Inteligencia emocional

Gestión de las emociones

Serie IBETI

Grupo EMOCIONA-T: Jone Gil, Marta Lerchundi, Lucia Olaizola, Miriam Torres, Nerea Valencia, Carla del Valle de Lersundi

El mundo de las emociones siempre ha sido complejo para el ser humano. Hasta ahora la humanidad no le ha otorgado suficiente importancia o incluso llegaba a aparcar a un lado las emociones. Pero actualmente esto ha cambiado, cada vez más expertos subrayan con énfasis la idea de gestionar las emociones para el conjunto del bienestar social del ser humano.

Pero, ¿a dónde se remonta el origen de las emociones? Charles Darwin en una de sus obras, El origen de las especies, hace real hincapié en la instintiva manera con la que el hommo sappiens expresa las emociones básicas y universales, ya que es algo que nadie nos ha enseñado, y por tanto se trata de un elemento innato del ser humano.

Nos remontamos a los orígenes de la comunicación interpersonal para hablar sobre la formulación de la Teoría de la Inteligencia Emocional. El psicólogo estadounidense John D. Mayer, junto a Peter Salovey fueron los creadores de la anterior teoría y llegaron a clasificar a las personas en tres tipos, teniendo en cuenta la manera en la que cada persona respondía a las emociones y como llegaban a recrearlas: personas conscientes de sí mismas, personas atrapadas por sus emociones y personas que aceptan resignadamente sus emociones.

Poder tener un buen manejo de nuestras emociones no es tarea fácil, por ello, los autores presentan una breve guía con recomendaciones para la adecuada gestión de emociones:

  1. Atenuar nuestros niveles de auto-censura:
  2. Permanecer atentos a las señales emocionales
  3. Investigar cuáles son las situaciones que desencadenan las emociones no deseadas
  4. Descargar físicamente el malestar
  5. Prevenir que los problemas se enquisten
  6. Reconducir las emociones que no nos hacen bien

Aplicar la gestión de las emociones a las organizaciones tiene múltiples ventajas; que la comunicación sea eficaz, que haya un mayor bienestar individual y del entorno, que se respire un buen ambiente laboral, que la motivación este puesta al servicio de las metas, que mejore la calidad del trabajo en equipo y que las relaciones con los clientes sean más efectivas; y que en consecuencia se incremente la rentabilidad de la empresa.

En cuanto a los ámbitos de aplicación de la inteligencia emocional en las organizaciones, destacamos la resolución de conflictos, la adaptación al cambio, la toma de decisiones, la negociación, el trabajo en equipo y la motivación.

El nivel emocional tiene un alto poder sobre nuestros pensamientos y, por ende, sobre nuestro comportamiento. Una persona con un estado emocional de angustia tiende a ser más competitivo y por tanto a tener más conflictos; mientras que una persona con un estado de relajación tiende a comportarse de modo más cooperativo y conciliatorio, y por tanto a resolver los conflictos con más facilidad. Además, también afectará a nivel personal, en su autoestima, conciencia, amor propio, etc.

Para poder lograr lo presentado en el punto anterior, es importante conocer diferentes estrategias de manejo de conflictos. Según el autor Rahim, A. (1983), son recomendables la integración de diferentes ideas u opiniones como camino para encontrar soluciones satisfactorias por ambas partes; la negociación; el diálogo; la flexibilidad; el compromiso para buscar una solución que satisfaga a ambos; la asertividad; la colaboración y la empatía. Para ello, es importante seguir los pasos: el autoconocimiento; conocer y entender a la persona; y el respeto, la calma y la claridad en la exposición de acuerdos y desacuerdos. Por el contrario, no se recomiendan ni la evasión, ni la confrontación.

Es muy importante a la hora de ser emocionalmente inteligentes y saber gestionar las emociones tener un buen nivel de autoconocimiento. Se refiere a conocer y reconocer nuestras emociones y el uso que hacemos de ellas, para así poder manejarlas. Es importante entender por qué algo nos hace reaccionar y nos crea emociones. Esa reflexión nos ayudará a impedir que nuestras reacciones afecten de manera negativa en nuestras relaciones personales.

El autoconocimiento además, está íntimamente ligado a la satisfacción: Cuando una persona realiza el ejercicio del autoconocimiento y puede gestionar sus emociones, es más capaz de llegar a sus objetivos. Y con la empatía: al conocerse uno mismo puede empatizar mejor con el otro, ya que conoce qué siente y por qué siente ciertas emociones y puede identificarlas mejor en las demás personas.

 ¿Cuál es su opinión?

2 pensamientos sobre “Gestión de las emociones

  1. Cristina Sánchez Vergara

    Como educadora infantil encuentro de vital importancia la educación emocional, es básica para el bien desarrollo de las personas. Por ello me gustaría suscribirme a vuestro blog. Creo que todos los profesionales que nos dedicamos a la educación tenemos una responsabilidad enorme, sobre todo tratándose de la infancia, el futuro.
    Muchas gracias!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *