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Las vidas secretas de Arantza Portabales

Arantza Portabales naci√≥ en Donostia en 1973 y es una de las escritoras en lengua gallega (aunque tambi√©n escribe en castellano) m√°s importantes del momento. Seguramente os extra√Īar√° lo de lengua gallega y nacida en la capital guipuzcoana. Pero es f√°cil de explicar. Sus padres llegaron a Euskadi como inmigrantes gallegos, aqu√≠ naci√≥ Arantza, y se volvieron otra vez a Galicia cuando nuestra la escritora ten√≠a quince a√Īos. Portabales es abogada, trabaja como funcionaria de la Xunta, y comenz√≥ a escribir hace bien poco, hace tan solo seis a√Īos. Pero fue empezar y no parar, y adem√°s con gran √©xito. Se forj√≥ en el microrrelato, publicando, en castellano, el libro A Celeste la compr√© en un rastrillo. Y a partir de aqu√≠ comenz√≥ su producci√≥n en gallego: una novela negra titulada Sobrevivindo, que se public√≥ por entregas en un diario y luego en formato de libro, aunque no ha sido traducida al castellano; Deixe a s√ļa mensaxe despois do sinal (Deje su mensaje despu√©s de la se√Īal en castellano), una novela intimista construida a base de mon√≥logos que habla del empoderamiento de la mujer, que ha sido un gran √©xito y que se ha publicado en varias lenguas; y despu√©s otra novela negra, impresionante, Beleza vermella, que public√≥ Lumen en castellano como Belleza roja.

Ahora Arantza ha decidido recuperar a los protagonistas de aquella historia criminal, el torturado inspector de policía Santi Abad y su ayudante la subinspectora Ana Barroso, para hacerles protagonizar A vida secreta de Úrsula Bas. Si en Belleza roja investigaban el asesinato de una joven en la casa familiar, en La vida secreta de Úrsula Bas se adentran en los entresijos de un caso endiablado que comienza con el secuestro de una escritora famosa y se va complicando con el asesinato de otra mujer, acontecido en el pasado, y con la posibilidad de que estén ante un asesino en serie. En paralelo a la resolución del caso, los protagonistas tendrán que ir aclarando en qué punto está su relación, tras la ruptura provocada en el final de la primera novela, y solucionar sus problemas personales y de comportamiento.

Portabales es una entusiasta de los misterios derivados de la vida familiar, donde se esconden todo tipo de secretos, porque ‚Äúnada es lo que parece‚ÄĚ y donde los investigadores deben practicar el angustioso, y peligroso, ejercicio de ‚Äúlevantemos las alfombras y ya veremos‚ÄĚ. La novela bucea tambi√©n en el mundo editorial, y concretamente en el mundo que rodea a los escritores de √©xito, donde tampoco es oro todo lo que reluce. Lo que viene a decir la escritora es que llegar cuesta, pero mantenerse en la cima mucho m√°s. En este sentido los lectores no tienen que hacer grandes esfuerzos para identificar algunos perfiles de la novela con personajes reales. Especialmente interesante es c√≥mo retrata la autora a los que est√°n detr√°s de las escritoras de √©xito, sus parejas y sus familias. Quiz√°s sean una caricatura, en algunos cosas, pero m√°s cercana a la realidad de lo que pudiera parecer. Por cierto que en la pareja protagonista ha introducido un elemento ‚Äútensionador‚ÄĚ, la figura del comisario Alex Veiga, que tiene un papel m√°s protagonista que el anterior comisario.

Por lo dem√°s los di√°logos de la novela siguen siendo electrizantes, lo que da un gran dinamismo a la narraci√≥n. Hay que reconocer que Portabales tiene un gran o√≠do y ella sabe que √©ste es uno de sus puntos fuertes. Hasta el extremo de que hay momentos que parece que estuvi√©ramos ante guiones casi cinematogr√°ficos. Lo tendr√≠an muy f√°cil los que quisieran adaptar las aventuras de Abad y Barroso a la peque√Īa o gran pantalla. Todo indica, tal como termina esta novela, que la serie no acaba y que habr√° m√°s historias ambientadas en Santiago de Compostela y alrededores de estos dos polic√≠as que se han convertido ya por m√©ritos propios en parte de nuestro paisaje favorito de la novela negra. Entretenimiento con mar de fondo.

