Archivo de la etiqueta: Iker Casillas

Pepe se convierte en el terrorífico “hombre-bobo” por culpa de la culefobia

El Madrid tiene culefobia. O sea, temor a los lugares rectangulares, cubiertos de hierba y ocupados por barcelonistas.

La culefobia afecta más a unos que a otros. Para Pepe, por ejemplo, el impacto es similar al de la luna llena en el hombre-lobo, pero con una pequeña diferencia gramatical. Lo de Pepe es muy grave. Para el defensor portugués, ver una camiseta azulgrana y transformarse en el hombre-bobo es todo uno. La tontuna se apodera de él y es ansia viva lo que le entra por patear, pisar, morder o pellizcar todo lo blaugrana que bajo los cielos haya. Tan fuerte es la culefobia que afecta a Pepe que si le pusiéramos un yunque pintado de azul y granate, lo patearía con todas sus fuerzas aunque estuviera descalzo. O le soltaría un cabezazo de efectos letales…para el yunque.

Pepe visto por el gran Santi Orúe, en El Jueves y www.eljueves.es

Pepe visto por el gran Santi Orúe, en El Jueves y www.eljueves.es

Porque, señoras y señores, estudios realizados en laboratorios homologados han demostrado que un yunque posee más capacidad intelectual que Pepe. De hecho, durante las pruebas, se acercó más a la resolución de un sudoku el yunque que Pepe. Luego, el central argumentó que aquél era un yunque de laboratorio, que siempre aprenden los ejercicios. Y lo pateó. Iba en chancletas.

Otros afectados por la culefobia

Otro de los que padecen una culefobia severa es el propio Mourinho. Al técnico se le va poniendo cara de Ministro de Trabajo. Macilento, grandes ojeras grises, arrugas, gesto de haber dormido mal, despeinado. Va perdiendo la voz a medida que se acerca el encuentro. Y, como si se tratara de un efecto correlacionado, a mayor pérdida de voz, más grande el calibre de las tonterías que dice. En casa de los Mourinho, la semana en que se disputa el partido contra el Barça, todo el mundo está atento a la cocina. En tensión, mirando los fogones. Saben que a José se le va a ir la olla. Por la culefobia. En casos extremos, antes de empezar a tratarse a y tomar “culesoma”, un depresivo de la culefobia que desarrollaron algunas farmaceúticas cuando lo del Dream-Team, a Mou no sólo se le iba la olla, sino que presentaba la irrefrenable propensión a meter el dedo en el ojete de cualquier ser vivo que lo mostrara. Las mascotas del domicilio de los Mou pasaron meses de angustia, así como los animalitos de parque cercanos y granjas colindantes. Antes de que el tratamiento terminara de hacer efecto del todo, el técnico madridista vio modificada esa propensión por la de introducir su dedo en uno de los ojos de segundos entrenadores del Barça. Actualmente, este síntoma de la culefobia está absolutamente controlada.

Otros madridistas también están afectados. Como Marcelo, Arbeloa o Sergio Ramos, quien sufre culefobia retardada, o sea, la padece con posterioridad al partido de fútbol, generándosele la necesidad de arrojar trofeos desde las alturas. Los síntomas de Iker Casillas son los más llevaderos: se reducen a blasfemar de manera sonora y continua durante tres o cuatro días, alternando blasfemias con lamentos. Por este motivo el portero internacional del Real Madrid declina acudir a ceremonias religiosas en la semana que sigue al partido contra los culés.

Es evidente que hasta que se encuentre una vacuna contra esta enfermedad, el Madrid se mantendrá ayuno de torneos. A dos velas. En el partido de ida del cruce de cuartos de la Copa, de nuevo, la epidemia de culefobia afecto a toda la plantilla y a los técnicos. Se ha extendido ya a la directiva y a amenaza con extenderse entre la afición. Es para hacer una peli. Pero de Torrente.

A todo esto, tras el 1 – 2 del partido, Tito Vilanova se puso unas gafas de soldador, por si las moscas. No se fiaba el hombre.

Pepe se convierte en el terrorífico “hombre-bobo” por culpa de la culefobia

El Madrid tiene culefobia. O sea, temor a los lugares rectangulares, cubiertos de hierba y ocupados por barcelonistas.

La culefobia afecta más a unos que a otros. Para Pepe, por ejemplo, el impacto es similar al de la luna llena en el hombre-lobo, pero con una pequeña diferencia gramatical. Lo de Pepe es muy grave. Para el defensor portugués, ver una camiseta azulgrana y transformarse en el hombre-bobo es todo uno. La tontuna se apodera de él y es ansia viva lo que le entra por patear, pisar, morder o pellizcar todo lo blaugrana que bajo los cielos haya. Tan fuerte es la culefobia que afecta a Pepe que si le pusiéramos un yunque pintado de azul y granate, lo patearía con todas sus fuerzas aunque estuviera descalzo. O le soltaría un cabezazo de efectos letales…para el yunque.

Pepe visto por el gran Santi Orúe, en El Jueves y www.eljueves.es

Pepe visto por el gran Santi Orúe, en El Jueves y www.eljueves.es

Porque, señoras y señores, estudios realizados en laboratorios homologados han demostrado que un yunque posee más capacidad intelectual que Pepe. De hecho, durante las pruebas, se acercó más a la resolución de un sudoku el yunque que Pepe. Luego, el central argumentó que aquél era un yunque de laboratorio, que siempre aprenden los ejercicios. Y lo pateó. Iba en chancletas.

Otros afectados por la culefobia

Otro de los que padecen una culefobia severa es el propio Mourinho. Al técnico se le va poniendo cara de Ministro de Trabajo. Macilento, grandes ojeras grises, arrugas, gesto de haber dormido mal, despeinado. Va perdiendo la voz a medida que se acerca el encuentro. Y, como si se tratara de un efecto correlacionado, a mayor pérdida de voz, más grande el calibre de las tonterías que dice. En casa de los Mourinho, la semana en que se disputa el partido contra el Barça, todo el mundo está atento a la cocina. En tensión, mirando los fogones. Saben que a José se le va a ir la olla. Por la culefobia. En casos extremos, antes de empezar a tratarse a y tomar “culesoma”, un depresivo de la culefobia que desarrollaron algunas farmaceúticas cuando lo del Dream-Team, a Mou no sólo se le iba la olla, sino que presentaba la irrefrenable propensión a meter el dedo en el ojete de cualquier ser vivo que lo mostrara. Las mascotas del domicilio de los Mou pasaron meses de angustia, así como los animalitos de parque cercanos y granjas colindantes. Antes de que el tratamiento terminara de hacer efecto del todo, el técnico madridista vio modificada esa propensión por la de introducir su dedo en uno de los ojos de segundos entrenadores del Barça. Actualmente, este síntoma de la culefobia está absolutamente controlada.

Otros madridistas también están afectados. Como Marcelo, Arbeloa o Sergio Ramos, quien sufre culefobia retardada, o sea, la padece con posterioridad al partido de fútbol, generándosele la necesidad de arrojar trofeos desde las alturas. Los síntomas de Iker Casillas son los más llevaderos: se reducen a blasfemar de manera sonora y continua durante tres o cuatro días, alternando blasfemias con lamentos. Por este motivo el portero internacional del Real Madrid declina acudir a ceremonias religiosas en la semana que sigue al partido contra los culés.

Es evidente que hasta que se encuentre una vacuna contra esta enfermedad, el Madrid se mantendrá ayuno de torneos. A dos velas. En el partido de ida del cruce de cuartos de la Copa, de nuevo, la epidemia de culefobia afecto a toda la plantilla y a los técnicos. Se ha extendido ya a la directiva y a amenaza con extenderse entre la afición. Es para hacer una peli. Pero de Torrente.

A todo esto, tras el 1 – 2 del partido, Tito Vilanova se puso unas gafas de soldador, por si las moscas. No se fiaba el hombre.

Un gesto muy feo de Casillas

Casillas vs. Vargas 

El capitán del Real Madrid y de la selección española tuvo un gesto muy feo tras el empate ante el Almería (1-1) ya que trató de darle un balonazo a Vargas. Es cierto que el jugador del conjunto andaluz provocó al meta y mereció la amarilla por tratar de parar el saque de puerta, pero el gesto de Casillas sacando el esférico en dirección a Vargas cuando el árbitro ya había pitado el final fue de impotencia y mereció la tarjeta roja.

El portero del Real Madrid ha demostrado que también puede cometer errores y a los merengues, incluido su técnico José Mourinho que no hace mas que quejarse de los arbitrajes, les ha entrado la preocupación ya que el Barça se ha puesto a cuatro puntos. Casillas vs. Vargas

El resurgir de Iker Casillas

En las últimas jornadas hemos visto como el guardaneta del Real Madrid ha vuelto a dar su máximo nivel y como ha salvado otra vez a su equipo. Cual ave Fénix, Iker Casillas ha resurgido de sus cenizas. Podemos denominarlo como el resugir de Casillas, o lo que es lo mismo, el resurgir del santo.

Varias jornadas atrás, Iker, ha sido criticado por la prensa, la afición e incluso por algunos directivos. Muchos decían que ya no era el mejor portero del mundo. Pero esa gente que critica a Casillas, ¿ha olvidado que fue el portero menos goleado de la Eurocopa? ¿Habéis olvidado que es el mejor portero del mundo, o cuantas veces ha salvado a su equipo?

Ya ni el mejor portero del mundo está a salvo de la crítica. Si comparamos cuantos puntos ha perdido el Real Madrid por los fallos de Casillas, podemos contar con una mano, en cambio las ocasiones en las que ha salvado a su equipo son innumerables.

Cierto es que Iker tuvo un bajón de juego y rendimiento justo a partir de que el Real Madrid jugara contra la Juventus en Italia, el partido correspondiente a la Liga de Campeones. Pero, es que Casillas es humano y estaba pasando por un mal trago en lo personal.

Ahora, y desde hace ya unas jornadas, exactamente desde cuando el Madrid jugó contra el Barcelona (paró un penalti a Eto’o) vuelve a ser el de siempre. Es humano y tiene sentimientos. En estos momentos, Iker vuelve a ser el de siempre ya que en el plano personal también le van mejor las cosas.

Estén atentos porque vuelve a estar bajo los palos el mejor Casillas, es decir el mejor guardameta del mundo.