Archivo de la categoría: cómic

El comictario. Altarriba y Keko inmersos en la locura

El dúo formado por el guionista Antonio Altarriba y el dibujante Keko lo ha vuelto a hacer. Forman un equipo imbatible, y han alcanzado un nivel de compenetración tan alto que los cómics que producen son una auténtica delicatessen. Hace cuatro años rompieron moldes con Yo, asesino, las tremebundas andanzas de un profesor de Historia del Arte de la Universidad del País Vasco que mataba a sus víctimas con criterios estéticos. Esta obra les reportó premios tan importantes como el de la Crítica en Francia, y decidieron convertir la idea en una serie de tres entregas bautizada como La Trilogía Egoísta. Y ahora, cuatro años después, llega el segundo título, Yo, loco, de nuevo un descenso a los infiernos y de nuevo maravillosamente ilustrado por Keko, un auténtico maestro del blanco y negro que esculpe sus dibujos con trazo pétreo y remarca el ambiente angustioso y opresivo de esta historia.

Antonio Altarriba nos sumerge en el oscuro mundo de las empresas farmacéuticas y, más en concreto, de las que fabrican medicamentos para combatir los problemas psicológicos. El protagonista, Andrés Molinos, es un doctor en psicología y dramaturgo frustrado cuyo trabajo consiste en elaborar perfiles de nuevas dolencias o, lo que es lo mismo, inventar enfermedades que permitan a los laboratorios producir más fármacos y aumentar sus beneficios. Andrés Molinos, que arrastra profundos traumas familiares y sociales, se ve metido en un juego interno de conspiraciones en la empresa para la que trabaja, Otrament, ubicada junto al humedal de Salburua, en Vitoria, un escenario natural que cobra notable protagonismo en la trama y en las pesadillas de Andrés, cuyo estado mental se va deteriorando página a página hasta el desenlace final.

Antonio Altarriba da un nuevo paso en su exploración de lo más profundo de la psique humana, y nos preocupa hasta dónde va llegando y las oscuridades que alcanza. Por su parte, y como ya hiciera en la primera entrega con el rojo, Keko salpica sus fantásticas ilustraciones en blanco y negro con otro color, en este caso el amarillo, el color de la locura. Inquietante, angustioso y con una espléndida galería de personajes secundarios que tienen muchas historias que contar, desde el Santuario de Aránzazu hasta la dictadura de Guinea Ecuatorial. Así es Yo, loco, segunda entrega de La Trilogía Egoísta que se completará con Yo, mentiroso. Un cómic imprescindible publicado en castellano por Norma Editorial. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. La Guerra Civil de Hernández Palacios

Poco después de la muerte del dictador Franco, el editor alavés Ernesto Santolaya fundó la editorial Ikusager y decidió publicar cómics que abordaran la Guerra Civil sin la carga ideológica de la dictadura, cuarenta años a lo largo de los cuales los vencedores falsearon la Historia con alevosía y renglones torcidos. En su afanosa búsqueda de autores para ese empeño, Santolaya encontró al veterano dibujante madrileño Antonio Hernández Palacios que, después de años dedicado a la publicidad, había creado para la revista Trinca la serie del Oeste Manos Kelly, una saga histórica sobre la vida del Cid y varios relatos bélicos bajo el título de La paga del soldado. Poseedor de un estilo potente y barroco, que le llevó a triunfar en Francia con la serie McCoy, Hernández Palacios contaba además con la baza de la memoria, pues combatió en las filas republicanas. Aceptó el desafío de contar en imágenes lo que vivió en el frente de guerra, y hacerlo además en color, como contraste a un conflicto narrado siempre en blanco y negro.

Hernández Palacios diseñó una historia larga con dos protagonistas principales, el miliciano Eloy y el gudari Gorka. Ambos saldrían vivos de la derrota y continuarían su lucha contra el fascismo hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Ese era el plan inicial, pero el proyecto se quedó en cuatro álbumes, dos de Eloy y dos de Gorka, un material de primera categoría que ahora, casi cuarenta años después, está recuperando la editorial Ponent Mon. Los dos álbumes de Eloy, Uno entre muchos y Río Manzanares, han sido recopilados en un integral que añade un completo prólogo del historiador militar José Manuel Guerrero Acosta. En las páginas maravillosamente dibujadas por Hernández Palacios encontramos a Eloy, un hombre común enfrentado al horror de la guerra, un ser humano que dispara, corre, salta, se esconde, come lo que puede y duerme lo que las bombas y las balas enemigas le permiten. A su alrededor se desarrolla el gran drama, un país roto y enfrentado en el que las tropas rebeldes que se han alzado contra la República tratan de ganar por la vía rápida una guerra que durará tres largos años.

Eloy interviene en los infructuosos intentos republicanos para  conquistar el Alcázar de Toledo y forma parte de la férrea defensa de Madrid ante el asedio y los ataques de los sublevados. El cómic se queda ahí, suspendido en el tiempo, pero todos sabemos cómo terminó la guerra y sus desastrosas consecuencias. Y asumimos el objetivo de Antonio Hernández Palacios, contar fielmente lo que ocurrió para que nunca más vuelva a suceder algo así. Después de los resultados electorales en Andalucía y el amenazante resurgir de la ultraderecha, fortalecer la memoria histórica y leer obras como este cómic, Eloy, se convierten en algo urgente y necesario. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. Recordando a la Brigada Lincoln

A pocos meses de cumplirse el 80 aniversario del final de la Guerra Civil española parece más necesario que nunca recordar lo que ocurrió para que nunca más vuelva a repetirse. Lo primero es insistir en que no fue una guerra común, sino la consecuencia del golpe militar liderado por el general fascista y futuro dictador Francisco Franco. Un golpe que se benefició de la falta de respuesta internacional al ataque que estaba sufriendo el gobierno democrático de la República Española. Incapaces de entender que ese conflicto iba a ser el campo de pruebas de la Alemania nazi antes de lanzarse a la Segunda Guerra Mundial, las potencias occidentales (Francia, Inglaterra, Estados Unidos…) decidieron mirar para otro lado y decretar la no intervención en la guerra de España. Pero claro, una cosa es lo que deciden los gobiernos y otra lo que sienten y desean sus ciudadanos. Por eso, ante el indignante inmovilismo oficial, miles de voluntarios de distintos países se alistaron en las conocidas como Brigadas Internacionales y viajaron a España, superando todo tipo de trabas burocráticas, para luchar cara a cara contra el fascismo.

Una de las más conocidas fue La Brigada Abraham Lincoln, compuesta por tres mil voluntarios estadounidenses y cuyo recuerdo se recoge ahora, ochenta años después, en un cómic imprescindible, con guión de Pablo Durá y dibujos de Carles Esquembre, autor valenciano que hace dos años publicó otra novela gráfica más que interesante, Lorca. Poeta en Nueva York. En La Brigada Lincoln encontramos a un grupo de jóvenes idealistas que llegan a España dispuestos a frenar a un fascismo que ven como la gran amenaza para el mundo. Entre ellos destaca Oliver Law, sindicalista y militante comunista estadounidense que en la guerra española se convirtió en el primer comandante afroamericano de una unidad con soldados de raza blanca. Su valor en combate y su muerte en la batalla de Brunete le valieron un lugar principal en la memoria de aquellos voluntarios estadounidenses que volvieron a su país pocos meses antes de la derrota de la República. El legado de aquellos combatientes está depositado en los Archivos de la Brigada Abraham Lincoln, cuya directora, Marina Garde, firma el epílogo de esta obra que ha visto la luz gracias a una campaña de micromecenazgo y al interés de la editorial Panini, que la ha publicado en su sello Evolution. Ochenta años después, y más que nunca, cómics como éste son necesarios. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. Cuéntalo, denuncia de una violación

Lo que parece: Melinda Sordino es una adolescente callada, arisca, silenciosa. Acaba de empezar en el instituto Merryweather y es una marginada. Le desprecian y humillan porque durante la gran fiesta del verano llamó a la policía y estropeó una noche de música, alcohol y juerga. La realidad: Melinda Sordino es callada, arisca y silenciosa porque durante aquella noche mágica fue brutalmente violada y el trauma le ha hecho encerrarse en sí misma, incapaz de contar lo que pasó y expulsar su angustia y su dolor. Terrible historia, la de una niña de 14 años que ha visto destrozado su mundo y siente el rechazo de los que le rodean. Sus padres no entienden que haya bajado sus notas y le amenazan y castigan. Sus amigas han dejado de serlo, y sólo la aparición de una chica nueva, Heather, todo alegría y entusiasmo, ayuda a Melinda a soportar el agónico día a día.

Este es el argumento de Cuéntalo, el cómic basado en la novela Speak, escrita por la estadounidense Laurie Halse Anderson y publicada en 1999. Luego hubo una película, en 2004, interpretada por Kristen Stewart, y ahora llega la versión en viñetas a cargo de la canadiense Emily Carroll, una autora que nos impactó hace tres años con el álbum Cruzando el bosque, un inquietante y multipremiado cómic de terror. Y el terror forma parte también de Cuéntalo, el terror del monstruo que ronda y el de las personas traumatizadas que tienen que seguir viviendo y fingir que no ha pasado nada. Un terror íntimo, profundo, que impide dormir, estudiar, pensar, vivir con normalidad. Melinda Sordino encuentra un asidero en las clases de arte y en los dibujos de árboles que le encarga su profesor, árboles oscuros, siniestros, su única expresión del trauma que le atenaza. Melinda se muerde los labios constantemente, hasta hacerse sangrar, y los lectores, que sufrimos con ella, sentimos el dolor en nuestros labios y pasamos las páginas con la esperanza de que termine su infierno.

Cuéntalo es un cómic impresionante basado en una novela impresionante cuya autora, Laurie Halse Anderson, fue violada a los 13 años, según desvela ella misma en el prólogo. Un alegato a favor de que las víctimas de violación rompan su silencio y denuncien a sus agresores. Una historia plena de sinceridad descarnada que tiene en Emily Carroll a su dibujante idónea. Su trazo rápido, su dominio de las expresiones faciales y del blanco y negro dan el toque definitivo a esta novela gráfica, publicada en castellano por Ediciones La Cúpula y que es, sin duda, uno de los cómics del año. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. El inmenso talento de Raquel Alzate

Raquel Alzate es una ilustradora vizcaína que entre 2001 y 2002 sorprendió a propios y extraños con su interpretación de la mitología vasca en dos álbumes de la serie Mitologika, publicada por la editorial Astiberri. Fue la puesta de largo de una artista que pronto se dejó tentar por el mundo del cómic. En 2003 empezó su singladura con algunas historias breves, luego llegó el álbum Cruz del Sur, con guión de Luis Durán, y su incursión en el mercado francés con dos entregas de la serie La ciudad de Ys, escritas por el veterano Rodolphe. Pero en medio de estos trabajos “largos“, Raquel Alzate fue tejiendo su propio universo a base de historias breves publicadas en multitud de revistas y álbumes colectivos. Tos, Dos veces breve, Humo, El Balanzín, La resistencia, heroicos contenedores de talento en los que nuestra autora iba dejando pequeñas muestras de su valía. Todos esos relatos, veintiséis en total, han sido recopilados en una antología titulada Navegante en tierra.

Nada es más difícil que contar una historia en pocas páginas, y Raquel Alzate lo hace en una, dos, tres o cuatro. En un caso, sólo uno, llega hasta las ocho, y en todos consigue obligarnos a prestar atención, leer con cuidado y dejarnos empapar por una sensación de intensa melancolía. Raquel nos atrapa con sus dibujos en blanco y negro y en color, sus personajes de ojos grandes y su predilección por relatos llenos de seres extraordinarios, con especial protagonismo para las sirenas. Tanto, que hasta la portada del álbum la ocupa una de ellas, cubierta su cabeza no por pelo, sino por serpientes, como Medusa, y con unos ojos oscuros que nos hipnotizan y nos mantienen más tiempo de lo habitual contemplando esa imagen introductoria. Veintiséis historias cortas, y ninguna de ellas discurre por caminos cotidianos. Todas tienen algún rasgo diferencial y un toque como de realismo mágico. Todas reflejan el sentido y sensibilidad de Raquel Alzate y resumen quince años de actividad artística, tres quinquenios en los que la autora ha compuesto una melodía gráfica que se ve y se escucha con placer. Sí, se escucha, porque estas páginas contienen sonidos: hay canciones, susurros, lamentos, risas, algún grito, se oye el mar y el viento, y alguna puerta que chirría. Estamos ante una obra que hay que leer y disfrutar en la intimidad. Navegante en tierra, el resumen del talento de Raquel Alzate publicado por Astiberri. No os la perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. La epopeya de Andy Warhol

Una obra de arte en formato libro de 562 páginas y cantos plateados y, además, un excelente cómic. Así se resume la novela gráfica Andy. Una fábula real. La vida y la época de Andy Warhol, publicada simultáneamente en seis idiomas y que firma el artista holandés Typex. Nacido y residente en Amsterdam, Typex es un reconocido ilustrador que saltó al mundo del cómic hace cinco años, con una deslumbrante biografía del gran pintor Rembrandt que le encargó el Rijksmuseum. Todo un desafío que Typex superó con éxito y que le llevó al siguiente reto, adaptar al cómic la vida del icono del pop-art, Andy Warhol. Tarea titánica, por la frenética actividad que desarrolló este artista en sus 59 años de existencia, y porque su esplendor creativo abarcó las tres décadas más intensas del siglo XX, los años 60, 70 y 80.

Con la paciencia de un sabio artesano, Typex afrontó el desafío apoyándose en abundante bibliografía, viajó a Pittsburgh y Nueva York, habló con personas que conocieron al artista y contó con el apoyo de la Fundación que gestiona toda la obra de Andy Warhol. Y sobre la base de esos testimonios y esa documentación diseñó un cómic espectacular, dividido en diez partes, con introducción y epílogo. Blanco y negro, color, bitono, distintos tipos de dibujo y un desfile permanente de estrellas, desde Marilyn Monroe a Lou Reed, pasando por Madonna, David Bowie, Basquiat, John Lennon, Truman Capote, Jackson Pollock, Bob Dylan, Frank Zappa, la Velvet Underground, Jim Morrison, Jimmy Hendrix, Michael Jackson, Mick Jagger, Salvador Dalí y hasta Donald Trump. También hay sitio para la familia, emigrantes eslovacos, y en especial para la madre de Andy Warhol, la matriarca del grupo que buscó una mejor vida en Estados Unidos. Y, por supuesto, pulula por toda la obra la corte de Andy, las muchas personas que vivían de su fábrica de arte, la mítica The Factory.

Películas, revistas, pinturas, serigrafías, posters, un fructífero negocio que nació con los famosos retratos de Marilyn Monroe y las latas de sopa Campbell. E impregnándolo todo, la figura de Andy Warhol, sus inseguridades, sus problemas de salud, sus dificultades para el amor y su homosexualidad, que nunca fue obstáculo para su éxito y para diseñar su propio mundo, un microuniverso en el que sentirse seguro y protegido. Typex ha dedicado cinco años a esta obra monumental, Andy. La vida y la época de Andy Warhol, donde el caos y la psicodelia se tornan relato poderoso y coherente. Sin duda, uno de los cómics del año, publicado en castellano por Reservoir Books. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

Romanticismo y modernidad en Borja González

El dibujante y guionista extremeño Borja González (Badajoz, 1982) acaba de publicar en el sello Reservoir Books la novela gráfica The Black Holes. González (en la foto con Félix Linares y Kike Martín) es un autor que ha causado un impacto innegable con sus obras, obras que se mueven entre el Romanticismo y la más rabiosa modernidad. Antes de The Black Holes había publicado la también interesante y notable La Reina Orquídea. Nuestro invitado, como dice su biografía oficial es “ilustrador e historietista de formación autodidacta”. Un tipo inquieto que ha estado detrás también de editoriales como El Verano del Cohete y del sello de fanzines Los Ninjas Polacos. Da la impresión de que a Borja González le espera una larga y fructífera carrera internacional. Con el autor hemos charlado. Pincha y disfruta.

El comictario. Tyler Cross, el mejor comic noir

En el cómic, como en la vida, hay pocas cosas ciertas, y una de ellas es que cada nueva entrega de la serie Tyler Cross es una garantía de una excelente historia de género negro. Sólido guión, buenos personajes, acción y violencia, perfectamente dosificadas, y un clima denso que te envuelve y te atrapa desde la primera hasta la última página. El guionista francés Fabien Nury y el dibujante alemán Brüno vuelven a demostrar su pericia con la tercera entrega de Tyler Cross, un delincuente frío y duro como el acero y absolutamente implacable a la hora de conseguir sus objetivos y saldar cuentas pendientes.

En el anterior capítulo, publicado hace tres años, Tyler Cross logró escapar de una prisión infernal en la que cumplía condena por un fallido robo de joyas. Le engañaron, y ahora toca vengarse y recuperar el dinero que le correspondía por aquel atraco. Experto en seguir rastros, Tyler Cross localiza al abogado que le traicionó en Miami, ciudad que en los años 50, la época en la que está ambientado el cómic, se ha convertido ya en el destino dorado para las vacaciones de los estadounidenses. La construcción de hoteles es un gran negocio y, por supuesto, allí está la Mafia para aprovechar la coyuntura.

A esa ciudad repleta de corrupción llega Tyler Cross para ajustar cuentas y, cómo no, lo hace a sangre y fuego. Al estilo literario de grandes del género que ambientaron sus novelas en Florida, como John McDonald o Elmore Leonard, el guionista Fabien Nury teje un argumento espeso y violento, donde la muerte es algo tan natural como respirar y la consecuencia lógica del tablero de engaños en el que cada jugador intenta ganar la partida. Un juego mortífero con el telón de fondo de los neones de Miami, las palmeras y la playa, de grandes estructuras de cemento en las que descansan cadáveres anónimos, y donde las ansias de poder y dinero chocan, explotan, y dejan un sangriento reguero de víctimas a su paso. Y de entre el humo de los incendios y los disparos, de las aguas enrojecidas, surge la figura de Tyler Cross. Ha salido vivo de la escabechina y huye de Miami en busca de un refugio en el que lamer las heridas y preparar sus próximos movimientos.

¿Habrá que esperar otros tres años a que se publique la cuarta entrega? Ojalá que no. Ahora, lo que toca es sentarse, agarrarse bien a la butaca y disfrutar con Tyler Cross, la mejor serie negra del momento, publicada en castellano por la editorial Dibbuks. No os la perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. La Sociedad de los Dragones de Té

Los premios Eisner, considerados los Oscar del cómic, reparten cada año hasta treinta galardones en distintas categorías. Y en la edición 2018 dos de los reconocimientos han sido para La Sociedad de los Dragones de Té, una obra deliciosa escrita y dibujada por la autora neozelandesa Katie O’Neill. Se trata de un cuento galardonado con el premio Eisner al mejor webcómic y a la mejor publicación infantil entre 9 y 12 años pero, que nadie se engañe, esta es una obra extraordinaria para niños y, sobre todo, para mayores.

La acción se sitúa en un mundo de fantasía, poblado por personajes como trasgos, faunos y hadas y donde la vida transcurre en absoluta paz y tranquilidad. Greta, la protagonista, es una niña que aprende el oficio de la herrería junto a su madre, que lucha por mantener vivo el arte de la forja. Un buen día, Greta encuentra en la calle un pequeño dragón perdido y asustado y lo lleva a casa de su dueño, un comerciante de té llamado Hesekiel. La niña entra así en contacto con una actividad maravillosa, el cuidado de los dragones de té y la recolección de las hojas que crecen en sus pequeños cuernos y astas. Hesekiel vive con Erik, un habilidoso guerrero al que un enfrentamiento con un feroz dragón le postró en una silla de ruedas. Y en la casa hay un tercer inquilino, Minette, una niña que estaba siendo educada para sibila capaz de ver el futuro y a la que los esfuerzos mentales le han dejado casi sin memoria.

Los tres habitantes de la casa cuidan cada uno de un dragón de té, y Greta entra a formar parte de ese selecto grupo con el suyo propio, que le es encomendado por el amor y el entusiasmo que demuestra. Dragones de té, animales legendarios que viven hasta mil años y cuyos recuerdos puede uno sentir al beber la infusión hecha con sus hojas. Kate O’Neill maneja el argumento con gran habilidad y nos atrapa en una historia llena de belleza y exquisito aroma a té. Los recuerdos del pasado, la vida presente y las esperanzas de futuro confluyen en este cómic, un canto a las pequeñas cosas, a las tradiciones y a la importancia del amor y la amistad, la mágica combinación que permite superar, cuando llegan, los momentos de dolor y de amargura.

La Sociedad de los Dragones de Té es un auténtico tesoro, un cómic muy especial coproducido entre Brúfalo Lector y Ediciones La Cúpula. Un álbum que leerán y disfrutarán todos en casa, mayores y menores. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. La blusa, otra gran obra de Bastian Vivès

Bastien Vivés es un autor francés de cómic que, con solo 34 años, se ha situado en lo más alto del noveno arte europeo. Desde su fulgurante aparición en 2008 con El gusto del cloro, este guionista y dibujante ha publicado obra tras obra, con algún ligero altibajo, pero casi siempre con éxito de crítica y público. A Vivès le han definido como el “cronista de la generación milenial“, y lo cierto es que sus cómics están poblados por adolescentes y jóvenes enfrentados a la incertidumbre de la existencia, sobre todo al tránsito hacia una edad adulta que no les genera ninguna esperanza. Por lo que ven en sus casas, en sus centros de estudio, en sus trabajos precarios y en la sociedad que les rodea, los chicos y chicas de Bastien Vivès viven la vida en una especie de burbuja donde el miedo y la duda se mezclan con la insatisfacción. Un cóctel que nuestro autor maneja con mano maestra y al que añade siempre el punto de tensión sexual, desde una simple mirada hasta la pasión que estalla en un baño, un vestuario o encima de la mesa de la cocina.

Y en ese camino, firme y característico, Bastien Vivès ha dado un nuevo paso adelante con su última obra, La blusa, protagonizada por Séverine, una joven estudiante de literatura cuya existencia cambia de forma radical por una simple prenda de vestir. Séverine lleva una vida tranquila y aburrida, con su carrera, su novio aficionado a las series y a los videojuegos y su trabajo de canguro con el que se saca algo de dinero. Un buen día, la niña a la que cuida le vomita encima, el padre de la criatura le deja una blusa de seda de su mujer y, en el momento en el que Séverine se pone la prenda, todo cambia a su alrededor. De repente, se siente mirada y deseada, despierta la atracción de los hombres y ella toma conciencia de su condición de mujer adulta y su atractivo. Un cambio brusco que va asimilando poco a poco, que le desorienta y lleva a relaciones apresuradas, y siempre con la blusa como fetiche, como ese “algo mágico” que le ha hecho descubrirse a sí misma.

Bastien Vivés parte de un hecho simple para trazar una compleja fábula sobre la psicología y el sentimiento humano, y lo hace con su dibujo limpio y expresivo, en el que los gestos y las posturas corporales dicen tanto como los diálogos. La blusa es un nuevo éxito de Bastien Vivés y, como toda la obra de este autor, ha sido publicada en castellano por Diábolo Ediciones. No os la perdáis.

Iñaki Calvo