Archivo de la categoría: poesía

El poema. Koleka Putuma, sudafricana

Anoche

Guardaste cadáveres en tu garganta,

Demasiado asustada para abrir la boca

Y derramar a los muertos.

Cómo los echas de menos.

Qué injusto es. Cómo ninguna de nosotras lo comprende.

Vas pasando fotos de gente que estaba aquí

Y ya no está.

Vaya broma. Vaya broma más pesada.

Pensaste.

La música está demasiado alta dónde estás.

Al menos la gente parece feliz.

Te preguntas cuántos de ellos guardan cadáveres en la garganta,

Tratando de ahogar las penas con veneno y bailes.

Estás ahí y no estás.

Vuelves a leer los artículos.

Vuelves a pasar las fotos.

Estás en un punto a medias entre torturarte

Y tratar de encontrarles el sentido a cosas que no puedes cambiar.

Te sientes enferma y desestabilizada.

Los cadáveres pesan demasiado.

Esto es lo que supone vivir en una morgue

Con un felpudo que dice

“alegría”.

Este poema titulado Insomnio ha sido escrito por Koleka Putuma, una escritora sudafricana nacida en 1992 en Puerto Elizabeth. Ha recibido cantidad de premios, como escritora y como dramaturga también. Amnesia colectiva es el libro más reciente de esta escritora, y en  Sudáfrica ya está en la octava edición, y ha sido declarado Libro del Año. Actualmente vive en Cape Town.

Goizalde Landabaso

El poema. Jane Kenyon, estadounidense

Una mosca hiere el agua pero la herida
sana pronto. Las golondrinas se inclinan y gorjean
sobre nosotros, cayendo de vez en cuando hacia
la irradiadora evidencia de comida.

La calima verde sobre los árboles se convierte
en hojas y lo que parece humo
flotando sobre el establo del vecino
son sólo flores de manzano.

Pero a veces lo que parece un desastre
es un desastre, al fin llega el día
y los hombres mueven penosamente el ataúd
que pasa con dificultad entre los bancos de la iglesia.

La poeta de hoy se llama Jane Kenyon. Nació en 1947 en Michigan, en Estados Unidos y murió en 1995. Es una de las grandes poetas contemporáneas de su país. En 2007 la editorial Pretextos publicó el poemario De otra manera. La traducción de este poemario la realizó Hilario Barrero.

Goizalde Landabaso

El poema. Elvira Sastre, española

Quería que supieras
que mi daño es algo que solo elijo yo.

Que me dejo mecer por tus empujones
como si fueran viento que me coloca lejos de ti
porque todas mis puertas están abiertas
y yo soy libre.

Que el odio
es el disfraz de una piel, el reverso de un cuerpo,
y desde lejos
tu cara se intuye del revés,
perdida,
y no hay nada peor que sentirse perdido
dentro de uno mismo.

Que tus intentos de quebrarme el paso
solo consiguieron hacerme pisar más fuerte,
y cuanto más lejos te colocas
más cerca estoy de mí misma.

Que quisiste taparme los ojos
y hundirme,
pero mi mirada está más cerca del mar
que de tu suelo.
Y te lo repito:
soy libre.

Que solo aquel que entiende mi silencio
merece mi palabra,
y tú hace tiempo que dejaste de comprender
que lo que difiere entre un hogar
y un sitio al que volver
es la puerta abierta.
Tu puerta cerrada
es la entrada a mi casa.

Que quisiste quitarme todo
y te quedaste sin mí.

Este poema titulado Libre es de Elvira Sastre y lo hemos encontrado en el poemario de 2016 La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida. Es un poemario duro, lleno de cicatrices, de dolores, de rupturas. Un poemario para el que el poeta catalán Joan Margarit hizo el prólogo. Sastre nació en Segovia en 1992 y tiene publicados media docena de libros de poemas, el más reciente de 2018 titulado Aquella orilla nuestra.

Goizalde Landabaso

Patricia Benito, sobreviviendo a la ruptura

La poeta canaria Patricia Benito (Las Palmas, 1978) acaba de publicar en la editorial Aguilar, en la colección Verso & Cuento, el libro de poemas Tu lado del sofá. Tras debutar con Primero de poeta y su profético “Vive, joder, vive”, libro autoeditado en 2015 que dio el salto a una gran editorial en 2017, Benito publica ahora este segundo poemario, un trabajo en el que reflexiona sobre las rupturas y la necesidad de encontrar tu propio espacio físico. La autora dice que en la poesía ha encontrado “el Santo Grial” para explicarse, para contar a la gente como ve le mundo. Afincada en Madrid y amiga de la cantante Zahara, que escribe un hermoso prólogo, Benito es una poeta tardía, que antes de escribir había sido crupier y había trabajado en la unidad de dolor de algunos hospitales, una poeta que reconoce haber tenido “mucho miedo” con esta segunda incursión en la industria editorial. El volumen está diseñado por ella misma y en él aparecen fotografías hechas el mismo día que escribió cada poema. La autobiografía que ha escrito en la solapilla es impagable (verla). Con la autora hemos charlado. Pincha y disfruta.

El poema. Arabella Salaverry, costarricense

No me contengo

vaso colmado

disparo en diagonal

y hago un círculo perfecto

hacia el delirio.

 

No me contengo

tampoco alcanzo a colocar correctamente

los clavos para sostener estrellas

No me contengo

desaparezco en hostigada ruta

total incontinencia de mí misma.

 

Violenta piel.

 

No adivino no descubro

no sé si me derramo en dolor

o me derramo en gozo.

 

No me contengo

vivo entre rasgaduras

lanzas y corona de espinas

irredenta violenta piel violento silencio.

 

No me contengo

pájaro sin alas emplumado lagarto

herido animal oquedad inconclusa

desecho de desastre

violenta piel.

 

Así me vivo

muriendo desde la vida

cotidianas muertes

y en ajena presencia de la mía.

La escritora de este poema titulado Vaso colmado es Arabella Salaverry. Es una escritora y actriz de Costa Rica, que estudió en varias universidades de Latinoamerica. Ha trabajado mucho como actriz, pero también ha escrito mucho y sus trabajos literarios han sido traducidos al inglés, húngaro, italiano ó catalán. Fue presidenta de la Asociación de Escritores Costarricenses.

Goizalde Landabaso

El poema. Anna Ajmatova, ucraniana

Y se fue el tiempo y el espacio se fue,

Y de la noche blanca vi todo a través:

Los narcisos en cristal en tu mesa,

Y el humo azul del cigarrillo,

Y aquel espejo, donde como en agua tersa,

Ahora te reflejarías en su brillo.

Y se fue el tiempo y el espacio se fue…

Y que tú ya me ayudes tampoco puede ser.

Este poema fue escrito por la escritora Anna Ajmatova. Una escritora nacida en Ucrania en 1889 que siempre escribió en ruso. Luchadora contra el estalinismo, su esposo, también poeta, fue encarcelado y fusilado por contrarrevolucionario, su hijo Lev fue detenido, y sus amigos y personas de su alrededor también fueron detenidos, asesinados o tuvieron que huir al exilio. Escribió mucho, sus poemas estuvieron prohibidos en Rusia, pero fueron premiados. El pequeño poemario He leído que no mueren las almas recoge algunos de sus poemas. A pesar de sus penurias recibió multitud de premios. Fue el reflejo de una época siniestra. Murió en 1966.

Goizalde Landabaso

El poema. Julio Cortázar, argentino

Te amo por ceja, por cabello,

te debato en corredores blanquísimos donde se juegan las fuentes de la luz,

te discuto a cada nombre,

te arranco con delicadeza de cicatriz,

voy poniéndote en el pelo cenizas de relámpago y cintas que dormían en la lluvia.

No quiero que tengas una forma,

que seas precisamente lo que viene detrás de tu mano,

porque el agua, considera el agua,

y los leones cuando se disuelven en el azúcar de la fábula,

y los gestos, esa arquitectura de la nada,

encendiendo sus lámparas a mitad del encuentro.

Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo,

pronto a borrarte, así no eres,

ni tampoco con ese pelo lacio,

esa sonrisa.

Busco tu suma,

el borde de la copa donde el vino es también la luna y el espejo,

busco esa línea que hace temblar a un hombre en una galería de museo.

Además te quiero, y hace tiempo y frío.

Este es un poema de Julio Cortázar. Un poema que aparece en el libro Pameos y Meopas, que reedita la editorial Nórdica Libros en una excelente edición, con ilustraciones de Pablo Auladell, un ilustrador alicantino que ganó el Premio Nacional de Comic concedido por el Ministerio de Cultura de España. No es un libro nuevo, obviamente, este es el primer poemario que publicó Julio Cortázar en 1971, e incluye poemas escritos entre 1944 y 1958. Según el mismo Cortázar, estos poemas eran demasiado personales para publicarlos. “Estos poemas son un herbario para los días de lluvia, se me fueron quedando en los bolsillos del tiempo sin que por eso los olvidara o creyera menos míos que las novelas o los cuentos”. Así reconocía el autor y recoge el prólogo de esta edición. Es un libro tan bonito, tan perfecto, que solo podemos recomendarlo, y en días de lluvia, cerca de una ventana, leerlo tranquilamente.

Goizalde Landabaso

El poema. Idurre Eskisabel, vasca

Biluzik egongo naiz,

Zatoz zu ere biluzik

Laztanduko zaitut

Eskuekin

Ahoarekin,

Oinekin,

Gorputz osoz

Munduaren amaierara bidaiatuko dugu

Mila izerdik zipriztindutako

Milaka urteko

Gurdi karrankarian,

Dardara bakoitza arnasa berri

Irekiko natzaizu

Itsas hondoa bezala,

Salda amniotiko bakarrean urtzeko

Zatoz zu ere biluzik,

Beldur, nahi eta itxaropenak erantzita.

Poema hau Idurre Eskisabel kazetari eta irakasleak idatzi du eta Desira izena du. 1970ean jaio zen Beasainen eta Susa argitaletxearekin kaleratu du bere lehenengo poema liburua, Goseak janak. 82 poema dira lehenengo lan honek batu dituenak 4 zatitan banatua. Durangoko Azokara begira egongo den poema liburu berrietako bat izango da Idurre Eskisabelena.

Goizalde Landabaso

El poema. Liliana Lukin, argentina

Se acomoda
como si fuera
ella la que va
a contemplarse.
En esa creación
de sí misma
es más ella para él que cuando duerme.
La mano con que protege su zona débil a
la ternura vuelve de haber sido el hueco

para la mejilla oculta.
Piensa en sentir como piensa en actuar:
dando a su pensamiento el poder.
Al verla espera que él tenga un vahído,
que verla haga de su contención, de su
entereza, desequilibrio y desazón.
Está a la espera de ese pronunciamiento:
cada parte de su cuerpo concentrada en

la corva, el cauce para escurrir un
resto de figura y hacerse penetrar.
Cuando eso suceda, él recuperará su
centro, habrá tomado la entrega como
quien recibe, y habrá dado todo, tanto al

mirar como al entrar.
En el círculo de las sábanas el juego es
profundo y sin final visible.

La escritora de este poema es Liliana Lukin, una escritora argentina nacida en Buenos Aires en 1951. Su primer libro de poesía lo publicó en 1978 con el título de Abracadabra. Tras este poemario publicó unos cuantos más. Es profesora de letras en la universidad, y ha recibido varios premios por sus poemas.

Goizalde Landabaso

El poema. Martin Etxeberria, vasco

Otzan faltsu guztiok

Alu bat daramagu bihotzean.

Ezpain txikiz,

Ezpain handiz,

Klitoriaren orratz-burua

Mingain puntan ezkutaturik.

Labirinto bat odolean,

Aizkora bikoitzaren

Muxuan mozorrotuta.

Dedalok ez zekien ondo

Zer egiten zuen

Pasifaek limurtu zuenean.

Zezen zuria amarru bat zen.

Mitoaren aparra.

Itsasoaren ipurdian isuritako

Hazia baino ez.

Gure mendekua,

Bizitza da.

Minotauroa izor da Martin Etxeberriak idatzi duen poemetako bat. Elkar argitaletxeak kaleratutako Winston liburua aurki genezake. Zarautzen jaio zen 1974an. Xabier anaia bikiarekin idatzi izan ditu zenbait literatur lan: Itxoidazu Cafe Passy-n, Ez dadila eguzkia sartu edota Arrain abisalak. Liburu hau, baina, bakarrik idatzitakoa da.

Goizalde Landabaso