Dar la alarma de tsunami

Un día después de la toma de posesión del presidente Sebastián Piñera y las fuertes réplicas del terremoto, los chilenos siguen sin salir de su asombro. Ayer el ejército dio la alerta de tsunami minutos después del primer temblor, pero nadie se explica lo que ocurrió el trágico sábado 27 de febrero.

Por qué, quién, en base a qué criterio, no se dio la alarma de tsunami tras el terremoto de 8,8 grados Richter. ¿Cuál fue la duda que impidió a los responsables dar la voz? ¿A qué tuvieron miedo? ¿Cuál fue el temor para no apretar el botón?

De momento, oficialmente no hay explicación, hay que esperar a investigar lo ocurrido, y las prioridades humanitarias de un país golpeado por un terremoto son inaplazables. Se entiende. Pero la pista la da un comandante cuando reconoce que la armada no fue clara a la hora de informar a la presidenta Michelle Bachelet si mantenía la alerta o no.

Una mujer ante la destrucción del tsunami en Dichato (EPA).

Una mujer observa la destrucción del tsunami en Dichato, Chile (EPA).

No supieron qué hacer. Probablemente no tuvieron las herramientas ni los datos pertinentes para establecer con un margen de error razonable que, efectivamente, había un altísimo riesgo de maremoto. Las comunicaciones fallaron, no había forma de localizar a nadie, ni a ministros, ni a alcaldes, ni a expertos, ni a técnicos. La destrucción de las torres de comunicación genera ese silencio, es más, en esos primeros momentos de caos, los esfuerzos de ayuda se canalizan a zonas con menores daños en vez de a las zonas más devastadas, precisamente por esa incomunicación. Así lo ha venido enseñando la experiencia en estas emergencias y así ha ocurrido con este último seísmo. 

No había certeza para decidir si dar la alarma o no. Pero, ¿y la experiencia de otros temblores? ¿Y el sentido común? Ese mismo que utilizó la población de la línea de costa al subir al monte para ponerse a salvo tras el terremoto, por temor a que el mar se los tragara y que sólo bajó cuando escuchó al Gobierno decir que no había riesgo de olas gigantes en el litoral.

Ante la destructora magnitud de un terremoto de 8,8, los responsables del Servicio Hidrográfico de la Armada chilena (SHOA) y la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) no supieron valorar que era mejor perder el cargo por una falsa alarma que perderlo por las consecuencias fatales de no darla. Y por lo visto, tampoco se les ocurrió  ponerse en la piel del que está al borde del mar y pensar en qué haría, les faltó sentido común, muy útil en todo momento y más aún cuando todo lo demás falla.

Un pensamiento en “Dar la alarma de tsunami

  1. javier

    es extraño ? que el responsable de tsunami en dichato este hoy sentado a la diestra,de el presidente sebastian piraña,raro no?? repasen la parada militar y sus invitados,….o sera que no alertar era parte de algun programa politico y el tsunami lo provoco una bomba de ato poder en las costas de dichato?cuatro horas despues del terremoto?..que raro??y ahora les quitan las tierras a los lugareños de dichato???si estuvieran en un eventual futuro tsunami,habria que expropiar valparaiso y viña y demases cuidades costeras,

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