Inteligencia emocional

Sé consciente de las actitudes y las cualidades comunicativas

Serie IBETI

Equipo DAMA: María Arruti, Biarritz Fernandez, Anne Galarraga, Nerea Zimmermann

Un buen comunicador debe saber adaptarse a distintas situaciones, entornos o personas. Para ello, deberá cambiar su actitud y deberá utilizar distintas cualidades en cada momento para que la comunicación sea fructífera y para que todos los integrantes del proceso de comunicación puedan aportar su granito de arena.

Por actitud se puede entender la definición de la Real Academia Española, “disposición de ánimo manifestada de algún modo” (RAE, 2015). Tomando como base dicha definición, podemos decir que la actitud es el comportamiento que toma el individuo ante una persona, objeto o situación. A causa de ello el individuo puede expresar ese sentimiento mediante su cuerpo, como la Real Academia Española dice: “postura del cuerpo humano, especialmente cuando es determinada por los movimientos del ánimo, o expresa algo con eficacia” (RAE, 2015).

Se transmiten de generación en generación, es decir, son algo que hemos ido adquiriendo desde pequeños. Según las circunstancias que vivimos y los valores que hemos obtenido, se construyen ciertas actitudes. Así pues, la situación en la que nos encontremos repercute a la hora de tomar una actitud u otra. Por ejemplo, si en una situación la mayoría reacciona de una manera determinada, debido a la presión que la mayoría ejerce en ese individuo, su actitud será la misma que los demás y no expresará lo que realmente piensa o quiere.

Desde el punto de vista de la comunicación, se pueden distinguir dos tipos de actitudes. Por un lado, las actitudes positivas, aquellas que ayudan a que una comunicación sea fluida y correcta. Por ejemplo, si dos personas se conocen y mantienen una buena relación de amistad, su actitud comunicativa será positiva, es decir, los dos estarán dispuestos a hablar y a escuchar al otro. Además, mantendrán una actitud desenfadada, ya que están en su zona de confort. Eso se verá reflejado en su actitud corporal, ya que tendrá una postura más relajada e inconscientemente el individuo hará gestos que demuestren que está manteniendo una escucha activa, como por ejemplo afirmar con la cabeza, aportar comentarios…

Cabe destacar que para tener una actitud positiva no es necesario tener ningún tipo de confianza, ya que eso no quiere decir que vayan a tener una actitud cerrada y que no habrá ningún tipo de comunicación.

Por otro lado, están las actitudes negativas, es decir, aquellas que entorpecen o impiden que se lleve a cabo una comunicación. Se puede distinguir varios factores que demuestran cuando una persona muestra una actitud negativa. Por ejemplo, desinterés, estar a la defensiva, interrumpir, juzgar, mirada perdida, incomodidad…

En pocas palabras, las actitudes tienen gran importancia en la comunicación interpersonal, son clave para guiar la comunicación por un camino u otro. Y es que si resulta que los participantes llevan una actitud positiva el resultado de la comunicación puede favorecer a ambos ya que pueden aprender del otro, pueden aportar sus ideas y pueden reforzar y crear vínculos.

En cuanto a las cualidades se refiere, son aquellas características con las que las personas nacen, las desarrollan o las adquieren. Se podría decir que algunas personas tienen facilidad a la hora de tratar con personas y hacer que éstas sean escuchadas. Además, tienen también un don con las palabras; con el discurso en general.

Se pueden distinguir varios aspectos relevantes en cuanto a cualidades comunicativas. Se podría decir que uno de los elementos más importantes o influyentes a la hora de atraer al público o a la persona con la que mantendremos el proceso comunicativo es la voz. Hay algunas personas que nacen con una voz adecuada para comunicar, pero eso no quiere decir que las demás personas no puedan entrenarla y controlarla.

Otra de las características que define las cualidades comunicadoras es la labia o la facilidad de palabra. La capacidad de crear un discurso convincente y atractivo para el público es una cualidad que algunas personas adquieren fácilmente o que son innatas. Aún así, es una cualidad que cualquier persona puede aprender, desarrollar y trabajar con el tiempo.

En cuanto a la comunicación no verbal, es considerada como una cualidad que una persona emplea en un acto comunicativo. Hay personas que son capaces de analizar cómo reacciona su cuerpo en un proceso comunicativo, es decir, saben lo que hacen y quieren hacerlo de una determinada manera y, además, pueden controlar sus impulsos, sus movimientos y gestos… Esa cualidad les sirve para aprender de sus errores y controlar sus movimientos en determinadas situaciones.

Para que una comunicación sea buena y eficiente es necesaria la escucha activa de todos los participantes del acto comunicativo.

Las cualidades son indispensables en un proceso de comunicación. Hay varios rasgos que son fundamentales, como por ejemplo la transmisión de confianza y credibilidad, la capacidad para elaborar un discurso organizado con un mensaje claro, que la comunicación verbal y la no verbal vayan de la mano y que sea capaz de adaptarse a las diferentes situaciones.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *