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El poderoso embrujo de Javier P√©rez And√ļjar

Por alguna extra√Īa raz√≥n no hab√≠a le√≠do a Javier P√©rez And√ļjar. Estuve a punto cuando public√≥ Catalanes todos, pero pas√≥ la oportunidad y en esto de la actualidad libresca rara vez hay vuelta atr√°s. Bueno, que no hab√≠a conocido literariamente a Javier hasta leer La noche fenomenal y ahora lamento no haberlo hecho porque el autor de semejante novela merece que se le lea por los motivos que a continuaci√≥n explicar√©. La noche fenomenal es una novela aparentemente biogr√°fica, para empezar el protagonista se llama como el autor, repleta de situaciones imposibles y que seguramente ocurrieron, aunque, por ejemplo, parte de ella transcurra en un mundo paralelo, pero bueno ¬Ņqui√©n no ha entrado en una dimensi√≥n alternativa cualquier noche de estas?

No deber√≠a extra√Īarnos teniendo en cuenta que el t√≠tulo lo toma de un programa televisivo de fen√≥menos paranormales, del tipo de los que hace Iker Jim√©nez, con una redacci√≥n bien nutrida de personajes extravagantes que bien podr√≠an ser consecuencia de un cerebro estragado por la alimentaci√≥n intelectual equivocada. Pero, no, parece que esas personas existen o existieron, como el autor deja claro en la nota final. Algunos son conocidos en un √°mbito general, otros se quedan en un entorno m√°s reducido, pero eso es irrelevante porque, ya digo, la novela es tan imaginativa que parece creada por un escritor alucinado y da igual lo que resulte cierto o lo que es simplemente inventado.

Tomemos la an√©cdota central que cuenta, c√≥mo las personas del mundo van cobrando el aspecto de gente famosa, de repente todos los franceses son Jacques Brel por ejemplo, lo que acaba remiti√©ndonos a una versi√≥n ca√Ī√≠ de La invasi√≥n de los ladrones de cuerpos, que por lo apuntado ya resulta muy sugerente, proporciona algunos momentos divertidos y permite ciertas iron√≠as, es decir los elementos centrales de toda la peripecia de ese trasunto del autor que recorre lugares, conoce gentes y vive experiencias de lo m√°s variado. No quiero mencionar ninguna porque creo que esta novela es de disfrutar p√°gina a p√°gina, sorprendi√©ndonos con cada vuelta de la historia y haci√©ndonos llevar las manos a la cabeza ante las ocurrencias del autor, todas muy literarias, y con¬† personajes librescos como ese escritor de novelas de a duro a quien la crisis del sector ha llevado a la desesperaci√≥n.

Y luego resulta que est√° hablando de Curtis Garland que en los a√Īos sesenta y setenta era una estrella del bolsilibro. Y as√≠ hasta el final. Y repleto de referencias de lo m√°s variado, algunas dif√≠ciles de localizar, porque es muy f√°cil reconocer las pel√≠culas de Truffaut o las de la serie de James Bond, pero ¬Ņqui√©n se acuerda de ¬ŅQu√© sucedi√≥ entonces?, la tercera del Doctor Quatermass? Me lo he pasado estupendamente leyendo a Javier P√©rez And√ļjar. Yo se lo recomiendo y ustedes act√ļen en consecuencia, pero cuiden de que no les pase como a m√≠, que ahora no lo leen y a√Īos despu√©s van a arrepentirse por no haber hecho caso de la sugerencia, porque entonces ser√° tarde.

Félix Linares

García Ortega: tres vidas segadas, ninguna culpa asumida

Humberto, Jorge y Fernando eran tres j√≥venes de A Coru√Īa que se fueron a vivir a Ir√ļn porque all√≠ hab√≠a m√°s posibilidades laborales que en Galicia. Durante las primeras p√°ginas, Garc√≠a Ortega nos muestra sus vidas, sus anhelos, sus inquietudes ‚Äďlos tres sent√≠an una enorme curiosidad por Rusia-, sus amores, las relaciones con sus padres, y lo hace con tanto detalle que es inevitable sentir empat√≠a. En esas primeras p√°ginas, ya se anuncia tambi√©n que esas tres vidas se ver√°n truncadas. Un ejemplo: ‚ÄúHumberto, ya sentado en la empresa de transportes donde trabajaba, le consigui√≥ un empleo de turno de ma√Īana, pero solo a t√≠tulo de prueba. Iba a empezar a mediados de abril de ese a√Īo. No llegar√≠a a presentarse nunca‚ÄĚ. ¬ŅQu√© les sucedi√≥? La noche del 24 de marzo de 1973 cruzaron la frontera para ver en Biarritz, El √ļltimo tango en Par√≠s, prohibida por el franquismo, y para tomar despu√©s unas copas. Buscaban diversi√≥n, disfrutar de la f√©rrea amistad que se profesaban, celebrar el reciente anuncio de la boda de uno de ellos, pero nunca regresaron a Ir√ļn. Una tumba en el aire reconstruye las √ļltimas horas de los gallegos: un grupo de miembros de ETA los confundi√≥ con polic√≠as, y los secuestraron, los torturaron y los asesinaron. Adolfo Garc√≠a Ortega refleja la psicosis de los implicados en aquel truculento hecho respecto a los delatores, chivatos o traidores; recordemos que en aquella √©poca, ETA estaba inmersa ya en la Operaci√≥n Ogro para terminar con la vida de Carrero Blanco.

Durante esas √ļltimas horas que recrea Garc√≠a Ortega, el foco se sit√ļa de forma alterna sobre los tres j√≥venes y sobre sus asesinos, cuyas vidas e inquietudes tambi√©n llegamos a conocer. El uso del tiempo narrativo es realmente habilidoso en esta novela que, sin caer en el morbo, contiene tramos que resultan bastante duros, quiz√°s, sobre todo, porque estremece pensar que todo aquello ocurri√≥. Esos pasajes, en todo caso, se compensan con otros pasajes muy tiernos, como, por ejemplo, el que muestra la relaci√≥n de Jorge con su t√≠o ‚Äúel rojo‚ÄĚ, refugiado en Rusia,¬† o la de Humberto con su sobrina Luisa o¬† la de Fernando con su madre.

La novela está recorrida por una especie de mal presagio que sienten varios de los personajes, como si barruntaran el destino fatal que aguardaba a los jóvenes. Y algo sobre la impotencia del destino se transmite al ir leyendo el libro porque los movimientos de los gallegos, por un lado, y los miembros de ETA, por otro, se van a acercando, como se pueda acercar, imparable, un asteroide contra la tierra para impactar de forma brutal.

Desconozco c√≥mo se ha documentado Garc√≠a Ortega para recrear esta historia, pero es evidente que lo ha hecho a conciencia por la minuciosidad con la que relata los hechos.¬† Adem√°s, aunque sepamos el desenlace de la historia, digamos, el autor consigue mantener la tensi√≥n narrativa y logra que no nos queramos despegar del libro. Ninguno de los tres j√≥venes hab√≠a alcanzado los treinta a√Īos. Los lloraron sus padres y sus madres, todos vivos, que buscaron ayuda en la tosca polic√≠a de aquella √©poca, pero el silencio fue lo que se impuso. ETA jam√°s reconoci√≥ su participaci√≥n en aquellos cr√≠menes. Los cuerpos de los j√≥venes nunca aparecieron.

Txani Rodríguez

Cuando una madre odia a una hija, versión Nothomb

Ya est√° aqu√≠ la entrega de todos los a√Īos de la escritora belga, nacida en Jap√≥n y residente en Par√≠s, Amelie Nothomb (Kobe, 1967). Sus novelas, casi siempre traducidas al castellano por el magn√≠fico escritor catal√°n Sergi P√†mies, dejan al lector con ganas de m√°s, os pod√©is imaginar lo adictiva que puede llegar a ser. Evidentemente hay historias m√°s redondas que otras, pero su nivel literario e intelectual (porque siempre aporta reflexiones sobre nuestro mundo y el mundo de la cultura bastante interesantes) es alt√≠simo. Ah√≠ est√°n para demostrarlo novelas como Higiene del asesino, Estupor y temblores, Cosm√©tica del enemigo, Biograf√≠a del hambre, Barba Azul o P√©tronille. Algunas de estas novelas son claramente autobiogr√°ficas y otras pura ficci√≥n, aunque salga como personaje la propia escritora.

Golp√©ate el coraz√≥n cuenta una de esas historias en la que los hijos se enfrentan a sus padres o en la que un hijo se enfrenta a uno de sus padres. Algo ha debido ocurrir en la infancia de la escritora que vaya por ah√≠, porque es un tema que suele aparecer mucho en sus novelas. La protagonista se llama Diane y es hija de una mujer hermos√≠sima llamada Marie. Diane tambi√©n es hermosa y a decir de muchos m√°s hermosa que su madre. Y aqu√≠ se inicia el conflicto, porque Marie comienza a tener unos celos salvajes de su hija a la que va apartando de su lado y alej√°ndola de un cari√Īo que solo recibe de su padre.

Cuando nace su hermano, la madre de Marie se vuelca con √©l, por lo que la ni√Īa deduce que la culpa de esa ausencia de cari√Īo de debe al hecho de ser mujer. Desde entonces Diane asume la situaci√≥n con bastante normalidad. Pero todo acaba por resquebrajarse para ella cuando sus padres tienen un tercer hijo, otra ni√Īa, y la madre de Diane comienza, no a quererla, sino a adorarla. A decir verdad la ni√Īa es gordita y bastante fea por eso los lectores asumimos que si la quiere tanto es porque no puede hacerle sombra. Pero Diane dice ‚Äúhasta aqu√≠ hemos llegado‚ÄĚ y decide marcharse a vivir primero con sus abuelos y despu√©s, cuando estos fallecen, a la casa de su mejor amiga.

Hasta aquí la primera parte de la novela (que solo tiene 150 páginas), porque luego en la segunda parte la cosa se desmadra cuando Diane, ya mayor y estudiando medicina, comienza una relación de amistad con una profesora llamada Olivia a la que ayudará en su carrera hacia la cátedra y que tiene una relación con su hija Mariel muy parecida a la que su madre tenía con ella.  Y no contamos más.

Otra de esas nuevas locuras de Am√©lie Nothomb en la que reflexiona, como dec√≠amos al principio, sobre la relaciones entre padres e hijos, sobre la necesidad de cari√Īo y amor en todas las relaciones, pero especialmente en las paternofiliales, maternofiliales en este caso. Una historia que ella retuerce hasta el absurdo pero en el que encontramos m√°s preguntas y respuestas que en muchos ensayos sobre el particular. Porque como dice el t√≠tulo de la novela, basado en una famosa m√°xima del escritor franc√©s Alfred de Musset, ‚ÄúGolp√©ate el coraz√≥n, ah√≠ es donde reside el genio‚ÄĚ, ‚Äúgolp√©ate el coraz√≥n‚ÄĚ, d√©jate guiar por su sentimientos, d√©jalos sueltos, no los embalses, porque sino despu√©s llega la tragedia. Nothomb, siempre Nothomb.

Enrique Martín

El futuro distópico vasco de Maite Darceles

Lorea es una joven estudiante que vive en un futuro cercano. Un d√≠a descubre, en unos viejos ordenadores que su padre tiene en un viejo almac√©n,¬† unos videos de unos j√≥venes que dicen querer cambiar el mundo. ‚ÄúEtorkizun ilunik ez/Etorkizuna gurea da/Mundu berria hazten ari da/unetik unera‚ÄĚ. Observa que en sus camisetas llevan escritas una palabra: TRIA. En casa, se excusa diciendo que tiene que hacer un¬† trabajo de arqueolog√≠a, pero, en secreto, trata de reunir toda la informaci√≥n posible relacionada con esos videos. En un primer momento, le ayuda Ganix, su pareja, pero pronto veremos que Lorea no termina de sentir con √©l la complicidad que le gustar√≠a. Sus investigaciones revelan que hay una mujer Helene Bidaire que parece estar o haber estado vinculada a ese grupo, y consigue localizarla. Aunque en un primer momento, no se muestra a hablar, poco despu√©s le contar√° a Lorea la historia de TRIA y de aquel anhelo revolucionario. En 2020, unas d√©cadas atr√°s, las condiciones sociolabores y pol√≠ticas se endurecieron y las diferencias entre ricos y pobres se subrayaron.¬† De ese descontento naci√≥ TRIA que en un primer momento funcion√≥ como una peque√Īa comuna, pero que enseguida comenz√≥ a crecer. Adem√°s, como explicar√° Helene, tambi√©n llamada en el libro Mujer Y, el precio que hab√≠a que pagar por pertenecer a aquella lucha pronto fue muy elevado.

Desde el comienzo del libro, notamos cierto descontento en Lorea y tambi√©n curiosidad tanto por saber qu√© sucedi√≥ d√©cadas atr√°s como qu√© sucede en su presente, en principio, bastante ideal, donde las personas parecen vivir con un alto grado de bienestar. Un elemento que ilustra bien el recelo de la joven es la publicidad que durante largos tramos de autopista impide que los viajeros sepan que hay detr√°s de las enormes pantallas anunciadoras en las que se convierten los cristales del terrabus, un medio de transporte p√ļblico: ‚ÄúErrepidearen zati askotan kristal guztiak paintaila bihurtzen dira, haizetakoa ere bai, eta ezin da kanpoko ezer ere ikusi. Zer ote dago kristalaren bestaldean?‚ÄĚ. La sociedad futura que describe Darceles est√° totalmente condicionada por las nuevas tecnolog√≠as y absolutamente vigilada. La poblaci√≥n ha asimilado que las c√°maras garantizan su seguridad, y han olvidado que tambi√©n hacen que vivan en ciudades controladas.

La autora de Hondarribia ha creado una intriga futurista, una distopía, que engancha desde las primeras páginas; además, Darceles ha imaginado con tanto detalle ese futuro que el libro incluye un glosario con nuevos términos como Holopantaila, Worldpedia o Glasa. Bihotzean daramagun mundua engrosa la poco nutrida lista de libros de ciencia ficción escritos en euskera y se interpela por la necesidad de permanecer atentos, de nos arrellanarnos en un presunto confort. Una ópera prima sobre el futuro que habla, sin duda, de nuestro presente.

Txani Rodríguez

Descubriendo a Sharon Bolton, talento en negro

Reconozco que leo poca novela negra. La razón es que influenciados por los autores nórdicos, todos los escritores, de caso todas las latitudes, se han puesto a escribir novela criminal. Pero, es bien sabido, los autores escandinavos y de países vecinos miente. En sus sociedades hay muchos suicidios, pero pocos crímenes. Así qie se tienen que inventar cosas. Y les falta imaginación. Se arreglan bien con las cosas introspectivas, tipo Ingmar Bergman, pero les falta salir un poco, vamos, que se les nota la falta de socialización. Y así la plaga de la novela negra nórdica se ha extendido y ya practican ese estilo hasta los más mundanos mediterráneos.

Valga esta introducción para explicar que necesito un impulso adicional para acercarme a una novela negra. El artesano me la recomendó la editora. Bueno, tampoco hay que creer en las recomendaciones que llegan desde la editorial. Al fin y al cabo son parte interesada. Pero, bueno, siempre se pude dejar el libro en cualquier momento. El caso es que me puse a leer y oye, al cabo de unas cuantas páginas ya estaba liado. Sharon Bolton no inventa nada, pero juega de manera diferente con los elementos propios del género para conseguir un relato con sabor diferente.

La acci√≥n comienza, no teman no contar√© nada que no deban saber, cuando muere el supuesto asesino de unos adolescentes, treinta a√Īos despu√©s de sus tropel√≠as. La inspectora que investig√≥ este caso vuelve al lugar de los hechos, ahora acompa√Īada de su hijo adolescente (esta quiz√°s sea una situaci√≥n algo forzada que indica al lector que el hijo tendr√° mucho que ver en el futuro) con la intenci√≥n de despedirse de quien, a lo largo de estos a√Īos ha mantenido con ella una relaci√≥n intermitente. Vaya, ya conocemos al culpable, Bueno, en realidad intuimos que no. Entonces ¬Ņpor qu√© dedicar doscientas p√°ginas a la investigaci√≥n de aquel caso cuando ya sabemos el resultado? Pues porque Bolton tiene confianza en su escritura y se permite todo ese trabajo cuando el elemento fundamental de la novela polic√≠aca, el culpable, ya est√° sobre la mesa.

Efectivamente esta parte es muy interesante, entre otras cosas sirve para mostrar el machismo en la policía en una ciudad no demasiado grande de la Inglaterra industrial en tiempos en que comenzaba el desmantelamiento de esa industria, y las dificultades de una investigadora novata rodeada de unos tipos muy poco recomendables, mientras indaga en el mundo de la brujería, las sociedades secretas, la vida campestre y mil asuntos más llevados con mano maestra por la autora. Naturalmente hay más que esta investigación, pero creo que ya no debo contar más cosas.

Solo decirles que Sharon Bolton sabe manejar a sus personajes, que se detiene lo justo en las situaciones, que no abusa del color social, que dota de tensión prácticamente a todas las páginas de la novela. Después de diez novelas, cuatro de ellas pertenecientes a la serie de Lacey Flint, empieza Bolton una nueva serie, la de Florence Lovelady, que ya tiene un nuevo título previsto. No preguntemos pues dónde estaba esta autora, alegrémonos de que haya aparecido entre nosotros y disfrutemos de sus libros.

Félix Linares

Edurne Portela desmenuza el maltrato psicológico machista

Tras el aplaudido ensayo El eco de los disparos y de la novela Mejor la ausencia, la escritora vasca Edurne Portela publica Formas de estar lejos, una historia en la que vuelve al tema de la violencia, en esta ocasi√≥n de la violencia psicol√≥gica, una forma de maltrato extendida m√°s all√° de lo que nuestras vidas privadas evidencian y que llega, como se refleja en este libro, a hacer que la v√≠ctima se sienta muy, muy peque√Īa.

La novela est√° protagonizada por Alicia, una joven inteligente y decidida que ¬†deja Santurtzi, su pueblo natal, y se establece en Estados Unidos para hacer carrera universitaria. All√≠, en Southville, un peque√Īo pueblo del sur, donde la gente es ‚Äúdistantemente amable‚ÄĚ, conoce a Matty, un joven atractivo que, tras haberse licenciado en Empresariales, cursa un m√°ster. Se conocen, se gustan‚Ķ y pronto empieza a ir todo un poco r√°pido: √©l toma la iniciativa de instalarse en¬† el apartamento de Alicia, y ser√° solo la primera de una serie de resoluciones que √©l propone y ella acepta. Desde el principio de la relaci√≥n, Matty incurrir√° en algunos comportamientos extra√Īos, y el, por entonces, √ļnico amigo que Alicia ten√≠a, Alfredo, le advierte de que se est√° aislando. Sin embargo, la pareja sigue¬† su vida en com√ļn que sellar√°n con el matrimonio.

Portela logra que nos metamos dentro de esas dos vidas, que vayamos asistiendo a una escalada de faltas de respeto y desconfianza por parte de Matty. La narración, que intercala los puntos de vista de él y de ella, no carga las tintas, no abunda en clichés o en soluciones fáciles, sino que va tejiéndose en torno a acciones que una a una podrían ser soportables, pero que en conjunto logran asfixiar y lograr que la situación reviente. Hay algo revelador: en ninguna de las tres casas por las que pasa la pareja, logra Alicia sentirse a gusto, disfrutar de la confortabilidad del hogar. Matty no es descrito como el demonio ni es Alicia ninguna santa, y eso es lo que hace interesante esta historia en la que se mantiene bien la tensión ya que asistimos a un distanciamiento que presagia un estertor final.

Portela nos muestra la pareja de manera multidimensional, para que as√≠ obtengamos una visi√≥n panor√°mica de sus vidas, que conoceremos al detalle, tanto sus vidas p√ļblicas, como las privadas como las secretas, que dir√≠a Garc√≠a M√°rquez. Conocemos el trabajo de los protagonistas, las relaciones con sus padres, con sus amigos: ella tiene un amigo preso por pertenencia a banda armada y conserva la cuadrilla de amigas con las que creci√≥ en el Pa√≠s Vasco; √©l tambi√©n tiene un peque√Īo grupo de amigos con los que juega al baloncesto y bebe cervezas‚Ķ

Portela demuestra una gran habilidad a la hora de estructurar la novela, a la hora de ‚Äúmontarla‚ÄĚ. La lectura avanza por una secuencia de escenas bastante absorbentes, que muestra situaciones muy concretas; la autora ha seleccionado momentos relevantes o elocuentes de las vidas de estos dos personajes y, al mostrar lo importante, podemos imaginar el resto. A veces hay escenas que ya est√°n en marcha, como una que recrea una cena de Nochevieja en casa de unos familiares en la que podemos adivinar que la pareja hab√≠a discutido en el coche, de camino. Intercala tambi√©n, en ocasiones, algunos cap√≠tulos en los que se cuentan episodios que le han sucedido a otros personajes, como el que se dedica a una alumna que ha sufrido abusos sexuales; estos cap√≠tulos, aunque dan la temperatura de c√≥mo es, por ejemplo, el mundo universitario en Estados Unidos, no quedan tan vinculados a la poderosa corriente principal del libro.

Resultan destacables, a m√≠ me han interesado mucho, las observaciones de Alicia, su mirada sobre Estados Unidos, un pa√≠s que refleja como racista y tendente a la segregaci√≥n: ‚ÄúY hab√≠a que rellenar varias casillas; afroamericano, hispano, blanco, nativo americano, otros‚Ķ y yo no sab√≠a qu√© poner. Pam me mir√≥ muy seria y con un gesto que parec√≠a un reproche, me se√Īal√≥ la casilla de hispano. Pues tendr√° raz√≥n y ser√© hispana yo que s√©‚ÄĚ.

Formas de estar lejos es una incisiva inmersión en una relación insana de pareja y un estudio de los resortes de la violencia psicológica, que despliega un catálogo de actitudes y conductas con las que, en una medida u otra, podremos sentirnos identificados, tanto en el rol de quien padece esa violencia como, en una u otra medida, en el de quien la inflige.

¬ŅQui√©n podr√≠a imaginar que una mujer a la que acaban de conceder un cum laude llore en su coche tras una exitosa conferencia porque, tal y como le hab√≠a dicho su marido, se pierde en el camino de vuelta a casa? Esta novela lo explica.

Txani Rodríguez

Miedo, incomunicación, ira y odio en la obra de Isabel Alba

Isabel Alba naci√≥ en Madrid en 1959, pero vive en Donostia desde 1994. Ha sido guionista de radio, cine y televisi√≥n. En este medio ha trabajado en programas infantiles emblem√°ticos como Barrio S√©samo o La bola de cristal, programa que dirig√≠a su madre, la recientemente fallecida Lolo Rico. Licenciada en Filosof√≠a, ha impartido todo tipo de cursos y talleres de lenguaje audiovisual para ni√Īos, adolescentes y j√≥venes. Es adem√°s una fot√≥grafa reconocida y una feminista muy apreciada: en 2012 dirigi√≥ el documental Ser√° feminista o no ser√°. Su experiencia en el mundo audiovisual la resumi√≥ en el libro Detr√°s de la c√°mara: como narrar en im√°genes. Del gui√≥n a la pel√≠cula. Ha publicado tres novelas Baby spot, La verdadera historia de Mat√≠as Bran. El recinto Weiser (finalista del Premio Euskadi de Literatura) y 65% agua. La danza del sol es su cuarta novela.

