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BASKONIA: Oferta especial para viajar a la Copa del Rey en autobús

Oferta especial para viajar a la Copa del Rey en autobús

Recordamos a todos nuestros abonados y seguidores que Saski Baskonia SAD pone a su disposición autobuses para viajar a Bilbao (05/02/2010).

La inscripción, que se cierra el 13 de febrero, se realizará en las Tiendas Baskonia de General Alava 1 y el Boulevard de Vitoria-Gasteiz.

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Nuevas caras en busca del viejo estilo

A la finalización de la pasada temporada después del 4º partido de la final ACB con el triunfo del Barcelona sobre el Baskonia, la rumorología apuntaba en la dirección de una profunda renovación en la plantilla baskonista. De hecho, por aquel entonces, ya se conocía la no continuidad de Mickael y Rakocevic. A ello se sumaron las declaraciones de Prigioni anunciando su deseo de no continuar en Gasteiz. Además, la falta de continuidad y de peso específico en el juego del equipo, presagiaba la baja del segundo base, hasta 4 jugadores pasaron por ese puesto sin éxito, la salida del perennemente apagado McDonald y se apuntaba como muy dudosa la continuidad de San Emeterio. En definitiva más de la mitad del equipo habría de renovarse.

Luego, el verano, en diferentes tiempos, propició no sólo la salida de los citados, sino la sorpresa de llegar a prescindir del capitán Sergi Vidal ante la dificultad para buscar acomodo en otros equipos a San Emeterio, al parecer por su elevada ficha.

Con todo ello, de cara a este nuevo proyecto, los aficionados tenemos que hablar de un equipo recompuesto, que me ofrece la posibilidad de realizar algunas consideraciones:

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Jugar llorando

Aquel día, alguien faltó al entrenamiento de la tarde. Como no era normal que eso sucediera, uno de los presentes preguntó al delegado dónde estaba JUANMA. “No se encuentra bien y le están haciendo pruebas” fue la respuesta antes de empezar a dar botes con el balón.

De izquierda derecha:
Arriba: Kepa Segurola, Josean Kerejeta, Steve Stielper, Rubén Soto y Peio Kanbronero.
Abajo: Kepa Ortega, Iñaki Garaialde, Juanma Conde, Txomin Sautu y Bittor Garaialde

Pasaron los entrenamientos y JUANMA CONDE seguía sin aparecer y como tampoco contestaba nadie en su teléfono, se volvió a preguntar por él. Mirando al suelo, el portavoz del club, con voz entrecortada “Tiene leucemia y pinta mal, muy mal” nos dijo. Aquél mal día, sin empezar a botar el balón, se acabó el entrenamiento, haces ¡chof! y te cuestionas todo. Te sientas en el banquillo y te tapas la cara, o te recuestas hacia atrás dejando la mirada perdida, repasándolo todo, tu vida, su vida, tus experiencias junto a las suyas, sientes que el corazón te palpita más deprisa sin haber dado un paso más largo que otro, piensas que no es posible, que estamos en buenas manos y pronto, muy pronto, alguien lo pondrá de nuevo en la cancha.

Pero te vuelven a decir que no, “que está muy jodida la cosa, Iñaki” y un mal dolor te recorre el cuerpo y mandas todo a la mierda, las tripas te hacen daño y mil millones de preguntas te salen de la boca con otros tantos cagamentos. Entras en el vestuario y ves su sitio vacío, le notas sin estar, sonríes porque te está mirando el careto, y al poco te das cuenta que no, que no es así, que no va a estar, que ya no vas a verle, que está jugando otro partido con otros compañeros, que aunque es un tío duro lo tiene jodido, y que la sonrisa forzada que tienes es un gesto de defensa, defensa de partido, y que lo que verdaderamente quieres hacer es de llorar su ausencia y tu impotencia. Y se te rompe el alma

Te vistes de corto, de verde esperanza, y maldita la gana que tienes de ponerte a dar saltos y moverte como si nada pasara,  Silencio en el vestuario. Entrenar es un suplicio y jugar sin JUANMA, un castigo. No hay estrategias que aplicar al partido. “Salid a jugar… como podáis”. Antes del salto inicial de cada partido, el equipo se reúne haciendo corro, rostros serios, no hay bromas, puños cerrados, unos sobre otros, abrazados para escuchar las palabras del capitán Kepa Segurola “Vamos con dos cojones, ¿vale?” Imposible. También nosotros estábamos tocados hasta la médula. Perdemos un partido, y otro también. No puedes gobernar la cabeza y el físico no te acompaña en situaciones de exigencia, te repites que has de estar duro, tenso, despierto, que tienes que ponerle un par y salir cada partido a por todas, a dar lo mejor que tienes. Pero te falta un amigo, un compañero, te fallan las fuerzas porque te falta un trozo de la vida juntos, y mientras tú estás dando saltos, bloqueos, tiros, pases y defensa individual para que no se te escape el contrario, a él se le escapa la vida. Descendimos

La temporada siguiente empezamos mal, muy mal, y el diseño de estar sólo un año en la división de plata empezaba a ser cuestionado. Hasta que un maldito 24 de Noviembre nos comunicaron lo peor: JUANMA CONDE había perdido su partido contra la Leucemia, que JUANMA ya estaba en ese lugar llamado lejos para seguir jugando a lo que más le gustaba: el basket. De nuevo rotos. Toda la plantilla fue a Salamanca a su funeral, a despedir a un compañero y un amigo, a despedirnos también de parte de nuestras vidas.

Más tarde vino su homenaje, y el Pabellón de Mendizorrotza se llenó como nunca. Muchos jugadores de la Liga, los que le conocían como compañero y como contrario, dejaron los entrenamientos con sus equipos y vinieron a jugar el partido más silencioso y triste que jamás he jugado en mi vida. Un reforzado Baskonia contra una selección de jugadores de la Liga, nacionales y extranjeros. Un Pabellón de Mendizorrotza lleno y en silencio, y un juego con ofrenda que, como una danza, homenajea al amigo con los movimientos habituales y un balón por testigo. Nunca antes había jugado llorando; con cada bote del balón, una lágrima y con cada punto en el marcador, una muesca en el corazón y daño, mucho daño y mucho dolor.

Aquella temporada finalizó bien, ascendimos. JUANMA CONDE nos dio su última asistencia.

Formando al jugador: “más cómo y menos cuánto”.

Me acerco, robándoles de nuevo un tiempo a mi familia y aprovechando que la tarde en Gasteiz no da para estar en la calle, a ver un nuevo derby de baloncesto entre equipos nuestros de 1ª nacional de Baloncesto, esta vez Baskonia frente a UPV. De salida decir que me encanta; me encanta acercarme a ver baloncesto más cercano, más puro, me encanta ver a muchos de los que han compartido conmigo horas de enseñanza y práctica del basket, me encanta que aún sigan mostrando entusiasmo por jugar, por entrenar y seguir disfrutando con ello a pesar de los esfuerzos que supone, me encanta ver en la grada a la gente del basket de Vitoria de toda la vida, eso sí que es ambiente de basket, y ello a pesar de que añoro los tiempos en los que, los pequeños campos en los que jugábamos, se llenaban de aficionados a favor de uno u otro equipo para terminar después todos juntos, jugadores y amigos, yendo a concluir el partido con la consabida cerveza y a seguir con nuestro “pique” como compañeros que no rivales.

De salida me encuentro con una sorpresa en el partido: Matías Nocedal juega por primera vez con los del Baskonia. Es lógico, el jugador se hace a base de horas y horas de entrenamiento, pero la práctica real, los partidos, son absolutamente necesarios para que el aprendizaje sea el correcto. Que juegue, por lo tanto, es acertado y eso que a sus compañeros no parece hacerles falta “su ayuda”, vista la magnífica trayectoria que llevan este año en su competición. Es, por lo tanto, una oportunidad de ver cómo y de qué forma progresa el jugador.

Rápidamente se puede observar las primeras virtudes de Nocedal: gran físico, se le nota hasta en el andar ( ¡imagínate cuando corra! ). Aceptable estilo de tiro, aunque no se prodiga en él. Buen manejo de balón. Pero también de forma rápida se le observan las primeras carencias: sólo ve juego para él, cuando recibe el balón, bota y bota hasta buscar una solución personal con un solo objetivo, penetrar y anotar. Si cada vez que recibe el balón gasta 6, 8 e incluso hasta 12 botes en busca de una ventaja para él, ¿a qué juegan sus compañeros?. Afortunadamente para su equipo, en los momentos que lleva la dirección del juego Unai Eizagirre, este maneja a la perfección cómo y con quién jugar y apoyándose en Martín Buesa ( en lo que representa la conexión Prigioni – Splitter en el Tau Baskonia ) consiguen remontar un partido difícil y llevarse el derby. Sería injusto no reseñar que, además de lo dicho, el acierto de Nocedal en los tiros libres (26 puntos al final, muchos de ellos desde la línea de personal) contribuyó a no pasar demasiados apuros en el final del partido.

La reflexión es clara: Un jugador con enormes perspectivas de futuro, que trabaja única y exclusivamente para el basket, debe de completar la formación jugando pero, cuando juegue, debe de demostrar su calidad como jugador completo, de equipo e individual, con toma de decisiones continuas, para él y sus compañeros, pero siempre en busca del bien de su equipo. Si no lo hace así, estará jugando en una situación que posteriormente no se va a encontrar en la competición de alto nivel. ¿Acaso algún equipo en la alta competición le permitirá tener el balón en el 70% de la posesión de 24″ esperando a que él decida y gane? ¿Es esa la realidad del juego del baloncesto?

En definitiva, lo importante es la práctica real en los partidos de lo aprendido en el entrenamiento, pero en esa práctica importa, o debe de importar, mucho más el cómo que el cuánto.

Retirar la camiseta con el 6 de Baskonia.

Elmer Bennett abandona la práctica del baloncesto. Esa fue la noticia que hace unas fechas me salpicó la cara. Tras leer con detenimiento las explicaciones que daba, me quedé tranquilo mientras pensaba que éste es mi Elmer Bennett favorito, primero excelente persona y luego gran jugador de baloncesto.  Rescatar de entre mis apuntes una historia, fue lo siguiente que hice. La historia del número 6 que escribí cuando Elmer Bennett jugaba su último año en Gasteiz, y que ahora más que nunca cobra actualidad con la celebración del 50 aniversario del BASKONIA. Hay otras historias, de otros números, con otras personas y lugares diferentes, pero hoy, a la espera de las anteriores, me van a permitir que les cuente ésta.

LA HISTORIA DEL NÚMERO 6

Curiosamente todo empieza cuando el que escribe, tenía 6 años y el gasteiztarra José Antonio Argote se ponía por primera vez la camiseta con el número 6. Fue el primer Gran Capitán baskonista en aquel baloncesto en blanco y negro incipiente. Su relevo lo tomó un crack de la época, Tacha Lázaro, para deleitarnos con ese baloncesto racial que me tenía encandilado en mis años de acné juvenil.

Hago punto y aparte porque en plena adultescencia se me para el tiempo y, desafiando las leyes de la gravedad como en Matrix, llega Essie Bee Hollis, el siguiente en enfundarse la camiseta del número 6. Un genio con el balón en las manos, un maestro de la técnica individual, un excelente jugador y mejor persona. Enamorado de nuestra tierra, nuestra cultura y sus gentes.

Pasan los años, los partidos y las temporadas, pero se mantiene la historia del número 6 cuando se la coloca Chicho Sibilio, una estrella del baloncesto internacional, empeñado en conseguir objetivos mayores y dar el salto de calidad con el BASKONIA. Son momentos importantes que vivimos con intensidad a caballo entre Mendizorrotza y Betoño.

La historia no se detiene, sube en intensidad e importancia cuando El Gran Velimir Perasovic, un regalo de la naturaleza para el aficionado al baloncesto, se pone la camiseta del número 6 y nos ofrece su corazón e innumerables noches de excelencia baloncestística y los primeros títulos importantes.

En estos momentos los lectores ya habrán puesto el punto de mira en el siguiente jugador con la camiseta del número 6. Elmer Bennett ha alcanzado con ese número, el grado de Doctor en Baloncesto, máxima distinción para los que amamos este deporte. Actualidad y referente de por vida de los mejores momentos del BASKONIA. Jugador de jugadores, que haciendo bien su trabajo le queda margen de maniobra para hacer mejores a los demás.

