Archivo de la categoría: cómic

El comictario. La blusa, otra gran obra de Bastian Vivès

Bastien Vivés es un autor francés de cómic que, con solo 34 años, se ha situado en lo más alto del noveno arte europeo. Desde su fulgurante aparición en 2008 con El gusto del cloro, este guionista y dibujante ha publicado obra tras obra, con algún ligero altibajo, pero casi siempre con éxito de crítica y público. A Vivès le han definido como el “cronista de la generación milenial“, y lo cierto es que sus cómics están poblados por adolescentes y jóvenes enfrentados a la incertidumbre de la existencia, sobre todo al tránsito hacia una edad adulta que no les genera ninguna esperanza. Por lo que ven en sus casas, en sus centros de estudio, en sus trabajos precarios y en la sociedad que les rodea, los chicos y chicas de Bastien Vivès viven la vida en una especie de burbuja donde el miedo y la duda se mezclan con la insatisfacción. Un cóctel que nuestro autor maneja con mano maestra y al que añade siempre el punto de tensión sexual, desde una simple mirada hasta la pasión que estalla en un baño, un vestuario o encima de la mesa de la cocina.

Y en ese camino, firme y característico, Bastien Vivès ha dado un nuevo paso adelante con su última obra, La blusa, protagonizada por Séverine, una joven estudiante de literatura cuya existencia cambia de forma radical por una simple prenda de vestir. Séverine lleva una vida tranquila y aburrida, con su carrera, su novio aficionado a las series y a los videojuegos y su trabajo de canguro con el que se saca algo de dinero. Un buen día, la niña a la que cuida le vomita encima, el padre de la criatura le deja una blusa de seda de su mujer y, en el momento en el que Séverine se pone la prenda, todo cambia a su alrededor. De repente, se siente mirada y deseada, despierta la atracción de los hombres y ella toma conciencia de su condición de mujer adulta y su atractivo. Un cambio brusco que va asimilando poco a poco, que le desorienta y lleva a relaciones apresuradas, y siempre con la blusa como fetiche, como ese “algo mágico” que le ha hecho descubrirse a sí misma.

Bastien Vivés parte de un hecho simple para trazar una compleja fábula sobre la psicología y el sentimiento humano, y lo hace con su dibujo limpio y expresivo, en el que los gestos y las posturas corporales dicen tanto como los diálogos. La blusa es un nuevo éxito de Bastien Vivés y, como toda la obra de este autor, ha sido publicada en castellano por Diábolo Ediciones. No os la perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. El fin de la trilogía Berlin de Jason Lutes

Veintidos años. Este es el tiempo que ha tardado el guionista y dibujante estadounidense Jason Lutes en terminar Berlín, una trilogía fascinante sobre la República de Weimar y el ascenso del nazismo en Alemania durante el período de entreguerras. Tras la derrota en la Primera Guerra Mundial y la huída del káiser la nación germana adoptó como nueva forma de gobierno la república, pero las sanciones impuestas en el Tratado de Versalles condenaron a los alemanes a una interminable crisis económica con consecuencias devastadoras. El cómic Berlín comienza en septiembre del año 1928, cuando el periodista Kurt Severing regresa a la ciudad después de comprobar que Alemania está probando aviones militares, violando así la prohibición de rearme que le impusieron los aliados en Versalles. La información no hace sino confirmar los temores de un sector de la población que todavía cree en el futuro y en la democracia, pero que ve cómo todo se va hundiendo a su alrededor, con el aumento de la pobreza en las calles, la agitación de los partidarios de la revolución soviética y el surgimiento del partido nacionalsocialista, liderado por un tal Adolf Hitler.

En el primer volumen de la trilogía, Kurt Severing conoce a la estudiante de Bellas Artes Marthe Müller, recién llegada a Berlín, y empieza así una relación amorosa intermitente que se prolongará durante toda la obra. Ella trata de hacer realidad su sueño artístico, él observa con pesar el deterioro de la situación a su alrededor, y ambos buscan en los brazos del otro un soporte para seguir a flote. Durante la lectura de Berlín asistimos a un enorme drama histórico protagonizado por una gran variedad de personas anónimas, hombres y mujeres que sintieron llegar la negra sombra del nazismo y nada pudieron hacer para evitarlo. Sus vidas, con chispazos de libertad, amor y alegría, fueron solo destellos en una oscuridad creciente que terminaría por cubrirlo todo.

