Novela menor de Martin Amis, siempre buena novela

La biografía personal de Martin Amis siempre ha tenido una gran importancia en su literatura. Sus enfrentamientos con su padre, Kingsley, a nivel personal y profesional, le convirtieron en un tipo que quería escribir diferente y que se obsesionó con el éxito; sus problemas con la dentadura le llevaron a escribir algunas de las páginas mas enrabietadas de su carrera. Por supuesto algo de estos conflictos, y otros, se colaba también en la narración de sus novelas. Y así hasta el infinito. LIBRO.La viuda embarazadaComo Amis se está haciendo mayor parece que toca el momento de revisar su biografía, de recordar la juventud y su última novela parece tener bastante de eso porque el protagonista nació el mismo año que Martin, 1.949, y pasa el verano de 1.970, cuando estaba a punto de cumplir los 21, en Italia obsesionado por la literatura y el sexo. Esta es la historia de un grupo de amigos, jovencitos alterados por la revolución sexual de los sesenta, extrañamente ajenos a la música de aquellos días, en trance de madurar y encaminarse al mundo laboral, peleando con la molicie y con la necesidad de destacar. Y en el caso del protagonista repasando el canon de la literatura inglesa mientras está obsesionado por practicar sexo con una amiga de su novia. Nadie puede poner en duda que Martin Amis escribe muy bien. E, incluso, que tiene mucha gracia, punto este que el mismo no debe creerse porque lo practica poco, pero cuando lo hace consigue momentos especialmente brillantes como cuando Keith pierde sus posibilidades por un comentario poco afortunado, él que había ido puliendo su estilo de “no hacer nada”, “no decir nada”. Pero hay algunas ausencias clamorosas en esta, por otra parte, larga novela. Por ejemplo los detalles que fijan la época en la que transcurre son muy escasos. Son mas los libros decimonónicos que las películas o canciones que aparecen en sus páginas. Por otra parte el autor con el foco puesto en su protagonista olvida al resto de personajes de los que no llegamos a saber demasiado mas allá de cuatro tópicos sobre británicos e italianos. Es curioso también que la narración aparezca demasiado centrada en los rumores susurrados acerca de lo que ha hecho este o lo que se dice de aquel. Y que estas peculiaridades se repitan insistentemente. Debe ser eso que se llama sello del autor. El libro también tiene virtudes: una escritura brillante, unas frases afortunadas, una estructura bien montada que alterna la narración con las reflexiones y una parte final brillante donde se cuenta el destino de cada uno de los protagonistas de la novela, ochenta páginas que recorren los últimos cuarenta años, principalmente la década de los setenta, donde se cuentan mas cosas que en las cuatrocientas anteriores. No se equivoquen La viuda embarazada (Anagrama) es una tragedia, la de todos aquellos que pensaban que tenían un futuro brillante por delante, aunque no tuvieran muy claro que es lo que querían hacer con él. El propio Amis, a estas alturas, parece poco convencido de que haya merecido la pena y razonablemente seguro de que su generación perdió no solo la guerra, sino todas las batallas, quizá porque hubo demasiados traidores en las filas de la revolución. Y parece que Amis, desde un punto de vista actual, cree que él puede ser uno de ellos. En definitiva, que con cien páginas menos, y algunos episodios divertidos mas, esta sería una gran novela, así debemos considerar a La viuda embarazada solo una buena novela, de esas que acostumbra a escribir Martin Amis.

Félix Linares

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