Archivo de la categoría: cómic

Aventuras trogloditas con Jeffrey Brown

Este es el tercero de los títulos de la saga creada por el norteamericano Jeffrey Brown y editado en castellano por la editorial sevillana de El Paseo Editorial en su colección “d- 9-a- 99”.  Se trata una novela gráfica pensada para los pequeños, cuyos protagonistas, Lucy y Andy, viven, juegan y exploran en el mundo prehistórico de las cavernas. Un mundo al que el autor quiere llevar a sus lectores a través de aventuras cotidianas.

En este tercera entrega recibirán la inesperada visita de una familia de humanos actuales que se han acercado con idea de explorar la prehistoria, pero las intensas nevadas y el frío lo obligan a dejar el campamento y tener que cobijarse en la cueva de la familia cavernícola, lo que dará lugar a juegos en la nieve, descubrir el entorno y compartir experiencias unos con otros. La situación va dando pie a que los padres exploradores vayan explicando  al lector las circunstancias y modos de vida del Paleolítico: las técnicas de caza, la alimentación, la convivencia con el entorno hostil…, a la par que van estrechándose los lazos afectivos entre visitantes y lugareños, que llegan incluso a compartir clases, convirtiendo la cueva en un aula, en donde se entremezclan los conocimientos con la fabulación.

La obra, en fin, es una larga aventura de niños y niñas deseosos de descubrir osos, glaciares y cuanto ofrece la naturaleza primitiva, que sus adultos van explicando al lector infantil mediante datos cronológicos y científicos con los que ir descosiendo falsas creencias. Y todo en un lenguaje coloquial a base de fluidos diálogos puestos en boca de unos personajes tan esquemáticos de trazo como afables en su comportamiento.

Seve Calleja

El comictario. El comisario Ricciardi, de la editorial Bonelli

A la sombra del dominio que el mercado y la industria francobelga ejercen sobre el cómic europeo, hay una familia en Italia, los Bonelli, que lleva casi 80 años publicando cómics con autores locales y gran éxito de ventas. Al sello Bonelli pertenecen series tan populares como Tex, Zagor, Dylan Dog, Martin Mystère o Nathan Never, títulos que han vendido millones de ejemplares y han dado trabajo a muchísimos dibujantes y guionistas, incluso de fuera de Italia. Pero el éxito de público no lo es todo, y Bonelli ha arrastrado siempre la etiqueta de “populachero“, alejado de las corrientes que en los últimos 30 años han apostado por un cómic de más nivel, ese modelo que conocemos como “novela gráfica“.

Un modelo que no podía ser ignorado por un editor como Sergio Bonelli y así, en junio de 2007, el mítico sello italiano lanzó su primera novela gráfica, Dragonero, un relato de fantasía que fue también un éxito de ventas y al que han seguido decenas y decenas de títulos. Un material muy interesante que hace medio año empezó a publicar en castellano la editorial Panini a razón de dos novedades por mes. Y de lo visto hasta ahora hay una serie que destaca poderosamente, la adaptación al cómic de las cuatro novelas del escritor Maurizio de Giovanni protagonizadas por el comisario Ricciardi.

El escenario de todas ellas es la ciudad de Nápoles a principios de los años 30, un lugar con muchos rincones oscuros y en el que los pobres miran con admiración y resentimiento a las élites dominantes, cercanas al régimen fascista de Mussolini. Es la ciudad del inspector Luigi Alfredo Ricciardi, siempre con traje, corbata y gabardina y poseedor de un don insólito: cuando accede al lugar del crimen puede ver al espectro de la víctima y escuchar sus palabras, mensajes con escaso significado a los que el comisario Ricciardi va dando forma mediante laboriosas investigaciones. Un trabajo que hace con la ayuda de su colaborador, el sargento Maione, y del médico forense Bruno Modo.

Ellos, y decenas de personajes secundarios, protagonizan cuatro excelentes historias de género negro ambientadas en las cuatro estaciones del año. De momento, hemos podido disfrutar del invierno y la primavera, El sentido del dolor y La condena de sangre, con dos víctimas bien distintas: un famoso tenor y una anciana echadora de cartas. Los dos álbumes cuentan con un equipo diferente de guionista y dibujante, Claudio Falco y Daniele Bigliardo el primero y Sergio Brancato y Lucilla Stellato el segundo. Profesionales eficaces que superan con nota el reto de adaptar al cómic las novelas del comisario Ricciardi. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. Buñuel en Las Hurdes con Fermín Solís

Después de diez años alejado del mundo del cómic, recibimos con alegría la noticia del regreso de Fermín Solís, autor revelación del Salón del Cómic de Barcelona en 2004 y finalista del Premio Nacional del Cómic en 2010 con su obra más importante, Buñuel en el laberinto de las tortugas, publicada primero por el ente público Editorial Regional de Extremadura y después por el sello vasco Astiberri. Y ahora, una década después, Fermín Solís retorna con nuevos proyectos en perspectiva y con una nueva edición a color de su título más simbólico, adaptado además al cine en una película de animación que se estrenará el próximo 26 de abril.

Buñuel en el laberinto de las tortugas retrata un momento decisivo en la vida del genio de Calanda. Corre el año 1932 y Luis Buñuel vive en un hotel de París rumiando las malas críticas y el fracaso de su última película, La edad de oro. Tras una noche de borrachera y alguna pelea, Buñuel expresa su deseo de rodar un documental en un lugar perdido de España, la comarca extremeña de Las Hurdes, retratada por un investigador francés como un lugar donde el hombre vive en la miseria y en lucha constante contra una naturaleza hostil. Su amigo y compañero de juerga, Ramón Acín, le promete que si le toca la lotería le pagará la película, y quiere el destino que, efectivamente, gane el Gordo en el Sorteo de Navidad de 1932. Acín cumple su promesa y Luis Buñuel rueda entre abril y mayo del 33 un cortometraje de apenas 27 minutos titulado Las Hurdes, tierra sin pan.

Un documento estremecedor protagonizado por hombres, mujeres y niños que viven en los límites de la dignidad humana, sufriendo hambre y miseria y, a pesar de todo, temerosos de Dios. Buñuel firma un inmenso fresco antropológico que sigue impactando por su crudeza y el cómic de Fermín Solís narra esos días de filmación con mano maestra y una gran intensidad, expresando no solo cómo ocurrió todo, sino también el dilema al que tuvo que hacer frente el genio creador de Luis Buñuel: cultivar el arte por el arte o servirse de él para intentar transformar la sociedad. Después de Las Hurdes, el director aragonés tardó 14 años en rodar otra película y lo hizo en el exilio, en México, el que sería su país de adopción.

Ha pasado mucho tiempo desde entonces y una década desde la primera publicación de Buñuel en el laberinto de las tortugas. Buen momento para recuperar este gran cómic de Fermín Solís, editado por Reservoir Books y que, además del color, se completa con documentación y varias páginas inéditas de la primera versión de la historia. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. Niño prodigio, de Michael Kupperman

Michael Kupperman es un ilustrador estadounidense que ha publicado dibujos y tiras cómicas en medios tan prestigiosos como The New York Times, Forbes, Esquire o The New Yorker, e incluso cómics para las editoriales Marvel y DC. En 2013 ganó el Premio Eisner a la mejor historia corta, pero su gran obra estaba por llegar. En aquel año, Michael Kupperman ya trabajaba en su proyecto más ambicioso, la biografía de su padre, Joel Kupperman, un hombre lejano y reservado. Todo empezó el Día de Acción de Gracias de 2004, cuando Michael veía la televisión con su padre. En un canal estaban emitiendo una película de los célebres cómicos Abbot y Costello y, de repente, Joel Kupperman comentó en voz alta: “esos me regalaron un perro“. Michael quedó totalmente sorprendido por el hecho de que su padre hubiera recibido un regalo de dos estrellas de Hollywood. No lo sabía, y se dio cuenta de que había muchas cosas más de las que no tenía ni idea. En ese momento estaba atravesando una fuerte crisis personal, que logró superar tras conocer poco después a la que luego sería su esposa. Sin embargo, lo que dijo ese día su padre le torturaba y, por ello, tras la jubilación de su progenitor, comenzó a entrevistarle para recuperar la historia de su pasado. Una tarea que tuvo que acelerar al sufrir su padre los primeros síntomas del Alzheimer. Y esa búsqueda de recuerdos superó todo lo imaginable.

Joel Kupperman fue un niño prodigio, un superdotado capaz de responder a cualquier pregunta que le hicieran. Ese talento fue aprovechado por los creadores del programa concurso Quiz Kids, un auténtico fenómeno de masas, primero en la radio y luego en la televisión. Joel Kupperman fue el concursante más joven en quedarse como fijo en el programa, y sus hazañas provocaron el asombro de una sociedad estadounidense angustiada por la Segunda Guerra Mundial y necesitada de ídolos a los que admirar. Joel Kupperman fue una estrella desde que tenía 5 años hasta cumplidos los 16, pero la fama y el éxito tienen un alto precio, sobre todo cuando solo eres un niño. Su carácter introvertido y la presión de tener que dar respuesta a todas las preguntas, empujado además de forma implacable por su madre, le hicieron un terrible daño psicológico. Joel Kupperman dejó el programa y lo borró de su mente. Durante medio siglo dio clases en la universidad, se casó, tuvo un hijo y mantuvo guardado su secreto hasta ese famoso Día de Acción de Gracias de 2004.

El resultado es una novela gráfica titulada Niño prodigio, una historia cruda, áspera, dolorosa, un cómic brillante galardonado en 2018 con el Premio de la Crítica de EEUU y considerado como el mejor libro del año por la Biblioteca Pública de Nueva York. La versión en castellano es de la editorial Blackie Books, que hasta ahora no había publicado ningún cómic. Con el primero, Niño prodigio, ha dado en el centro de la diana. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

Pérez Ledo entre la novela, el cómic y la divulgación

El escritor vizcaíno Jose A. Pérez Ledo (Bilbao, 1979) acaba de publicar en la editorial Planeta la novela Un lugar al que volver. También ha publicado en Astiberri, como guionista, el cómic Los enciclopedistas junto al dibujante Alex Orbe. Pérez Ledo escribe para televisión, radio (es colaborador de Radio Euskadi), prensa y cómic. Es autor de otra novela Esto no es una historia de amor, de la citada novela gráfica Los enciclopedistas y autor de los podcasts de ficción El gran apagón y Guerra 3. Además es el creador y director del programa divulgativo de televisión Órbita Laika. Su segunda novela transcurre en el verano de 2017. Cuando Tomás se queda en el paro, decide aceptar un singular trabajo. Ejercerá como chófer y guía de Tess, una adinerada mujer de Miami, y su hija adolescente en un viaje de tres semanas por el sur de España. Solo pone una condición: ser acompañados por Hugo, su hijo de 13 años, con quien mantiene una complicada relación desde su divorcio. Así es como estos cuatro personajes emprenden una travesía que los llevará hasta los orígenes familiares de Tess y en cuyo recorrido descubrirán que las cosas más importantes no son necesariamente las más urgentes. Una novela que habla de “padres, madres, hijos, hijas, viajes, familia, del pasado, de reinventarse y de las distintas formas de concebir la vida“. Con el autor hemos charlado. Pincha y disfruta.

El comictario. En un rayo de sol, de la joven Tillie Walden

Los premios Eisner, los considerados Oscar del cómic, reconocieron el año pasado a la novela gráfica Piruetas como la mejor obra basada en hechos reales. La vida real de su autora, Tillie Walden, una joven natural de Texas que plasmó en casi 400 páginas su dolorosa experiencia como patinadora durante doce largos años, un calvario por la exigencia de la competición, su inseguridad como persona y su atracción por las mujeres. Ella misma reconoce que, como lesbiana, su sufrimiento en el patinaje, un deporte feminizado y sexualizado al máximo, fue enorme, y que los dibujos le ayudaron a salir del armario y aceptarse a sí misma. Walden publicó Piruetas en 2017 con solo 21 años y en 2018 ganó con ella el premio Eisner, convirtiéndose así en la autora más joven que ha recibido este preciado galardón. Y encima no fue su primer trofeo, porque en 2016 sus dos primeras obras, El final del Verano y Esa parte me encanta, sin publicar todavía en España, se llevaron sendos premios Ignatz, los más importantes del cómic independiente norteamericano. En definitiva que, con poco más de veinte años, Tillie Walden ha roto todos los esquemas y ganado más premios que la mayoría de autores durante décadas de trabajo.

