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El tocho. Familia, del chino Ba Jin

“El viento soplaba con tanta fuerza que los copos de nieve revoloteaban en el aire como trozos de guata, sin llegar a caer al suelo. A ambos lados de la calle se habían formado caminos blancos al pie de los muros que rodeaban las casas y parecía que el cemento de en medio de la calle estuviera engastado en la nieve. Los transeúntes y los porteadores de palanquines luchaban en vano contra el vendaval. El cielo estaba completamente blanco. Había nieve por doquier; encima de los paraguas, y los sombreros de paja de los porteadores, y en el rostro de los viandantes. El viento orientaba los paraguas a su antojo. Aullaba colérico y violento, y con el sonido de los pasos sobre la nieve formaba una especie de ruido extraño que laceraba los oídos de la gente y parecía advertir que la primavera no llegaría nunca”.

Así comienza Familia, de Ba Jin. El escritor chino Li Yaotang, más conocido por el seudónimo de Ba Jin, murió en 2005 convertido en un clásico, después de vivir la friolera de cien años. Empezó a escribir y publicar muy joven, obteniendo éxitos importantes desde la década de los 30, pero en su vida hubo acusados contrastes: durante la revolución cultural maoísta fue considerado contrarrevolucionario y condenado a trabajos forzados, y hubo de esperar a fines de los 70 para ser rehabilitado y volver a ocupar cargos públicos. Familia, se publicó en 1937, y como su título indica, cuenta la historia de la prominente familia Gao, donde abundan los juristas y altos funcionarios, asentada en una ciudad del sur de China a principios del siglo XX.

Con un estilo directo y económico, Ba Jin necesita pocos capítulos para presentarnos a los hermanos Juemin y Juehuei, estudiantes en el instituto de lenguas extranjeras de la ciudad y representantes, por ello, de una incipiente modernidad, al mismo tiempo que nos muestra la sociedad opresiva en la que viven. Su familia está dominada por el abuelo Gao, patriarca indiscutido del numeroso clan. Su autoridad es absoluta y es él quien impone los matrimonios de hijos y nietos, quien compra o regala jóvenes para utilizarlas como criadas o concubinas, pasando por encima de sus sentimientos y aspiraciones. Todo el sufrimiento que provoca,  con vidas frustradas como la del hermano mayor Juexin, e incluso suicidios, queda impune, hasta que los jóvenes -en especial Juehuei– deciden enfrentarse a su autoridad.

Este es el esbozo del argumento de una novela escrita con gran agilidad y que atesora diversas virtudes. En primer lugar, muestra una especial sensibilidad hacia la situación de la mujer, la víctima más indefensa de una sociedad todavía feudal, dejándonos retratos femeninos conmovedores, como el de la prima Mei o la criada Ming Feng. Realiza, además, una certera crítica a formas de pensamiento como la doctrina de la “piedad filial”, y a toda una serie de ritos y supersticiones esclavizadoras. Y, por último, con la figura del rebelde Juehuei y sus amigos, introduce un modelo de juventud disidente, semilla de una sociedad más libre. En definitiva, un gran clásico chino de lectura absorbente: Familia, de Ba Jin, en ediciones del Asteroide.

Javier Aspiazu

El tocho. Claroscuro, de Nella Larsen

“Aquella era la última del delgado montón de cartas que componía el correo matinal de Irene Redfield. Después de las otras, corrientes y dirigidas con claridad, el sobre largo de fino papel italiano con su garabateado exótico y casi ilegible resultaba fuera de lugar. Tenía, además algo misterioso y hasta cierto punto furtivo; era un objeto sutil y artero, sin un remite que delatara al que la enviaba. Y no es que Irene no adivinara en el acto de quien se trataba. Unos dos años antes había recibido una carta muy parecida en su aspecto exterior, furtiva, y sin embargo, de una forma peculiar y deliberada, un poco ostentosa por su tinta morada y su papel extranjero de tamaño extraordinario”.

Así comienza Claroscuro de Nella Larsen. La escritora afroamericana que hoy descubrimos fue una de las más destacadas representantes del Renacimiento de Harlem, como se llamó al movimiento cultural que animó ese barrio neoyorkino de población mayoritariamente negra en los años 20 del pasado siglo. Durante esa década Larsen escribió sus dos mejores novelas, conoció a García Lorca de quien fue anfitriona entre la población negra de Nueva York, y recibió una beca Guggenheim que le permitió viajar por el sur de Europa. Por desgracia, su estrella se apagó en la década siguiente, cuando tras divorciarse de su marido, vio como rechazaban sus manuscritos, y hubo de trabajar como enfermera casi hasta el fin de sus días.

Claroscuro se editó en 1929, con gran éxito de crítica. Su título original en inglés, Passing, puede referirse, entre otras cosas, a pasar por lo que no se es, a ocultar la identidad. Ese es el tema principal de la novela, protagonizada por dos mujeres, amigas desde la infancia, con una leve porción de sangre negra, lo que les permite pasar por blancas en determinados contextos. Ambas vuelven a encontrarse por casualidad tras muchos años sin verse. Una de ellas, Irene Redfield, ha asumido su procedencia y se ha casado con un médico negro. La otra, Clare Kendry, ha traspasado la “barrera de color” y se ha casado con un empresario blanco y racista ocultándole sus orígenes étnicos; algo que era más habitual de lo que pensamos: se calculan cerca de cincuenta mil casos similares a mediados del siglo XX.

Sin embargo, lo que en un principio es un ácido relato sobre la ocultación de la identidad racial, en un entorno tan discriminatorio como el de los USA, acaba convirtiéndose en una historia de feroz rivalidad entre mujeres. La sutileza en el retrato psicológico de los dos personajes femeninos es admirable: Irene se muestra siempre prudente y sensata, ama la seguridad y es incapaz de emocionarse profundamente, al contrario que la impulsiva Clare, que siempre da rienda suelta a sus deseos y se convierte poco a poco en una amenaza insoportable para la tranquila vida de Irene. La tensión creciente entre ellas se resuelve de forma imprevisible, clausurando rotundamente una novela perturbadora, construida con gran atención a los detalles y soberbio pulso narrativo.

La zaragozana editorial Contraseña, con su habitual esmero, publicó en 2014, la primera traducción al castellano de Claroscuro de Nella Larsen.

Javier Aspiazu

Jerónimo Tristante y la vida más allá de Víctor Ros

El escritor Jerónimo Tristante (Murcia, 1969) acaba de publicar en la editorial Algaida la novela Nunca es tarde, con la que ha ganado el premio Ateneo de Sevilla. Tristante es profesor de biología en un instituto de secundaria. Sin embargo, su afición por la escritura ha ido tomando la delantera en sus ocupaciones. En 2006 publicó el primer caso del detective Víctor Ros, El misterio de la Casa Aranda, que fue muy bien recibido por los lectores del género criminal, serie que está ambientada en la España de finales del siglo XIX y que también se está editando en Italia y Francia. Hasta el momento se han publicado cinco entregas. Su éxito ha dado lugar a una serie de televisión. Tristante ha publicado también otras novelas fuera de su saga principal como 1969, El valle de la sombras o El tesoro de los nazarenos. Nunca es tarde es una novela negra, ambientada en el pirineo aragonés, donde la misteriosa desaparición de unas jóvenes parece repetir la investigación sobre unos crímenes que sucedieron en 1973. Con el autor hemos charlado. Pincha y escucha la conversación.

El tocho. El sueño de los héroes, del argentino Bioy Casares

“A lo largo de tres días y de tres noches del carnaval de 1927 la vida de Emilio Gauna logró su primera y misteriosa culminación. Que alguien haya previsto el terrible término acordado y, desde lejos, haya alterado el fluir de los acontecimientos, es un punto difícil de resolver. Por cierto, una solución que señalara a un oscuro demiurgo como autor de los hechos que la pobre y presurosa inteligencia humana vagamente atribuye al destino, más que una luz nueva añadiría un problema nuevo. Lo que Gauna entrevió hacia el final de la tercera noche llegó a ser para él como un ansiado objeto mágico, obtenido y perdido en una prodigiosa aventura. Indagar esta experiencia, recuperarla, fue en los años inmediatos la conversada tarea que tanto lo desacreditó ante los amigos.”

Así comienza El sueño de los héroes, de Adolfo Bioy Casares. Publicada en 1954, esta es la tercera novela del autor argentino tras las celebradas La invención de Morel y Plan de evasión, obras donde se acercaba de forma muy original al género de la ciencia ficción, poco frecuentado en la literatura de su país. En El sueño de los héroes Bioy recupera el tono realista, incluso costumbrista, durante la mayor parte de su desarrollo, salvo en los últimos capítulos donde se desliza por terrenos mágicos o fantásticos.

La vida de Emilio Gauna, veinteañero empleado en un taller de automóviles, transcurre rutinaria, oscilando entre su trabajo y la compañía de sus amigos, con los que se reúne en el bar Platense, o en casa del doctor Valerga, hombre maduro y torvo, cuya fortaleza y experiencia, le convierten en una especie de líder natural para todos. En su compañía pasará de farra tres jornadas del carnaval de 1927 durante las que conocerá a una mujer enmascarada y tendrá una experiencia iniciática que le marcará de por vida, aunque apenas puede recordar. Algunos meses después se casa con Clara, la hija del brujo Taboada, que intentará apartarle de su destino, pero, incapaz de abandonar su obsesión, tratará de revivir aquella experiencia reproduciendo junto a sus amigos y el doctor, en el carnaval de 1930, las mismas andanzas de tres años antes. A partir de ese momento, los acontecimientos se precipitan sin posible vuelta atrás.

Con un oído finísimo para la lengua hablada, Bioy, que solo se permite alguna breve digresión, consigue reproducir no solo las expresiones de diversos arrabales de Buenos Aires, sino hasta la musicalidad del acento porteño, que el lector creerá oír a medida que se adentre en el libro. En esta novela aparece de nuevo esa concepción del valor masculino dirimido en una pelea a cuchillo, tan habitual en el imaginario argentino, desde la literatura gauchesca, con Martín Fierro o Don Segundo Sombra, hasta el refinado Borges, quien trató el asunto en varios de sus cuentos.

El valor de Gauna será precisamente el detonante de su destino, intuido y, al fin, realizado; un tema muy borgiano, resuelto con ingenio y eficacia en una novela considerada por cierto sector de la crítica, quizá demasiado entusiasta, la mejor de su autor. El sueño de los héroes de Adolfo Bioy Casares, disponible en Alianza Editorial.

Javier Aspiazu

Giménez Bartlett y Petra Delicado, amistad inquebrantable

Por mucho que haya ganado la mayoría de los premios literarios relevantes del estado español, como el Femenino Singular, el Nadal o el Planeta, con novelas como Una habitación ajena, Donde nadie te encuentre y Hombres desnudos, a la manchega, criada en Tortosa y residente en Barcelona y Vinaroz, Alicia Giménez Bartlett una gran mayoría de lectores la identifican como la autora de las novelas criminales protagonizadas por la inspectora Petra Delicado y el subinspector Fermín Garzón, dos policías nacionales que viven y trabajan en Barcelona.  Libros que la han convertido en una estrella no solo en España sino también en Francia, Alemania y sobre todo en Italia. Son ya diez las novelas, más un libro de cuentos, protagonizados por estos dos personajes. La última Mi querido asesino en serie.

Por azares del destino, y con la que está cayendo en Cataluña, la trama de esta novela obliga a Petra Delicado, tan independiente y visceral como siempre, a estar bajo las órdenes de un mosso d’esquadra. Si normalmente lleva mal la autoridad de sus jefes, no os podéis imaginar lo terrible que le sienta depender de un inspector que tiene su mismo grado y que encima es de otro cuerpo. Además en un momento de la novela el jefe de Petra, el comisario Coronas, para dar visibilidad a una investigación que no avanza le dice a Petra: “¡Hay que hacer gestos para la galería y dar carnaza a los periódicos! Para que la gente se cerciore de que ponemos toda la carne en el asador, las fuerzas especiales son lo más vistoso. Así que organicen si quieren registros peligrosos aunque no haga falta, o hagan desfilar a los geos por el paseo de Gracia. ¡Lo que se les ocurra!, pero quiero ver fotos de tíos con metralleta y botas en el periódico. ¿He hablado con suficiente claridad?”. Casualidades crueles, porque evidentemente la novela estaba escrita bastante antes de los sucesos políticos catalanes.

Dicho esto, hay que señalar que Petra Delicado y su compañero Fermín Garzón, junto al mosso Roberto Fraile, deberán enfrentarse al caso más “endiablado”, en palabras de la propia Petra, con el que han tenido que lidiar: un asesino en serie, un tipo de delincuente que ni siquiera abunda en Estados Unidos, a pesar de lo que se pueda deducir de su presencia constante en películas y novelas criminales.  La novela narra la búsqueda de un asesino de mujeres, que están relacionadas con una agencia de contactos, agencias matrimoniales, a las que la autora no tiene en alta estima, pero que dan servicio a mujeres y hombres solitarios, muy solitarios. La historia, repleta de caminos que no llevan a ninguna parte y de preguntas sin contestar, reflexiona sobre los monstruos criminales que se esconden a veces bajo una “fachada anodina y bondadosa” y sobre la maldad y la enfermedad que le hace preguntarse a Petra: “¿Hasta qué punto el ser humano puede ser malo y cruel por naturaleza, hasta que punto por enfermedad?”.

La novela es doblemente interesante, por la trama a desvelar y por las relaciones entre los protagonistas. Petra y Garzón siguen afianzando su amistad y su divertida sintonía. Incluso consiguen llevarse a su terreno al mosso Roberto Fraile. Ella además sigue enamoradísima de su tercer marido el arquitecto Marcos. Incluso una mujer que no quería tener hijos, para preservar su independencia, cada vez es más amorosa con sus hijastros. Son buenos tiempos sentimentales para la protagonista. Por cierto, hay un momento muy entrañable en la novela, el homenaje a la ya cerrada librería Negra y Criminal de Barcelona y a su dueño Paco Camarasa. Se encuentran en un momento Petra y Paco y ésta le dice: “Quédese en la ficción, amigo mío, y deje para nosotros la triste realidad”. Curiosa y divertida paradoja.

Después de este libro es probable que Alicia Giménez Bartlett escriba otra novela “seria”, aunque está claro que la saga de Petra Delicado, a pesar de los 21 años transcurridos desde la primera entrega, sigue muy viva. Como ha dicho la autora “las aventuras de Petra continuarán hasta que se me agote la inspiración”.

Enrique Martín

El rinoceronte, el poeta Pessoa y el novelista Barrero

El profesor Eduardo Espinosa es un hombre entregado al estudio de la obra de Fernando Pessoa. Cada año, viaja a Lisboa, donde a menudo es requerido para participar en congresos o ponencias especializadas.  Se trata sin duda de un personaje libresco que, sirva el dato, “jamás había sentido la necesidad de disponer de una compañía femenina”. Su devoción por el genio luso es tal que cuando se declaró el terrible incendio de 1988, Espinosa que estaba en su casa en Madrid exclamó: “Me están quemando a Pessoa”.

Bien, pues este estudioso de apariencia gris y costumbres fijas, viaja de nuevo a Lisboa en agosto de 2015 porque ha sido reclamado por quien considera su maestro, el profesor Gonçalves, quien le apremia a visitarle pero no le dice para qué quiere verle. Espinosa baraja distintas hipótesis mientras pasea por una Lisboa estival y atestada de turistas. Piensa que tal vez la respuesta sea un doctorado honoris causa, una invitación para formar parte de algún club de sabios de estudios pessoanos, un requerimiento para participar en la edición de unas obras completas que sin duda habrán de ser monumentales. Sin embargo, la razón por la que Gonçalves desea verle en Lisboa va mucho más allá y enlaza con la pregunta que recorre la novela: ¿Quién fue realmente Fernando Pessoa? ¿Quién fue ese genio que creo nada menos que 72 heterónimos? ¿Quién ese Pessoa que fue también Ricardo Reis, Álvaro de Campos o Alberto Caeiro? La respuesta que encierra esta novela es sorprendente.

