Archivo de la categoría: novela

Mujeres contra las circunstancias, novela de Yoseba Pe√Īa

Hariak es la segunda novela del escritor Yoseba Pe√Īa, un libro ambicioso, bien resuelto, en el que hay tres protagonistas y numerosos personajes secundarios muy cuidados. Se trata de una historia sobre la historia reciente de este pa√≠s¬† en la que la labor de documentaci√≥n, el talento para la recreaci√≥n de ambientes y la captura de detalles envuelven el libro de solvencia literaria.¬† Como dec√≠a, hay tres protagonistas y las tres son mujeres. La primera que conocemos es Irene; ella, que ha crecido en el seno de una familia adinerada,¬† se enamora de un pescador de Zarautz. Con motivaciones intelectuales, toca el piano y se ha propuesto traducir al euskera Madame Bovary, se ve atrapada en un matrimonio que no resulta como ella esperaba. El Zarautz de esta primera parte es de los a√Īos inmediatamente anteriores al estallido de la Guerra Civil, un pueblo en el que los tradicionalistas o carlistas y los abertzales se enfrentaban en un contexto llamado a agitarse a√ļn m√°s.

La segunda protagonista es Xexili, nieta de Irene, una mujer que vive la posguerra -corren los a√Īos 50 en una familia del bando vencedor-, pero que poco a poco ir√° d√°ndose cuenta de lo que la dictadura supone realmente. Resulta muy interesante en este cap√≠tulo ver c√≥mo funcionaban las ikastolas, que eran, claro, clandestinas: ‚ÄúOso modu eskasean zegoen dena eta umeek ez zeukaten kartillarik, legez kapo zeuden. Xexili beldurtuta bizi zen, egunen batean inspektorea azaldu eta lezioa euskaraz ematen harrapatuko ote zituen. Gainera, galdetuz gero, nola erantzungo zioten erdaraz, dena euskaraz ikasten bazuten‚ÄĚ.

Olatz es la tercera protagonista, hija de Xexili. Ella empieza su activismo político repartiendo panfletos, pero las complicaciones no se harán esperar. La cárcel, la tortura y las fugas están presentes en este tramo del libro que nos lleva ya hasta hace unas décadas, como quien dice, y recrea, por ejemplo, la masacre del hotel Monbar en 1985, la acción del GAL que más víctimas mortales ocasionó.

Como vemos, Hariak recorre noventa a√Īos de nuestra historia, un recorrido en el que¬† los grandes acontecimientos se imbrican en la materia principal de la novela que no es otra que la de la vida cotidiana de algunos de los hombres y mujeres de aquella √©poca, pero, sobre todo de las mujeres. Hariak encierra una clara reivindicaci√≥n del papel de aquellas mujeres que se rebelaron contra sus circunstancias, y de otras mujeres a las que las circunstancias se las tragaron: ‚ÄúPrimerisimako hileta: hamaika apaiz,dirutza kandeletan, kantu-sorta bikaina, hiru meza batera‚Ķ Bikarioak sentitu egin zuen sermoia: gizon langilea, eskuzabala, zintzoa. Ama aipatu ere ez‚ÄĚ.

Txani Rodríguez

Lo real y lo ficticio en Warren Ellis

Warren Ellis es un prestigioso guionista de c√≥mic brit√°nico que de vez en cuando le da por publicar novelas. Es autor de obras tan emblem√°ticas en el mundo del c√≥mic como las series Planetary, The Autority y Transmetropolitan, o de novelas gr√°ficas como Red llevada al cine. Sus preocupaciones pasan por la omnipresencia de las nuevas tecnolog√≠as, por el excesivo control pol√≠tico de la sociedad, por la falta de libertad de expresi√≥n, por el papel manipulador de los medios de comunicaci√≥n, por el destrozo del medio ambiente y por la falta de compromiso de la gente. Es un hombre de izquierdas, a veces radicalmente de izquierdas, y no lo oculta. Tambi√©n es importante en su obra la utilizaci√≥n que realiza del lenguaje (con muchas palabras altisonantes) y el desprecio a ‚Äúlo pol√≠ticamente correcto‚ÄĚ y a las buenas costumbres, que para √©l no son otra forma de ocultar la verdad de las cosas.

Normal es una novela breve en la que Ellis imagina un mundo futuro relativamente cercano que se acerca peligrosamente al sumidero. El medio ambiente est√° destrozado, la sociedad est√° regentada por partidos cuasi fascistas y las grandes corporaciones manejan a su antojo la econom√≠a. En este orden de cosas son importantes dos nuevos perfiles profesionales y hasta cierto punto ideol√≥gicos: aquellos que trabajan en la ‚Äúprevisi√≥n estrat√©gica‚ÄĚ, que dependen de instituciones sin √°nimo de lucro y que buscan c√≥mo evitar los desastres que se avecinan, y aquellos que trabajan en la ‚Äúpredicci√≥n estrat√©gica‚ÄĚ, a sueldo de empresas y lobbies relacionados con la seguridad, que dan por hecho todos esos desastres y buscan m√©todos para sobrevivir a los mismos.

Con este paisaje de fondo nos encontramos con profesionales de uno y otro sector que se han asomado demasiado a lo que denominan el ‚Äúabismo‚ÄĚ y que se han chinado, es decir que ante la visi√≥n terrible del futuro han sufrido importantes colapsos nerviosos, lo que les ha llevado a ser trasladados a Normal, una especie de cl√≠nica especializada en curar a estos profesionales tan importantes para el sistema y para el futuro. Uno de estos profesionales es Adam Dearden, un futurista que acaba de llegar a la cl√≠nica. All√≠ se encuentra con compa√Īeros altruistas y compa√Īeros de los otros, de los ‚Äúvendidos‚ÄĚ al sistema. Y entonces se produce la muerte, o desaparici√≥n o secuestro (no est√° claro) de uno de los internos, y la histeria se dispara. Adam Dearden y otros compa√Īeros “lastimados” deber√°n hacer lo posible por encontrar la soluci√≥n al enigma, luchando con sus paranoias y con los efectos de los fuertes medicamentos que les recetan. ¬ŅQu√© es verdad? ¬ŅQu√© es mentira? ¬ŅLes est√°n espiando? Y si es as√≠, ¬Ņpor qu√© les esp√≠an? Y por cierto, ¬Ņpor qu√© salen tan pocos enfermos curados de Normal? ¬ŅY la soluci√≥n del enigma ayudar√° a comprender el futuro, o el presente, o incluso el pasado? Y, sobre todo, ¬Ņqui√©n hace realmente las cosas, qui√©n est√° detr√°s de todo? ¬ŅEres t√ļ? ¬ŅImporta?

Normal es una novela muy Ellis, en la que hay momentos para la tragedia m√°s terrible y momentos para la comedia m√°s desopilante. Un tecno-thriller repleto de sorpresas en el que nada es lo que parece o aparenta parecer, pero en lo que todo, en cierta manera, es falso porque los poderosos nos han cambiado hasta la realidad: ya no podemos creer ni siquiera lo que vemos. As√≠ que si nos mienten, ¬Ņc√≥mo probar que nos mienten? Normal no es perfecta, pero es tremendamente sugerente, un espejo deformante (o no) de la realidad actual.

Enrique Martín

Katixa Agirre, escribir tras la maternidad

La escritora alavesa Katixa Agirre (Gasteiz, 1981) acaba de publicar en la editorial Elkar la novela Amek ez dute, que se ha convertido ya para algunos en uno de los libros del a√Īo. Agirre hab√≠a publicado con anterioridad los libros de cuentos Sua falta zaigu y Habitat y la novela Atertu Itxaron, adem√°s de varios cuentos infantiles. En Amek ez dute, narrado con una poderosa y muy cre√≠ble primera persona, Katixa se interroga sobre c√≥mo puede ser una madre capaz de asesinar a sus hijos, y reflexiona sobre lo complicado que resulta ser madre y escribir. La maternidad, el papel de la mujer, la resistencia a que el papel de madre anule la persona y el mundo de la literatura confluyen en un libro con toques de novela negra, cr√≥nica judicial y ensayo, y con unas gotas de iron√≠a, o de auto-iron√≠a, muy bien suministradas. Bien estructurada, con la tensi√≥n narrativa muy bien mantenida, y con observaciones valiosas, Amek ez dute no va a dejar indiferente a los lectores. Pincha y disfruta.

Shion Miura y la odisea de confeccionar un diccionario

Siempre me ha parecido que, culturalmente, los japoneses están en nuestras antípodas, al menos, en algunos aspectos. Es algo que volví a pensar cuando leí que La gran travesía, una novela escrita por la autora tokiota Shion Miura, había vendido más de un millón de ejemplares en Japón, a pesar de estar protagonizada por un grupo de lexicógrafos. Habéis oído bien, sí: lexicógrafos, enfrascados en la creación de un nuevo diccionario. Y no solo vendió un millón de ejemplares sino que también se adaptó al cine y se rodó una serie de animación basada en esta historia. La verdad es que resulta sorprendente, pero al leer la novela, que es deliciosa, se entiende el éxito.

La gran traves√≠a arranca cuando Araki, que es el responsable del departamento de diccionarios de la editorial Genbu Books, est√° a punto de jubilarse para poder dedicar tiempo a su mujer enferma. Para Araki ese trabajo hab√≠a sido un sue√Īo porque desde que un t√≠o le regal√≥ un diccionario al empezar la educaci√≥n secundaria siempre so√Ī√≥ con poder elaborar uno y a eso se encomend√≥ en la editorial junto con el profesor Matsumoto. Por tanto, en el momento de su jubilaci√≥n, justo cuando iban a trabajar en un nuevo diccionario titulado La gran traves√≠a, Araki se enfrenta al reto de encontrar un sucesor: ‚ÄúDeb√≠a lograrlo por el bien del profesor, por el bien de todos los usuarios y de quienes estudiaban japon√©s y, por encima de todo, por el bien de un nuevo libro tan digno como lo es un diccionario en s√≠ mismo‚ÄĚ.

Araki encuentra su sucesor en el Departamento de Ventas de la editorial. Se trata de Mejime, un joven muy peculiar, muy solitario, jam√°s ha pensado siquiera en tener novia, por ejemplo, que encuentra en ver c√≥mo sube la gente las escaleras mec√°nicas su m√°ximo pasatiempo. Bien, pues ya convertido en el director del Departamento de Edici√≥n de Diccionarios formar√° un peque√Īo equipo editorial con otros personajes como Kishibe, que se sumara avanzado el proyecto, o Nishioka, que pasar√° por distintos trances: se revelar√°n rivalidades, florecer√°n historias de amor y se forjar√°n amistades.

Pero por encima de todo, La gran travesía es un cuento de amor al lenguaje y a las palabras. Y nos mostrará lo mágico que puede ser el proceso de crear un diccionario, un proceso que la autora detalla con precisión. El paso del tiempo y el efecto del tiempo en las palabras es otro de los grandes temas de este libro de lexicógrafos japoneses cuyas penas y alegrías tampoco difieren tanto de las nuestras.

Hay que destacar, además, la labor de Rumi Sato, la traductora, que se las ha tenido que ver con un sinfín de juegos de palabras, un reto del que ha salido victoriosa.

Txani Rodríguez

Cosimo se sube al √°rbol de Dani Martirena y Ana Ib√°√Īez

Dani Martirena ha tra√≠do a Cosimoren katiuskak al protagonista de El bar√≥n rampante, de Italo Calvino, y lo ha subido al √°rbol que ha dibujado Ana Ib√°√Īez para recordarnos principios parecidos a los que aquel estramb√≥tico Cosimo Piovasco defend√≠a: la fidelidad a los propios principios.

El Cosimo de este relato con forma de √°lbum, es un ni√Īo que ha construido su casita en un √°rbol para, desde lo alto, contemplar su mundo circundante: a los enamorados con olor a naranja que se sientan en uno de los tres bancos del peque√Īo parque, a la mujer que lee un libro sentada en otro, al jardinero que aspira las hojas del oto√Īo. En el tercero de los √°rboles por las noches duerme un hombre misterioso.

Mientras Cosimo crece, la ciudad es cada d√≠a m√°s amplia y el parque, m√°s peque√Īo. Un d√≠a llega una gr√ļa con la misi√≥n de arrancar el √°rbol con la casita de Cosimo de ra√≠z, hasta que un d√≠a instalan en el parque otro banco. Pero esta vez no es para sentarse, es para guardar el dinero y lo abarca todo. Cosimo se ve obligado a subir a lo m√°s alto del √°rbol a pesar de tener v√©rtigo. Ha crecido tanto en ese tiempo que ya las katiuskas le quedan peque√Īas, pero no piensa abandonarlo hasta salvar el parque.

Con sorprendentes im√°genes de la ilustradora pamplonica Ana Ib√°√Īez, que a modo de collage invaden e iluminan el relato a toda p√°gina, el √°lbum¬† ha obtenido recientemente el Premio Etxepare que convocan una veintena de ayuntamientos navarros, el patrocinio del Gobierno de Navarra y la editorial Pamiela, la encargada de editar anualmente el √°lbum premiado, y que en este caso ha reca√≠do en dos j√≥venes creadores, que ha hab√≠an publicados anteriormente otras obras ilustradas para la infancia como Hankaz gora du amak mundua (2015) y Jonek Jone izan nahi du (2017).

Seve Calleja

Joe Abercrombie, la fantasía convertida en literatura

Descubrir tarde a un buen autor es algo verdaderamente molesto. Primero porque te enfrenta con tus propios prejuicios; ¬Ņc√≥mo puedo pensar que un tipo que se llama Joe Abercrombie puede ser un buen autor de un g√©nero que, por otra parte, no es precisamente mi favorito, como es la fantas√≠a? As√≠ que no lo lees. Y claro, cuando lo pruebas lamentas no haberlo hecho en su momento porque ahora te vas a tener que poner a buscar los t√≠tulos anteriores y eso siempre es una molestia, aunque siempre hay libreros que estar√°n dispuestos a ayudarte. Y, en fin, porque el escaso espacio libre de tu casa se ver√° disminuido porque el escritor en cuesti√≥n tiene nada menos que diez t√≠tulos m√°s. Y los vol√ļmenes son gruesos. Por no hablar de lo que cuestan diez libros.

Pero, bueno, os cuento, estaba yo tan tranquilo con mis lecturas de verano cuando me dio por probar Los h√©roes de Joe Abercrombie. Os explico: este autor escribi√≥ una trilog√≠a titulada La primera ley, cuyo √©xito le aparto de sus actividades en el mundo del audiovisual. Despu√©s escribi√≥ otras tres novelas independientes ambientadas en el mismo mundo e incluso un libro de relatos en la misma l√≠nea. Aunque las historias son diferentes y se sit√ļan en diferentes momentos algunos personajes pasan de una aventura a otra, siendo incluso protagonistas en un libro y secundarios en otros. Tambi√©n ha publicado otra trilog√≠a, la del Mar quebrado, destinada a un p√ļblico m√°s joven y que se desarrolla en otro mundo. Y parece que ha terminado de escribir, o est√° en ello, una nueva trilog√≠a que remite a sus primeras obras.

Pues bien, Los h√©roes, el libro que me ha descubierto a Abercrombie es una de esas novelas individuales a las que hac√≠amos referencia y, dig√°moslo ya, es una aut√©ntica obra maestra. Insistir√©, una vez m√°s, en que la fantas√≠a no es mi territorio narrativo favorito y que m√°s all√° de George R.R. Martin, Andrzej Sapkowski y los desaparecidos Fritz Leiber y Tanith Lee, he encontrado muy pocos autores satisfactorios. Quiz√° es que he le√≠do poco. Y, sobre todo, no hab√≠a le√≠do a Abercrombie. Los h√©roes es la historia de una batalla, el norte contra el sur y los ej√©rcitos de cada facci√≥n prepar√°ndose, enfrent√°ndose, retrocediendo, contraatacando, muriendo. Hay una primera parte en que los personajes se sit√ļan en el campo de batalla, muy amplio, muy diferente en sus diversos sectores, en la que el autor nos presenta a los principales personajes. Son muchos y la mayor parte son muy poco heroicos, algunos abiertamente cobardes, y est√°n los que buscan beneficio sin esfuerzo, y los que arrastran un pasado tormentoso, los jefes que tienen que lidiar¬† con su corte y con los traidores y los que cambian de bando y los in√ļtiles, hay mucho incompetente en esta novela, donde por cierto no hay mas h√©roes¬† que unas piedras que culminan una colina y que reciben ese nombre. La caracterizaci√≥n de los personajes es muy completa, plasmada adem√°s con una econom√≠a narrativa ejemplar. Ya est√°n sus hechos para retratarles.

El primer cap√≠tulo enfrenta a dos grupos, no hay lucha, no se derrama sangre, pero es una de las escenas m√°s violentas que he le√≠do. Ayuda bastante la traducci√≥n de Ra√ļl Sastre (otras novelas del ciclo est√°n traducidas por Javier Mart√≠n Lalanda, un supuesto te√≥rico del g√©nero, que a veces no sabe encontrar la palabra adecuada. Y lo s√© porque he le√≠do otra novela, La mejor venganza, que est√° bien, pero no es lo mismo). Sastre sabe plasmar toda la crudeza de esos hechos, adapt√°ndose muy bien a la narrativa de Abercrombie que es muy poco dado a las florituras y¬† consigue apabullar al lector a fuerza de utilizar t√©rminos propios de esta especialidad sin que suenen a falsos.

Los h√©roes cuenta la historia de unas gentes a las que la guerra les pilla con el pie cambiado, casi todos preferir√≠an no estar all√≠, y que salen adelante de la mejor manera posible. Tiene ochocientas p√°ginas y no le sobra ni una. En fin, que tengo que encontrar tiempo para leer otros t√≠tulos de Joe Abercrombie, el descubrimiento de este verano, y que recomiendo, aunque no le guste a usted la fantas√≠a, cosa que, por cierto, no existe en esta novela, porque aquellas cosas que podr√≠an pasar por magia no son m√°s que tecnolog√≠a aplicada. Y hay un mago, s√≠, pero solo de nombre. En realidad, como casi todos sus protagonistas, solo se trata de un t√≠o con poder que quiere que los dem√°s le obedezcan. Es grande Los h√©roes, claro que solo para los que aprecien este tipo de novelas. Si eres m√°s del rollo Crep√ļsculo, o, yo que s√©, Harry Potter, mejor lo evitas.

Félix Linares

Katixa Agirre y cómo ser madre sin traicionarse

Amek ez dute arranca con el descubrimiento que hace una joven al llegar a la lujosa casa de Armentia, en Gasteiz, en la que trabaja: los ni√Īos que cuida, dos mellizos, est√°n muertos, y la madre, desorientada, permanece junto a ellos.¬† El desencadenante de la historia es, por tanto, muy potente. Pero Katixa Agirre cambia el foco entonces, y lo sit√ļa sobre otra mujer que va a ser la verdadera protagonista de la historia, cuyo nombre no conocemos. S√≠ sabemos que acaba de ser madre, que es escritora, que le acaban de otorgar el Premio Euskadi y que su novela Inbentarioa ha obtenido una moderada repercusi√≥n. La maternidad ha detenido su carrera literaria, sin embargo, cuando ve en la televisi√≥n el rostro de Alice, la madre que ha asesinado a sus hijos, y se da cuenta de que la conoce, de que coincidi√≥ con ella en Londres cuando estudiaba all√≠, comienza a obsesionarse con el caso. Siente la necesidad de escribir sobre esa historia y de responder a la siguiente pregunta: ¬Ņc√≥mo puede una madre hacer eso? La escritora se organizar√°, o tratar√° de hacerlo, para poder llevar adelante su proyecto, por lo que llevar√° a su hijo Eric a la guarder√≠a. Esa resoluci√≥n har√° que ella se plantee si es una buena madre, si las madres pueden escribir o si no est√° desatendiendo la crianza por hacerlo. Se interrogar√° as√≠ mismo sobre su identidad y sobre la sensaci√≥n de que su faceta de madre anule, de alguna forma, todas las dem√°s.

Escrita en primera persona, una primera persona muy cre√≠ble y con toques auto-ir√≥nicos, la protagonista comparte sus avances en el proceso de escritura y tambi√©n sus inquietudes. Agirre conforma o trufa en estas p√°ginas, sin traicionar la esencia de la ficci√≥n, ¬†textos ensay√≠sticos sobre la maternidad y la literatura -cita, por ejemplo, a Doris Lessing o el estremecedor caso de Silvia Plath-; elabora recorridos hist√≥ricos por el infanticidio o por la representaci√≥n de la figura de la madre en los cuentos cl√°sicos‚Ķ La maternidad, en definitiva, desde muchos prismas: puede narrar con crudeza c√≥mo es una ces√°rea o explica con humor lo fr√≠a que resulta la terminolog√≠a que envuelve el embarazo: ‚ÄúEz da posible bide hau erabat gurea sentitzea, aldaketaren handitasunaz jakitun izatea, gaixotasun terminalaren eta maldizio bibliokoaren arteko egoera iradokitzen duen sare lexiko itsusi honekin. Itsas hiztegian inspiratu beharko ginateke akaso: ubera, ingura, itsaskiria, batela. Horrela bai, arranopola!‚ÄĚ

Agirre, que muestra la parte más esclava digamos de la maternidad, recrea también escenas realmente tiernas y que transmiten bien algo que yo creo que es difícil de explicar: “(…) eta momentu horretan badakizu sentsualtasunaren maila gorenera heldu zarela, ezerk ezingo duela momento honekin lehiatu, titiburuetako sentsazioa, azala, esne beroaren jarioa, irirbarre hura, begiradarik zintzoena.“

La novela, lo mejor, en mi opini√≥n, que ha escrito hasta el momento Katixa Agirre, reivindica a la mujer, sin duda, y la dificultad que entra√Īa escribir siendo madre de un beb√©, ‚Äútoda buena escritora desear√≠a ser un hombre‚ÄĚ, se afirma, pero no es necesario ser madre ni ser mujer para disfrutar de la lectura de Amek ez dute, una novela que, simplemente, se inscribe en la buena literatura.

Txani Rodríguez

El tocho. El Berlín nazi de Hans Fallada

‚ÄúLa cartera Eva Kluge sube despacio los pelda√Īos de la escalera del n√ļmero 55 de la calle Jablonski. Su lentitud no se debe solo a que la caminata del reparto la ha fatigado, sino tambi√©n a que su cartera contiene una de esas cartas que odia entregar y tiene que hacerlo dentro de un momento, dos tramos de escalera m√°s arriba, en el hogar de los Quangel. Seguro que la mujer la espera con impaciencia, desde hace m√°s de dos semanas espera recibir una carta oficial del Ej√©rcito…

Ella no siente el menor inter√©s por la pol√≠tica. Es una mujer sencilla y como tal piensa que no hay que traer hijos al mundo para que los maten de un tiro‚ÄĚ.

As√≠ comienza Solo en Berl√≠n, de Hans Fallada. La tremenda biograf√≠a de este escritor alem√°n, morfin√≥mano, alcoh√≥lico y suicida, muy conocido en la primera mitad del siglo XX, en la que alguna de sus novelas lleg√≥ a superventas en Alemania, nos hace admirar a√ļn m√°s la pujanza de su talento, capaz de sobreponerse a tantas circunstancias adversas. Una de ellas, fue la dif√≠cil convivencia, desde 1933, con el r√©gimen nazi.

La novela que hoy les recomendamos, Solo en Berl√≠n, la √ļltima que public√≥ el autor, apenas un a√Īo antes de su muerte en 1947, se puede interpretar, precisamente, como su ajuste de cuentas personal con el nazismo. Bas√°ndose en un hecho real rescatado de los archivos de la Gestapo, Fallada nos narra una historia de resistencia an√≥nima y casi sin esperanzas. Es la que lleva adelante el matrimonio Quangel: Otto, un jefe de taller de carpinter√≠a, hombre en extremo recto y lac√≥nico y Anna, una sumisa ama de casa. Ambos han perdido a su hijo en la guerra, y el golpe moral recibido les impulsa a alejarse del nazismo y a actuar en su contra. Deciden escribir postales denunciando las mentiras y los cr√≠menes de Hitler. Postales que dejan abandonadas en edificios p√ļblicos esperando la reacci√≥n de sus eventuales lectores.

En torno a los Quangel, el autor teje una tupida red de relaciones que comienzan en su mismo edificio, donde viven tambi√©n el confidente de la polic√≠a Barkhausen, el juez retirado Fromm, la entusiasta familia nazi de los Persicke y una anciana tendera jud√≠a, la se√Īora Rosenthal, cada vez m√°s atemorizada. Son solo una parte de la variada fauna humana que puebla esta novela, casi coral en su desarrollo, y con ingredientes de thriller, introducidos por las pesquisas del brillante comisario Escherich, el √ļnico personaje que recibe una verdadera lecci√≥n moral de la actuaci√≥n de los Quangel, tras su detenci√≥n.

Quizá se eche de menos un mayor desarrollo o profundización psicológica en algunos personajes, incluso una mayor reflexión sobre la realidad, pero Fallada escribe de manera torrencial (acabó los 800 folios mecanografiados de que constaba la novela en cuatro semanas) y eso se nota en la enorme fluidez de la narración, en la que no cesan de encadenarse acontecimientos. La facilidad y amenidad del estilo propicia una lectura subyugante, que no obvia en absoluto la denuncia de las brutalidades del régimen. Al contrario, la gran virtud de esta novela estriba en su cercanía a la realidad y su conmovedora apuesta, perdida de antemano, por la humanidad y la justicia.

Solo en Berlín de Hans Fallada, en editorial Maeva.

Javier Aspiazu

Mart√≠n Abrisketa: mirando al horror con ojos de ni√Īo

Mart√≠n Abrisketa subyug√≥ a miles de lectores de Euskadi y del resto del estado espa√Īol con su primera novela, La lengua de los secretos, en la que hablaba de los estragos de la Guerra Civil vistos a trav√©s de los ojos de un ni√Īo que por momentos contemplaba todo como si fuera un juego. Esta forma de ver el mundo y los sucesos que protagonizan los adultos a trav√©s de una mirada inocente y hasta m√°gica, parece que ha calado en el escritor vizca√≠no que ha utilizado la misma t√©cnica en su segunda novela. El pa√≠s escondido es una especie de cuento en el que Maggie, la protagonista, una ni√Īa t√≠mida y con una imaginaci√≥n desbordante, que vive con su abuelo tras haber sido abandonada por su madre drogadicta, observa con sorpresa y temor lo que sucede a su alrededor. Y a su alrededor acontecen cosas tremendas porque estamos en los a√Īos 80 del pasado siglo, los a√Īos de plomo, los a√Īos del terrorismo, de la violencia, de la depresi√≥n, la crisis econ√≥mica con may√ļsculas y la droga. Una situaci√≥n que parece hacer exclamar al autor ‚Äúla vida es tan terrible que necesitamos verla a trav√©s de los ojos de los ni√Īos‚ÄĚ.

Maggie tiene 12 a√Īos y vive en un piso de un barrio popular de Bilbao. Es una ni√Īa enfermiza que habita un mundo muy personal, como fuera de la realidad, un mundo que se va a ver sacudido por el Alzheimer de su abuelo y por la amenaza de ser separado de √©l y ser tutelada por las instituciones p√ļblicas. Para intentar encontrar una salida a su laberinto, la ni√Īa solo contar√° con la ayuda de un fantasma que vive en la pared de su habitaci√≥n y de un vecino algo esquivo. A final dos chicos que viven realmente vidas muy duras: uno es hijo de un polic√≠a y casi no puede ni salir de casa, el otro es hijo de un m√©dico que est√° en la c√°rcel por atender a un militante de ETA herido por las fuerzas de seguridad. Dos ni√Īos sin padres o con padres ausentes. Otra realidad que se impone de golpe como un pu√Īetazo en el est√≥mago, pero que vemos a trav√©s de esos ni√Īos que en ning√ļn momento se ver√°n entre ellos como enemigos, sino como aliados que intentar√°n aunar fuerzas para ayudar a su amiga.

El libro, que funciona como un cuento terror√≠fico, est√° acompa√Īado de unos dibujos naifs muy curiosos, brillantes, oscuros y hermosos. Unas ilustraciones que firma Isabel Holgueras, una chica con s√≠ndrome de down que capta a las mil maravillas el esp√≠ritu de la novela, aunque sea incapaz de dibujar sirenas porque, como le dijo al escritor, ‚Äúlas sirenas no existen‚ÄĚ. Una novela ‚Äúen memoria de todas las v√≠ctimas del mundo de los hombres‚ÄĚ, como dice la dedicatoria. Ser√° interesante ver el pr√≥ximo paso de Mart√≠n Abrisketa, porque parece que el camino que ha recorrido por ahora ha llegado a su fin.

Enrique Martín

Los asombrosos pasados familiares de Gioconda Belli

La escritora nicarag√ľense Gioconda Belli (Managua, 1948) acaba de publicar en la editorial Seix Barral la novela Las fiebres de la memoria. Belli se dio a conocer en todo el mundo con dos grandes novelas La mujer habitada y Sof√≠a de los presagios. Muy importante es tambi√©n su obra po√©tica, parte de ella recogida en el volumen Esc√°ndalo de miel. Son adem√°s muy relevantes sus memorias del periodo sandinista, El pa√≠s bajo mi piel.¬† Su obra est√° traducida a m√°s de veinte idiomas.¬†Es presidenta del PEN Nicaragua.¬†La acci√≥n de su √ļltima novela, Las fiebres de la memoria, arranca en el a√Īo 1847. Charles Choiseul de Praslin, un noble de la corte de Luis Felipe I de Orleans, rey de Francia, se ve acusado de un crimen pasional. A instancias del propio rey, gran amigo suyo, De Praslin finge su suicidio y, en su huida, embarca con destino a Nueva York. Conoce all√≠ al poderoso magnate Cornelius Vanderbilt¬† quien lo invita a acompa√Īarlo en la Ruta del Tr√°nsito, a trav√©s del r√≠o San Juan y el lago de Nicaragua. Seducido por la vegetaci√≥n tropical y la ex√≥tica belleza de ese pa√≠s, decide quedarse, atra√≠do por la idea de ese lugar remoto donde nadie podr√° reconocerlo. En Matagalpa, ciudad de las brumas, su destino se cruza con el de una mujer cautivadora, la joven viuda Margarita Arauz, a quien llaman la Rosa Blanca.¬†Gioconda Belli se adentra en esta novela en la leyenda de su misteriosa abuela Graciela Zapata Choiseul de Praslin, la mujer fuerte y vital a quien visitaba en la peque√Īa ciudad rodeada de neblina. Con la autora hemos charlado. Pincha y disfruta.