Estamos ante una creadora de enorme sensibilidad expresada en diálogos, situaciones y dibujos. Ella lo hace todo y el resultado es tan brillante como personal. Un sello que se mantiene indeleble en su obra más reciente, una sorprendente historia de amor y ciencia ficción titulada En un rayo de sol. Publicada primero como webcómic y ahora en papel, Walden nos muestra un futuro en el que solo hay mujeres, extrañas naves espaciales con forma de pez y lugares grandes o pequeños, no necesariamente planetas, donde viven las personas y donde se respira sin necesidad de trajes o escafandras. Cambios radicales que la autora ofrece sin ninguna explicación. Al principio nos surgen dudas y preguntas pero, a medida que avanza la historia, quedamos atrapados por el argumento y dedicamos toda nuestra atención a las dos tramas temporales de esta novela de amor con mayúsculas. Una narración que transcurre en el presente, en una nave cuyas tripulantes van restaurando edificios por el espacio sideral, y en el pasado, en un colegio donde Mia, la chica rebelde, se enamora de Grace, una muchacha tímida y discreta y con una complicada historia familiar a sus espaldas. Mia conoce a Grace, pierde a Grace y lucha por volver a encontrarla. Sí, es la base de mil y una historias, suena conocida, pero Tillie Walden mira el mundo con unas gafas muy especiales y sabe contar a las mil maravillas lo que ve a través de ellas.

De momento, podemos disfrutar con la primera parte de En un rayo de sol, a la espera de la segunda entrega que no tardará en publicar Ediciones La Cúpula. Tillie Walden está dibujando el futuro del cómic. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. Sombras en la tumba, de Richard Corben

Servidor era solo un niño cuando, a principios de la década de los setenta, se enganchó a dos revistas de cómics de terror, Vampus y Rufus, que llenaban sus páginas con impresionantes historias procedentes de EEUU, de la editorial Warren, que había recuperado el espíritu y a muchos autores del legendario sello EC. Durante los años 40 y 50 esa editorial publicó sensacionales cómics de terror y ciencia-ficción, pero tuvo que abandonar ese campo por las presiones de la censura y de una sociedad obsesionada por proteger a los niños de la influencia negativa de los cómics. Sin embargo, lo que se había sembrado era demasiado bueno y, dos décadas después, “el espíritu EC” regresó de la mano del editor Jim Warren, fiel seguidor de la fórmula mágica consistente en historias cortas, de entre seis y diez páginas, con un guión bien trenzado, magníficos dibujos y un desenlace impactante, acompañado todo ello por una especie de “maestro de ceremonias“, un personaje que presentaba cada relato a los lectores.

Y en esta segunda etapa, la de los años 70, surgió un autor nuevo y revolucionario procedente del cómic underground, un dibujante nacido en Arkansas y llamado Richard Corben. Una auténtica superestrella que ha cultivado con éxito el terror, la fantasía y la ciencia- ficción, un autor inigualable que el año pasado se llevó el gran premio del Salón de Angoulême, poniendo así broche de oro a una carrera reconocida en todo el mundo. Y la mejor noticia es que, con 78 años de edad y medio siglo de carrera a sus espaldas, Corben sigue en activo y con el genio intacto. Su última obra es una vuelta a las raíces, varias historias cortas de terror, presentadas por un personaje llamado La Arpía Mag y recopiladas en un volumen imprescindible bajo el título de Sombras en la tumba.

Un deslumbrante muestrario de bosques tenebrosos, oscuras mansiones y lúgubres cementerios por donde merodean canallas ambiciosos condenados a muertes horrendas. Historias en blanco y negro con el apabullante e inconfundible dibujo de Richard Corben, el maestro, el autor que nunca defrauda, admirador de escritores como Edgar Allan Poe o Howard P. Lovecraft, creador de atmósferas asfixiantes y monstruos abominables, un verdadero coloso del cómic en plena forma todavía. Qué más os puedo decir. Más allá de si os gusta o no el género de terror, Sombras en la tumba es una joya de casi 300 páginas, publicada en castellano por la editorial Planeta. Termino como siempre, pero con tono más alto y firme que nunca: por favor, no os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. Marshall Bass el Oeste de Macan y Kordey

Hace ya muchos años que se acuñó una frase lapidaria: “el mejor cómic del Oeste se hace en Europa“. Una afirmación cimentada en series que forman parte de la historia del noveno arte, desde el Teniente Blueberry hasta Comanche, pasando por Mac Coy, Buddy Longway, Durango o Jonathan Cartland. Magníficos acercamientos al universo del Lejano Oeste, con excelentes dibujos y guiones y un público ávido de esas historias en las que hay mucho más que tiroteos, robos y ataques de indios malvados. Y a esta gloriosa lista tenemos que añadir un nuevo título, Marshal Bass, un western de enorme éxito en Francia y que lleva la firma de dos de los mejores autores del cómic europeo actual, los dos de origen croata, el guionista Darko Macan y el dibujante Igor Kordey.

Ambos demostraron de lo que eran capaces hace dos años con la obra Nosotros los muertos, una alucinante ucronía en la que los Incas descubren Europa siglos después de que el Viejo Continente quede arrasado por la peste y sus habitantes resuciten convertidos en zombis. Además de la potente historia, destacaban en ese cómic las ilustraciones de Igor Kordey, deudor del gran dibujante norteamericano Richard Corben. Ahora, los dos croatas vuelven a sumar sus talentos y el resultado es una nueva serie protagonizada por River Bass, el primer marshal afroamericano. Influenciados claramente por el estilo de Quentin Tarantino, con brutales explosiones de violencia y diálogos perfectamente elaborados, Macan y Kordey nos presentan la peripecia de un hombre de raza negra al que encargan en su primera misión infiltrarse en una banda de esclavos liberados que aterroriza al estado de Arizona.

El líder del grupo es un blanco al que llaman “Milord“, un individuo temible, frío como el acero y que sospecha de River Bass desde el primer momento. La narración fluye de forma intensa en un Oeste áspero y cruel, con escenas impagables, como la ilustración a doble página, igual que una foto en gran angular, en la que un grupo de asaltantes atraviesa al galope la calle central de un pueblo bajo una lluvia de balas, palos, cuchillos y golpes. La luz del día, el crepúsculo, la noche, grandes espacios abiertos, viñetas grupales y expresivos primeros planos. Todo lo resuelve de forma magistral Igor Kordey, con el apoyo de unos colores espectaculares y un formato de álbum de gran tamaño que permite disfrutar de su arte. Un auténtico festín Marshal Bass, la nueva gran serie europea del Oeste publicada en castellano por la editorial ECC. No os la perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. El Guernica de Bruno Loth

Dentro de poco se cumplirán 82 años del bombardeo de Gernika. De nuevo, recordaremos el criminal ataque de la Legión Cóndor que sufrió la villa foral el 26 de abril de 1937, y de nuevo se insistirá en la idea fundamental: que lo que ocurrió entonces nunca vuelva a repetirse. Unos hechos terribles que han sido recogidos en libros, documentales y películas, y también en cómics. El último hasta ahora se publicó hace dos años, una adaptación firmada por el dibujante José Pablo García del ensayo La muerte de Guernica, obra del prestigioso historiador británico Paul Preston. Un concienzudo trabajo de investigación sobre el antes, durante y después del bombardeo, poniendo nombre a los culpables y recordando a las víctimas. Aquel cómic tuvo su reseña en Pompas de Papel y hoy, dos años después, destacamos una nueva aportación desde el noveno arte a la recuperación de la memoria histórica.

