Archivo por d├şas: 23 marzo, 2012

Mourinho, de la canci├│n-protesta al f├║tbol-protesta

La canci├│n protesta estuvo muy de moda por estos lares a principios de los setenta. La interpretaban juglares barbados de voz rasgada y entrecejo fruncido, acompa├▒ados, a lo m├ís, por una guitarra y una silla en la que apoyar el bot├şn cubierto por un pantal├│n de pata ancha. Eran tiempos de palillo entre los dientes, copita de sol y sombra, faria en la boca y Simca 1.000 en el garaje.

Las letras de las canciones protesta trataban de socavar los restos de la dictadura de un general bajito al que sus propagandistas siempre agigantaban a├▒adi├ęndole el superlativo “├şsimo”. Qu├ę tiempos aquellos de la Familia Teler├şn y los inmortales Pablo VI y Santiago Bernabeu.

Pepe, una de las estrellas del f├║tbol-protesta, visto por Asier en Deia

Pepe, una de las estrellas del f├║tbol-protesta, visto por Asier en Deia

Hoy todo es m├ís superficial. Dictaduras, lo que son dictaduras con fuste no quedan por aqu├ş, m├ís all├í de Zara, Google y Mercadona. Y en Euskadi, ni siquiera Mercadona, somos as├ş, nos va lo propio.

El F├║tbol-Protesta

En esta coyuntura tan sinsorga, le debemos a Jos├ę Mourinho la ├║ltima gran contribuci├│n a la cultura Ib├ęrica desde las de su compatriota y tocayo Saramago. Me refiero a la invenci├│n del f├║tbol-protesta. El f├║tbol-protesta no es un simple f├║tbol de autor, qu├ę va. Se trata de un modo particular de concebir, interpretar y vivir el balompie. Desde el sufrimiento, es un f├║tbol barbado, de voz rasgada y entrecejo fruncido cuyo objetivo es acabar con la dictadura del Barcelona, derrocarlo, abrir un nuevo per├şodo. Es un f├║tbol que trata de encauzar lo mismo que la canci├│n-protesta: la incapacidad de sacarse ese yugo por otros medios.

Mientras que el Madrid ha estado a una distancia de seguridad del Bar├ža no ha habido nada que objetar. Entonces eran Guardiola y sus mariachis quienes se daban a una ÔÇťNova Can├ž├│ÔÇŁ de tono melanc├│lico y fatalista que hablaba del para├şso perdido. El estribillo podr├şa ser ÔÇťNo, no la ganaremÔÇŁ.

Pero la volatilizaci├│n de cuatro puntos vitales a falta del cruce directo en el Nou Camp por parte del Madrid ha recuperado la gira del f├║tbol-protesta. Ayer, el n├║mero lo montaron, en vivo y directo, el propio Mourinho, autor de letra y m├║sica, adem├ís de Rui-Far├şa, Ozil, Pepe, como solista, Ramos a las palmas, y todos los dem├ís a los coros.

Jos├ę Mourinho, el inventor del f├║tbol-protesta (Asier en Deia)

Jos├ę Mourinho, el inventor del f├║tbol-protesta (Asier en Deia)

Este f├║tbol-protesta del Madrid tiene estribillos dignos de los m├ís duros grupos del punkrock, con sus gestos, sus insultos y sus poses quinquis. A algunos de los futbolistas s├│lo les faltan la cresta, los pendientes de aro, la camiseta de Eskorbuto yÔÇŽnada m├ís. Bueno, si, dignidad.

Porque el fútbol-protesta de Mourinho y su banda presenta dos grandes problemas. El primero es que no nos lo creemos. Y el segundo es que encaja muy poco con una institución burguesa a más no poder, una institución que es el propio establisment. Carajo, y el establisment nunca protesta contra si mismo.

La canci├│n-protesta termin├│ cansando. Y le sucedi├│ la Movida Madrile├▒a. El f├║tbol-protesta lleva el mismo camino. La Movida se avecina.