La carta de un transit-camp de Kivu sur

Todavía se me hace difícil contar la historia de estos refugiados ruandeses en la RDC sin tomar postura en el conflicto. La versión que da de su historia el otro concreto que aún encontramos en este campo de tránsito es para el gobierno de Kigali “literatura que ya ha sido extirpada de la realidad”. El gobierno de Ruanda propone que no es ya la etnia sino la habilidad de los individuos lo que ordena la sociedad, y justifica los persecuciones judiciales y políticas de la fiscalía general de la república en la necesidad de exigir la democracia y proteger el futuro de la nación. En las narrativas de los “New Times”, si se vieron obligados a bombardear los campos de refugiados del este de la RDC es porque en ellos se organizaban cuadros militares EX-FAR e Interahamwes que eran responsables de la inestabilidad de aquellos años después del genocidio y si en el 97, con la ayuda del Acnur, repatriaron a los refugiados de forma voluntaria e involuntaria, lo hicieron para salvar sus vidas y evitar que se convirtieran en rehenes de las “fuerzas genocidas”. Pero miles, quién sabe, decenas de miles de refugiados no fueron repatriados y muchos de los que lo fueron acabaron volviendo a la jungla congolesa, porque una vez perdido el estatuto de refugiado no les quedaría otro lugar donde vivir. En la guerra del 98 se aliaron con el ejército de la RDC para luchar con Laurent Desiré Kabila contra contra el ejército ruandés y sus aliados internacionales. Al mismo tiempo fueron la razón para éstos, o tal vez mejor la excusa, para justificar la invasión de “Eastern Congo”. No podemos olvidar que al mismo tiempo explotaron sus riquezas naturales “ilegalmente”.
La voces que dan voz a este documental forman parte de esa nube de refugiados ruandeses que desde 1994 permanecen en la RDC. Reflexionan todavía como lo hacían antes, en la época en la que el Frente Patriótico Ruandés inició la guerra de 1990-94. ¡Ha llovido tanto desde entonces! Los ruandeses ahora conocen a Kagame y al FPR. En las elecciones de agosto del año pasado, arrasaron. Sin embargo, si la enfermedad que padecen estas mujeres y hombres que hablan en el documental es por culpa de una representación paranoica de la realidad, pienso que la curación y la restauración de la justicia pasa por la mediación y la reconciliación, como dice Jorge de la Mota, el responsable del Acnur en Kivu Sur .

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