Se trata del álbum Guernica, un valioso trabajo con dibujo y guión del francés Bruno Loth, que no ha dudado en viajar hasta la villa vizcaína y hablar con personas como Luis Iriondo, el último superviviente del bombardeo. Tras escuchar ese y otros testimonios, y visitar lugares como los refugios y el Museo de la Paz, Bruno Loth diseñó una historia con dos escenarios paralelos: por un lado, el proceso creativo del cuadro más famoso de Pablo Picasso y, por otro, el día a día de los habitantes de Gernika en las semanas anteriores al ataque. Sentimos como propio el sufrimiento del genial pintor que no sabe cómo cumplir el encargo que le ha hecho el gobierno de la República para el pabellón de España en la Exposición Universal de París. Y nos sumergimos en el trajín cotidiano de Gernika, donde la gente sigue con su vida y sus ocupaciones, aunque el constante paso de grupos de gudaris rumbo a Bilbao indica que las tropas franquistas avanzan de forma implacable.

Y de repente, el 26 de abril de 1937, día de mercado en Gernika, llega el infierno en forma de bombas. Los aviones de la Legión Cóndor dejan caer su carga de muerte y destrucción, Gernika es arrasada y la noticia conmociona a la comunidad internacional. En París, Pablo Picasso lo ve todo claro, y las imágenes y noticias que llegan del bombardeo le inspiran el cuadro que inmortalizará para siempre la tragedia de Gernika. Totalmente recomendable este cómic de Bruno Loth, en formato apaisado y, dato poco habitual, publicado de forma simultánea en España y Francia. La versión en castellano corre a cargo de la editorial Ponent Mon. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. El Lobezno de Vaughan y Risso

Otra vez la fórmula mágica: guionista estrella, dibujante estrella. No es garantía absoluta de éxito, pero los mimbres son buenos y, por lo tanto, el cesto puede ser bueno también. El terreno es fértil, un cómic de mutantes Marvel, y el personaje protagonista un tipo muy especial, Lobezno, salvaje, inmortal y poseedor de las letales garras de adamantium. Lobezno es uno de los X-Men que más juego han dado de forma individual. Creado por el guionista Len Wein hace 45 años, su don regenerativo hace posible jugar sin límites con su vida eterna, y así no hay problema en verle ubicado en distintas épocas, desde un futuro apocalíptico hasta su país natal, Canadá, allá por el siglo XIX.

En 2008, los cerebros pensantes de Marvel apostaron por una novela gráfica de Lobezno con guión de Brian K.Vaughan y dibujos de Eduardo Risso. El multipremiado creador de títulos como Y, el último hombre, Runaways o Los leones de Bagdad, se unió al mítico ilustrador de la serie 100 balas para darle una vuelta de tuerca al pasado de Lobezno. El estadounidense y el argentino imaginaron a un soldado canadiense llamado Logan prisionero de los japoneses en la II Guerra Mundial. En los textos explicativos se habla de Nagasaki, pero en el cómic el nombre del lugar es Hiroshima. Allí donde se hizo realidad la pesadilla del terror nuclear, Logan consigue huir de sus captores junto a otro prisionero, el teniente Warren.

En su huída encuentran a una joven nipona, Atsuko, y sus caminos se separan, pues Warren prefiere seguir en solitario y Logan acepta la hospitalidad de la mujer que, durante un breve tiempo, convertirá en paraíso el infierno de la guerra. Pero el destino de los protagonistas está fatalmente escrito, pues el teniente Warren guarda un oscuro secreto y la bomba atómica destruirá todo vestigio de vida y esperanza. En esta novela gráfica Logan regresa a Hiroshima y recuerda lo que ocurrió hace seis décadas. Sus poderes le permitieron sobrevivir y convertirse en un X-Men, pero el recuerdo de Atsuko le tortura y, además, algo maligno sigue existiendo, oculto, en ese lugar de Japón.

Lobezno: Logan es una historia donde el mutante sufre como un ser humano, para eso no hay superpoderes, y en la que el sólido guión de Brian K. Vaughan es convertido en viñetas por un Eduardo Risso en plena forma. Tanto, que esta reedición especial incluye el primer capítulo de la miniserie en blanco y negro, lo cual nos permite disfrutar en toda su esencia del arte de este gran dibujante argentino. Paz y violencia, amor y odio, luz y oscuridad, todo esto es Lobezno: Logan, un gran cómic publicado en castellano por Panini. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo