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Telebasura y cr√≠menes en el nuevo thriller de I√Īaki Irasizabal

Arrakastaren aparrak es el nuevo trabajo del escritor de Durango I√Īaki Irasizabal, autor de varias novelas negras como Odolaren deia, Politika zikina o Aramotz;¬† y del libro de relatos Zorioneko familia, que public√≥ el a√Īo pasado.¬†Bien, en esta ocasi√≥n Irasizabal no se aleja de su g√©nero favorito porque en esta historia hay m√°s de una intriga, m√°s de un cabo por atar y m√°s de un asesinato tambi√©n.

La trama gira en torno al personaje de Lujua, un hombre ya jubilado que fue una aut√©ntica estrella de la televisi√≥n desde que aparecieron las cadenas privadas y la telebasura. ‚ÄúEstatu mailako telebista kate pribatuen sorrerak komunikabideen joerak eta arauak aldatu zituen. Ondorengo hamarkadetako telebistaren arauak ezarri ziren orduan (‚Ķ). Kazetari hauatako batzuek botere maila izugarriak lortu zituzten. Eta dirutzak irabazi‚ÄĚ. Bien, pues Lujua hab√≠a sido uno de esos peces gordos, due√Īo de un gran poder, a quien m√°s de uno le ped√≠a favores.

Aunque, como dec√≠a, la trama gire en torno a Lujua el narrador y protagonista de la historia es un hombre joven, casado y padre de una ni√Īa, que trabaja en una productora de cine y televisi√≥n. √Čl contacta con Lujua porque desean sacar adelante un documental sobre aquellos tiempos y, aunque asegure que no, si puede sacar alg√ļn trapo sucio, mejor que mejor. Por ello, trata de contactar tambi√©n con los tres hijos del pope de la tele, con Andoni, Oier y Maialen, y pronto sabremos que no estamos ante la t√≠pica familia feliz. Debido a un delito que comete Oier, uno de los hijos de Lujua, aquejado de una enfermedad mental, se reabrir√° un caso del pasado, un caso sangriento: el del asesino m√ļltiple Aitor Garc√≠a Renteria que, en principio, no parece tener ninguna relaci√≥n con los Lujua.

Arrakastaren aparrak nos muestra cómo una mala decisión, por puntual que creamos que sea, casi siempre suele implicar otras malas decisiones; también reflexiona sobre lo poco que podemos llegar a conocer a las personas que tenemos a nuestro lado.

La novela, publicada en la colecci√≥n Ateko banda, de Elkar, est√° recomendada tambi√©n para el p√ļblico juvenil, y para el adulto, claro.¬† Y ofrece un rato de lectura adictivo porque la trama, que tiene muchos puntos de giro, no deja de complicarse ni de sorprender.

Txani Rodríguez 

Charlie Parker y John Connolly han vuelto, dos viejos amigos

Supongo que este es un comentario redundante porque despu√©s de tantos libros publicados supongo que todo el mundo conoce a John Connolly y sus particulares novelas negras de ambiente sobrenatural. Connolly es un escoc√©s que vive desde hace a√Īos en Estados Unidos y tiene publicados bastantes libros m√°s o menos relacionados con la fantas√≠a (Malvados, El libro de las cosas perdidas, la serie juvenil Los invasores y las colecciones de cuentos Nocturnos y M√ļsica nocturna), pero su gran obra es la serie de Charlie Parker, Bird. S√≠, efectivamente comparte nombre y apodo con el gran saxofonista, aunque se trata de un investigador de lo paranormal que ha vivido ya diecisiete aventuras a partir de Todo lo que muere, donde su esposa y su hija son asesinadas y √©l se lanza al¬† trabajo especializado.

No es el primer personaje de estas caracter√≠sticas, los hay en la literatura (Carnacky de Hope Hodson o Harry Dickson de Jean Ray entre otros muchos) y en el c√≥mic (los italianos Martyn Mystere y Dylan Dog por ejemplo), pero si es el primero, y √ļnico que yo sepa, que mezcla la novela negra con lo taumat√ļrgico. Porque, efectivamente las novelas de Connolly son pura novela negra, independientemente de que el protagonista hable con su hija muerta. El detective recibe un encargo, o se ve metido en un jaleo, busca pistas, investiga, se enfrenta a los malos, generalmente lo hace en un ambiente de corrupci√≥n con pol√≠ticos, abogados, periodistas, gangsters que hacen lo que hacen estos personajes en las novelas del g√©nero, aunque las cosas que pasan tienen ese aire sobrehumano que las caracteriza.