Enrique Martín

El mundo líquido de Nerea Arrien

Tras Hirutter, que fue su estreno en la narrativa para adultos, y despu√©s de publicar t√≠tulos de literatura infantil como Atrapa Eguna, Eskola hodeian o Etxegabetuak, la escritora lekeitiarra Nerea Arrien, regresa con Jende Likidoa. Se trata de un volumen de relatos protagonizados por personajes conectados entre s√≠, en los que el concepto de lo l√≠quido, tanto literal como metaf√≥ricamente y tambi√©n sociol√≥gicamente, cobra protagonismo. Una escritora que quiere escribir sobre una mujer de la limpieza que termina escribiendo sobre la escritora, un arquitecto aficionado al surf, un buzo, una pescadera, un empleado de un acuario son, entre otros, los protagonistas de unas vidas en las que, efectivamente, falta solidez. Los personajes, que parecen haber levado el ancla y navegar a la deriva, buscan en el sexo, en el trabajo, en distintas relaciones alg√ļn tipo de huida, alg√ļn tipo de consuelo o de asidero. Todos se entrecruzan:‚ÄúNahiz eta ohiko parajeetan ez zituen lagunik ikusten. Ezta ezagunik ere ez. Bai, ordea, egunerokoak: bebarruak garbitzen zituen idazle hura, bebarrua zikintzen zuen bestea, arkitekto tatuatua, itsas hondoan plantxak ote zeuden galdetzera hurbildu zitzaion dise√Īatzailea‚Ķ desagertzear zegoen Groseko biziklase hura: erdi maila likidoa‚ÄĚ.

Todos los relatos transcurren en nuestro tiempo y est√°n ambientados en Donostia. Cada una de las doce historias est√° precedida por un breve texto, de estilo m√°s l√≠rico que los relatos, que recorre distintos estados del agua: la condensaci√≥n, la evaporaci√≥n, la sublimaci√≥n, as√≠ como otros conceptos igualmente acu√°ticos como las inundaciones o la navegaci√≥n. ‚ÄúMaitasuna likidoa bada, politika likidoa bada, teknologia likidoa bada‚Ķ nola ez da literatura izango?‚ÄĚ, se pregunta la protagonista del primer relato, estableciendo as√≠ la premisa sobre la que se sostiene el libro. Los personajes, que podr√≠an ser felices, que si no tienen todo s√≠ tienen mucho, no resultan envidiables por la carga de frustraci√≥n ¬†y vacuidad que entra√Īa un estilo de vida que, m√°s o menos, todos conocemos, y en los que a veces, podemos reparar, como la ni√Īa del relato Zilar arraina, en la belleza de las cosas cotidianas, comunes, como pueda ser el brillo plateado de un chicharro.

Arrien demuestra una gran capacidad para idear tramas, pero, sobre todo, para profundizar en los personajes, en sus secretos y en sus partes oscuras.  También es destacable la capacidad de la autora para adaptar el registro de su prosa a la temperatura de las distintas historias. Con Jende likidoa nos reencontramos, pues, con la mirada y la voz de una escritora que, a buen seguro, seguirá proponiéndonos lecturas que nos pongan frente al espejo.

Txani Rodríguez

Houellebecq releyendo a Lovecraft; entre monstruos

Una reflexi√≥n inicial: debo estar haci√©ndome viejo. Dicen que cuando alcanzas una determinada edad, quiz√° la que ahora tengo, lees mas ensayo y menos narrativa. Y, √ļltimamente, me he descubierto leyendo mas ensayo. Cierto que se trata de memorias personales y cosas relacionadas con la literatura, pero hay cosas que empiezan inadvertidamente y para cuando te quieres dar cuenta ya est√°s en otra dimensi√≥n. Anunciaba al final de mi comentario anterior que hab√≠a empezado a leer el trabajo que Michel Houellebecq dedic√≥ a Howard Philips Lovecraft hace ya treinta a√Īos, al que se a√Īadi√≥ un pr√≥logo de Stephen King en la reedici√≥n de 2004. Ahora vuelve a las librer√≠as. Como yo antes no le√≠a ensayos no lo hab√≠a le√≠do. Ahora que las cosas han cambiado le he clavado el ojo.

Es curioso como a los franceses les gusta reconocer casi como propias algunas cuestiones consideradas secundarias en el mundo de la cultura estadounidense. Lo hicieron con las pel√≠culas de g√©nero, la novela negra, el jazz, la ciencia-ficci√≥n y hasta con el terror. Y lo hacen gentes que est√°n en lo alto de la consideraci√≥n cultural. Emmanuelle Carrere, por ejemplo, en aquella biograf√≠a de Philip K. Dick,¬† Houellebecq con Lovecraft. Es cierto que en 1990 Michel no era tan conocido como ahora, de hecho no hab√≠a escrito aquella primera novela, Ampliaci√≥n del campo de batalla, que tanto llam√≥ la atenci√≥n de la cr√≠tica. El p√ļblico esper√≥ a la siguiente, Las part√≠culas elementales, para aceptar que estaban ante un fen√≥meno literario.

