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Pared a pared, de cumbre en cumbre

Un caluroso saludo a todos los aficionados, apasionados y también enfermos de la escalada y el monte. Este blog está de estreno; no hay luces, ni cámaras ni alfombra roja, solo pretende ser (y no es poco) un espacio para compartir, difundir y disfrutar del placer que nos brindan los magníficos montes y paredes de Euskal Herria y su entorno.

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Mugarra desde Untxilatz. Imagen: Iker González

Aquí encontrarás reportajes, crónicas, noticias, excursiones, fotos, propuestas… de todo lo relacionado con el montañismo y la escalada, tanto en pared como en bloque. Por tanto, siéntate, ponte cómodo, relájate y disfruta. Ah, cómo no, no te olvides de participar con tu experiencia y/o ganas de saber.

A Simone Moro se le olvidó subir a Berlusconi al Gasherbrum II

“La montaña nos permitió sobrevivir porque bajamos una bolsa de basura de la cima”. Es una bonita frase si la dice un niño de 12 años después de una excursión por Pagomakurre. Quedaría bien hasta en una campaña institucional de sensibilización con el medio ambiente.

Pero la pronunció Simone Moro, el alpinista italiano que acaba de bajar del Gasherbrum II, una montaña de más de ocho mil metros en el Karakorum. Moro ha sido el primero en ascender a una de esas montañas en invierno.

Lo competencia por alcanzar la gloria en la escalada se ha puesto tan dura que ya sólo quedan las auténticas locuras. Las condiciones de ascenso al Karakorum son terribles en verano. Pero en invierno se trata de un auténtico suicidio. La sensación térmica ronda los sesenta grados bajo cero y el viento supera los cien kilómetros por hora. A eso se suman la baja visibilidad, el hielo y la nieve. Que se añaden a que en estas fechas las ventanas de mal tiempo duran poco…y siempre pueden cambiar repentinamente a una ventana de tiempo del demonio.

Simone Moro, dudando sobre si el talkie hay que echarlo al contenedor de orgánicos o al de inorgánicos (a 50 grados bajo cero)

Simone Moro, dudando sobre si el talkie hay que echarlo al contenedor de orgánicos o al de inorgánicos (a 50 grados bajo cero)

A pesar de todo eso, Simone Moro logró subir, hacer cima y descender con vida, con lo que hizo historia. En mi opinión debieran haberle corrido a gorrazos sólo por intentarlo. Porque me pregunto qué será lo próximo. Si esto sigue así habrá expediciones que consulten a los meteorólogos cuando se producirán las peores condiciones posibles no para refugiarse, sino para emprender la escalada. O los habrá que contraten un helicóptero que, al hacer cima, les suelte allí, en lo más alto, un oso pardo en celo. Y los alpinistas llevarán la ropa interior impregnada de orina de osa parda en celo. O se organizará una expedición gallega que emprenda la escalada al K2 en invierno y portando unos auriculares en los que se reproduzcan día y noche los discursos completos de Manuel Fraga. O una cordada de Tahitianos que se vayan a la cima del Everest en chancletas, bermudas y camisa hawaina…eso si, en verano.

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Todos los vascos con Edurne Pasaban en la subida al Shisha Pangma

La escaladora Edurne Pasaban está inmersa en un nuevo reto: alcanzar la cima del Shisha Pangma, uno de los dos 8.000 metros que le faltan por conquistar, para conseguir así el record de ser la primera mujer en coronar las 14 montañas de ochomil metros que existen en el mundo.

No queremos que Edurne se sienta sola en esta apasionante aventura, por lo que hemos buscado la complicidad de otro aguerrido vasco, el director de cine Alex de la Iglesia, que de la mano de Telefónica ha sido el encargado de dirigir la comunicación de este proyecto

El desafío que nos proponen consiste en convertirnos en los primeros escaladores internautas, creando un avatar, en la web:

www.desafioedurne.com

El director bilbaíno Alex de la Iglesia ha dirigido unos spots que cuentan con la producción de Películas Pendelton, buscando la implicación de todos los vascos para aportar su granito de arena en la gran aventura emprendida por Edurne Pasaban. Para ello, han creado para este juego unos personajes que incitarán la subida de los escaladores internautas hasta la cima.

Por su parte, Edurne nos irá mandando mensajes de apoyo a nuestra escalada, desde diferentes cotas de la ruta, y nos irá informando de cómo va su aventura.

Gracias a la moderna tecnología que da soporte, a través de Telefónica, a este reto creado por la agencia FIRE advertainment, del grupo DDB y desarrollado por DDB + Tribal todos los vascos podremos participar de esta aventura en el Shisha Pangma y además, el ganador podrá disfrutar de un viaje a China.

“Nunca te acostumbras a estos momentos de tensa espera..”, Zabalza

A pesar de que es una situación que ya hemos vivido en numerosas ocasiones en otras expediciones, no te acabas de acostumbrar a estos momentos de tensa espera pendientes siempre del parte meteorológico“. Nieva en el campamento base a 5.700 metros bajo cara norte del EVEREST y Mikel Zabalza reflexiona en voz alta.  El, Alberto Iñurrategi y Juan Vallejo escudriñan el corredor que les llevará hasta la cima de los 8.848 metros de la montaña más alta del mundo y afirman encontrarse esperanzados. “Si no tuviésemos esa esperanza no estaríamos aquí. Eso es lo que nos mantiene con fuerzas, con ilusión para subir“.

El corredor de los japoneses que enlaza con el corredor Hornbein allá por los 8.000 metros está purgando la nieve que acumuló el fin de semana. “”a montaña está cada vez mejor, dice Juan Vallejo, pero necesitamos paciencia. Es un ingrediente fundamental para escalar estas montañas. Por el momento los partes de tiempo no son buenos. Paciencia”.

"Nunca te acostumbras a estos momentos de tensa espera..", Zabalza

A pesar de que es una situación que ya hemos vivido en numerosas ocasiones en otras expediciones, no te acabas de acostumbrar a estos momentos de tensa espera pendientes siempre del parte meteorológico“. Nieva en el campamento base a 5.700 metros bajo cara norte del EVEREST y Mikel Zabalza reflexiona en voz alta.  El, Alberto Iñurrategi y Juan Vallejo escudriñan el corredor que les llevará hasta la cima de los 8.848 metros de la montaña más alta del mundo y afirman encontrarse esperanzados. “Si no tuviésemos esa esperanza no estaríamos aquí. Eso es lo que nos mantiene con fuerzas, con ilusión para subir“.

El corredor de los japoneses que enlaza con el corredor Hornbein allá por los 8.000 metros está purgando la nieve que acumuló el fin de semana. “”a montaña está cada vez mejor, dice Juan Vallejo, pero necesitamos paciencia. Es un ingrediente fundamental para escalar estas montañas. Por el momento los partes de tiempo no son buenos. Paciencia”.

Declaraciones expedición Naturgas Hornbein 09

En su intento de escalar al techo del mundo, el Everest por su vía más directa y exigente, el corredor Hornbein, Alberto Iñurrategi, Juan Vallejo y Mikel Zabalza se vieron sorprendidos por avalanchas de nieve el pasado viernes cuando ya habían llegado a los 7.200 metros, justo en la mitad de ese embudo que es el corredor de los japoneses. Cómo consiguieron salir de allí, cómo se sintieron y qué están sopesando en estos momentos es lo que nos cuentan en una entrevista realizada.