Se habrán dado cuenta que estos 6 jugadores que han llevado la camiseta del número 6, han subrayado en rojo y con mayúsculas la historia del BASKONIA, ¿no?.

Mi atrevimiento no tiene límites al proponer que una camiseta con este número, con el 6, suba al techo del Pabellón Araba con el nombre de todos estos jugadores, en su honor y en nombre de la historia del BASKONIA.

“Lo curioso de Roberto Gabini” por Iñaki Garaialde.

Yo no sé si a ustedes les pasa lo mismo, pero a mí me da la sensación de que al bueno de Roberto GABINI algo le persigue. Voy a ser más claro, le persigue el número 2. Supongo que tras este punto y seguido que acabo de hacer, más de uno ya ha descolgado el teléfono para hablar con un conocido psicólogo e indicarle con urgencia la necesidad de aplicarme un tratamiento de choque. Nunca lo he descartado, pero esperen a realizar la llamada cuando termine de leer todo el texto.

Roberto Walter GABINI nació en San Nicolás, Argentina el 10-06-1975. Vale. Si son capaces de realizar la ya en desuso prueba del 9, verán que el resultado es 2. No es que sea importante pero por algo tenía que empezar.

Mirando su altura, también pueden observar que roza los 2 metros, que va a depender del calzado de cada momento, centímetro arriba, centímetro abajo.

Empezó jovencito a jugar a baloncesto en las categorías inferiores del Belgrano, club que tiene un equipo en la TNA (2ª categoría del baloncesto argentino). Me siguen ¿verdad?

Con 20 años debuta en este equipo, en el Belgrano donde juega en 2 temporadas.

Su siguiente destino sería Regatas de San Nicolás, ya en la máxima división argentina. Debuta con 22 años y también jugaría allí 2 temporadas. No hay punto y aparte, entre otras cosas porque esa temporada formó parte de la Selección Argentina sub-22

Roberto Walter GABINI quiere más, necesita más y quiere hacerlo en un equipo de la capital Buenos Aires, y ficha por el Obras Sanitarias, donde curiosamente también pasaría 2 temporadas. Siguen ahí ¿verdad?

Años más tarde el bueno de GABINI entiende que la progresión en esto del basket solo tiene dos direcciones: una, la imposible NBA; la otra Europa. Convencido, decide saltar el charco para recalar en el Rimini italiano, y esa misma temporada llega al BASKONIA.

En la primera se da a conocer, y en la 2ª juega su mejor temporada. Es uno de los protagonistas importantes de aquél partido contra CSKA de Moscú, que gana el BASKONIA en la Final Four preparada por el equipo moscovita y que provoca una inolvidable entrevista de Radio Vitoria a 2, entre Andrés Nocioni y Luis Scola, compatriotas con rotura del culo incluido. ¿Se acuerdan? Curiosamente era la 2ª Final Euroliga para el BASKONIA (la primera fue contra Kinder a cinco partidos)

Terminada esa temporada, ficha por el Granada donde juega 2 temporadas.

No sé hasta qué punto Roberto Walter GABINI tiene decidido ir regresando a casa. Sea como fuere inicia el viaje de regreso y decide pasar de nuevo por Italia. Allí, en Roma, GABINI está cumpliendo su 2ª temporada.

Voy terminando, no sin antes señalar que el bueno de Roberto GABINI es comunitario porque tiene doble nacionalidad y, para dejar que cada uno llame a quien le de la gana, tan solo señalarles que en los equipos europeos en los que ha jugado, siempre ha llevado el número 22.

Curioso ¿verdad?

Iñaki Garaialde.

"Lo curioso de Roberto Gabini" por Iñaki Garaialde.

Yo no sé si a ustedes les pasa lo mismo, pero a mí me da la sensación de que al bueno de Roberto GABINI algo le persigue. Voy a ser más claro, le persigue el número 2. Supongo que tras este punto y seguido que acabo de hacer, más de uno ya ha descolgado el teléfono para hablar con un conocido psicólogo e indicarle con urgencia la necesidad de aplicarme un tratamiento de choque. Nunca lo he descartado, pero esperen a realizar la llamada cuando termine de leer todo el texto.

