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El tocho. La Francia ocupada de la gran Nemirovsky

‚ÄúCaliente, pensaban los parisinos. El aire de primavera. Era la noche en guerra, la alerta. Pero la noche pasar√≠a, la guerra estaba lejos. Los que no dorm√≠an, los enfermos encogidos en sus camas, las madres con hijos en el frente, las enamoradas con ojos ajados por las l√°grimas, o√≠an el primer jadeo de la sirena. A√ļn no era m√°s que una honda exhalaci√≥n, similar al suspiro que sale de un pecho oprimido. En unos instantes, todo el cielo se llenar√≠a de clamores. Llegaban de muy lejos, de los confines del horizonte, sin prisa, se dir√≠a. Los que dorm√≠an so√Īaban con el mar, que empuja ante s√≠ sus olas y guijarros, con la tormenta que sacude el bosque en marzo, con un reba√Īo de bueyes que corre pesadamente haciendo temblar la tierra, hasta que al fin, el sue√Īo ced√≠a y abriendo apenas los ojos dec√≠an: ‚Äú¬ŅEs la alarma?‚ÄĚ

As√≠ comienza ‚ÄúSuite francesa‚ÄĚ de Irene Nemirovski. Esta brillante escritora ucraniana de origen jud√≠o, asesinada en el campo de concentraci√≥n de Auschwitz, vivi√≥ la mayor parte de su vida adulta entre Par√≠s y Niza, de ah√≠ que toda su obra est√© escrita en franc√©s: m√°s de veinte libros, varios p√≥stumos, entre ellos el que hoy comentamos. Publicado en 2004, sesenta a√Īos despu√©s de la muerte de la autora, la transcripci√≥n del manuscrito de Suite francesa, conservado milagrosamente por las hijas de Nemirovski, supuso una enorme sorpresa editorial. Se trataba de una gran novela inacabada: Nemirovski solo alcanz√≥ a escribir dos de las cinco partes que deb√≠an constituir su gran proyecto sobre la Francia ocupada.

La primera de las partes conservadas, Tempestad en Junio nos habla de la huida en desbandada de los ciudadanos de Par√≠s ante la inminente entrada de los alemanes. Tras las primeras detonaciones, interminables colas de veh√≠culos, bicicletas y peatones desesperados inundan las carreteras. A trav√©s de varios personajes cuyas andanzas se entrecruzan en cap√≠tulos sucesivos -la adinerada familia Pericand, el elitista escritor Gabriel Corte, el coleccionista de porcelanas Charlie Angelet-, experimentamos el ego√≠smo brutal y las artima√Īas de que se valen los fugitivos de clase alta para sobrevivir. Esta primera parte sorprende por la visi√≥n despiadada que la autora ofrece de la burgues√≠a francesa, amoral y oportunista.

La segunda parte, Dolce, nos presenta la vida de un peque√Īo pueblo ocupado por los nazis algunos meses despu√©s. Aqu√≠ de nuevo son las tensiones entre clases sociales, entre terratenientes y campesinos, las que dan lugar a las primeras delaciones. Adem√°s, la autora se atreve a mostrar a un nazi humanizado, enamorado de una joven francesa, evidenciando as√≠ que el individuo y la comunidad en la que se inscribe, no comparten, forzosamente, los mismos deseos, ni los mismos odios.

Escrita de forma deslumbrante, con el característico estilo sobrio y preciso de Nemirovski, sus descripciones son tan escuetas como brillantes, los matices psicológicos que expresan las emociones asombran por su agudeza y finura. El ritmo no es tanto musical, cuanto  cinematográfico, combinando con soberbia agilidad las acciones paralelas y los contrastes. Aun sin terminar, esta es una novela magnífica, probablemente la más intensa, crítica y conmovedora de su autora. Toda una experiencia literaria que no les dejará indiferentes. Suite francesa de Irene Nemirovski en editorial Salamandra.

Javier Aspiazu

Hermosilla, Hermosilla, Hermosilla

A veces hay que hacer caso de las recomendaciones de los editores, aunque sean de sus propios libros. Sobre todo cuando estas recomendaciones provienen de gentes que viven con pasi√≥n, y conocimiento, el hecho literario como, por ejemplo, V√≠ctor Gomoll√≥n, el editor de la magn√≠fica editorial aragonesa Jekyll&Jill. Cuando nos envi√≥ este libro, El jardinero, del escritor murciano Alejandro Hermosilla (Cartagena, 1974), un doctor en Literatura Comparada que ha publicado otras dos novelas, Martillo y Bruja, nos hizo llegar unas letras en las que dec√≠a, entre otras cosas, que este nuevo libro de Hermosilla ‚Äúcompone una incendiaria novela situada en un tiempo sin concretar que es, en realidad, un reflejo de las relaciones de poder modernas y la esquizofrenia actual. Una met√°fora de esa incertidumbre contempor√°nea que iguala a v√≠ctimas y culpables y transforma los m√°s elementales actos de la vida cotidiana en perversiones‚ÄĚ. No puedo estar m√°s de acuerdo.

El jardinero es un libro desasosegante y enfebrecido. Un descenso a la naturaleza del mal, un aparente enfrentamiento entre se√Īor y vasallo, noble y jardinero, en el que los papeles se confunden y trastocan, y en el que el lector se ve obligado a contestar a una pregunta que le martillea constantemente: ¬Ņqui√©n es el que manda y qui√©n es el mandado realmente? Una pregunta con trampa, porque en el fondo todos sabemos que los que mandan son los que ejercen el poder para su beneficio. La novela transcurre en un tiempo indefinido, que a veces se asemeja a la Francia prerrevolucionaria de finales del siglo XVIII, que a veces nos remite a la Inglaterra de los a√Īos treinta con sus nobles fascistas y que otras veces parece entresacada de un mundo actual o cercano en el que, en plena crisis, los ‚Äúse√Īores multimillonarios‚ÄĚ se aprovechan de sus trabajadores privados de derechos. Un mundo que nos llega a trav√©s de una primera persona desquiciada y enga√Īosa, la del joven amo que se enfrenta al jardinero indolente y provocador, al que ‚Äúno pueden despedir‚ÄĚ por un contrato leonino. Hay un condado, un castillo, unos nobles, unos jardineros y gente que trabaja y vive alrededor. Y hay un ambiente ponzo√Īoso, que a veces se aclara y parece hacerse luminoso, hasta que de nuevo se oscurece hasta la n√°usea.

Estamos ante una novela de tesis, una novela ideol√≥gica, pol√≠tica, en el mejor sentido de la expresi√≥n, que molesta, ara√Īa, intimida, que nos hace pensar, en estos tiempos de pensamiento light, brocha gorda y tweet f√°cil, incendiario y sin contenido alguno. Una novela extra√Īa que adem√°s se ve aderezada con comentarios y extractos sobre libros de jardiner√≠a, reales, escritos por bot√°nicos de prestigio que recorren la Grecia y Roma cl√°sicas, la Holanda de los primeros horticultores o la Francia de los grandes jardines y en la que tambi√©n encontramos referencias a pensadores de la Iglesia como San Agust√≠n y a grandes pintores como El Bosco.

Ficci√≥n, jardiner√≠a y lucha de clases en los tiempos de la infamia. Una novela inclasificable que ense√Īa que pensar es necesario y revelador, dolorosamente revelador. Por cierto, la portada con una ilustraci√≥n del salmantino Tom√°s Hijo, es una de las m√°s impresionantes que hemos visto recientemente en el mercado del libro espa√Īol.

Enrique Martín

Recorriendo un mundo en llamas con Julia Navarro

La periodista y escritora espa√Īola Julia Navarro (Madrid, 1953) acaba de publicar en la editorial Plaza y Jan√©s la novela T√ļ no matar√°s. Navarro ha vendido millones de ejemplares de los seis t√≠tulos que ha publicado hasta la fecha, todos ellos aut√©nticos long sellers: La hermandad de la S√°bana Santa, La Biblia de barro, La sangre de los inocentes, Dime qui√©n soy, Dispara, yo ya estoy muerto e Historia de un canalla. Sus libros se han publicado en m√°s de treinta pa√≠ses en todo el mundo y actualmente se est√° preparando la adaptaci√≥n audiovisual de Dime qui√©n soy. En T√ļ no matar√°s relata la amistad entre Fernando, joven editor hijo de un republicano represaliado, Catalina y Eulogio, que deciden huir de una Espa√Īa azotada por la Guerra Civil escapando de sus propias circunstancias. Durante su exilio recorrer√°n escenarios como la Alejandr√≠a de la Segunda Guerra Mundial, el Par√≠s ocupado, Lisboa, Praga, Boston o Santiago de Chile. La novela se divide en tres libros y cada uno de ellos tiene lugar en un escenario principal: Madrid, Alejandr√≠a y Par√≠s. Una historia que encierra muchas novelas ya que el amor por los libros y la literatura es el motor de muchos de sus personajes. En palabras de Julia Navarro, ‚Äúuna novela de perdedores donde abordo la culpa, la venganza y el peso de la conciencia, que condicionan nuestras decisiones. Es, asimismo, un homenaje a los editores, a las librer√≠as y, en definitiva, al lector que todos llevamos dentro‚ÄĚ. Con la autora hemos charlado. Pincha y disfruta.

Dos viajes que se cruzan

Un ganso y su cría emigran en bandada hacia el clima cálido del Sur a la vez que una familia de gente empobrecida, huyendo de la guerra, lo hace hacia países del Norte. Ambos viajes asoman llenos de desafíos y de peligros similares: depredadores y mafias, inclemencia y hambre en mitad de una mar en que unos y otros viajeros se cruzan en su tránsito hacia mundos mejores. Son dos historias anudadas en contrapunto que se apartan una de otra al terminar el viaje: en el cálido Sur el horizonte es amplio y bonancible en un caso; en el otro, el frío del Norte asoma detrás de una enorme alambrada que impide continuar.

El autor tinerfe√Īo Daniel H. Chambers, galardonado con importantes premios, y el ilustrador extreme√Īo Federico Delicado, con no menores reconocimientos, han querido mostrarnos al un√≠sono a trav√©s de esta historia, que ve la luz en seis idiomas a la vez (castellano, gallego, euskera, catal√°n, portugu√©s e italiano), el drama candente de los refugiados. Las tiernas y figurativas im√°genes de Delicado acompa√Īan a un texto no menos realista, cargado de crudeza y de ternura a un tiempo que ense√Īa a quien se acerque al √°lbum la penuria, lo miedos y los sue√Īos de quien huye de su tierra en busca refugio en otras latitudes que imagina m√°s c√°lidas, pero que encuentra inh√≥spitas.

Seve Calleja

El libro del mar del noruego Morten A. Stroksnes

Dice la contraportada de este libro que en √©l se cuenta la caza de un tibur√≥n boreal en una lancha neum√°tica por parte de dos amigos. Y luego entra en algunos detalles sobre esa cacer√≠a. No lo cre√°is. Es cierto que todo eso est√° en el libro, en una peque√Ī√≠sima parte del libro, pero este volumen va de otra cosa. Va del amor por el mar y por aquello que lo representa. Stroksnes es historiador, viajero, fot√≥grafo y reportero accidental. Ha escrito libros sobre lugares en conflicto y, sin duda, le apetec√≠a un poco de relajo, pero sabe que la contemplaci√≥n tiene poco gancho a la hora de vender un libro, as√≠ que aprovechando la peque√Īa an√©cdota de su amistad con un pescador y la, sin duda, verdadera experiencia de salir al mar para capturar a un tibur√≥n y ver como este se les escapa siempre, ha montado la historia que ha permitido que este libro se edite en veinticuatro idiomas.

Y lo merece, porque a nada que sea el lector alguien interesado en la historia de la navegaci√≥n, de las profundidades y de los habitantes del mar, este libro le va a encantar porque hay aqu√≠ un muestrario detallado de todo esto, troceado en grupos de pocas p√°ginas, y mezclado con otras unidades de narraci√≥n que incluye, por ejemplo, las pel√≠culas y sobre todo los libros que hablan del mar, que son miles, por supuesto. Comparten p√°gina el abuelo del autor, que un d√≠a abandon√≥ el interior de Noruega y se asom√≥ al mar y Arthur Rimbaud que escribi√≥ un poema sobre √©l. Despu√©s los b√ļnkeres que dej√≥ la Segunda Guerra Mundial, dejan paso al amigo Hugo, que es un artista pl√°stico, pero sobre todo tiene que salir a navegar todos los d√≠as y de ah√≠ al Mayflower y otros barcos hist√≥ricos, al Argos y otros barcos legendarios, al capit√°n Ahab y a otros personajes inventados, a Jack London que escribi√≥, a Cop√©rnico que investig√≥ y a Borges que so√Ī√≥.

Y si no est√°n todos ellos en estas p√°ginas a mi me lo parecen porque creo que este compendio de saberes pr√°cticos y conocimientos te√≥ricos sobre el mar es lo m√°s completo que vas a encontrar lejos de los libros con hermosas fotograf√≠as y precios estratosf√©ricos. Aqu√≠, a cambio, hay hermosos poemas: ‚ÄúEs largo este pa√≠s, la mayor parte es Norte‚ÄĚ, por ejemplo. Le√≠ este libro recorriendo las costas noruegas, se citan en √©l algunos lugares en los que he estado, como una librer√≠a de viejo en Tromso, que igual no es la misma que se cita en el texto porque hay muchas en Noruega, pero quiero pensar que esta identificaci√≥n no ha influido en mi juicio, que cualquier persona, a condici√≥n de que est√© interesado en el mar y todo su universo que es inabarcable, porque tambi√©n tenemos aqu√≠ el mar estelar, deber√≠a leerlo porque va a hacer salir a los ojos, llegar al cerebro, la idea marina de cada uno de nosotros. Una delicia de libro. A m√≠ que me importa que cacen o no al tibur√≥n boreal. Bastante tiene el pobre con ese par√°sito que le come la cornea. Veis, un ejemplo de los conocimientos in√ļtiles, y tan satisfactorios, que proporciona El libro del mar. Atr√©vete a vivirlo.

Félix Linares

Esther Zorrozua, a la captura del ornitorrinco censor

La escritora vizca√≠na Esther Zorrozua (Bilbao, 1955) acaba de publicar en la editorial Baile del Sol la novela Vida secreta del ornitorrinco. Zorrozua, fil√≥loga, doctora en literatura y profesora, y colaboradora en peri√≥dicos y revistas,¬† vuelve a la narrativa dos a√Īos despu√©s de Marcas de agua, novela en la que retrataba la desolaci√≥n producida por la muerte de un hijo. Antes, la autora hab√≠a publicado entre 2004 y 2012 cuatro libros: La casa de la Galea, Bilbao, ciudad abierta, A contraluz y Fuga para un pianista. Vida secreta del ornitorrinco, su nuevo libro, enfrenta a dos personajes opuestos, uno convexo y otro c√≥ncavo, uno que vive hacia fuera y otro que vive hacia dentro. Olaia es una joven universitaria que no admite intromisiones; El√≠as, un bibliotecario maduro que parece haber nacido para censurar y preservar una moralidad rancia. El enfrentamiento entre ambos parece ineludible a pesar de los intentos por mediar de otros personajes, como el taxista Alfredo y el enterrador Nemo. Una f√°bula moderna. Con la autora hemos charlado. Pincha y escucha la charla completa.

“Mi verdadera historia del Imanol faquir”, dijo Harkaitz Cano

Lo apodaban ‚Äúfaquir‚ÄĚ porque dorm√≠a boca arriba, con los brazos cruzados sobre el pecho, y con unos calzoncillos blancos, pero el p√ļblico lo conoci√≥ como Imanol Larzabal, y en la novela Fakirraren ahotsa, que acaba de publicar Harkaitz Cano, se recrea su figura bajo el nombre de Imanol Lurgain. La labor de documentaci√≥n en la que durante a√Īos se ha empe√Īado el escritor de Lasarte se cristaliza en este libro de una manera asombrosa ya que el escritor reconstruye la vida de Imanol de manera no solo emocionante y veros√≠mil, sino que lo hace acerc√°ndose todo lo posible a la realidad.

La vida de Imanol es conocida, al menos, entre algunas generaciones, pero conviene resumirla: naci√≥ en Donostia, en el seno de una familia humilde. Comenz√≥ a cantar muy joven, y muy joven tambi√©n empez√≥ a ofrecer sus primeros conciertos clandestinos. En 1967, entr√≥ a colaborar con ETA, aunque como se√Īala Cano en el libro, desde el principio dej√≥ claro que no coger√≠a un arma nunca. Un a√Īo despu√©s, pas√≥ seis meses en Martutene acusado de terrorismo. Imanol, se exili√≥ a Francia, y tras la amnist√≠a de 1977, siendo ya un cantante conocido, regres√≥ a Donostia. Su compromiso pol√≠tico se mantuvo intacto, aunque sus conciertos en castellano por la margen izquierda le granjearon cierta fama de espa√Īolista. En el a√Īo 1985, Sarrionandia se fug√≥ de Martutene escondido en uno de los altavoces que se hab√≠an instalado para un concierto de Imanol. El cantante qued√≥ en libertad sin cargos. Un a√Īo despu√©s, particip√≥ en el homenaje a Yoyes, y comenz√≥ a recibir amenazas. Algunos de sus antiguos amigos tambi√©n le dieron la espalda. Particip√≥ entonces en actos de la plataforma Basta Ya, y, finalmente, en el a√Īo 2000 se va de Donostia. Muri√≥ en Orihuela en 2004.

Fue la suya, sin duda, una vida novelesca, y precisamente por ello, quiz√°, a priori, suponga un reto complicado escribir una buena novela con esos mimbres. Sin embargo, Cano ha sido capaz de crear una potente obra narrativa. La historia la relata un narrador omnisciente, capaz de introducirse en lo m√°s profundo de los personajes, y capaz tambi√©n, de adelantar, algunos acontecimientos futuros. La novela se abre con una conversaci√≥n entre un escritor y un t√©cnico de sonido, Pharos; despu√©s, da un salto en el tiempo hacia atr√°s para reconstruir la vida del cantante, para, por √ļltimo, redondear¬† un final circular.

Fakirraren ahotsa nos deja la sensaci√≥n de haber conocido a Imanol. Sabremos de sus gustos musicales, de su amor por la lectura, de qu√© tipo de mujeres le gustaban, sabremos de su amistad con Paco Ib√°√Īez (una figura importante en su vida), de su conexi√≥n casi espiritual, como de alamas gemelas, con Yoyes (Lurdes Arakis en la novela), de su desapego por lo que encierra el concepto ‚Äúcolectivo‚ÄĚ, de su afici√≥n por los chistes gruesos, de sus hondas convicciones que le hac√≠an tocar all√≠ donde se le reclamara sin atender a su cach√©, de los miedos que lo convert√≠an en alguien valiente, y de su extraordinaria generosidad. Hay una escena brutal en la que Cano narra c√≥mo Imanol cruza la frontera con todo el dinero que hab√≠a obtenido de la venta de las 10.000 primeras copias de su primer disco. Lo entrega todo, tanto es as√≠ que luego no le queda ni para comprarse una cerveza en el viaje de vuelta. Imanol Lurgain dice que nadie, salvo la persona que lo recibe en Barcelona, un viejo conocido, se lo agradeci√≥ jam√°s. Pero Cano no sucumbe a la hagiograf√≠a y lo describe tambi√©n como alguien inmaduro, con bastante ego, poco cuidadoso con sus m√ļsicos, e incapaz de alegrarse del √©xito de la cantante que le hac√≠a los coros, Ainara Irazoki en la novela.

La historia de Imanol atraviesa varias d√©cadas y distintos escenarios, y todos son descritos o evocados por Cano con una habilidad extraordinaria. El Par√≠s de los a√Īos 70 cascabelea en estas p√°ginas a trav√©s de los conciertos, de los museos, de las librer√≠as de izquierdas; los a√Īos 80 a este lado de la frontera, aquella efervescencia, es condensada en un p√°rrafo magistral en el que podemos leer frases cargadas de intenci√≥n como la siguiente:¬† ‚ÄúDemokrazia heldu da, xaboi eta detergente berriekin“. Donostia, elegante siempre, mira hacia Par√≠s con melancol√≠a, y el ambiente de los pueblos, un tanto opresivo, se pincela tambi√©n con eficacia.

Cano, en definitiva, ha unido una tit√°nica labor de documentaci√≥n a su talento, y ofrece como resultado la recreaci√≥n minuciosa y emocionante de una vida que ser√≠a novelesca si no fuera porque fue la vida real de un hombre real en la que se concentra, con sus luces y sus sombras, parte de la historia sociopol√≠tica reciente de este pa√≠s. Por todo ello, Fakirraen ahotsa se convierte, desde el momento de su publicaci√≥n, es uno de los libros m√°s importantes de cuantos se han escrito en euskera estos √ļltimos a√Īos.

Txani Rodríguez

Esther Zorrozua, luchando con el ornitorrinco

Dos a√Īos despu√©s de Marcas de agua, novela en la que retrataba la desolaci√≥n producida por la muerte de un hijo, la escritora, fil√≥loga, doctora en literatura y profesora vizca√≠na Esther Zorrozua (Bilbao, 1955) publica, tambi√©n en la editorial canaria Baile del Sol, la novela Vida secreta del ornitorrinco. Zorrozua, que colabora en peri√≥dicos y revistas, sac√≥ al mercado entre 2004 y 2012 cuatro libros: La casa de la Galea, Bilbao, ciudad abierta, A contraluz y Fuga para un pianista.

Vida secreta del ornitorrinco narra el enfrentamiento entre dos personajes opuestos, uno que vive hacia fuera y otro que vive hacia dentro. Olaia es una joven universitaria que no admite intromisiones y que valora ante todo su libertad para decir y para hacer; El√≠as, es un bibliotecario maduro que parece haber nacido para censurar y preservar una moralidad rancia, aunque todos los dem√°s se opongan. El enfrentamiento total entre ambos se produce cuando El√≠as niegue a Olaia el pr√©stamo del Lolita de Nabokov porque ‚Äúno es apropiado para tu edad‚ÄĚ. Una guerra total, a pesar de que El√≠as se sienta atra√≠do por Olaia y a pesar de los intentos por mediar de otros personajes, como el taxista Alfredo, t√≠o de Olaia, y el enterrador Nemo, conocido desde la infancia de El√≠as.

La novela de lo que habla en el fondo es de la censura ‚Äďuno de los mayores cr√≠menes sociales de la Humanidad- y del totalitarismo y de esas nuevas/viejas pretensiones de los carcas de siempre de intentar imponer a la gente su visi√≥n del mundo, decirles lo que es correcto e incorrecto y sancionarles si no piensan y act√ļan como ellos. Como le dice en un momento Nemo a El√≠as: ‚Äúla gente debe tener la opci√≥n de decidir por s√≠ misma. No es responsabilidad tuya tutelarlos ni tratarlos como si fueran deficientes. El ser bibliotecario no te convierte en infalible ni en gu√≠a espiritual de ninguna clase‚ÄĚ.

El elemento catalizador de este conflicto, como hemos dicho, es el Lolita de Nabokov, que sirve como ejemplo de censura en nuestros tiempos modernos y tambi√©n como gu√≠a de una historia que parece repetirse, la del cr√°pula, el ornitorrinco, que est√° perdidamente enamorado de la ninfa, la estudiante. La vida imitando al arte. Por cierto en la novela tiene mucha importancia el mundo educativo en el que, seg√ļn la autora, hay todav√≠a mucho censor. Un mundo educativo, que est√° repleto de gozosos descubrimientos, pero tambi√©n de frustraciones, sobre todo en relaci√≥n con los profesores, porque sigue habiendo buenos y malos, muy malos profesores.

Resaltar√≠a dos aspectos m√°s del libro, por un lado el punto de vista adoptado a la hora de contar la historia, porque son tres los personajes que la narran en primera persona alternativamente: El√≠as el bibliotecario, Olaia la estudiante y Alfredo el taxista. Aunque habr√≠a que preguntarse por qu√© no se ha elegido a Nemo el enterrador como narrador. Seguramente habr√≠a sido muy interesante por lo canalla y outsider del personaje. Y por otro lado est√° el final de la historia. Sin desvelar nada podemos adelantar que la escritora ¬†le dice al lector algo as√≠ como: ‚Äúpi√©nsalo, participa activamente en la soluci√≥n del misterio final, crea tu propio final‚ÄĚ. ¬ŅDesaf√≠o o cachondeo?

Esther Zorrozua está de nuevo en nuestras librerías con Vida secreta del ornitorrinco, seguramente una de sus novelas más actuales, sugerentes y redondas.

Enrique Martín

Toti Martínez de Lezea y la memoria tras la guerra

La escritora Toti Mart√≠nez de Lezea (Vitoria-Gasteiz, 1949) ha publicado en la editorial Erein la novela Malkoak lur antzuan/Llanto en la tierra bald√≠a, tanto en euskera como en castellano. La escritora, afincada en la localidad vizca√≠na de Larrabetzu, es muy popular entre los lectores por sus novelas de corte hist√≥rico como La calle de la juder√≠a, La comunera, La abadesa, Se√Īor de la Guerra √≥ Las torres de Sancho. Tambi√©n es muy conocida su obra infantil, sobre todo las historias protagonizadas por Nur. Tras aparcar moment√°neamente la saga fant√°stica que comenz√≥ con Enda y continu√≥ con Ittun, vuelve sus ojos a los relatos de corte hist√≥rico. Su nueva novela arranca en los a√Īos 30 del pasado siglo XX. D√°maso es un¬† joven campesino de Badajoz al que tras la Guerra Civil no le quedar√° m√°s remedio que huir. Treinta a√Īos despu√©s, su hijo Manuel, obrero en una f√°brica de Bizkaia, tomar√° parte activa en la mayor huelga que tuvo lugar durante el franquismo. El r√©gimen le deportar√° a Extremadura, donde buscar√° a la familia cuya existencia ignoraba hasta aquellas fechas, descubriendo lo que realmente ocurri√≥ con sus padres y hermanos. Una historia sobre una √©poca en la que imper√≥ el miedo y la crueldad, y que es preciso no olvidar. Con la autora hemos charlado. Pincha y disfruta.

¬ŅQu√© fue de las soldadesas, Ugo Pirro?

El narrador de esta novela es un oficial de complemento italiano destinado a Grecia con las tropas de ocupaci√≥n. Acuartelado en Volos, su vida transcurre entre las labores militares, la malaria, como casi la totalidad de la poblaci√≥n civil y militar, y los prost√≠bulos. ‚ÄúAlgunas tardes -dice- no aguant√°bamos en la cama y la necesidad de abrasarnos con otra cosa que no fuese la fiebre se apoderaba de nosotros‚ÄĚ. Pero esa rutina da un vuelco cuando le encargan la siguiente misi√≥n: debe ir a Atenas a recoger a un grupo de prostitutas griegas y entregarlas a las tropas italianas en diferentes prost√≠bulos del camino de vuelta a Volos. En el viaje recorrer√°n parajes devastados por el hambre. ‚ÄúEnviad ata√ļdes o trigo‚ÄĚ, reza un telegrama enviado por un mando. La gente no pide dinero, que no vale para casi nada, sino pan (‚Äúpsomi‚ÄĚ). El desabastecimiento era notorio en cualquier circunstancia: ‚ÄúEl f√©retro estaba envuelto en la bandera. No hab√≠a ni una flor; donde no crece el trigo, las flores tienen corta vida, como os animales y los hombres‚ÄĚ. Es esa circunstancia desesperada la que empuja a la mayor√≠a de esas quince mujeres al cami√≥n Fiat 26 que las transportar√°.

La misi√≥n es, aunque pueda resultar m√°s o menos extra√Īo, militar, y lo es porque el ej√©rcito italiano hab√≠a burocratizado las visitas a los prost√≠bulos, y los soldados deb√≠an cursar solicitudes por v√≠a jer√°rquica.¬† El embrutecimiento que refleja esta novela es estremecedor. No hay lugar para el amor. Sin embargo, el narrador se sentir√° enamorado de una de las mujeres que transporta,¬† de la enigm√°tica Eftij√≠a. La ternura que aflora entre ellos contrasta con el desierto moral por el que transitan sus vidas. De hecho, aunque en el viaje sufrir√°n emboscadas de los partisanos, asaltos y asistir√°n incluso a un fusilamiento, es el desmantelamiento de la condici√≥n humana, mostrada a trav√©s de distintas escenas, lo que m√°s me ha impresionado. No hay posibilidad de victoria ante la derrota moral. En ese viaje inici√°tico, muy bien estructurado, el narrador experimentar√°, adem√°s del amor, ¬†la decepci√≥n y los remordimientos, y ya no volver√° a ser el mismo.

Se trata, conviene subrayarlo, de un personaje que guarda muchas similitudes con el autor de la novela, Ugo Pirro. Este escritor, que lleg√≥ a enrolarse en el ej√©rcito fascista a espaldas de su familia, termin√≥ su carrera militar con el rango de desertor, como √©l mismo dec√≠a. La guerra fue para √©l una continua fuente de inspiraci√≥n. Donata Carelli, una estudiosa de su obra, escribe lo siguiente en el ep√≠logo que cierra esta edici√≥n: ‚ÄúLa guerra, para Ugo Pirro, es un desierto de insensatez, un espacio inh√≥spito, donde el hombre se ve obligado a afrontar otro conflicto, consigo mismo y con sus propias debilidades (‚Ķ). Eso fue lo que le ocurri√≥ al oficial Ugo Mattone, quien parti√≥ como un joven voluntario, y tras el armisticio volvi√≥ a casa convertido en escritor y antifascista, y con un nuevo nombre: Ugo Pirro‚ÄĚ. Pues fue con ese mismo nombre con el que firm√≥ tambi√©n los guiones de sus pel√≠culas, que le valieron la fama de cineasta contestatario y pol√≠ticamente comprometido; guiones que le reportaron dos nominaciones a los Oscar, entre otros muchos reconocimientos.

Las soldadesas vio la luz en Italia en el a√Īo 1956, pero ha sido ahora cuando Altamarea Ediciones la ha traducido al castellano por primera vez y nos ha concedido la oportunidad de poder disfrutar de esta novela l√ļcida, conmovedora, que no hizo ninguna gracia a los italianos, ya que su ej√©rcito no sale, ni mucho menos, bien parado.

Txani Rodríguez