Veamos, en La mujer del bosque, aparece un cad√°ver enterrado en un bosque, Charlie Parker est√° acompa√Īando a su amigo Louis que est√° pasando un mal momento y que se mete en problemas con el hijo de uno de los prohombres del pueblo que tiene negocios poco claros. Louis es el tipo que, en compa√Ī√≠a de su colega Angel, tira de pistola cuando las cosas se ponen dif√≠ciles. Mientras tanto sabemos de d√≥nde vino esa mujer enterrada y sabemos tambi√©n que de all√≠ viene tambi√©n un tipo misterioso con aires de mago peligroso que viaja acompa√Īado de una asesina eficaz que va liquidando a todos los testigos de la historia. Bien, ya veis, los g√©neros, el negro y el terror, se funden org√°nicamente, de manera natural.

Las historias tienen interés, la escritura es buena, todo está muy bien dosificado, los giros de guión son efectivos y la galería de personajes, dentro de lo convencional, es muy efectiva. Quizá ya no quepa la sorpresa en las novelas de John Connolly, pero es como recibir a un viejo amigo cada vez que una nueva aparece en las librerías. Sabes lo que vas a leer, te apetece reencontrarte con Parker y sus amigos, no hay sorpresas, pero está bien que esto sea así. Es entretenimiento del bueno y no deja secuelas como pasa con otros escritos, con los que tienes la sensación de haber perdido el tiempo. De verdad, puedes leer a Connolly sin riesgo de perder la dignidad de buen lector. Y si no lo has leído todavía te quedan diecisiete novelas nada menos.

Félix Linares

Mart√≠nez de Pis√≥n y el “querer demasiado”

Fin de temporada se abre con una escena maravillosamente construida en la que vemos a Juan y a Rosa, una de las protagonistas de la trama, viajar camino de Portugal. Son j√≥venes, se quieren, pero advertimos pronto algunas tensiones. Pronto sabremos que se dirigen a una cl√≠nica abortista clandestina. Corre el a√Īo 1977. La escena, que bien podr√≠a estudiarse en las escuelas de escritura, se cierra con el accidente que sega la vida de Juan y que condicionar√° para siempre la de Rosa. En el primer cap√≠tulo la acci√≥n ha dado un salto y nos encontramos con Rosa brindando con su amiga Mabel en el camping que ambas regentan. Por ah√≠ anda tambi√©n Iv√°n, el hijo de Rosa, convertido en un hombre,¬†con lo que entendemos que la protagonista¬† no quiso interrumpir su embarazo.

Estos tres personajes viven en el camping¬† Florida de la Costa Dorada durante todo el a√Īo. Para las dos mujeres, lo que fuera a ser de ellas en el futuro ‚Äúdepender√≠a de su fracaso o triunfo‚ÄĚ al frente de aquel camping. ‚ÄúLa vida las hab√≠a baqueteado, pero no las hab√≠a endurecido. Eran dos corazones heridos, dos criaturas lastimadas, y el hecho de que las dos fiaran su propia salvaci√≥n a la salvaci√≥n del negocio termin√≥ de unirlas‚ÄĚ. Iv√°n, por su parte, quiere trabajar en una¬† central nuclear cercana, que van ya a desmantelar, pero para su madre representa una muy mala noticia que quiera dejar el instituto. A la plantilla del camping se unir√° C√©line, una joven francesa de la que Iv√°n se enamora.

Tras haber dado muchos tumbos por distintos puntos de la pen√≠nsula parece que madre e hijo tienen ya una vida hecha, sin embargo, el pasado volver√° a alcanzarlos e Iv√°n querr√° resolver dudas y misterios relacionados con su familia. Y todo se enredar√° en una mara√Īa de revelaciones a medias. Hasta aqu√≠ vamos a contar, pero podemos a√Īadir que no faltan puntos de giro en esta novela que a veces nos pone el coraz√≥n en un pu√Īo. Tambi√©n quiero destacar la destreza con la que Mart√≠nez de Pis√≥n ambienta la historia: est√° la melancol√≠a del camping, pero tambi√©n el mundo de las plantas nucleares, de las huertas, de los pueblos.

Fin de temporada tiene a la familia como protagonista, un tema que el autor zaragozano, Premio Nacional de Narrativa, domina; pero en esta novela en concreto habla de un asunto que se ha explorado menos: ¬Ņqu√© pasa cuando se quiere demasiado? La respuesta, en estas p√°ginas.

Txani Rodríguez

Jean Stein y la vida oculta de Hollywood

Este libro lleva el subt√≠tulo de En un lugar de Estados Unidos. Y aunque en el t√≠tulo no queda claro la fotograf√≠a de la portada nos sit√ļa en Hollywood, ese lugar del que quiere hablar la autora. Por cierto, no confundir este Al oeste del Ed√©n con aquel Al oeste del Ed√©n que escribi√≥ Harry Harrison hace cuarenta a√Īos y que iniciaba una trilog√≠a sobre lagartos evolucionados. Aquel era un libro de ficci√≥n, y este es un trabajo period√≠stico de altura donde se recogen declaraciones sobre algunos de los nombres m√°s importantes de Hollywood.

Sonarán, y mucho, el de Jack Warner, uno de los productores más poderosos de su época y el de Jennifer Jones, actriz famosa y esposa de David Selznick, otro de los tiburones de la producción de cine, pero también aparecen los Doheny, cuyo patriarca hizo su fortuna con el petróleo, pero decidió invertir en el celuloide. Por cierto que este hombre también tiene su aportación a la ficción ya que en él se basa el personaje de Petróleo, novela de Upton Sinclair, llevada al cine por Paul Thomas Anderson en la película Pozos de ambición. Igualmente se retrata a Jane Garland, que no tiene nada que ver con la protagonista de El mago de Oz, y poco con el cine ya que apareció en papeles secundarios en algunas películas, pero tiene una historia de locura, en gran parte creada por el ambiente, muy interesante. Y, finalmente, la autora se inmiscuye en las cosas de su familia, que no queda precisamente bien.

Pero ya digo Warner es la estrella. Y Jennifer Jones queda como un alma caprichosa y atormentada que nunca supo salir del mundo de fantasía que representaban sus personajes del cine. Lo más importante de este libro es su estructura. Está compuesto exclusivamente por fragmentos de entrevistas, en concreto respuestas de entrevistados ante los micrófonos de Jean Stein. No hay preguntas, no hay narración. Y así, claro, resulta muy difícil aclarar algunas cosas. Tenemos que intuir el contexto, inventar las preguntas. Es pues interesante, pero incompleto. Y, a veces, nos quedamos con las ganas de que sigan algunos fragmentos, pero se quedan ahí. Y luego hay momentos divertidos, por ejemplo, cuando un familiar dice que le gusta, a él y al resto de la familia, el retrato que hacen los hermanos Coen de su pariente en Barton Fink, descubrimos que no han entendido nada.

Quiero decir, la versi√≥n que tenemos aqu√≠ es sesgada. Y hace falta la palabra del periodista para corregir la deriva de algunas opiniones, todas mediatizadas por la situaci√≥n del individuo en el grupo social. A Larry Niven, por ejemplo, no le importa nada, as√≠ que se despacha a gusto, otros sin embargo est√°n claramente influidos por el miedo a la opini√≥n, y sus consecuencias, de los retratados. No obstante es un libro muy interesante porque nos habla de hechos razonablemente desconocidos, aunque a m√≠ particularmente me hubiera gustado saber m√°s de las andanzas mercantiles del se√Īor Doheny, un autentico depredador, que los detalles sobre la casa en la que viv√≠a.

No es ésta una visión idílica, desnuda la vida de glamur y lujo, pero no es un libro tan cruel como Hollywood Babilonia o Servicio completo. Ni tan cinéfilo como Moteros tranquilos, toros salvajes y Sexo, mentiras y Hollywood. Es bueno, pero podría haberlo sido mucho más viniendo de alguien que vivía en el corazón de aquel lugar apasionante.

Félix Linares

La original voz propia de la debutante Oihane Amantegi

Ibaiertzeko ipuina es la √≥pera prima de la antrop√≥loga nacida en Amorebieta, Oihane Amantegi. Se trata de una novela breve o de, como se se√Īala en el t√≠tulo, un cuento largo, con un fuerte potencial simb√≥lico, on√≠rico, en el que resuena la mitolog√≠a griega. La verdad es que es un libro original, distinto. La historia arranca cuando los padres de la narradora y protagonista se asientan en Georgia, en el sur de los Estados Unidos. All√≠ construyen una casa de madera, con un porche. El padre trabaja en un aserradero y la madre hace y vende miel. Muy cerca, el r√≠o, con una presencia casi animal, que amenaza con desbordarse, que a veces muestra su cara m√°s destructora, pero que en verano se muestra pac√≠fico y acogedor. Los padres saben pronto que est√°n esperando gemelas, pero en el parto solo sobrevive una de las hijas, y esa muerte, esa p√©rdida, es crucial en la narraci√≥n.¬† La ni√Īa que sobrevive ser√° quien, desde el punto de vista de una ni√Īa, pero una ni√Īa totalmente consciente desde el primer instante de su vida, y fuera de lo habitual, nos relate la historia: ‚ÄúHasierako arrangurak alde batera utzita, botak jantzi eta urak aurretik eramandakoa atontzen saiatu ziren. Begiak zabal-zabalik begiratzen nien nik, gomazko bota gorriak aldean putzuz putzu olgetan, euria ikuskizun hutsa delako haurrentzat‚ÄĚ.

Amantegi ha seleccionado pocos elementos -la miel, una arm√≥nica bautizada como Alabama, algunos √°rboles de aquellas tierras, algunas canciones ¬†y, sobre todo, el r√≠o- pero los ha seleccionado con mucha inteligencia. Tambi√©n aparecen pocos personajes: sus padres, blancos; unas vecinas negras, cultas y simp√°ticas, que se ba√Īan en el r√≠o: ‚ÄúMae Jeanen titiak, uretan hildakoarena egiten duela, marmoka beltzak balira bezala agertzen dira ur-azalean.‚ÄĚ

Es un poco dif√≠cil rese√Īar la novela sin desvelar demasiado la historia, con lo que la historia, el argumento, que es m√°s bien aleg√≥rico, lo vamos a dejar aqu√≠.¬† Sin embargo, s√≠ podemos avanzar que la lectura nos har√° pensar en el dolor, ¬†en c√≥mo superarlo: ‚ÄúHala moldatzen ginen, gabeziaren intentsitatea batak besteari pasatuz bezala ‚Äďegun batean batek, bestean besteak, hirugarrenean, hirugarrenak-, lantzean behin gutako batek edo bik deskantsu har genezan, eta bizitzak eta bizitzako afariek seguida izan zezaten‚ÄĚ. La vida y la muerte dialogan a la orilla de este r√≠o que ha creado Amantegi, una joven autora due√Īa, sin duda, de una voz propia, que no es poca cosa.

Txani Rodríguez

Las oscuras claridades de Marcelo Luj√°n

Marcelo Luj√°n, es argentino, bonaerense para m√°s se√Īas, pero lleva viviendo una veintena de a√Īos en Espa√Īa. Aunque trabaja coordinando actividades culturales y dando clases en talleres de creaci√≥n literaria, su trabajo le ha permitido publicar varios vol√ļmenes de cuentos, tres novelas y dos libros de prosa po√©tica. Su obra ha recibido muchos galardones, entre ellos en 2016 el premio Dashiell Hammett a la mejor novela negra en castellano, que concede la Semana Negra de Gij√≥n, por Subsuelo. Hace unos meses fue galardonado con el Premio Ribera de Duero, el mayor galard√≥n que se da a un volumen de cuentos escrito en castellano, precisamente por este libro de relatos La claridad, que re√ļne seis cuentos que hablan de los demonios interiores, de la maldad, del amor y la traici√≥n y que est√°n protagonizados, en primer o segundo plano, por mujeres.

La claridad, t√≠tulo algo ir√≥nico porque la tem√°tica de los relatos es ‚Äúbastante oscura‚ÄĚ, re√ļne seis cuentos que bordean el g√©nero de terror. Son historias, duras, crueles, en las que se analiza la maldad humana, una maldad consciente o inconsciente. Porque en esos cuentos hay gente que hace el mal, bien porque es el diablo, bien porque es alguien malvado, o bien porque no le queda m√°s que hacer el mal como manera de defenderse ante los ataques. En todo caso son cuentos de una ambig√ľedad moral interesante. Casi todos los cuentos est√°n protagonizados por mujeres y el que no lo est√° tiene a la figura femenina en segunda plano pero con una gran fuerza. Y en todos ellos el autor juega a favor del lector, porque entiende que la calidad no debe estar re√Īida con, precisamente, la ‚Äúclaridad‚ÄĚ del discurso y el mensaje.

El libro arranca con un cuento soberbio Treinta monedas de carne que se inicia con un enfrentamiento entre dos mujeres que termina de una manera terrible: la maldad como defensa. El volumen sigue con Una mala luna en la que la maldad es como una especie de reacci√≥n ante las injusticias de la vida. Luego llega Espl√©ndida noche, que es un cuento claramente de g√©nero, del g√©nero de terror y diablo que te tienta y te castiga. Prosigue la cosa con El v√≠nculo, que parece que entra en lo de la ‚Äúposesi√≥n demon√≠aca‚ÄĚ con gato incluido que simboliza‚Ķ vaya usted a saber qu√©. Contin√ļa con La chica de la banda de folk, que es una historia de fantasmas atormentados. Y termina el libro con un cuento, a√Īadido al volumen con el que se consigui√≥ el premio, M√°s oscuro que la luz, que es otra historia de fantasmas, pero de fantasmas amorosos. Todos los cuentos est√°n unidos por un hilo sutil, porque en varios cuentos atisbamos a personajes de los otros, de tal manera que al final el volumen conforma un peque√Īo microcosmos. Por cierto muy divertido lo de las citas al comienzo de cada cuento: a una cita ‚Äúpotente‚ÄĚ (del Apocalipsis, de los ap√≥stoles, de los salmos‚Ķ) le sigue otra ‚Äúmoderna‚ÄĚ (de letras de canciones del rock).

Marcelo Luján ha escrito un volumen de cuentos que moderniza las historias fantásticas y de terror con una visión especialmente perturbadora y un lenguaje preciso, poético y aparentemente sencillo, pero que está muy, muy trabajado. Una obra maestra.

Enrique Martín

El adios a las minas, el adios de Noemí Sabugal

La periodista y escritora leonesa Noem√≠ Sabugal acaba de publicar en la editorial Alfaguara un ensayo que est√° llamado a ser uno de los libros importantes de este a√Īo: Hijos del carb√≥n.¬† Se trata de un trabajo en el que, con enorme habilidad, se combina la cr√≥nica period√≠stica, la narrativa de viajes y el relato m√°s personal, porque la vida de esta escritora, hija y nieta de mineros, est√° ligada al carb√≥n. Mediante este libro, Sabugal quiere, por un lado, conservar la memoria de un mundo que ya ha desaparecido ‚Äďsolo queda un pozo en producci√≥n- y, por otro, pedir una salida digna a estas zonas que ahora se enfrentan al paro y a la despoblaci√≥n. Para ello, ¬†durante a√Īos, y de manera concienzuda, Sabugal ha recorrido las cuencas mineras y a lo largo del libro nos muestra una radiograf√≠a exhaustiva de lo que fueron las minas, de lo que son, y del vac√≠o m√°s o menos lacerante que han dejado. Las minas han cerrado, contaminaban, eran deficitarias, ahora se importa el carb√≥n, pero el panorama¬†tras los sucesivos cierres es preocupante. La transici√≥n energ√©tica nos lleva a un escenario en el que se impulsar√°n la energ√≠a e√≥lica y la energ√≠a solar, es m√°s que probable que los molinos y los paneles se instalen en el medio rural, pero cabe preguntarse qu√© va a obtener ese medio tras este nuevo sacrificio. Sabugal aporta muchos datos, la lectura de Hijos del carb√≥n nos da la posibilidad de hacernos una composici√≥n de lugar y de saber en qu√© punto estamos en relaci√≥n a la tan cacareada transici√≥n energ√©tica.

Uno de los cap√≠tulos m√°s interesantes del libro es el que dedica a explicar el microcosmos minero; hab√≠a zonas en Asturias, en Le√≥n, en Palencia‚Ķ, en las que la mina lo era todo. Las empresas no solo abr√≠an los pozos, tambi√©n abr√≠an economatos, hospitales, cines, centros deportivos¬† o escuelas (la propia Sabugal estudi√≥ en uno de esos colegios, que hoy son ya concertados) y levantaban cuarteladas, casas para los mineros. Esas sociedades estaban muy estratificadas, el mando era el mando en la mina y en la calle, y en ellas se forj√≥ un hondo sentimiento de conciencia de clase. La peligrosidad del trabajo, que pod√≠a costarles la vida, implicaba que las reivindicaciones laborales fuesen tambi√©n duras. No estaban para medias tintas. Sabugal repasa los accidentes m√°s graves que se han sufrido en las cuencas, recuerda los nombres de los mineros, y recuerda c√≥mo en casi todas las clases de su colegio hab√≠a alg√ļn hu√©rfano.

En esos paisajes rurales, las minas, las centrales t√©rmicas, las cementeras, han cesado en su funcionamiento. El fin de las ayudas europeas a la producci√≥n del carb√≥n lleg√≥ en 2018. Se ve√≠a venir, pero al leer Hijos del carb√≥n da la impresi√≥n de que no se ha hecho lo suficiente por atraer empleo, tambi√©n hay que reconocer que es una tarea muy complicada.¬† Se han mejorado las infraestructuras, pero la industria alternativa no termina de llegar. ‚ÄúEn los municipios mineros, dice Sabugal, hay mejores carreteras, y nuevas plazas y polideportivos, pero las farolas reci√©n estrenadas iluminan un vac√≠o cada vez mayor‚ÄĚ.

Hijos del carbón, que está muy bien escrito y tiene páginas bellísimas y emocionantes, nos hará mirar para siempre ya esos paisajes de manera distinta, y acordarnos de los tiempos en los que las cocinas se encendían con carbón, y la vida, en resumen, giraba en torno al carbón; y nos acordaremos, como ha pretendido la autora, de que para que aquel mundo funcionara hubo hombres y mujeres que bajaban a los pozos y se jugaban la vida.

Txani Rodríguez

Las recuerdos verdaderos y cercanos de Rafael Reig

Al final, debe ser un compromiso eso de escribir autoficci√≥n, porque es complicado decidir que dosis de realidad debe incluirse para que sea veros√≠mil la mezcla. Un combinado puede fracasar a nada que te pases con el licor o con el agua con elementos. As√≠ que tened en cuenta un poco m√°s este g√©nero y dejad de despreciarlo. Esto, en realidad me lo digo a m√≠ mismo que tiendo a considerar trabajos menores lo que nos cuentan los autores de su propia experiencia. Rafael Reig nos habla de su familia, el punto principal de esta fase est√° en la muerte de los padres en un incendio, y de su generaci√≥n, compuesta por tipos que so√Īaban con ser escritores y de la que solo √©l y Antonio Orejudo y Javier Azpeitia han conseguido dedicarse a esto, pero con mucha menor proyecci√≥n que los de la generaci√≥n anterior: Javier Mar√≠as, Bernardo Atxaga, Enrique Vila-Matas, Roberto Bola√Īo y as√≠.

As√≠ que en Amor intempestivo hay dolor y frustraci√≥n. Y quiz√° por eso se empe√Īa Rafa en contarnos lo mucho que ligaba y como se divert√≠a en tiempos de la movida y como viajaba y se quedaba en Estados Unidos en cualquier universidad que lo aguantara. Creo que exagera, sobre todo en el sexo, pero oye, que quiz√° juzgo las cosas desde mi punto de vista. Y yo soy anterior a la generaci√≥n anterior a √©l y a sus amigos.

Ya que hemos hablado de las dificultades de escribir autoficción, veamos cuales son las cosas buenas: puedes dibujar un buen retrato de ti mismo, con algunos detallitos oscuros para parecer interesante, pero salvarte en lo imprescindible; puedes evitarte la estructura previa y ponerte a escribir con saltos en el tiempo y giros aparentemente absurdos y justificados con cualquier disculpa, porque ya se sabe que recordamos a ráfagas y con tal de que quede graciosillo todo vale; puedes cargar sobre las espaldas de tus amigos las anécdotas más chisposas para que se rían contigo, pero también puedes hacerles alguna faena y dejarles decir inconveniencias. Acaso no lo hacen ellos también, eh, Orejudo. Es decir que eres un escritor libre y razonablemente feliz aunque en medio hayas hablado de tus padres muertos, tus hermanos razonablemente cercanos, tus amigos siempre dispuestos a ayudarte, la gente idiota con la que te has cruzado y las mujeres que fueron hospitalarias contigo.

Y el lector encantado. Lo digo en serio, me ha gustado Amor intempestivo desde el título con esa palabra ya en desuso que me ha atacado desde el pasado. Y, por otra parte, hemos visto a un Rafael Reig más cercano, mas implicado que en sus otros libros, aunque todos tengan cosas personales en el texto, donde el autor se muestra más circunspecto, más distante, más cínico. No sé, alguien debería pensar en hacer una película. Rafael Reig lleva tiempo demandando en sus escritos la aparición de un productor que pase a imágenes sus historias y reflexiones. Mientras ese momento llega les dejamos con este libro, otro más en la columna de la vida del amigo Reig, construida poco a poco y con gran entusiasmo. Que siga.

Félix Linares

La vida de una tienda, el Pitxintxu de Uxue Alberdi

Marijose e Izaskun, dos hermanas de Elgoibar, una costurera y la otra bordadora, deciden dejar de trabajar en casa de los padres y abrir una tienda en la calle San Francisco de su pueblo natal. La tienda se llamaba Pitxintxu; se llama, porque a√ļn sigue abierta.¬† Al principio, bordaban iniciales en las s√°banas, o bordaban txapelas o hac√≠an ropa a medida; cuando el carnaval comenz√≥ a celebrarse en Elgoibar, se dedicaron tambi√©n a confeccionar disfraces y, esto es curioso, desde el comienzo se dedicaron tambi√©n a vender libros y discos, una peque√Īa parte del negocio que fue tomando m√°s y m√°s protagonismo, hasta el punto de que en la tienda-librer√≠a lleg√≥ a haber una biblioteca.

Pero volvamos al final de la d√©cada de los setenta:¬†en la tienda trabajaban sin parar,¬† les cost√≥ mucho salir adelante y comenzar a ganar algo de dinero; sin embargo, la energ√≠a ‚Äúambiental‚ÄĚ, la efervescencia pol√≠tica, las ganas¬†de hacer cosas se respiraban en¬†aquel local al que acud√≠an amigos de las hermanas, militantes de la izquierda. Con el tiempo, el negocio se afianza y se hace m√°s viable. Hoy, la tienda vende libros, material escolar, complementos y objetos de decoraci√≥n; pero Dendaostekoak guarda el recuerdo de las horas y horas que las hermanas pasaron frente a la bordadora o la m√°quina de coser. Todo, c√≥mo se organizaban, de qu√© manera trabajaban, c√≥mo, por ejemplo, montan el escaparate, est√° contado con gran detalle, perfectamente recreado. No en vano Uxue Alberdi ¬†se ha entrevistado con las propietarias de Pitxintxu durante muchas horas.

Dendaostekoak tiene por tanto un objetivo muy claro: la crónica literaria de esa tienda. Así de sencillo, pero es que las historias sencillas, que no se pierden en grandes discursos conceptuales, son a menudo las que más cuentan. Desde la calle San Francisco se ven, de alguna manera, las manifestaciones, las cargas de la policía, la llegada de la droga al pueblo, la emigración, el auge (y el deterioro) de la industria, los virajes de ETA, la presión que podía darse para cerrar o no la tienda un día de huelga, las protestas a favor del aborto, los debates feministas, se ve también la irrupción de las nuevas tecnologías, los cambios que, por ejemplo, el consumo de cultura ha experimentado: del disco al cedé, ahora al Spotify ya; de la revista política a la novela de autoayuda.

Esta cr√≥nica que, como decimos, es la cr√≥nica de las √ļltimas d√©cadas de nuestra sociedad, se abre as√≠ mismo a la parte privada de las vidas de las dos protagonistas que son tambi√©n las narradoras: sabemos de sus noviazgos, de sus matrimonios, de sus maternidades, de c√≥mo se las apa√Īaban para trabajar y cuidar de sus hijos, de la afici√≥n por la monta√Īa, de los bares que visitaban, de sus escapadas a los mercados de Madrid o Barcelona, de sus preferencias literarias. Y en este plano, toman cierto protagonismo algunos clientes, algunas mujeres que han trabajado en la tienda, la abuela Genara y, quiz√° de manera m√°s notable, la madre de las protagonistas: una mujer excesiva para algunas cosas, muy sincera, presumida: todo un personaje.

La calle San Francisco, lo vemos en un apéndice al final, ha visto cómo han ido cerrando tiendas y bares, también han abierto otros, pero, desde luego, ha cambiado muchísimo desde los tiempos de la apertura de Pitxintxu. Sin embargo, Dendaostekoak, no se empantana en la melancolía. El tono del libro es otro, y tenemos la impresión de que Marijose e Izaskun han sido bastante honestas a la hora de contarle sus cosas a Alberdi, que no se han cortado, vaya. El resultado merece la pena: Dendaostekoak es un libro estupendo.

Txani Rodríguez

Basilisco, los mundos reales e irreales de Jon Bilbao

Ha vuelto Jon Bilbao a nuestras librerías. Y eso es una gran noticia porque el asturiano afincado en la capital vizcaína es uno de más notables narradores en castellano que tenemos por estos lares. Ingeniero de minas, licenciado en Filología Inglesa y traductor, sus libros de cuentos (Como una historia de terror, Bajo el influjo del cometa, Física familiar, Estrómboli y El silencio y los crujidos) y sus novelas (El hermano de las moscas, Padres, hijos y primates y Shakespeare y la ballena blanca) conforman un corpus literario difícil de igualar.

Ahora llega este Basilisco, una novela que se articula en torno a dos relatos. Uno protagonizado por un ingeniero, con √≠nfulas literarias, al que encontramos al principio de la historia en California. All√≠ conocer√° a dos personas que le cambiar√°n la vida: Katharina, una joven que se convertir√° en su esposa, y John Dunbar, el gran protagonista del otro relato, un trampero, veterano de la Guerra de Secesi√≥n y pistolero ocasional que lleva muerto m√°s de un siglo. Dumbar, ‚ÄúBasilisco‚ÄĚ, que encarna el esp√≠ritu del Salvaje Oeste, vivir√° una de las varias fiebres del oro, participar√° en una expedici√≥n paleontol√≥gica y huir√° de una banda de asesinos para instalarse finalmente en una caba√Īa, alejado de todo y de todos. Mientras se cuenta todo esto, en paralelo, veremos c√≥mo se desarrolla la historia de amor y desamor del ingeniero y su mujer. Presente y pasado se ir√°n entrelazando hasta el punto de que el pasado ser√° reescrito por el presente, por el ingeniero convertido ya en escritor.

Un poco antes de publicarse este nuevo libro de Bilbao apareci√≥ en las librer√≠as un western escrito recientemente titulado A lo lejos firmado por Hern√°n D√≠az, un argentino que vive en Estados Unidos y que escribe en ingl√©s, traducido por el propio Jon Bilbao. En los dos casos hay dos miradas sobre el Lejano Oeste americano que no provienen de los Estados Unidos, sino que vienen de fuera. Esa ‚Äúmirada extranjera‚ÄĚ es muy interesante porque no est√° contaminada por la propia del pa√≠s, que busca en este tipo de historias un relato fundacional de su naci√≥n, un relato m√≠tico que tiene poco que ver con la realidad a la que se acercan m√°s Hern√°n D√≠az y Jon Bilbao. En el caso del escritor asturiano su Salvaje Oeste est√° representado por la fiebre del oro t√≠pica, pero tambi√©n por esa expedici√≥n en busca de restos paleontol√≥gicos, para probar que hubo un Diluvio Universal y tumbar as√≠ la teor√≠a de la evoluci√≥n de Darwin, que recuerda por momentos a lo narrado en Las minas del rey Salom√≥n de Rider Haggard, pero con un aire m√°s moderno, menos ‚ÄĚcolonialista‚ÄĚ. Y est√° esa otra historia de Basilisco, la de la hu√≠da del grupo de renegados que mata a todo el que se mueve, que, aparte de ser terror√≠fica, parece que rinda homenaje a El coraz√≥n de las tinieblas de Conrad. Con esa l√≠der, La Ara√Īa, que parece el Kurtz de Conrad, el Marlon Brando de Apocalypse Now, totalmente enajenada, mesi√°nica, y con sacrificio casi cham√°nico incluido, como en la pel√≠cula de Coppola.

Basilisco podr√≠a ser una rareza en la obra de Bilbao, pero no lo es tanto. Las historias del presente entroncan creo, con muchas de las historias de sus relatos y sus novelas, unas historias en las que deja caer su mirada sobre una realidad cotidiana que poco a poco se va volviendo amenazante. En estos relatos de lo actual, por denominarlos de alguna manera, en los que cuenta la historia del ingeniero (que no tiene nombre) y Katharina, los que conocemos al escritor sabemos que algo de su realidad, de su biograf√≠a m√°s cercana, se ha filtrado en el libro. El protagonista, como √©l, es ingeniero y escritor; su mujer no se llama Katharina, pero casi, Katixa; tiene dos hijos de una edad muy similar a los que aparecen en el libro; y sus padres viven en Asturias. Pero es una realidad como dec√≠amos ‚Äúinquietante‚ÄĚ. Parece que estemos ante el reverso oscuro de una vida, de la suya, que creemos luminosa.

Al final los dos protagonistas de la novela se conectan a través del tiempo: casi incapaces de sentir empatía por los que les rodean, dejando la vida pasar, mostrando su crueldad. Los dos convertidos en basiliscos, esos seres mitológicos con forma de serpiente capaces de matar con una simple mirada.

Jon Bilbao y su nuevo libro, Basilisco, publicado por Impedimenta. Un western diferente. Un mundo real irreal. Una mirada muy original, la mirada de marca de su autor.

Enrique Martín