Mikel Zabalza nos relata cómo vivieron las horas que transcurrieron desde el atardecer del viernes hasta el sábado por la tarde, cuando consiguieron salir de la trampa en la que se había convertido el corredor de los japoneses.
“El parte meteorológico con el que ascendimos el viernes hasta los 7.200 era bueno. Habíamos tallado una repisa en la nieve y el mayor peligro era que nevara pero no contábamos con ese riesgo. Confiábamos en el parte. Hubo unas nubes por la tarde pero cuando ya estábamos en los sacos, después de cenar, todo cambió. Soportamos algunas precipitaciones de nieve y Juan comenzó a decir que aquello no le gustaba nada. De pronto nos cayó la primera avalancha q nos aplastó la tienda literalmente. Salimos, nevaba con intensidad y otra avalancha nos podía arrastrar al abismo. Nos pusimos a todo correr las botas y los crampones y de pronto nos cayó otra avalancha. Durante un momento no vi a Juan y fue un momento terrible. Acto seguido sacó la cabeza de la nieve y decía: ¡vámonos de aquí ya!. Recogimos rápidamente el material que pudimos, algunos metros de cuerda, fijamos una estaca de nieve y rapelamos unos 50 metros para protegernos bajo una roca, donde al menos estaríamos a salvo de las avalanchas. Picamos una plataforma de unos 40 centímetros y allí pasamos toda la noche de pie dando patadas a la pared para que no se nos congelaran los pies. Cuando amaneció subimos hasta la tienda de nuevo para recuperar algo de material e iniciamos el descenso: 2 rapelando y otro trepando para ir recogiendo la cuerda. Es muy delicado bajar el corredor en esas condiciones. 8 horas de descenso hasta tocar suelo y ya, por fin, suspirar a gusto”.

El vitoriano Juan Vallejo valora la rapidez y seguridad con la que supieron responder a la situación límite en la que estuvieron: eso les salvó la vida.

“Un corredor, para hacernos una idea, es como medio tubo. Luego, depende de la inclinación que tenga, la dificultad varía. En este caso es un corredor bastante vertical y ya en su metro 0 nos encontramos con una rimaya, en la que el día anterior fijamos un largo de escalada porque si no, nos iba a costar muchísimo pasarla. La mayor dificultad de todo este corredor es que es una pendiente muy muy sostenida, siempre en torno a los 45-55º y el hecho de no tener ninguna repisa, ningún lugar donde relajarte es lo que te hace estar siempre consciente de que no puedes cometer ni el más mínimo error. Después de lo que nos había sucedido a la noche, no había más opción que ir hacia abajo: habíamos perdido la tienda, habíamos perdido parte del material y además el corredor se había llenado de nieve, que es lo peligroso en estos casos porque es propenso a las avalanchas. Como no había otra opción, es lo que hicimos, bajar muy muy despacio, con todo el cuidado del mundo, asegurando muy bien y lo que el día anterior habíamos hecho sin sacar la cuerda, en esta ocasión lo rapelamos entero porque no nos fiábamos de que no nos cayera un avalancha. Primaba la seguridad y preferimos hacerlo despacio pero bien y en unas 7 horas volvíamos a estar de nuevo al pie de la pared”.

“He vivido situaciones parecidas, no siempre en montañas de 8.000 metros, pero ahora sí tengo la sensación de que hemos estado bastante al límite y que el saber hacer que nos han dado todos estos años nos ha sacado de esta situación: supimos reaccionar con rapidez. Ha sido duro y a veces me pregunto qué hago yo aquí contando todo esto y luego, dentro de unas horas soy capaz de volver a salir a por lo mismo…”.

Alberto Iñurrategi
lo describe con exactitud, resumiendo, como a él le gusta contar las cosas. De la preocupación pasamos al miedo, dice.

“Cuando comenzó a nevar el viernes por la tarde todos nos preocupamos, pero a la noche cuando cayó la primera avalancha y nos rompió la tienda, pasamos de la preocupación al miedo porque sabíamos que en esas condiciones y en la oscuridad de la noche, poco podíamos hacer”.