Jason Lutes lo cuenta al detalle, con su espléndido trazo en blanco y negro y un guión denso y milimétrico. Primero fue Berlín. Ciudad de piedras, luego llegó Ciudad de humo, y ahora la tragedia llega a su fin con Berlín. Ciudad de luz, donde ya aparecen las esvásticas y la República de Weimar hinca definitivamente la rodilla ante Hitler y su partido nazi. En las últimas páginas vemos imágenes de Berlín destrozada por las bombas, dividida por el Muro y una foto actual, con la capital alemana llena de vida y sin rastro de guerra y muerte. La trilogía Berlín, de Jason Lutes, es una de las obras maestras del cómic contemporáneo, publicada en castellano por la editorial vasca Astiberri. Absolutamente imprescindible. No os la perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. Rosa de La Habana, genuínamente cubano

La Habana, año 1958. La dictadura de Fulgencio Batista agoniza y en Cuba sólo la capital mantiene el clima de violencia y corrupción que ha caracterizado el mandato del militar golpista. A esa ciudad caótica, con la policía al servicio de los delincuentes y donde las prostitutas y sus chulos campan a sus anchas, llega Segundo, un músico santiagués que actúa en el local de su primo, La bodega de los cinco quilos. Segundo tiene talento y quiere grabar un disco, pero en La Habana todo el mundo gasta su tiempo y dinero en negocios ilegales, sexo y alcohol, sabedores de que el régimen está acabado y llega la Revolución. Un buen día, Segundo ve a una mujer que le fascina, morena, con un lunar bajo el ojo derecho y curvas de escándalo. Se enamora de inmediato pero ella, conocida como Rosa de Francia, es una prostituta enganchada al alcohol y a su chulo, Berto, un tipo peligroso rápido con los puños y con la navaja.

Por supuesto, no hay final feliz, no puede haberlo en una historia de género negro que se precie, pero algo tan evidente no quita valor a este cómic bien narrado, con hermosas viñetas en blanco negro y que, además, tiene un atractivo añadido: sus autores son cubanos de La Habana, el dibujante Alexander Izquierdo y la guionista Duchy Man Valderá. Ambos creadores cuentan con una sólida carrera artística en su país y han participado en varias exposiciones antológicas realizadas en Bélgica, pero este álbum, Rosa de La Habana, publicado originalmente en Francia, es su debut en el mercado del cómic europeo. Una historia de amor imposible, en un escenario singular y con una bella banda sonora, a base de canciones de maestros cubanos del son y la trova como Miguel Matamoros, Oscar Hernández o Rodrigo Prats. Están detalladas al final del álbum, y es muy recomendable su lectura escuchando esos temas de fondo. Porque de música sí, pero poco sabemos del cómic cubano, aunque haberlo, haylo.

Según la guionista Duchy Man Valderá, en la isla “hay un alto nivel de dibujantes, pero aún existe el prejuicio de que las historietas son para niños y las editoriales no arriesgan con cosas innovadoras, adultas“. Vamos, igualito, igualito que en nuestro entorno más cercano hace apenas tres décadas. Ojalá que Rosa de La Habana ayude al despegue del cómic cubano. Un hermoso álbum publicado en castellano por la editorial Ponent Mon. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. El Mickey Mouse de Régis Loisel

Una de las grandes sorpresas en esta segunda mitad del año ha sido la publicación de un cómic insólito, Café Zombo, una aventura de Mickey Mouse con guión y dibujo del gran artista francés Régis Loisel. Se trata de una colaboración especial entre la editorial Glénat y la compañía Disney, una auténtica “delicatessen” con la firma de uno de los autores más reconocidos del cómic europeo, autor de series inolvidables como La búsqueda del pájaro del tiempo, Magasin général o su impresionante adaptación del clásico de J.M.Barrie Peter Pan.