El rinoceronte y el poeta juega con la idea de buscar un paralelismo entre aquel animal exótico que desembarcó en 1515 en el puerto de Lisboa, Pessoa y el protagonista de la novela; sin duda, lo que les une es que los tres resultan extraños a su tiempo, a sus circunstancias.  Y más allá de los aspectos ceñidos a la trama, Miguel Barrero ofrece en este trabajo una guía de Lisboa, un resumen de sus acontecimientos históricos más importantes, entre los que no puede faltar la batalla de Alcazarquivir, en la que moriría el rey Sebastián I, y que dio pie al sebastianismo, un movimiento místico-secular que propagó la leyenda de que el rey seguía vivo, y solo esperaba el momento de volver. La espera, que alcanza ya siglos, se volvió poética y filosófica, y fue glosada por el propio Pessoa. La Revolución de los Claveles es otro de los momentos que se rememoran en este libro, repleto de historias increíbles, hermosas.

El rinoceronte y el poeta es un libro que resultará delicioso a los enamorados de Lisboa, de Pessoa y de la literatura; se trata de un trabajo serio, firmado por un escritor de treinta y siete años, que se ha apartado de la corriente autorreferencial que tanto significa a su generación, para crear una obra que, en estos tiempos, también tiene algo de exótico rinoceronte.

Txani Rodríguez

 

El tocho. La dama de blanco, del británico Wilkie Collins

“Era el último día de Julio. El largo y caliente verano llegaba a su término, y nosotros, los fatigados peregrinos de las empedradas calles de Londres, pensábamos en los campos de cereales sombreados por las nubes o en las brisas de otoño a las orillas del mar.

En lo que a mí se refiere, el agonizante verano me estaba quitando la salud, el buen humor y, si he de decir la verdad, también dinero. Durante el último año no administré mis ingresos tan bien como otras veces, y esta imprevisión me obligaba ahora a pasar el otoño de la manera más económica, entre la casa de campo que poseía mi madre en Hampstead y mi apartamento en la ciudad”.

Así se inicia La dama de blanco, de Wilkie Collins. La novela más conocida de este autor británico se publicó por entregas en 1860, en una revista, All the year round, fundada y dirigida por Charles Dickens, de quien fue amigo y con el que llegó, incluso, a colaborar en varias narraciones. Tras su muerte en 1889, Collins quedó algo olvidado a causa del declive de la calidad de su obra durante las dos últimas décadas de su vida. Pero buena parte de su amplia producción se ha recuperado a lo largo del siglo XX, reeditándose de continuo, convertida en un clásico indiscutible.

La dama de blanco nos cuenta la historia de Laura Fairlie, joven heredera enamorada de su profesor de dibujo, Walter Hartridge, y correspondida por éste. Laura debe casarse, sin embargo, con sir Percyval Glyde, amigo de su difunto padre, con el que ya está comprometida. Sir Percival, en realidad, solo quiere hacerse con el dinero de Laura para evitar su ruina, e intentará conseguirlo con la ayuda de su amigo, el italiano conde Fosco, uno de los malvados más inteligentes e insidiosos de la historia de la literatura. Pero a sus maquinaciones, que incluyen el internamiento forzado de Laura en un manicomio y el asesinato de la misteriosa dama de blanco del título, se oponen  la valiente y leal Marian Halcombe, hermanastra de Laura; y su enamorado, que retorna de un largo viaje cuando más necesaria es su ayuda.

Estos son los mimbres de un argumento que acaba siendo cautivador y cuya resolución les animo a descubrir. Collins domina la técnica folletinesca consistente en dejar cada capítulo en el punto más alto de dramatismo, lo que garantiza el interés continuado del lector. Como en La piedra lunar, su otra gran novela, en ésta que hoy comentamos, la trama está contada en primera persona por los diversos actores de la narración, que aportan su punto de vista particular de los hechos. Collins utiliza cartas, diarios, relaciones de testigos, para armar, un puzle fascinante; una mezcla perfecta de relato de intriga, historia de amor y novela de aventuras, en la que, quizá por la influencia de Dickens, los personajes están más perfilados y resultan más creíbles que en otros relatos publicados por entregas.

Muy diversas editoriales les proporcionarán el enorme placer de leer este apasionante precedente de la literatura policiaca que es La dama de blanco, de Wilkie Collins.

Javier Aspiazu

Comparando a Naomi Alderman con Margaret Atwood

Es bien sabido que una crítica negativa siempre es más estimulante que una positiva. Si bien no cumple con el precepto de hacer públicas las bondades de los libros que merecen ser recomendados, una crítica negativa libera lo que el crítico ha venido reservando en su interior de los muchos libros malos que ha tenido que tragarse para seleccionar los libros buenos que siempre son menos. Y así abordamos el comentario sobre The Power, libro que ha llegado a nosotros con firmes bases para ser uno de los títulos de la temporada. El factor principal de apoyo ante el posible comprador es el aplauso de Margaret Atwood que después del macroéxito de El cuento de la criada en su versión televisiva se ha convertido en la gurú de este tipo de productos distópicos.

En segundo lugar lo que anuncia esta novela es un futuro feminista en la que el mundo tal y como lo conocemos ha cambiado y las mujeres se han hecho con el poder, o algo parecido. Incluso tiene para el lector habitual de ciencia-ficción ciertos detalles familiares: utiliza la argucia de incluir una novela dentro de la novela con conversaciones entre la autora y el posible editor, a la manera de Norman Spinrad en El sueño de hierro, distribuye la acción en diferentes escenarios con distintos protagonistas que, inevitablemente, irán reuniéndose. Altera lentamente las circunstancias del universo donde los personajes habitan mostrando la evolución del mundo conocido hacia la catástrofe. Porque sí, al final el mundo, lo maneje quien lo maneje parece estar abocado a la ruina.

Muy bien, al meollo: el factor revolucionario que provoca el cambio parece sacado de un tebeo de superhéroes y se mezcla con elementos antropológicos heredados directamente de la serie iniciada con El clan del oso cavernario, que no son dos de las recomendaciones que me atrevería a hacer a un lector serio. Los personajes son estereotipos poco trabajados y las acciones por las que atraviesan están ya muy vistas. La narración es bastante convencional y bastante espesa, que tiende a la repetición y durante muchas páginas, allá a la altura de los dos tercios se estanca de manera peligrosa para la paciencia del lector.

No neguemos que The Power tiene sus momentos. Cuando se repiten las actitudes actuales en ese mundo futuro supuestamente en pleno cambio, cuando la autora se lanza a la ambigüedad e incluye alusiones sobre quien puede ser el autor definitivo de la novela. Pero no he podido evitar, quizá por puro prejuicio, detectar ese aroma a escritura nacida de talleres y de grupos de fans que lo mismo sirve para crear fenómenos como Crepúsculo o Cincuenta sombras de Grey como para alimentar algunas series televisivas repletas de tópicos.

Granta y el Sunday Times ya han saludado a Naomi Alderman como una de las grandes novelistas del futuro, y ella misma es ahora profesora de escritura creativa. El que a mí no me haya interesado su novela solo quiere decir que estoy desconectado de la actualidad y que el futuro me va a pillar con el pie cambiado y no volveré a disfrutar de libro alguno. Justo castigo a mi maldad por criticar negativamente a The Power, una novela que estaba llamada a reinar en las listas de libros más vendidos.

Félix Linares

El Perro Lascano se hace viejo en manos de Ernesto Mallo

El escritor argentino Ernesto Mallo (La Plata, 1948) acaba de publicar en la editorial Siruela la novela El hilo de sangre. Mallo, guionista, dramaturgo y periodista de investigación residente en Barcelona, es famoso entre nosotros por la serie del comisario Venancio Ismael Lascano, conocido como El Perro Lascano. Su trilogía original (Crimen en el Barrio del Once, El policía descalzo de la plaza San Martín y Los hombres te han hecho mal, publicadas todas juntas en un volumen integral titulado El comisario Lascano) le convirtieron en una estrella de la novela negra latinoamericana y mundial. Eran novelas ambientadas cada una en una época conflictiva de la historia  argentina contemporánea: la de la dictadura militar, la del tiempo de Raúl Alfonsín tras la recuperación democrática y la de la época corrupta de Carlos Menem. Luego llegaría la cuarta novela de la serie, curiosamente una precuela titulada La conspiración de los mediocres, que contaba una historia de un joven policía Lascano, antes del golpe de estado de los militares en los tiempos de Perón. Y ahora la serie da un giro y une pasado y presente, el pasado de Lascano siendo niño y un presente con 63 años. En El hilo de sangre encontramos a un Lascano rico y que ha recuperado el amor de Eva. Se ha jubilado de policía y vive una vida tranquila. Pero entonces un criminal que agoniza en un hospital penitenciario dice saber quién asesinó a los padres de Lascano, cuando éste era un niño. Y todo estalla. Con el autor hemos charlado. Pincha y disfrutra de la conversación.

El tocho. El puente de San Luis Rey, de Thornton Wilder

“El viernes 20 de Julio de 1714, a la hora del mediodía, el más hermoso puente de todo el Perú hubo de quebrarse, precipitando al abismo a cinco transeúntes. Este puente se hallaba en el camino real de Lima a Cuzco y centenares de personas pasaban por él a diario. De fábrica incaica, hecho de juncos entretejidos, contaba más de un siglo de existencia, y no había forastero que no fuese conducido a admirarlo como una de las curiosidades del lugar. … pero aunque los caballos, carruajes y literas tenían que bajar por otro camino unos cuantos centenares de pies, para cruzar luego en zataras el angosto torrente, ningún viajero del virrey y del mismo arzobispo de Lima para abajo, habría consentido en descender con sus bagajes antes que cruzar a pie el famoso puente de San Luis Rey.”

Así comienza El puente de San Luis Rey de Thornton Wilder. Este escritor estadounidense fue autor de magistrales novelas históricas, como Los idus de marzo y ésta que hoy comentamos, además de un celebrado dramaturgo, una de cuyas obras, Nuestro pueblo, es todo un clásico de la escena contemporánea. El puente de San Luis Rey, publicada en 1927, cuando el autor tenía 30 años, fue su primer gran éxito. El lector quedará sorprendido a medida que se adentre en esta breve pero sustanciosa novela, por la erudición del joven autor. Su conocimiento del Perú colonial y de las tradiciones culturales y literarias que lo conformaban se aprecia desde las primeras páginas. Pero todo este preciso marco no es sino el pretexto para ilustrar una aguda interrogante: ¿es la divina providencia la que rige nuestros destinos o todo lo que nos acontece es puro azar? Eso es lo que se pregunta Fray Junípero después de asistir como testigo al hundimiento del puente arrastrando a cinco personas. Decidido a demostrar la intervención divina en este accidente, investigará la vida de las víctimas.

Esta ingeniosa excusa le sirve al autor para narrar varias historias diferentes con ocasionales nexos de unión entre los cinco personajes cuya biografía se nos cuenta. Entre ellos destacan la Marquesa de Montemayor, una estrafalaria y borrachuza versión de la escritora francesa Madame de Sevigné, con la que comparte su pasión por la literatura epistolar; y, sobre todo, el Tío Pío, aventurero de múltiples talentos y gran promotor del teatro limeño, cuya devoción incondicional por la Perrichola, actriz a la que descubre a los 12 años y convierte poco a poco en la reina indiscutible de los escenarios, es conmovedora. El Tío Pío nos revela la dolorosa paradoja de que una actriz experta, como es su protegida, sea incapaz de expresar amor porque nunca lo ha sentido verdaderamente. Ejemplo espléndido, éste, de la sagacidad psicológica del autor.

Estamos ante una novela de original entramado, escrita con una prosa tersa, concisa y elegante; cargada de buenas intenciones, demasiado evidentes, pero con la honestidad, al menos, de dejar sin respuesta la pregunta que da origen a la trama. Aun así, les aseguro que la incertidumbre acerca de nuestros destinos siempre será menos angustiosa pudiendo leer pequeñas maravillas como El puente de San Luis Rey, de Thorton Wilder, disponible en editorial Edhasa.

Javier Aspiazu