca sabía lo que me iba a encontrar, pero sabía que de ellas saldría habiendo aprendido algo nuevo cada día. Cada día contigo era un reto nuevo, que me ponía la vida delante y del que sacar provecho y aprender y crecer. Pero lo bonito de todo esto es que tú también has crecido con nosotras, […], de la mano, poquito a poquito, y que nosotras también hemos dado y enseñado cosas con todo nuestro cariño y amor. Porque por mentira que te parezca, eres muy querido, y eso se palpa. A mí me enamoraste en muy poco tiempo, y al igual que yo, seguro que a muchas más también.

Me da mucha pena que nuestros caminos se separen, pero espero que tampoco lo hagan demasiado y podamos seguir compartiendo y viviendo por mucho más tiempo. Estamos en un espacio y en un momento en el universo en el que, por algún motivo, coincidimos, y estoy muy agradecida por ello. Has sido una persona que, de un modo u otro, ha marcado mi vida. Por eso, de todo corazón quería decirte que significas mucho para mí y que te deseo lo mejor del mundo en esta vida. Y que, si fuiste tú, como bien dices, “quien me descubriste” fue porque solo tú supiste sacar lo mejor de mí y renacer a la verdadera [persona que soy].

Cuídate mucho y espero que nos veamos pronto entre algún que otro café o cerveza. por qué no.

Te adora… tu pequeño gran descubrimiento.

*Esta carta me la enseño un profesor mío cuando empecé a dar clases en la Universidad. Siempre he querido recibir una parecida… y por trasmitir lo que hay detrás de ella trabajo.

3 pensamientos sobre “Querido profesor

  1. Lola

    Emocionada!!! Enamorada de nuestra labor docente!!! Docentes y alumnos, un gran equipo!!! Juntos aprendemos, juntos crecemos en nuestra interacción diaria. Todos somos pieza clave, de ahí nuestra responsabilidad y necesidad de compromiso. Porque somos el adulto con quién trabajan, construyen más horas. Porque ellos son las personas con quienes compartimos más experiencias.
    Mucho por decir y más por vivir.

  2. Arantza Echaniz Barrondo

    Reconocimientos así son los que cargan las pilas de cualquiera que nos dedicamos a esta bella tarea de la educación!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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