Loisel ya había trabajado antes para Disney, en concreto con los diseños de las películas Mulan y Atlantis, pero lo que ha hecho ahora es para quitarse el sombrero. Con unos dibujos y un color que respetan al máximo las historias clásicas de Mickey Mouse, Loisel nos lleva al año 1930, en plena Gran Depresión, donde el famoso ratón y su amigo Horacio tratan inútilmente de encontrar trabajo. En su barrio, pobre pero alegre, algo muy extraño está pasando: las mujeres y niños han sido trasladados a un campamento de verano por un empresario, Rock Fuller, que contrata a los hombres para construir un gran campo de golf. El problema es que los obreros actúan como zombis por los efectos del olor de un café molido que ha elaborado un par de científicos chiflados, el Café Zombo que da título al cómic. Trabajan sin descanso y sin protestar, mientras el malvado empresario va desalojando las casas del barrio para construir su campo de golf. Pero Mickey y su amigo Horacio descubren el pastel y luchan a brazo partido para que el siniestro plan fracase. Con intervención estelar de dos enemigos clásicos de Mickey, Pete Pata Palo y Sylvester Shyster, así como las novias de nuestros héroes, Minnie y Clarabella, el cómic discurre a un ritmo frenético, con persecuciones, peleas y, por supuesto, el triunfo del bien sobre el mal.

Todo un homenaje a la época dorada de los personajes Disney que incluye, además, una crítica directa y sin tapujos al sistema capitalista y al consumismo feroz. Seguro que Donald Trump no va a decir nada elogioso de este cómic, lo que nos da un motivo más para comprarlo y leerlo. La editorial Planeta se ha marcado un gran tanto con la publicación en castellano de Café Zombo, una auténtica joya, en formato apaisado y con unos dibujos maravillosos de Régis Loisel. Merece la pena, de verdad. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. La historia del sexo en viñetas

Una de las novedades más interesantes de este verano que agota sus últimos días ha sido la publicación del álbum Sex Story. La primera historia de la sexualidad en cómic. De inicio, provoca un cierto recelo que en pleno 2018 a alguien se le ocurra investigar el tema del sexo a lo largo de los siglos. Estamos en la era de Internet, lo digital ha extendido la información por todo el planeta, el sexo ya no tiene secretos y la sociedad está más avanzada que nunca. ¿Para qué entonces una historia de la sexualidad, y encima en formato cómic? Pues bien, esa pregunta y cualquier otra se responde y toda duda se despeja nada más iniciar la lectura de esta novela gráfica, rigurosa, divertida y sorprendente a partes iguales.

Desde los primeros homínidos y hasta nuestros días, la evolución del sexo pasa ante nuestros ojos con una fluidez admirable, gracias a los dibujos de la artista francesa Laetitia Coryn y el excelente guión de Philippe Brenot, psiquiatra, antropólogo y director de los estudios sobre sexualidad de la Universidad París Descartes. Dos talentos cuya suma ha producido un libro que merece estar en cualquier estantería y centro educativo. Los seres humanos primitivos, Babilonia, Egipto, Grecia, Roma, la Edad Media, el Renacimiento, y así hasta la actualidad. Multitud de acontecimientos históricos aparecen en este cómic, relacionados siempre con temas sexuales, y no de forma gratuita, sino con lógica y rigor.

Sorprende la influencia del sexo en imperios y civilizaciones, en la evolución de la Humanidad y en el progreso de las ideas. Destacan personajes evidentes por su fama, como Cleopatra, Casanova o el Marqués de Sade, pero también nos encontramos con Platón, Aristóteles, San Agustín, Santo Tomás de Aquino, Juana de Arco, Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel, Napoleón, Víctor Hugo, la Reina Victoria de Inglaterra, Sigmund Freud y muchos más. Descubrimos que hay cosas que tenemos por ciertas pero que no lo son como, por ejemplo, llamar “onanismo” a la masturbación, o que el cinturón de castidad no se inventó en la Edad Media, por aquello de las Cruzadas, sino más tarde, durante el Renacimiento.

Todo narrado de un modo ágil y sin tabúes, poniendo además el acento en un tema capital, como es la posición de inferioridad a la que ha estado sometida la mujer durante siglos en materia sexual. Y otro aspecto que añade valor a esta obra es la denuncia de dos problemas muy actuales: por un lado, la deficiente educación sexual que reciben niños y niñas, cuya escuela está siendo el porno en Internet, y por otro, la persecución de la homosexualidad todavía en muchos países del mundo. Se echan en falta, quizá, referencias a lugares como China, India o el continente africano, pero Sex Story. La primera historia de la sexualidad en cómic, es una gran obra, todo un éxito en Europa que ahora publica en castellano Norma Editorial. No os la perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. El regreso, del francés Bruno Duhamel

El gran guionista vasco Gregorio Muro “Harriet” sigue adelante con la aventura editorial que inició en 2015 y acaba de incorporar a su catálogo un título que se ha convertido en uno de los cómics más interesantes publicados en esta recta final del año. Se trata de El regreso, obra del francés Bruno Duhamel inspirada en la vida del artista canario César Manrique y la huella que dejó en la isla de Lanzarote. César Manrique murió en un accidente de tráfico y así es como muere también Cristóbal, el protagonista de este cómic, al inicio de la historia. Un inspector de policía se hace cargo de la investigación y vamos conociendo todos los detalles de la vida de Cristóbal, un escultor de fama internacional que regresa después de muchos años a la isla en la que nació y se encuentra con varios proyectos inmobiliarios que amenazan ese paraíso natural. Apoyándose en su propio prestigio y con la ayuda de otros tres famosos artistas Cristóbal emprende una cruzada contra los planes de turismo masivo a base de impulsar leyes que protegen el entorno y diseños urbanos y escultóricos que respetan la esencia de la isla volcánica.

Esto, sin embargo, es sólo la capa superficial del argumento, porque nos encontramos ante una historia compleja y muy bien escrita en la que se mezclan las relaciones paterno-filiales, el amor, la corrupción y el poder del arte para cambiar las cosas. El gran artista Cristóbal abandonó la isla huyendo de un padre duro y autoritario que mantiene la misma actitud cuando su hijo regresa. Su matrimonio con una joven periodista sufre las tensiones del creador siempre en conflicto, consigo mismo y contra el resto del mundo, y su lucha sin cuartel contra la especulación inmobiliaria le hace ganar prestigio social y artístico, pero también muchos enemigos. ¿La muerte de Cristóbal fue un accidente o un asesinato? Eso es lo que trata de desvelar el inspector de policía, cuya investigación ofrece una foto fiel del daño irreparable que están sufriendo los lugares turísticos y sacude nuestra conciencia por el éxito de las actividades corruptas. Un sistema nefasto que perdura en el tiempo porque, además de unos pocos que se hacen millonarios, otros muchos se benefician de forma indirecta y así, todos contentos.

Es la triste conclusión a la que se llega tras la lectura de El Regreso, un cómic magnífico publicado en euskera y castellano por Harriet Ediciones. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo  

El comictario. Greenberg y sus Mil y Una Noches

La editorial Impedimenta ha cumplido su primera década de vida este año 2017. Su objetivo declarado es la publicación de las mejores obras literarias, tanto clásicas como modernas, seleccionando los títulos con rigor y editándolos con sumo cuidado haciendo del libro un objeto para leer, disfrutar y guardar. Una filosofía que Impedimenta aplica a todo su catálogo en el que, afortunadamente, también tiene sitio el cómic. Cómics magníficos como el que hoy nos ocupa, Las cien noches de Hero, inspirado en la tradición oral y en los cuentos clásicos pero, y ahí está su principal mérito, que cuestiona y fulmina la simbología machista que impregna esas historias.

Alguien ha definido Las cien noches de Hero como “un cuento de hadas feminista“, y quizá lo sea, pero es también otras muchas cosas. Para empezar, es una novela muy bien escrita, que recuerda de inmediato a Las mil y una noches pero que recoloca las piezas en un universo alternativo, la Tierra Temprana, un mundo imaginado por la artista británica Isabel Greenberg y del que ya dio cuenta en su primera obra, La Enciclopedia de la Tierra Temprana, ganadora del premio a la mejor novela gráfica publicada en el Reino Unido en 2015.

En su segundo esfuerzo creativo Greenberg nos sitúa de nuevo en la Tierra Temprana y otorga el protagonismo a una dama y su doncella, Cherry y Hero, dos mujeres brillantes en un mundo construido a mayor gloria del género masculino. El marido de Cherry es un noble completamente seguro del recato y fidelidad de su sumisa esposa, tanto que, cuando otro noble le dice que él puede seducirla sin problemas acepta el reto, le da cien noches de plazo y ponen en juego sus castillos. Juego miserable porque el perverso retador sabe que si la joven se resiste podrá forzarla y cuando ella quiera denunciar lo ocurrido nadie le creerá, quedará como una mujer infiel y viciosa y él ganará la apuesta.

Cherry y Hero lo saben también y diseñan una estrategia para intentar escapar a su destino. Ya en el lecho la dama le pide al innoble seductor un último deseo, que su doncella le cuente un cuento. El canalla, confiado en el mucho tiempo del que dispone, acepta la petición de la mujer y así empieza una asombrosa cadena de relatos protagonizados por mujeres extraordinarias y cuyo ingrediente fundamental es el Amor, con mayúscula, y la necesaria hermandad femenina en un mundo asquerosamente machista. Las cien noches de Hero esconde muchas maravillas y su lectura es tan placentera como estimulante. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. Asterix por Italia… y sigue y sigue y sigue

Esta semana se han hecho públicos los datos de ventas de libros en diversos países, y en la vecina Francia el número uno lo ocupa un cómic, Astérix en Italia. Se trata del álbum número 37 de la serie creada hace 58 años por los geniales Goscinny y Uderzo y que en 2013 pasó a manos del equipo formado por el guionista Jean Yves Ferri y el dibujante Didier Conrad. Un relevo de garantías porque, tras muchos años de lenta agonía, estos dos autores han sabido revitalizar el mundo de los irreductibles galos frente al todopoderoso Imperio Romano.

Después de Astérix y los pictos y El papiro del César, cumpliendo el plazo de dos años entre álbum y álbum, Ferri y Conrad firman su tercera entrega de la serie, Astérix en Italia, en la que nuestros héroes disputan una carrera de cuadrigas por toda la península itálica. La prueba es una idea del senador corrupto Lactus Bífidus para desviar la atención sobre el mal estado de las vías romanas de cuya gestión es responsable. El senador, que se gasta el dinero público en orgías, ve cómo su iniciativa llama la atención del propio Julio César, quien ordena que la prueba sea ganada por el carruaje de Roma, guiado por el famoso auriga enmascarado Coronavirus, para demostrar la supremacía del Imperio.

La carrera se convierte así en un muestrario de los pueblos de la época, galos, normandos, britanos, ligures, etruscos, kushitas, lusitanos, sármatas, cimbros, griegos, y hasta los piratas que siempre terminan con su barco hundido se apuntan al sarao. Al estilo de la mítica serie de dibujos animados Los autos locos la carrera pasa por diversas ciudades, desde Monza a Nápoles, y disfrutamos con los cameos de personajes como Pavarotti, Bud Spencer, Roberto Benigni ó Silvio Berlusconi.

Y como telón de fondo un asunto de gran significado, la preocupación de Julio César por controlar a los muchos pueblos de Italia, vénetos, umbros, etruscos, apulios… No en vano, la publicación de la nueva aventura de Astérix ha coincidido con el “procés” catalán, pero es que cuando salió Astérix y los pictos a finales de 2013, no se hablaba de otra cosa que del referéndum de independencia que los escoceses votarían meses después. Trasfondo político aparte, las diversas etapas, menhires, comilonas, peleas, el inusual protagonismo de Obélix que aparece como conductor del carro galo y los mil detalles que trufan la historia hacen de Astérix en Italia una lectura más que recomendable. Así que, ¡no os la perdáis, por Tutatis!

Iñaki Calvo

El comictario. El Shangri-La del francés Mathieu Bablet

Cuando todo a nuestro alrededor funciona con aparente perfección hay dos opciones: relajarse y disfrutar o preguntarse por qué y a costa de qué las cosas son como son. Sobre esta premisa básica se construye Shangri-La, el cómic que hoy nos ocupa y que es, sin duda, uno de los imprescindibles publicados a lo largo de este año 2017. Su autor es el joven dibujante francés Mathieu Bablet, que se hace cargo también del guión y que da con esta obra su paso definitivo hacia la élite del cómic europeo. Y lo hace, además, con una historia de ciencia-ficción que conjuga ambos términos, ciencia y ficción, de forma magistral.

Bablet nos sitúa en un futuro hipotético en el que la humanidad, para variar, ha arrasado el planeta Tierra hasta dejarlo inhabitable. Los restos de nuestra especie, apenas un millón de personas, sobreviven en una gigantesca estación espacial que tiene instaurado un sistema perfecto de trabajo, producción y consumo bajo el manto protector de la todopoderosa empresa Thianzu. Dormir, trabajar (para Thianzu) y comprar (los productos Thianzu), ese es el mantra diario de los y las habitantes de la colonia, cuya existencia discurre de forma plácida y sin sobresaltos. Pero claro, entre tanta gente feliz hay quien se cuestiona el régimen establecido. Surge así un movimiento revolucionario que involucra a dos hermanos, Scott y Virgilio, inicialmente en campos opuestos pero que terminarán uniéndose en la misma batalla.

Hasta aquí todo parece un cuento que suena a repetido porque ya nos lo han contado otras veces, pero Mathieu Bablet enriquece la trama con variables inquietantes, como la identidad de quienes gobiernan la estación espacial, un peligroso programa científico que equipara al ser humano con Dios al crear vida de la nada y la existencia entre los habitantes de la colonia de una subespecie, los animoides, animales antropomorfos que son los marginados en una sociedad donde todos, menos ellos, son iguales. El futuro de la humanidad, el sinsentido de nuestro actual modo de vida, el milagro de nuestra propia existencia, todo lo plantea Mathieu Bablet con espléndidos diálogos y dibujos en un álbum de más de doscientas páginas y con un título que juega también un papel importante en la trama, Shangri-La, el idílico refugio escondido en el Himalaya que describió James Hilton en su novela Horizontes Perdidos, publicada en los años 30 del pasado siglo y llevada después al cine por el gran Frank Capra.

La vida, la muerte, la creación, el pasado, el presente y el futuro. Elementos que se integran y cobran sentido en este cómic magnífico, que brilla con la luz de una supernova, publicado en castellano por la editorial Dibbuks. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. Étunwan, el canto final del pueblo indio

En el año 1867 los Estados Unidos de América se estaban recuperando todavía de los devastadores efectos de la Guerra de Secesión. Tras el enfrentamiento Norte-Sur el joven país había consolidado su modo de gobierno y era el momento de continuar la exploración de los Territorios Salvajes del Oeste, desde el Misisipi hasta el lejano Oregón. En ese contexto histórico y geográfico se sitúa el cómic que hoy nos ocupa, Étunwan. Aquel-que-mira, un maravilloso acercamiento al mundo de las Grandes Llanuras y al ocaso de los pueblos nativos norteamericanos.

La historia, escrita y dibujada por el artista francés Thierry Murat, tiene como protagonista central a Joseph Wallace, un fotógrafo de Pittsburgh que desea salir de su estudio y hacer algo más que retratar a la clase alta de la ciudad. Con una mezcla de ansiedad y entusiasmo, Joseph Wallace se enrola en una expedición oficial que tiene como objetivo cartografiar los Territorios Salvajes, estudiar su fauna y flora y descubrir posibles riquezas naturales. El fotógrafo, embriagado por la belleza e inmensidad del entorno, va tomando conciencia del Nuevo Mundo que se abre ante sus ojos y su cámara, y el impacto es definitivo cuando logra contactar con una tribu de Sioux Oglalas.

Los nativos saben que el avance del hombre blanco es una catástrofe para ellos, pero le reciben con serena hospitalidad y le dejan ejercer su labor de fotógrafo. Joseph Wallace capta la esencia y el orgullo de una cultura milenaria y regresa a la civilización con el alma rota, pero también con el deseo irrefrenable de volver a las Grandes Llanuras. Cumple su anhelo un año después y disfruta un breve tiempo de ese particular Edén donde recibe el nombre de Étunwan, “aquel que mira“, reafirma su admiración por las tribus indias y siente angustia por la cruel agonía que les acecha. Algunos años después, y mientras intenta infructuosamente publicar un libro con sus fotografías, llega el apocalipsis con el descubrimiento de oro en las Black Hills, las tierras sagradas de los Sioux Lakota.

Lo que ocurrió después, el último escalón de las tristemente famosas Guerras Indias y la derrota final de las naciones nativas, no se cuenta en este cómic, pero se refleja en el dolor y la sensación de culpa que acompañarán a Joseph Wallace hasta el fin de sus días. Además de la belleza de la historia hay que destacar el dibujo de Thierry Murat, grandes viñetas de color ocre y ambiente crepuscular, viejas fotografías de un mundo que apenas sobrevive en el recuerdo. Étunwan. Aquel-que-mira, un cómic magnífico publicado en castellano por la editorial Ponent Mon. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo