Inteligencia emocional

Lo que he aprendido como autónoma

El pasado mes de octubre fui consciente de que llevo 5 años como trabajadora autónoma, lo que me ha supuesto muchísimo aprendizaje y grandes dosis de gestión emocional. Reflexionando un poco he sacado mis 10 principales aprendizajes como autónoma.

Han sido 5 años de muuuuuuucho trabajo, idas-venidas, cambios, errores a tutiplén y aprendizaje.

  1. Lo que hagas tiene que estar conectado con tu esencia, porque vas a pasar muchas horas invirtiendo tiempo y energía en ello. Vamos a ver, si fuera tan sencillo como hacerte un curso de 10 horas de “encuentra tu misión en el mundo”, lo más probable es que todo el mundo tendría un trabajo que le llenase. Encontrar lo que conecta contigo, que haga sentido dentro de tu vida, que tu misión evolucione contigo y coincida con lo que tus clientes necesitan, es otra cosa, pero lo que está claro, es que lo que haces te tiene que mover, poner, llámalo X, porque si no, vas a ser muy infeliz invirtiendo tantísimas horas de tu vida a tu propio proyecto.

 

  1. Esfuerzo no es lo mismo que trabajo. La cultura del esfuerzo está sobrevalorada, así de claro. No me entendáis mal, esfuerzo y empeño aparecerán en muchísimos momentos, pero se trata de la actitud ante el trabajo, la mayoría de las veces que me han salido bien las cosas tenían más que ver porque las he trabajado, y mucho, pero no siento que me haya “esforzado”, para mi esto último tiene que ver más con la idea de nadar contracorriente.

 

  1. Hay que tratar de mantener cierto equilibrio entre las diferentes áreas de tu vida. Esto guarda relación con el punto anterior, y creo que es clave cuando amas lo que haces y disfrutas con ello porque te gusta tanto que todo puede girar en torno a eso, pero la verdad es que es una idea un poco reduccionista que desequilibra la rueda la vida.

 

La rueda de la vida es una herramienta para analizar las distintas áreas de nuestra vida y saber en cuales enfocarnos para alcanzar mayor satisfacción.

 

  1. Hay que contar con gente que te ayude. El “yo puedo con todo” te lleva al desgaste. De esto me gustaría hablar más adelante, y tengo la duda de si es más característico de las mujeres porque es algo que he hablado con muchas emprendedoras, y además lo veo constantemente en los talleres de autoconocimiento que imparto. En mi caso, puedo decir que me ha pasado factura a nivel de salud física y emocional.

 

  1. Es fundamental aprender a decir SI. Es fundamental aprender a decir NO. Si a ciertas ideas, proyectos, a ti misma/o, a defender tu presupuesto, no a los clientes que te dan más trabajo que facturación, que te dicen como hacer tu trabajo, personas tóxicas, y oye, a la idea de que hay un único modelo de emprendimiento y de liderazgo, la verdad es que me estoy haciendo el mío propio, el que me va bien a mi.

 

  1. La pasión sola no sirve, hay que poner cabeza y estrategia. F U N D A M E N T A L. Aquí entra en juego de nuevo el factor “me encanta lo que hago”, sumado a “no tengo ni idea como llevar un negocio” más “yo puedo con todo” y aderezo de “a mi sólo me gustan las tareas que tienen que ver conmigo”. Básicamente corazón y cabeza tienen que ir de la mano, porque si no hay una mínima planificación y estrategia vas a invertir más tiempo del que pensabas y ahí es donde viene el sobreesfuerzo.

 

  1. Todo cambia cambia, tus objetivos, intereses, expectativas, clientes, mercado, estrategias…la vida cambia y si no eres de las personas a las que te va surfear la vida, no te metas a emprender, así de claro. EMPRENDER ES REINVENTARSE CONSTANTEMENTE.

 

  1. Para que tu intención se transforme en resultados, hay que ponerse en acción. Parece de Perogrullo, pero los viejos patrones, los miedos e inseguridades tiran, si no estás dispuesta/o a pasar a la acción, aunque no sepas, no tengas todo listo y perfecto, te mueras cada vez que te digas “¿pero quien soy yo?, no emprendas. La mayoría de las cosas que he hecho que me daban una vergüenza atroz en su momento, son ahora una pura anécdota.

 

  1. No le puedes gustar a todo el mundo, así de simple.

 

  1. HAY QUE PONERSELO FÁCIL.

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