Esta novela transcurre en un fin de semana en un hotel de vacaciones barato, el Solymar, en la costa mediterr√°nea espa√Īola. La familia Moscard√≥, compuesta por una madre viuda, sus dos hijos casados, las esposas de estos y sus hijos respectivos, han decidido pasar unos d√≠as juntos. Se supone que para descansar y aliviar tensiones. Pero ser√° todo lo contrario, porque los demonios que asolan las vidas de varios de ellos, ir√°n apareciendo poco a poco y amenazando con romper los pocos y delgados hilos que les unen. Alrededor de la viuda Pilar Trevi√Īo de 71 a√Īos, de sus hijos Manolo y Antonio Moscard√≥, de 42 y 44 a√Īos, de sus nueras Roc√≠o y Paloma, tambi√©n en la cuarentena, y de sus nietos Nuria de catorce a√Īos ‚Äďhija de Manolo y Roc√≠o– y Lidia de 13, Mireia de 11 y H√©ctor de cinco a√Īos ‚Äďhijos de Antonio y Paloma-, orbitar√°n otras vidas: la de un jubilado alem√°n que echa en falta a su hijo, la de un joven animador de la piscina que ha fracasado en todo, la de otra joven animadora que todav√≠a tiene esperanzas, la de una jovenc√≠sima camarera que solo piensa en sexo, pas√°rselo bien y dejar KO a los babosos que la acosan y la de dos adolescentes que parecen inmigrantes a los que muchos miran con sospecha. Y luego, en un edificio de apartamentos frente al hotel, est√°n dos hermanos √°rabes (?) que limpian sus Kalashnikovs mientras rumian su desgraciado pasado y planean su venganza.

Isabel Alba ha escrito una novela impresionante en la que, con una sencillez apabullante para el lector, pero muy compleja para la escritora, habla de todo, pero sobre todo de la violencia de los hombres sobre otros hombres y mayormente contra las mujeres. Violencia masculina que ha provocado guerras, muertes, feminicidios, racismo, xenofobia‚Ķ Una novela que habla del odio que todos sentimos alguna vez, y de los miedos que nos hacen cometer actos abominables. Porque no nos enga√Īemos, todos tenemos miedo, a todo y a todos; y todos tenemos miedo a sufrir de nuevo, cuando se ha sufrido mucho. Y todos tenemos la necesidad de culpar a los otros, a los diferentes, de nuestros miedos, de nuestras desdichas, de nuestra ira.

Isabel Alba se inventa un narrador que en cap√≠tulos muy breves se mete en las cabezas de todos los actores de este drama, de esta tragedia, que es la vida contempor√°nea. Una vida en la que nadie sabe c√≥mo somos realmente y cu√°nto hemos sufrido o cu√°nto hemos hecho sufrir. Una vida en la que nadie es inocente del todo y, quiz√°s, como nos dice la autora, nadie es culpable del todo, aunque cometa la mayor de las iniquidades. En La danza del sol todas las piezas acaban encajando suavemente para provocar el estallido final y aunque todos intuimos ese final, porque la autora nos muestra casi todas las cartas desde el principio, en ning√ļn momento se lo reprochamos, porque bastante tenemos con no derrumbarnos ante una conclusi√≥n que, como lectores, nos deja anonadados.

Isabel Alba nos ha regalado (no se me ocurre mejor palabra) una novela estremecedora, estupendamente escrita y estupendamente armada, que nos ense√Īa a conocer mejor nuestro mundo, sus contradicciones, las razones de sus pulsiones y sus terrores, y tambi√©n sus peque√Īos resquicios para la esperanza y el perd√≥n, esos agujeros diminutos por los que entran los rayos de ‚Äúla danza del sol‚ÄĚ.

Enrique Martín

Landabaso/Goia, una conversación lenta y feminista

1.362 km EURI es el t√≠tulo del libro que han escrito a cuatro manos Garazi Goia y nuestra compa√Īera Goizalde Landabaso.¬† El libro refleja la correspondencia que ambas autoras mantuvieron entre julio de 2017 y julio de 2018, cuando deciden darse un descanso con la promesa de volver a escribirse, con el repertorio renovado, digamos. Estas dos mujeres, en plena hegemon√≠a del correo electr√≥nico y el WhatsApp se intercambian cartas al viejo estilo para reivindicar una forma de comunicaci√≥n alejada de la inmediatez, lo fraccionario, lo epid√©rmico. En todo caso, las nuevas tecnolog√≠as est√°n presentes ‚Äďhay alusiones al WIFI en el transporte p√ļblico o a c√≥mo Google satisface nuestras curiosidades- y algunas de las preocupaciones de estas escritoras revisten mucha actualidad. Goia, por ejemplo, lucha contra el tiempo en su ajetreada vida; Landabaso se rebela contra la imposici√≥n del deber de perfecci√≥n que hoy se impone.

Aunque Landabaso vive en Bilbao y Goia en Londres, lo cierto es que muchas de estas cartas est√°n escritas en tr√°nsito, durante viajes de trabajo o de placer, en trenes, en aeropuertos, en aviones. Ambas mujeres viajan mucho y el libro se dota de cierto cosmopolitismo y mundanidad. 1.362 km EURI tambi√©n tiene mucho de confidencialidad porque las autoras, sin exponer en exceso sus vidas privadas, si comparten sus inquietudes √≠ntimas: Goia, embarazada durante la correspondencia, habla por ejemplo de la maternidad y de su confrontaci√≥n con la libertad; Landabaso hace lo propio con su decisi√≥n de no ser madre; ambas comparten las cosas que les quedan por hacer y nos descubren algunos de sus temores. ‚ÄúEtxe honen gauak-dice Landabaso- beldurtzen nau, aitortzen dut. Amets gehiegi ditut lo-tarteetan eta arrotz (eta intrus) sentitzen naiz (‚Ķ) Koadernotxoa mesanotxean utzi dut lo-eteneetan sortzen zaizkidan ideiak apuntatzeko‚ÄĚ. Sin embargo, hay un hilo argumental que recorre todo el libro: la reivindicaci√≥n de algunas mujeres que quedaron ensombrecidas por sus maridos, por sus hermanas, y, sobre todo, por el signo de los tiempos que les tocaron vivir. ‚ÄúItzalean‚ÄĚ es, de hecho, una palabra que se repite en el texto. Garazi Goia confiesa lo siguiente: ‚ÄúItzalean egotea sufrimendu izugarria izango zen niretzat. Ez nintzateke egokituko, Itzalari nola irabazi pentsatuz beti, oinazeak gainezkatuko luke nire arima. Itzalari aurreratu nahian, etengabe ibiliko nintzateke lehia batean. Imajinatzen duzu borroka hori?‚ÄĚ.

Como dec√≠a, las cartas se detienen en las vidas y trayectorias de muchas mujeres, algunas m√°s lejanas, como la pintora Paula Modersohn-Becker, la escritora y periodista Milena Jesenk√° ¬†o la Premio Nobel Sigfrid Undset; tambi√©n nos hablan de otras mujeres de muy cerca, ¬†de aqu√≠ mismo, como la fot√≥grafa Eulalia Abaitua, la panderetera Maurizia Aldeiturriaga, la m√ļsica Marian Arregi o la escritora de Iparralde, Marie Darrieussecq. Creo que Landabaso y Goia corr√≠an el peligro de insertar las trayectorias de las artistas que mencionan de una manera forzada, pero, desde luego, han esquivado bien ese obst√°culo porque son los libros que leen, las coincidencias cronol√≥gicas, un documental proyectado en un avi√≥n, o las derivas de sus conversaciones las que traen, con naturalidad, a esta correspondencia todos esos nombres.

1.362 km EURI nos ofrece, por tanto, la posibilidad de conocer, a menudo de descubrir, a un ramillete de mujeres pioneras, valientes y talentosas, además de asistir al intercambio de ideas, inquietudes y confidencias entre las autoras de este libro en el que, como el título indica, llueve bastante, y en el que se logra que cale  cierta sensación de oprobio por el olvido que cayó sobre mujeres tan valiosas.

Txani Rodríguez

Sobre un tipo encerrado de por vida en un hotel de lujo

Un caballero en Mosc√ļ es la historia de un arist√≥crata ruso que se vio atrapado en la revoluci√≥n del 17. Cinco a√Īos m√°s tarde estaba en serio peligro de ser fusilado cuando alguien descubri√≥ que el noble en cuesti√≥n hab√≠a publicado a√Īos atr√°s un poema que le pon√≠a del lado de los insurrectos, del pueblo, y a un simpatizante no se le puede eliminar. Pero tambi√©n era un noble, as√≠ que el tribunal lleg√≥ a una decisi√≥n salom√≥nica. Como el tipo en cuesti√≥n resid√≠a en el Hotel Metropol de Mosc√ļ le condenaron a seguir viviendo all√≠ sin poder salir nunca del hotel. Los siguientes treinta a√Īos de vida de este superviviente es lo que cuenta la novela que comentamos.

Podría parecer que hay poca materia sobre la que tratar, pero eso es porque no conocen las infinitas posibilidades de estos establecimientos, podrían preguntarle a Vicki Baum que escribió media docena de novelones sobre diferentes residencias, que están repletos de personajes apasionantes, desarraigados los más, supervivientes bastantes, intrigantes unos cuantos. La novela adopta el estilo de contar diferentes episodios, la mayor parte de los cuales acaban siendo habilidosamente entrelazados en torno a la figura protagonista que ve como sus amistades y sus amores, incluso sus enemigos, aparecen y desaparecen mientras él está obligado a permanecer estáticamente anclado en el hotel.

Hay algunas peculiaridades en esta narración que conviene resaltar. Por una parte la escritura adopta un tono semifantástico que convierte al Metropol en un territorio imaginado lleno de pasadizos secretos, habitaciones misteriosas, restaurantes mágicos, salas de baile fantasmales y el cuartucho que acoge a nuestro héroe que, incluso, tiene una entrada secreta a través de un armario que le lleva a otro lugar desconocido por los habitantes del hotel. No es una novela de fantasía, es el encanto del tono literario, algo vintage, de palabras elegantes, estilo florido, carácter melancólico, rematado por una neblina y un color evidentemente de otros tiempos lo que hace que tengamos esa sensación.

Los acontecimientos hist√≥ricos, lo que ocurre en el exterior, no tiene apenas repercusi√≥n en lo narrado. Hay, incluso, como una identificaci√≥n del autor, de Amor Towless, con el personaje protagonista al que imprime un aire de superioridad sobre el resto de personajes, y traza as√≠ el retrato de un tipo que acepta sin llantos su destino, su inc√≥moda situaci√≥n, sinti√©ndose por encima no solo de los que le han condenado, sino de sus compa√Īeros de narraci√≥n, por muy amigable, incluso enamorado, que se muestre con algunos de ellos. Nuestro h√©roe es un personaje de otro tiempo, narrado como antes se hac√≠a. En ese sentido la novela es ejemplar y cumple con lo que pretende. Y el lector sigue entusiasmado a su protagonista por los lugares que muestra hasta sentirlos muy suyos aunque no los hayamos visto nunca.

Un caballero en Mosc√ļ es un encantador libro que siempre interesa, que conmueve frecuentemente, que arrebata en ocasiones y que siempre est√° por encima de la media literaria del momento. Es en definitiva, el libro que deben leer en las pr√≥ximas semanas. H√°ganse el favor.

Félix Linares

Amar las librerías, alabar a Kaouther Adimi

Nuestras riquezas. Una librer√≠a en Argel es un libro delicioso que desprende un conmovedor amor por los libros. La autora, Kaouther Adimi, nacida en Argel en 1986, pero afincada en Par√≠s, cuenta la historia de Las Verdaderas Riquezas, una librer√≠a abierta en 1936, en la calle Hamami, antigua calle Charras, por Edmnont Charlot. ‚ÄúSer√° una biblioteca, una librer√≠a, pero ser√° sobre todo un lugar para los amigos que aman la literatura y el Mediterr√°neo. Apenas instalado y ya me siento ebrio de felicidad. He empezado a conocer a los vecinos, a los comerciantes, a los camareros. Estos son los nuevos personajes de mi universo‚ÄĚ, escribe Charlot en su diario.

En los a√Īos 90, el estado argelino la incaut√≥ y pas√≥ a ser un anexo de la Biblioteca Nacional. Abdallah, un humilde funcionario que no pudo ir a la escuela, pide que le destinen all√≠ tras enviudar, y all√≠ permanecer√° incluso despu√©s de su jubilaci√≥n porque el gobierno parece haberse olvidado de √©l y no env√≠a un sustituto. ‚ÄúIncapaz ‚Äďleemos- de abandonar el local y no teniendo nada que hacer ni lugar adonde ir, se qued√≥ all√≠ sin quejarse ni decir nada a nadie‚ÄĚ. Y all√≠ sigui√≥, instalado en el peque√Īo altillo del local donde ha dispuesto un colch√≥n, un hornillo y un frigor√≠fico, regentando aquel espacio lleno de libros al que ni √©l ni los vecinos del barrio dejaron nunca de referirse como ‚Äúla librer√≠a‚ÄĚ. Sin embargo, un d√≠a llega una comunicaci√≥n del Ministerio de Cultura en la que informan de que la librer√≠a/biblioteca va a ser vendida a un comprador privado, que, pronto lo sabremos, planea vender bu√Īuelos en ese mismo local. Para vaciarlo, llegar√° de Par√≠s Rayd, un ingeniero en pr√°cticas, que no ama los libros, pero que no se muestra del todo insensible al legado impresionante de esa librer√≠a frecuentada en su momento por autores como Albert Camus, que public√≥ precisamente all√≠ su primer texto cuando era un autor desconocido.

La historia de la librería, que bregó con el desabastecimiento y la censura, primero, y con la apatía del sistema, después, y la de las personas que han estado vinculadas a ella es también la historia de Argel, de un Argel colonizado por los franceses, primero; después del Argel de la Segunda Guerra Mundial, cuando  fue la base general de Charles de Gaulle; más tarde experimentaría la efervescencia del socialismo revolucionario y ya en 1962 conquistó su independencia. Pero el arco temporal alcanza hasta el 2017, y refleja también un Argel moderno, que adolece de los mismos problemas, o parecidos, de los que pueda adolecer una ciudad como la nuestra. Con un hábil juego de narradores, que pasa por el diario, la narración en segunda persona y una parte en tercera persona, más cercana a la crónica sentimental, Nuestras riquezas consigue retratar el barrio que alberga la librería, y también a sus gentes.

Esta novela, que mezcla la ficción con la recreación documental, ha sido finalista de los premios Goncourt y Médicis.

Txani Rodríguez