Roberto Walter GABINI nació en San Nicolás, Argentina el 10-06-1975. Vale. Si son capaces de realizar la ya en desuso prueba del 9, verán que el resultado es 2. No es que sea importante pero por algo tenía que empezar.

Mirando su altura, también pueden observar que roza los 2 metros, que va a depender del calzado de cada momento, centímetro arriba, centímetro abajo.

Empezó jovencito a jugar a baloncesto en las categorías inferiores del Belgrano, club que tiene un equipo en la TNA (2ª categoría del baloncesto argentino). Me siguen ¿verdad?

Con 20 años debuta en este equipo, en el Belgrano donde juega en 2 temporadas.

Su siguiente destino sería Regatas de San Nicolás, ya en la máxima división argentina. Debuta con 22 años y también jugaría allí 2 temporadas. No hay punto y aparte, entre otras cosas porque esa temporada formó parte de la Selección Argentina sub-22

Roberto Walter GABINI quiere más, necesita más y quiere hacerlo en un equipo de la capital Buenos Aires, y ficha por el Obras Sanitarias, donde curiosamente también pasaría 2 temporadas. Siguen ahí ¿verdad?

Años más tarde el bueno de GABINI entiende que la progresión en esto del basket solo tiene dos direcciones: una, la imposible NBA; la otra Europa. Convencido, decide saltar el charco para recalar en el Rimini italiano, y esa misma temporada llega al BASKONIA.

En la primera se da a conocer, y en la 2ª juega su mejor temporada. Es uno de los protagonistas importantes de aquél partido contra CSKA de Moscú, que gana el BASKONIA en la Final Four preparada por el equipo moscovita y que provoca una inolvidable entrevista de Radio Vitoria a 2, entre Andrés Nocioni y Luis Scola, compatriotas con rotura del culo incluido. ¿Se acuerdan? Curiosamente era la 2ª Final Euroliga para el BASKONIA (la primera fue contra Kinder a cinco partidos)

Terminada esa temporada, ficha por el Granada donde juega 2 temporadas.

No sé hasta qué punto Roberto Walter GABINI tiene decidido ir regresando a casa. Sea como fuere inicia el viaje de regreso y decide pasar de nuevo por Italia. Allí, en Roma, GABINI está cumpliendo su 2ª temporada.

Voy terminando, no sin antes señalar que el bueno de Roberto GABINI es comunitario porque tiene doble nacionalidad y, para dejar que cada uno llame a quien le de la gana, tan solo señalarles que en los equipos europeos en los que ha jugado, siempre ha llevado el número 22.

Curioso ¿verdad?

Iñaki Garaialde.

Juanjo Neyro, él árbitro y yo jugador.

El sábado fue uno de esos días en los que uno se va jodido a la cama. Ya sé que son cosas que pasan, que la vida es así de injusta en ocasiones, en muchas ocasiones y que hay que hacer de tripas corazón para superar un nuevo meneo, pero de momento me voy fastidiado sabiendo que hoy también eso de descansar me costará un triunfo.

Otro amigo se me ha ido, sin avisar. No hace poco, tres semanas como mucho, reíamos en la calle algunas de las ocurrencias que siempre tenía, nos pusimos serios cuando el tema familiar lo sugería y como casi siempre, a la hora de hacer revista a nuestras vidas, estuvimos de acuerdo en desearnos lo mejor el uno al otro.

No teníamos esa amistad de salir de copas, ir al cine juntos o contarnos nuestras penas. Era una amistad trabajada entre canasta y canasta: él árbitro y yo jugador. Una amistad de esas que notas y perdura en el tiempo, una llamada al teléfono y mira si me puedes hacer este favor, y un déjalo de mi cuenta, faltaría más! por respuesta. Esa amistad del gesto desinteresado y rápido que dice cuenta conmigo para lo que quieras. La amistad que notas al apretar la mano en el saludo y en la despedida, que no necesita de más palabras y que la ves en la mirada.

Juanjo, joder! No me has dado tiempo a decirte que te aprecio un huevo, que nunca he podido olvidar y agradecerte algunos de tus consejos en la cancha, tú árbitro y yo jugador. Y en la calle, tú Juanjo Neyro y yo un admirador. Goian bego.