Tras el miedo y la rapidez de reflejos y fortaleza que han demostrado esta cordada de tres magníficos alpinistas, Iñurrategi se fija en el lado positivo de la cara norte del Everest: “Esta vía tiene la suficiente inclinación para purgar rápidamente la nieve por lo que cualquier precipitación se barre en pocos días. Pensamos que la montaña, que hoy por la mañana está muy mal, en un par de días puede estar ya en buenas condiciones. Por eso, somos muy optimistas de cara a que en unos días el Everest pueda darnos otra oportunidad. Físicamente han sido dos días muy duros, intensos porque no hemos podido descansar y tenemos mucha tensión acumulada pero pensamos que podemos recuperarnos de esta fatiga en dos o tres días. Otra cosa es cómo se recupera uno psicológicamente de una escapada de éstas y eso no lo sabremos hasta que volvamos a entrar. Los tres tenemos suficiente experiencia, ya nos conocemos y hemos vivido situaciones duras. Pienso que el tiempo lo va a arreglar y si se dan las condiciones, psicológicamente estaremos listos para hacer un nuevo intento”.

Este año no

Alberto, Juan y Mikel han tomado hoy la decisión definitiva: no harán una nueva tentativa en el Pilar Oeste del Makalu. Han desistido tras revisar el último parte meteorológico recibido: anuncia una leve reducción de precipitaciones para la semana que viene, pero arrecia el viento y parece que será para un largo periodo.

Mayo no ha sido un mes benévolo para meterse en el Pilar Oeste, y es evidente que el monzón, el periodo de lluvias del Himalaya que se extiende de junio hasta septiembre ya se está presentando por estos lares.

Termina aquí, por lo tanto, la expedición Naturgas-Pilar Oeste del Makalu, se esfuma el sueño de escalarlo en estilo alpino. Los chicos se encuentran apesadumbrados, mencionan una y otra vez la “mala suerte” que han tenido, y muestran su pesar por que al final no ha aparecido la deseada ventana de cuatro días de buen tiempo.

Pero, tal y como han declarado una y otra vez, el Pilar Oeste del Makalu es “uno de los retos y una de las vías más bellas del Himalaya”, y pese a que este año no ha sido posible, se muestran “dispuestos ha volver otra vez para enfrentarse a ella”.

Datos y cronología:

  • 53 días desde que se salieron de casa (30 de marzo)
  • 39 días en el Campo Base del Pilar Oeste del Makalu (5.300m) entre el 14 de abril y el 22 de mayo
  • 17-18 de abril: exploración del Baruntse
  • 24 de abril: cumbre en el Baruntse (7.152m.)
  • 28-30 de abril: salida al Makalu La (7.400m.)
  • 6-7 de mayo: primer intento en el Pilar Oeste del Makalu (C-I, 6.500m.)
  • 15-16 de mayo: segundo intento en el Pilar Oeste del Makalu (C-I, 6.500m.)
  • 21 de mayo: decisión definitiva de no realizar más intentos

Las opciones se esfuman poco a poco

Ayer recibimos un nuevo parte meteorológico. Ayer recibimos un nuevo golpe bajo. Parece que no hay atisbos de buen tiempo hasta el próximo domingo, no cuando menos de claro buen tiempo. Es decir, que en ese periodo no se darán las condiciones casi perfectas que se necesitan para meterse en el Pilar Oeste.

Y los porteadores llegarán el viernes para recoger el CB y emprender el descenso hasta Tumlingtar. ¿Y  nosotros, qué vamos a hacer?

Todavía recibiremos dos partes meteorológicos más. El primero, mañana, la que nos indicará cómo puede empezar a perfilarse la semana que viene. Si por un casual aparece algo parecido a un anticiclón, ¡atención! Pero si no es así, se acabó, volvemos junto con los porteadores. En caso de que haya cabida para la esperanza nos quedaremos, y esperaremos un nuevo parte para el domingo, y dependiendo de ella se tomará la decisión definitiva.

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