Pero estábamos con Lovecraft, ese autor para adolescentes habitantes de mundos fantásticos poblados por criaturas amenazadoras, que tiene un innegable atractivo para los aficionados al terror. Tuve mi etapa Lovecraft, como todos. Hace siglos (en tiempo lovecraftiano). No todo es bueno, el propio Houellebecq reconoce que hay un grupo de narraciones que puedes disfrutar y el resto es accesorio y repetitivo. Pero el francés repasa la vida del autor de Providence revisando con lupa los acontecimientos que moldearon su carácter y su forma de vida. No fue una gran experiencia, Lovecraft llevó una vida perra, agobiado por la falta de dinero, con un matrimonio que no conseguía entender, deseando volver a vivir con su tía y sus gatos y escribiendo febrilmente, a veces sus relatos, a veces miles de cartas a amigos y colegas.

No se obvia su condición de racista. Tampoco de su desprecio de la vida y del mundo que le parece un lugar terrible. Pero muestra su carácter amable y poco dado a la discusión. Es enternecedor como relata sus relaciones con los médicos poco antes de morir. Lovecraft es un personaje del siglo XVIII, nacido en el XIX y que realizó su obra en el XX. Y su escritura así lo testifica. Es antigua en un sentido muy amplio de la palabra. Pero es, paradójicamente, un autor que ha resistido muy bien el paso del tiempo y ahora es muy seguido por gente de todas las edades. Como me consta he buscado en este libro la explicación al fenómeno. Seguramente está en el hecho de que todos, los lectores también, estamos volviéndonos cada vez más simples, cada vez tememos mas a los muchos peligros que nos acechan. Entre otros la edad. Y saber que esos peligros están allá lejos, en la costa este de Estados Unidos nos tranquiliza porque esa costa está muy lejos.

Michel Houellebecq es un autor discutido, pero casi todos aceptan que es un observador perspicaz y ese comienzo cuestionando la novela realista me parece  muy acertado. Así que sigues un poco y enseguida estás llegando al final. Puede que esta pseudobiografía no guste mucho a los seguidores de Lovecraft, pero estoy seguro de que será muy beneficiosa para poner las cosas en su sitio con un autor que corre peligro de ser mitificado.

Félix Linares

Najat El Hachmi y las mujeres musulmanas modernas

El lunes nos querr√°n es una novela que desde luego no deja indiferente y que con una carga de honestidad rotunda invita a la reflexi√≥n. Adem√°s, alumbra una realidad que a la mayor√≠a nos puede resultar ajena-aunque en ciertos aspectos nos podamos ver reconocidas- como es la que asiste a las mujeres, hijas de emigrantes musulmanes, que han crecido en Espa√Īa. Es el caso de Najat El Hachmi, la autora de la novela que hoy vamos a recomendar. Nacida en Marruecos en 1979, a los ocho a√Īos vino a vivir a Catalu√Īa, donde estudi√≥¬† Filolog√≠a √Ārabe en la Universidad de Barcelona. El Hachmi ha trabajado como mediadora cultural y t√©cnica de acogida antes de dedicarse por completo a la literatura. Ha firmado libros como el ensayo Jo tamb√© soc catalana o la novela El ultimo patriarca, que mereci√≥ el Premio Ram√≥n Llull. Con Los lunes nos querr√°n ha conseguido alzarse con el prestigioso Premio Nadal.

La protagonista de este libro es una mujer, hija de emigrantes marroquíes, que vive en la periferia de Barcelona y que recuerda su juventud en un relato que dirige a quien fuera su amiga intima, también de familia marroquí, pero educada de una manera más relajada en relación a los preceptos del islam. Por ello, la novela está escrita en segunda persona y adquiere un tono confidencial y honesto.

En las primeras p√°ginas, la narradora explica por qu√© desea contar su historia y la de su amiga, una historia que versa sobre la conquista de una libertad que a las mujeres musulmanas les hab√≠a sido tradicionalmente negada: ‚ÄúNo lo har√≠a, no hablar√≠a de nosotras, si no fuera porque ahora me voy encontrando con chicas en todas partes que son como nosotras, chicas que me cuentan sus vidas, que son dolorosamente parecidas a las nuestras. Mujeres que escuchan el redoble de tambor y quieren escapar de la trinchera, de barrios como el nuestro, casas como la nuestras, familias y normas e infinidad de barreras id√©nticas a las que nos atenazaron a nosotras (‚Ķ), pero, sobre todo, porque tienen derecho a recibir, si as√≠ lo desean, el legado de nuestra memoria‚ÄĚ.

De este modo y con ese fin, la autora recrea el día en el que conoció a su amiga y a otra joven del barrio, Sam, que quería ser negra porque, decía, leo textualmente, las moras no somos nada, no salimos en videoclips, ni en películas, no existimos. Habla de su afición a la lectura, de su entrega a los estudios y de su lucha contra un entorno asfixiante y, en especial, de la relación compleja que mantenía con su propio cuerpo.

Muy cr√≠tica con el islam, El Hachmi, detalla ese camino hacia la libertad. ‚ÄúNosotras √©ramos una nueva especie de hembras, nacidas y criadas en pa√≠ses que ten√≠an la ex√≥tica costumbre de dejar que las mujeres adultas hicieran lo que les diera la gana, a¬† diferencia de lo que pasaba en la vida de nuestros padres‚ÄĚ, asegura. El lunes nos querr√°n no representa solo un potente testimonio sino que, como novela, funciona de maravilla, las p√°ginas vuelan.

Txani Rodríguez

Edurne Portela y las heridas sangrantes de la Guerra Civil

Edurne Portela es vizca√≠na (naci√≥ en Santurtzi en 1974) y entr√≥ en nuestras vidas cuando hace cinco a√Īos public√≥ el magn√≠fico estudio sobre la violencia en Euskadi titulado El eco de los disparos. Cultura y memoria de la violencia. La publicaci√≥n de este libro le sirvi√≥ para dar un viraje a su carrera, abandon√≥ Estados Unidos, donde ejerc√≠a de profesora de literatura espa√Īola y latinoamericana en la universidad, y comenz√≥ a escribir literatura. Y llegaron dos novelas Mejor la ausencia, entroncada de alguna manera con su ensayo y con la experiencia de crecer en la Euskadi de la cultura violenta, y Formas de estar lejos, en la que se adentraba en la violencia machista dentro de un matrimonio de intelectuales. Y ahora llega su tercera novela.

Los ojos cerrados cuenta dos historias que se entrelazan de manera muy peculiar. Por un lado la de la pareja formada por Ariadna y Eloy que ha decidido dejar el campo por la ciudad para, entre otras cosas, intentar arreglar lo suyo, aunque alg√ļn secreto hay en esta decisi√≥n. Y por otro lado la ‚Äúpareja‚ÄĚ, entre comillas, que forman la propia Ariadna y Pedro un anciano que ha sufrido, como muchas personas, las consecuencias de la violencia y la muerte provocadas por la Guerra Civil y que ve ‚Äúalgo‚ÄĚ en Ariadna que tiene que ver con ese pasado. La novela busca registrar los ‚Äúecos de la violencia‚ÄĚ de la Guerra Civil. Ecos que se est√°n apagando porque los protagonistas de esa violencia, victimarios y v√≠ctimas est√°n desapareciendo.

Hay por tanto en este libro como una necesidad imperiosa de conservar la memoria de la guerra. No se puede abogar, como abogan algunos, por olvidar y pasar p√°gina, para ‚Äúgarantizar la convivencia‚ÄĚ, porque el olvido siempre beneficia a los verdugos. Debemos recordar que gran parte de la memoria de la Guerra Civil se ha articulado en torno a silencios y susurros, aquello de lo que hablaban los adultos en voz baja para que los ni√Īos no se enteraran, para que ‚Äúno sufrieran‚ÄĚ. Eso ha creado un relato totalmente distorsionado del conflicto, ya que las nuevas generaciones no conocen la verdad y tienen que conocerla para que la justicia encuentre su camino. Porque si no hay justicia puede brotar la venganza, que aunque nos repugne podemos llegar a comprenderla.

El paisaje es muy importante en este libro como en todas las novelas de¬† Edurne Portela. Un paisaje que se parece al paisaje vital que ha ido acompa√Īando a la autora en sus novelas. En Mejor la ausencia era el paisaje de Santurtzi de su infancia y adolescencia; en Formas de estar lejos eran los campus universitarios de Estados Unidos donde trabaj√≥; y ahora en Los ojos cerrados esa Sierra de Gredos donde vive. Hay por tanto una trama imaginada, pero muy pegada a la realidad hist√≥rica, y un paisaje muy real o casi.

Otro asunto a destacar es la estructura de la novela que funciona como un puzle, con muchos flashes que el lector debe ordenar. Hay bastantes voces, de los protagonistas principales y de algunos secundarios. Varias de esas voces se mueven adem√°s entre el presente y el pasado. Algunas de ellas est√°n afectadas por el paso del tiempo y por las penurias sufridas y pueden llegar a no ser muy cre√≠bles: hay en este sentido alguna ‚Äúvoz rota‚ÄĚ. Y en algunos momentos habla el entorno, el viento y los lobos, con lo que la narraci√≥n se vuelve tel√ļrica, con ribetes de f√°bula mitol√≥gica, de cuento tradicional. Suena complicado, pero la lectura se hace muy fluida y placentera.

Este libro parece formar parte de un ciclo, consciente o no, sobre la violencia: política, machista, guerracivilista, que no sabemos si la autora continuará. Poco importa, lo relevante es que escriba lo que escriba Edurne Portela ahí estaremos para leerlo porque se ha convertido en una escritora notabilísima, que llega al corazón y que te obliga a pensar.

Enrique Martín

Los recuerdos de Aritz Galarraga y de su generación

Aritz Galarraga, autor de Estralanak, una recopilaci√≥n de sus textos period√≠sticos, y Posteritatea, que compilaba algunas de sus cr√≠ticas literarias, acaba de publicar ahora el dietario Gogoan dut. Inspirado, de alg√ļn modo en I remember, ¬†el diario que el escritor estadounidense Joe Brainard public√≥ en 1970, Galarraga ha escrito un libro a base de pinceladas breves, r√°pidas, que van de la frase al p√°rrafo, y que como sucede con los cuadros impresionistas, cada trazo termina por conformar una obra luminosa, elocuente. Al final de la lectura, que tiene mucho de generacional, hemos visto una vida pasar, la vida de un hombre que, a pesar de los peligros de este g√©nero literario, no se adorna demasiado a s√≠ mismo.

El libro, publicado por Pamiela, se abre con una declaraci√≥n de intenciones:¬†‚ÄúGogoan dut memoria txarra izan dudala beti‚ÄĚ. Creo que resulta una premisa pertinente que nos recuerda adem√°s que todo ejercicio de memoria es un ejercicio de ficci√≥n y que resulta por ello, relativamente fiable. Sin embargo, estos textos producen una sensaci√≥n total de fiabilidad. El hondarribitarra recuerda su infancia, sus sue√Īos de ni√Īez, sus revelaciones. Nos habla de algunos problemas de salud que tuvo: ‚ÄúGogoan dut, kolpetik, ageriko motiborik gabe,etxeko pasilloan galdu nuela konortea. Ziplo erori aurretik amaren aldetiko amona nola saiatu zen ni eusten, artilezko jertse gorriari helduta. Eta konortea berreskuratu ondorengo zauria, bekokian‚ÄĚ. Recuerda la separaci√≥n de sus padres, que volver√≠an a unirse despu√©s, recuerda algunos episodios relacionados con los compa√Īeros de clase y recuerda algunas ideas que nos remiten a la adolescencia: ‚ÄúGogoan dut 17 urte ingururekin dena nekiela‚ÄĚ. Irrumpen, del mismo modo, el descubrimiento del sexo, los primeros trabajos, incluso el primer beso… Recuerda la temporada en la que vivi√≥ en Marsella y cuando se traslad√≥ a Barcelona.

La parte del dietario relacionada con la literatura es, como no pod√≠a ser de otra manera, muy relevante. Comparte c√≥mo, de peque√Īo, quer√≠a ser poeta, y relata numerosas an√©cdotas en las que aparecen otros escritores y referencia, por supuesto, lecturas. Entre todos esos cap√≠tulos, me ha gustado recordar a Kevin Heredia, un escritor ficticio que crearon entre varios autores, Galarraga incluido, que lleg√≥ a tener bastante repercusi√≥n.

Gogoan dut combina apuntes livianos con otros bastante duros y poco autocomplacientes. Entre ¬†las notas que nos remiten a una √©poca concreta ‚Äďel cinexin, el blandiblu, Doctor en Alaska, el Boys, boys, boys¬†de SabrinaGalarraga reflexiona sobre pol√≠tica, sobre g√©nero, sobre la vida misma, en este ejercicio de decantaci√≥n literaria que apela, no s√© hasta qu√© punto de forma involuntaria, a los recuerdos de quienes lo lean.

Txani Rodríguez

Zaldua, contra los panfletos y a favor de ellos

Panfletario. Manifiestos, dec√°logos y otros artefactos a favor (y en contra) de la literatura es el descriptivo t√≠tulo que Iban Zaldua acaba de publicar en la excelente editorial Pepitas de Calabaza. Se trata de una recopilaci√≥n de textos que el donostiarra ha ido escribiendo a lo largo de los a√Īos para publicarlos, en su mayor parte, en revistas, peri√≥dicos o para distribuirlos en distintos actos culturales. Con la literatura siempre en el centro, Zaldua utiliza la iron√≠a para mostrarnos lo mejor pero tambi√©n lo menos bueno del mundillo que √©l llama Rep√ļblica de las Letras. El libro se abre con Gu√≠a para prologar adecuadamente, y creo que da ya el tono general: ‚ÄúEl tema del texto que va a escribir es el libro que lo sigue, no usted mismo, posible autor del posible pr√≥logo.‚ÄĚ Nos encontramos as√≠ mismo con otras gu√≠as √ļtiles como la que dedica a la preparaci√≥n de necrol√≥gicas de escritores. As√≠ mismo, los dec√°logos de este libro, -que no hay que leer en su literalidad, ojo- servir√°n de ayuda a la hora de rellenar una contraportada o de organizar un evento cultural, sin que los participantes se sientan menospreciados.

Respecto a los g√©neros literarios, Zaldua, que se reivindica como cuentista, emite tambi√©n sus opiniones a trav√©s de en√©rgicos manifiestos o argumentos en contra, por ejemplo, de la literatura de viajes, de la novela, que califica como un g√©nero menor, de la autoficci√≥n y de la poes√≠a. Un ejemplo: ‚ÄúLos poetas, de generaci√≥n en generaci√≥n, han creado un lenguaje cada vez m√°s herm√©tico que solo ellos pueden entender y sentir. Uno de cuyos objetivos no puede ser sino cabrear al pobre lector y hacerle sentir una prosaica escoria‚ÄĚ. Sobre la novela, afirma que es una especie invasora, ¬†y que, aunque ha llegado tarde a la republica de las letras, ha desplazado a los otros g√©neros de sus espacios naturales.

No escapan al implacable y sin embargo muy divertido an√°lisis del escritor, la actividad de las editoriales o la de la cr√≠tica literaria. Leemos: ‚Äú¬ŅQu√© son, si no, la mayor√≠a de las rese√Īas que se publican en prensa? Digresiones en torno a cualquier tema, con la excusa del libro. Al final, no llegas a saber siquiera si el libro le ha parecido bien o no al cr√≠tico‚ÄĚ. Otro de los asuntos que toca es la literatura sobre el conflicto vasco. Habla de ello en Siete motivos para escribir sobre la Cosa y en el relato En busca de la gran novela sobre el conflicto vasco.

Uno de mis textos favoritos es el Tridec√°logo del escritor amargado: ‚ÄúAl escritor amargado no le satisface de ning√ļn modo la literatura que se hace hoy en d√≠a y, sobre todas, la de su pa√≠s. Todo le deja indiferente, todo es desolaci√≥n, basura y decadencia en la literatura (‚Ķ). La desolaci√≥n es absoluta, por lo visto, en un desierto en el que -impl√≠citamente- solo existe un oasis. El de su obra, claro est√°.‚ÄĚ

Como veis, el libro nos hace sonreír, aunque sea un libro serio y sincero, y ayuda a conocer un poco mejor el mundillo, ciertamente un poco loco, de la literatura.

Txani Rodríguez

Anjel Lertxundi, los creadores y el Poder

Anjel Lertxundi (Orio, 1948), escritor, periodista, ensayista, guionista y director de cine es una de las grandes referencias de la literatura euskaldun de los √ļltimos cuarenta a√Īos. Uno de los m√°s prestigiosos autores en lengua vasca que ha abordado la novela, el ensayo, la literatura infantil y juvenil y el relato autobiogr√°fico. En su haber libros tan emblem√°ticos como Hamaseigarrenean aidanez, Otto Pette, Argizariaren egunak, Zu, Horma o ¬†Zorion perfektua. Ha ganado dos veces el Premio de la Cr√≠tica espa√Īol, el Euskadi de Literatura y el Premio Nacional de Ensayo espa√Īol con Eskarmentuaren paperak (Vidas y otras dudas). Es un creador que se cuestiona su propio papel como creador y reflexiona sobre nuestra sociedad y sus agujeros negros.

Gilles de Rais, el t√≠tulo original en euskera, o √öltima funci√≥n, el t√≠tulo en castellano, de su √ļltima novela, le da una vuelta al viejo conflicto que siempre genera la relaci√≥n entre el creador y el poder. Estamos en el siglo XIX. En Euskal Herria, y en gran parte de Espa√Īa, se vuelve a vivir la en√©sima Guerra Carlista. Vincent es un actor y dramaturgo franc√©s que vive en Par√≠s ajeno a este conflicto b√©lico. Un d√≠a recibe a dos militares, vestidos como si fueran actores de opereta, que se presentan como oficiales carlistas. Su intenci√≥n es contratarle para que le de una vuelta a la obra de teatro La Pucelle ou la France triomphant en la que se cuentan las relaciones entre Juana de Arco, el rey Carlos y el mariscal de Francia Gilles de Rais, que fue ejecutado por pederasta y asesino de ni√Īos. Donde pone Francia deber√≠a decir Espa√Īa, de dicen los carlistas, y donde Juana apoya a Carlos para ser rey franc√©s, deber√≠a apoyar al otro Carlos, al pretendiente, para convertirse en rey espa√Īol. El dramaturgo acepta, le pagan muy bien, y a Navarra se dirige para formar una compa√Ī√≠a ded teatro entre los saldados y representar la obra all√° por donde pasen para ganar adeptos ‚Äď‚Äúes la propaganda, est√ļpido‚ÄĚ- para la causa carlista.

Pero el tiempo pasa y Vincent teme haber vendido su alma al diablo, a ese diablo meapilas y castrador que lo √ļnico que quiere es acabar con las libertades y el librepensamiento. Curiosamente el √ļnico aliado que encontrar√° para redimirse ser√° un cura de pueblo, ilustrado y bondadoso, hastiado de la causa ultraconservadora. Es entonces cuando el protagonista se har√° la pregunta definitiva: ‚Äú¬ŅVale m√°s el oro que el arte que nace del coraz√≥n?‚ÄĚ y tomar√° una decisi√≥n, interpretar al p√©rfido Gilles de Rais y modificar el sentido de la obra, que cambiar√° su vida y la de algunas personas que le rodean.

Anjel Lertxundi ha escrito, con su habitual sentido del lirismo y con su habitual habilidad en el trazado de los personajes, otra de esas impecables novelas de tesis. Estamos ante una reflexión profunda sobre el sentido del Arte y sobre como ese sentido se corrompe cuando el Arte se pone al servicio del Poder, porque es en ese momento cuando la creación se convierte en Propaganda. Porque el Arte solo es libre cuando se planta ante el Poder y lo critica, con los riesgos que eso supone, para que vuelva a la senda de la democracia y la humanidad. Novela breve, pero gran novela.

Enrique Martín

Las verdades vitales de Agota Kristof

Analfabetoa idazle recoge en once cap√≠tulos los momentos m√°s decisivos de la vida de la grand√≠sima escritora h√ļngara Agota Kristof. Con un lenguaje preciso, directo, casi desnudo, pero capaz de emocionar, la autora de El Gran Cuaderno recuerda c√≥mo se convirti√≥ en una lectora precoz y c√≥mo, tambi√©n pronto, empez√≥ a escribir, hacia los catorce a√Īos, cuando con su padre encarcelado, la ingresaron en un internado, fr√≠o y austero, en el que, al menos, estaba alimentada y pod√≠a estudiar, aunque apenas pudiera ver a su familia. ‚ÄúIsiltasun behartuko ordu horietan zehar, egutegi gisako bat idazten hasten naiz‚ÄĚ. Cuenta c√≥mo, tras el alem√°n del dominio austriaco, lleg√≥ al terminar la Segunda Guerra Mundial la ocupaci√≥n sovi√©tica, que se prolong√≥ hasta 1991, y que les oblig√≥ a tener que aprender y ense√Īar, sin ninguna afecci√≥n, ruso: ‚ÄúHerri mailako sabotaje intelektual baten aurrean gaude, berezko erresistentzia pasivo baten aurrean, adostu gabea, begi-bistakoa‚ÄĚ.

Kristof relata tambi√©n c√≥mo, cuando ten√≠a veinti√ļn a√Īos, junto con su marido y su hijo de cuatro meses, se escapa de Hungr√≠a, pasa alg√ļn tiempo en un centro de refugiados austriaco y recala finalmente en Suiza. All√≠ comienza a trabajar en una f√°brica y aunque los suizos los tratan bien, al conjunto de refugios, ella siente una especie de vac√≠o, de falta de esperanza, de desarraigo: ‚ÄúZerbait espero genuen hona etorri ginenean. Ez genekien zer espero, baina hau ez behintzat: lanegun goibelak, afaloste isilak, bizimodu gatzatu hau, aldaketarik gabea, sorpresarik gabea, esperantzarik gabea.‚ÄĚ Suiza, explica, era para ellos un desierto que deb√≠an atravesar hasta alcanzar la ‚Äúintegraci√≥n‚ÄĚ o la ‚Äúasimilaci√≥n‚ÄĚ. Algunos nunca lo conseguir√≠an.

Durante el tiempo en el que no se manejaba con el franc√©s no pod√≠a leer y se pregunta c√≥mo puedo soportarlo. Pero consigui√≥ dominar la lengua, aunque nunca ser√° para ella como su lengua materna, y tendr√° que afrontar el reto de escribir en franc√©s: ‚ÄúFrantsesez idatzi; beharturik nago. Erronka da hau. Analfabeto baten erronka.‚ÄĚ Pero ella asume el reto y lo supera con creces. Escribe obras de teatro y finalmente una novela que manda a las tres editoriales parisinas m√°s importantes, convencida de que se la publicar√≠an. Para su sorpresa, le llegan dos rechazos, pero la tercera decide publicar aquel manuscrito. Se trataba de El Gran Cuaderno, uno de los libros m√°s importantes de la narrativa europea contempor√°nea que pronto se convirti√≥ en un √©xito.

En Analfabetoa idazle, Kristof comparte cu√°l es, en su opini√≥n, la manera de crear una obra literaria: ‚ÄúPazientziaz idatzi eta setaz idatzi, idazten denarekiko fedea behin ere galdu gabe egiten da bat idazle.‚ÄĚ

La encargada de la traducción, que a mí me ha parecido muy buena, ha sido Eskarne Mujika Gallastegi, que también ha traído al euskera los libros Koaderno Handia, Atzo y Berdin dio.

Txani Rodríguez

Las fabulosas historias salvajes de Joe Abercrombie

Leo poco m√°s que aquello que corresponde a las entrevistas que tengo que hacer, as√≠ que me abstengo de buscar nuevos autores que es lo que de verdad me gusta, porque luego tengo unos cl√°sicos de los que no puedo tampoco prescindir, en parte por satisfacci√≥n personal, en parte porque son aquellos que tienen mayor repercusi√≥n en YouTube. Es decir que soy un poco esclavo de las obligaciones y no cumplo con la de descubrir nuevos y maravillosos creadores que quiz√° no existan. Mientras pensamos en las m√ļltiples posibilidades que nos proporciona la imaginaci√≥n caigamos una vez m√°s en lo seguro: Joe Abercrombie, un escritor de fantas√≠a que tiene a la espalda una trilog√≠a juvenil, la del Mar quebrado, y ocho vol√ļmenes pertenecientes al universo de La primera ley, sin duda la obra que m√°s fama, y presumiblemente dinero, le ha dado.

La serie consta de una primera trilog√≠a que incluye los t√≠tulos La voz de las espadas, Antes de que los cuelguen y El √ļltimo argumento los reyes. Adem√°s hay tres novelas independientes (La mejor venganza, Los h√©roes y Tierras rojas) y un libro de relatos, Filos mortales, que completan la visi√≥n sobre ese mundo. El a√Īo pasado se public√≥ Un poco de odio, ahora El problema de la paz y el a√Īo que viene lo har√° La sabidur√≠a de las multitudes, cerrando una segunda trilog√≠a titulada La era de la locura. Para aclararnos, Abercrombie escribe lo que se conoce como Gridmark, es decir fantas√≠a bruta, por decirlo sencillamente, ese g√©nero donde brilla George R.R. Martin y su Canci√≥n de hielo y fuego si segu√≠s sus libros, o Juego de tronos si conoc√©is la serie de televisi√≥n. Es decir, se trata de fantas√≠as m√°s o menos medievales, bastante salvajes, con muchos muertos y mucha sangre y conspiraciones y traiciones y personajes brutales, implacables, mentirosos y en trance de tirar de cuchillo en cualquier momento. Si eres buen narrador la cosa funciona, si no el resultado es un pastiche.

Abercrombie es de los buenos. Aunque siempre cuente la misma historia tiene la habilidad de hacer que las situaciones sean ligeramente diferentes y hasta las batallas tengan otro sabor. Aquí hay una batalla contada de manera impresionista con breves flashes de diferentes personajes, por ejemplo. Pero también hace evolucionar sus escritos. En esta segunda trilogía hay una mayor presencia de personajes femeninos, y no solo madres de gobernantes tontos y/o belicosos, sino mujeres que ejercen su derecho a la batalla. También hay menos violencia y más conspiración. Y una deriva hacia la lucha de clases porque en este mundo medieval aparece una industrialización decimonónica. Por lo demás las mismas frases afiladas, las respuestas rápidas, las reacciones justificadas, los personajes coherentes, los giros de guión adecuados y la satisfacción de encontrarte en casa, disfrutando de muchas páginas (cada trilogía supera las dos mil) en territorio satisfactorio. Y esperando siempre una sorpresa al volver la página, aunque ya conozcamos al autor y creamos que dominamos su estilo.

Me gusta Abercrombie, lo grito para que no lo cre√°is un placer culpable. Se puede, se debe, decir lo que nos gusta a pesar de que esos gustos puedan parecer socialmente reprobables. Abercrombie me gusta, insisto. ME GUSTA.

 

Félix Linares