Archivo de la categoría: cómic

El comictario. El García de Santiago García y Luis Bustos

La aventura por la aventura, cine de palomitas, dos horas pegados a la butaca sin quitar los ojos de la pantalla. Ese efecto mágico de películas como La Guerra de las Galaxias, Tras el corazón verde o Indiana Jones. En busca del arca perdida es el mismo que produce la lectura de ¡García!, el cómic escrito por Santiago García y dibujado por Luis Bustos y que tiene como referente a Roberto Alcázar y Pedrín, mítico tebeo cuyo primer número se publicó hace 80 años y que alcanzó un enorme éxito de ventas, a pesar de que sus aventuras eran machistas, reaccionarias y un canto a la defensa de la ley y el orden en la España franquista.

Partiendo de esa base, pero adaptándola a los tiempos actuales, la serie ¡García! ha alcanzado ya su tercera entrega. Un tercer capítulo que tiene más de todo: más intriga, más misterio, más persecuciones, más peleas, más conspiraciones y más humor. Un cóctel trepidante agitado con mano maestra por sus creadores, García y Bustos, que tienen que estar disfrutando como cosacos con este trabajo. No hay límites para la imaginación en esta serie cuyo personaje principal, García, es un superhombre franquista que ha vuelto a la vida después de más de 50 años en estado de hibernación. A diferencia de los superhéroes americanos, García no viste mallas, sino un correcto traje blanco, con camisa negra y corbata colorada. Es un tipo duro como el acero, con todas las cualidades de un superhombre, creado por un régimen dictatorial y que tiene que adaptarse poco a poco a la España democrática.

Para ese proceso cuenta con la ayuda de Antonia, una joven e impetuosa periodista que se convierte en su guía en medio de situaciones muy actuales, como la corrupción política, el auge de la ultraderecha o el independentismo catalán. Con máxima fuerza y eficacia, García se enfrenta a múltiples peligros y a situaciones tan sorprendentes para él como la libertad de expresión, el matrimonio homosexual, los smartphones y el auge de las redes sociales. Y de fondo, la siniestra figura de Nefastus, el archienemigo de García que también estaba hibernado y que vuelve a tejer sus planes maquiavélicos.

En la tercera entrega de la serie García hace un estimulante viaje a Cataluña, desbarata alguna conspiración, fastidia a personajes poderosos, hace descubrimientos inquietantes y prosigue su adaptación a los nuevos tiempos. Un gozoso divertimento del que esperamos con ansiedad nuevas entregas. Absolutamente recomendable este cómic, ¡García!, de Santiago García y Luis Bustos, publicado por Astiberri. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. Los multimillonarios salvajes de Cunningham

El uno por ciento de la población mundial acumula tanta o más riqueza que el resto de habitantes del planeta. Esta alucinante afirmación es una cruel realidad que resume en qué se ha convertido nuestro mundo desde que en los años ochenta Margaret Thatcher y Ronald Reagan iniciaran el gran proceso ultraconservador y ultraliberal bajo la máscara de la libertad de elección frente al socialismo y el comunismo. El libre mercado que favorece el empleo y la competencia es el gran argumento que ha permitido la expansión de gigantescas multinacionales que no sólo permiten a sus dueños ganar inmensas fortunas, sino también influir en decisiones políticas y estrategias económicas que se traducen en empleos precarios, sueldos bajos y un constante adelgazamiento del Estado del Bienestar, fruto de los escasísimos impuestos que pagan los más ricos gracias a las exenciones fiscales que consiguen a cambio de instalar sus empresas en ciudades y países concretos.

El oscuro mundo de las personas con más dinero del planeta ha sido desvelado, en parte, por el escritor y dibujante británico Darryl Cunningham, con una novela gráfica cuyo título no necesita explicaciones, Multimillonarios. Las vidas de los ricos y poderosos. Un magnífico trabajo de investigación que se centra en tres grandes conglomerados empresariales y sus propietarios: el magnate de los medios de comunicación Rupert Murdoch, los hermanos Koch, reyes del gas y el petróleo, y Jeff Bezos, el fundador y líder de Amazon. Este reducido grupo acumula fortunas por valor de cientos de miles de millones de dólares, y todos tienen en común una ambición sin límites, una falta total de escrúpulos y un desprecio absoluto a los derechos laborales y a la intervención del Estado en la economía. Rupert Murdoch es un feroz empresario australiano nacionalizado estadounidense y principal accionista de Fox News, el gran apoyo mediático de Donald Trump y donde se informan los radicales de ultraderecha que asaltaron el Capitolio en Washington. Los hermanos estadounidenses David y Charles Koch forman parte de una de las familias más poderosas del planeta, y a través de su fortuna amasada gracias al petróleo han promovido políticas ultraconservadoras y colectivos como el Tea Party, además de movimientos negacionistas del cambio climático. Por último, Jeff Bezos, el fundador de Amazon, es el único de la banda que ha hecho su fortuna por sí mismo, a costa evidentemente de arrasar el comercio tradicional, ignorar los derechos laborales de la mayoría de sus empleados y acogerse a todo tipo de beneficios fiscales evitando así el pago de impuestos.

Amargura e indignación, esto es lo que se siente al leer Multimillonarios, un cómic imprescindible escrito y dibujado por Darryl Cunningham, publicado en castellano por la editorial Panini en su sello Evolution. Lectura obligada. No os la perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. Es hoy, lo último del gran Carlos Giménez

El mejor dibujante y narrador de la historia del cómic en España. Ese es Carlos Giménez, un autor que, cerca ya de los ochenta años, sigue llenando páginas con su vida y sus recuerdos, la mayoría duros y amargos pero llenos de la luz que sólo emana de los grandes creadores. Carlos Giménez ha hecho de su existencia un monumental testimonio gráfico, desde su infancia en los infames hogares del Auxilio Social franquista hasta su última etapa en la que ha sido capaz de abordar con el genio de los elegidos algo tan insólito y estremecedor como los pensamientos, reflexiones y actitudes ante la cercanía de la muerte. Al igual que con sus dos anteriores trabajos, Crisálida y Canción de Navidad, Giménez utiliza a “Pablo“, su alter ego en las viñetas, para desarrollar el aparente cierre de la trilogía en una novela gráfica con el expresivo título de Es hoy.

¿Es hoy cuando me muero? No, lo que es “hoy“, usando este término como advertencia de que “el tiempo se acaba“, es el turno del último repaso a pequeños recuerdos y comportamientos que no han hecho que Carlos Giménez sea mejor artista o persona, pero sí han influido en su forma de ver y pensar el mundo y estaban ahí, en algún rincón de su mente, esperando el efímero y definitivo rescate. Detalles pequeños de la vida, de esos que te provocaron una sonrisa o una ligera amargura. Momentos ridículos o graciosos, algún susto y algún sobresalto, también algún remordimiento, sensaciones de culpa, dolor por los amigos que ya se han ido y rabia por lo mal que está el mundo. El “Pablo” dibujado es la voz en papel de un Carlos Giménez de vuelta de todo, consciente del paso de los años y con la firme voluntad de cerrar su carrera y su vida dejando un auténtico testamento en formato cómic. Mientras le queden fuerzas seguirá adelante con este último empeño, y hará lo que nadie más es capaz de hacer: escarbar en los ocultos recovecos de la memoria y sacar a la luz sucesos diminutos que su genio creador convertirá en grandes historias.

Nadie puede igualar la trayectoria de este autor cuya obra es la crónica de los últimos 70 años de la historia de España contados por alguien honrado a carta cabal, que cree profundamente en la democracia y en la libertad, un rotundo enemigo del fascismo y la corrupción, capaz de reconocer sus errores y de tocarnos la conciencia con sus reflexiones. Un artista al que el éxito no se le ha subido a la cabeza, en permanente estado de crítica y con la suficiente humildad como para, en ocasiones, sentirse mediocre.

Este es Carlos Giménez, un autor irrepetible y, afortunadamente, todavía en activo. Su última obra maestra se titula Es hoy, publicada por Penguin Random House en su sello Reservoir Books. No os la perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. La Hélice de Mikel Begoña e Iñaket

Pichichi era el gran goleador del Athletic, Bilbao y Bizkaia emblemático territorio industrial, las minas de hierro producían sin parar y los buques de vapor surcaban la Ría, cargados de mineral, con destino a los puertos ingleses. Un negocio gigantesco que permitió a los grandes navieros amasar importantes fortunas, incluso durante la I Guerra Mundial. Esos años bélicos constituyen un escenario fascinante en el que se desarrolla Hélice, Helize en su versión en euskera, el último trabajo de los autores vizcaínos Mikel Begoña e Iñaket. El origen de ambos es importante, porque este cómic es una hermosa ficción con tintes documentales que recoge fielmente la esencia deportiva, social y política en la Bizkaia de 1917.

Europa está en guerra y las navieras del territorio no paran de aumentar sus beneficios, porque el precio que cobran por cada cargamento se ha multiplicado y los seguros cubren generosamente la pérdida de barcos hundidos por los submarinos alemanes. Uno de esos barcos es el Artaun, que se va a pique tras recibir el impacto de dos torpedos. Por fortuna, todos sus tripulantes sobreviven, incluido José, un joven que juega en el Arenas de Getxo y que, nada más volver a casa, tiene que disputar un partido decisivo contra el Athletic Club de Bilbao. El gran ambiente que rodea al encuentro será aprovechado para llevar a cabo una audaz operación secreta. El submarino alemán que lanzó los torpedos sufre una avería en la hélice y recala en la costa vizcaína para hacer la reparación. No es algo casual porque, con el objetivo de debilitar a su enemigo inglés, Alemania apoya la independencia de Irlanda y eso hace, a su vez que tenga aliados en Bizkaia. Esos aliados son miembros del sector más radical del nacionalismo vasco, enfrentados a los grandes navieros porque consideran que, a cambio de llenarse los bolsillos, han abandonado el objetivo de la independencia de Euskadi.

Estos son los ingredientes de una historia que transcurre viñeta a viñeta a toda velocidad, combinando humor y tensión, deporte, movimientos sociales, guerra, política y geoestrategia, convirtiéndose en varios momentos en un sentido homenaje a las aventuras de Tintín. Espléndido retrato de una época inigualable, escrito y dibujado con brío por Mikel Begoña e Iñaket. Hélice/Helize, un cómic publicado en euskera y castellano por Harriet Ediciones, una de las novedades que se pueden encontrar en la Azoka de Durango. No os la perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. Buenos días tristeza, en viñetas

Hace ya 66 años, en 1954, el mundo literario francés se vio sacudido por la publicación de Buenos días, tristeza, la primera novela de una joven de 19 años llamada Françoise Sagan. Una autora única, novelista y dramaturga, que vivió la vida con intensidad gastando lo mucho que ganó en juergas nocturnas, sexo, alcohol y drogas. Hasta su muerte en 2004 François Sagan nunca se arrepintió de su estilo de vida, aunque sí reconoció que sus libros hablaban sobre todo de la soledad y de la manera de desembarazarse de ella. Su primera e icónica obra, Buenos días, tristeza, es un clásico de la literatura contemporánea que fue llevado al cine en 1958 y que ahora, tantos años después, ha sido adaptado al lenguaje del cómic. Un reto mayúsculo superado con nota por el autor francés Frédéric Rébéna, que introduce cambios sutiles en el relato para mantener la esencia de la novela original. “Un bello sacrilegio“, así es como define este cómic en su prólogo el escritor galo Frédéric Beigbeder, eterno “enfant terrible” de la literatura francesa que cae rendido ante la perfección del guión y la belleza magnética de los dibujos.

Buenos días, tristeza discurre en un lujoso chalet a orillas del Mediterráneo, donde Raymond, un viudo millonario y hedonista pasa las vacaciones con su hija Cécile, una joven de 17 años que acaba de salir del internado y que afronta la vida con una mezcla de insolencia y apatía. Cécile toma el sol, fuma y bebe mientras observa con indulgencia cómo su padre cincuentón vive un tórrido romance con una joven llamada Elsa. Todo es perfecto hasta que de repente, invitada por Raymond, llega a la casa Anne Larsen, amiga íntima de la fallecida madre de Cécile. Es una mujer seria, equilibrada y elegante y nada tiene que ver con el disipado estilo de vida del viudo millonario, pero ambos son personas que han dejado atrás la juventud y buscan un último amor sobre el que asentarse. El anuncio de la boda es como un puñetazo para Cécile, que ve amenazada su vida ociosa y empieza a maniobrar para romper el compromiso entre Anne y su padre. Las intrigas de la adolescente logran su objetivo, pero con el ingrediente añadido de la tragedia y la muerte. Un precio tan alto que, al final, la sensación es de vacío y tristeza, perfectamente resumida en el título de esa primera obra de una Françoise Sagan recién salida de la adolescencia.

Que nadie que haya leído la novela o visto la película tenga miedo. Seguro que la propia autora disfrutaría con este cómic, Buenos días, tristeza, un excelente trabajo del autor francés Frédéric Rébéna, publicado en castellano por la editorial Planeta. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. Los tiempos precarios de Flavia Biondi

Hace cinco años, el autor castellonense Nadar removió conciencias y emociones con su novela gráfica El mundo a tus pies, en la que contaba las historias de tres jóvenes víctimas de la crisis económica, obligados a trabajos precarios y mal pagados y a un futuro desoladoramente incierto. Un gran cómic, reflejo de la situación real de cientos de miles de personas, en España y en toda la Unión Europea, al que dos años después se unió otra novela gráfica, La justa medida, de la italiana Flavia Biondi. Esta obra permanecía inédita en castellano y ahora podemos disfrutarla gracias a ediciones La Cúpula, que ha cambiado el título original por otro menos sugerente pero más evidente, Tiempos precarios.

Flavia Biondi, nacida a finales de los años ochenta, es la intérprete ideal para trasladar al cómic la triste realidad de la generación a la que pertenece. Los protagonistas centrales de la historia son Mia y Manuel, una pareja cerca de la treintena que se conoció cuando estudiaban en la universidad de Bolonia, llevan ocho años de relación y viven en un piso compartido con otras cuatro personas. Su habitación es su refugio pero también su agujero de frustración, alimentada por la falta de un trabajo decente y de expectativas de futuro. Mia, licenciada en Bellas Artes y que quiere ser escultora, acaba de dejar su empleo de dependienta en una tienda de zapatos. Manuel anhela vivir de la escritura y está publicando en internet una novela de amor caballeresco, una labor por la que no cobra nada mientras espera la llamada de alguna editorial y se gana la vida trabajando en una pizzería. Manuel, igual que el caballero medieval protagonista de su novela, se mantiene firme en medio de la batalla, pero Mia se cansa de luchar y entra en una profunda crisis que pone en riesgo su relación de pareja.

Dos jóvenes que se quieren y se complementan ven abrirse el abismo entre ellos. Han compartido precariedad y esperanza durante ocho años y de pronto el amor, sólo el amor, ya no basta para mantenerles unidos. Hay cansancio, amargura, reproches, sentimientos de culpa y huídas temporales. Las familias de Mia y Manuel, además de Tito, compañero de piso y amigo de confianza, se convierten en colchón para amortiguar la caída de la pareja. Tras el dolor llega la reflexión. Siguen enamorados pero ya no son jóvenes estudiantes, sino adultos luchando por su futuro en un mundo inhóspito. Es el momento de encontrar el equilibrio entre lo soñado y lo real, esa “justa medida” a la que alude el título original de esta novela gráfica que, a pesar de los nubarrones, deja pasar rayos de sol en su tramo final. Guión excelente, magnífico retrato de personajes y muy buenos dibujos realzados con bitono azul.

Flavia Biondi se confirma con esta obra como una de las autoras más interesantes del noveno arte actual, italiano en particular y europeo en general. Tiempos Precarios, un cómic imprescindible publicado por ediciones La Cúpula. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. Nora Krug a la búsqueda del familiar nazi

Alemania, la locomotora de Europa, es un ejemplo de buenas prácticas políticas, sociales y económicas. Una nación poderosa y respetada, con grandes empresas industriales y científicas, un alto nivel de vida y gran capacidad de integración de los emigrantes. Esa Alemania, espejo para la mayoría de socios de la Unión Europea, ha logrado llegar a la cima escalando desde el agujero más profundo, el pozo negro en el que quedó tras la derrota del régimen nazi en la Segunda Guerra Mundial. Una derrota aplastante, absoluta, destructora, justo castigo a los crímenes cometidos por los nazis durante el conflicto y que dejaron una herida enorme en el alma de todo el país, en los supervivientes de aquella tragedia y en sus hijos y nietos. “Hija de” y “nieta de” es Nora Krug, una ilustradora germano-estadounidense que ha logrado éxito y reconocimiento con una obra que es todo un ajuste de cuentas con su familia y su pasado. Se titula Heimat. Lejos de mi hogar, y es un libro apabullante, lleno de dibujos, textos y fotografías con los que Nora Krug ha recuperado la memoria de sus padres y abuelos, construyendo un monumental volumen que hurga en lo más profundo de los sentimientos no solo de su familia sino de toda la sociedad alemana.

Nacida en la ciudad de Karlsruhe en 1977, Nora Krug cuenta que desde que era pequeña sabía que algo horrible había ocurrido en su lugar de residencia. Sus padres, nacidos poco después del final de la Segunda Guerra Mundial, se criaron en la denominada “época del olvido“, años en los que la sociedad alemana se centró en trabajar, en reconstruir el país y no mirar al pasado, aunque desde el exterior se recordaran constantemente los horrores del nazismo. Krug cuenta en este fantástico libro que, viviendo ya en Estados Unidos, sintió la necesidad de averiguar el papel que jugó su familia en la Alemania Nazi. Volvió a su país de origen e inició una intensa labor de búsqueda, contactando con parientes a los que nunca había visto, con personas que conocieron a sus abuelos y recabando datos en Internet y en todo tipo de archivos. Nora Krug sufrió un trauma al confirmar que su abuelo materno estuvo afiliado al Partido Nazi, aunque posteriores investigaciones le permitieron comprobar que se afilió porque no tuvo más remedio y nunca fue miembro activo ni participó en ningún crimen. Un consuelo para compensar la cruda realidad de la familia de Nora Krug y de la mayoría de familias alemanas en aquella época: no colaboraron con los nazis, pero tampoco opusieron resistencia.

El término Heimat se refiere a nuestro lugar de pertenencia, a lo que sentimos como patria, y con esta gran obra Nora Krug responde a una pregunta fundamental: ¿cómo vas a saber quién eres si no entiendes de dónde vienes? Un cómic sensacional, imprescindible, Heimat. Lejos de mi hogar, éxito de ventas y ganador de premios en Europa y América, publicado en castellano por Salamandra Graphic. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. Dolores, la memoria histórica y Bruno Loth

Con Franco había más libertad”. “El actual gobierno es el peor de los últimos 80 años”. “No es un gobierno legítimo porque está formado por socialistas, comunistas, independentistas y filoetarras”. Este tipo de mensajes que llevamos meses escuchando son la demostración de la fuerza que están adquiriendo los nostálgicos del franquismo y de la fragilidad del sistema democrático en España 45 años después de la muerte del dictador. La ola de la extrema derecha y los populismos, en Europa y en América, está haciendo tambalearse conceptos básicos como democracia y libertad. Hay mucha gente que está creyendo esas mentiras destructivas y por eso es más necesario que nunca activar la memoria y recordar de dónde venimos, de golpes de estado, guerras terribles, horrendas dictaduras y sangrienta represión. Hay que leer, ver y escuchar los múltiples documentos que hablan de aquellos sucesos. Un amplio catálogo al que ahora se suma Dolores, un cómic del autor francés Bruno Loth cuyo eje central es Marie, una anciana que vive en Burdeos en una residencia de mayores.

Corre el año 2015, Marie empieza a tener síntomas de Alzheimer y, de vez en cuando, habla en español. En sus charlas con Benoit, un bondadoso cuidador, Marie afirma que su nombre real es Dolores. Esta revelación y otras más, como el miedo a las bombas fascistas que caían sobre Madrid, son recuerdos guardados en lo más profundo de la mente de Dolores que asombran a sus dos hijas y a su nieta, ignorantes por completo del pasado de su madre y abuela. Nathalie, una de las hijas de Dolores, emprende una investigación que le lleva a reconstruir la infancia perdida de su madre que, con solo siete años, vivió el asedio de Madrid y la marcha desesperada a Alicante, el último puerto donde civiles y soldados republicanos pudieron embarcarse para huir de las tropas franquistas. En la playa de Alicante, Dolores es atada a dos maletas que le sirven de flotador y se lanza al mar en compañía de su madre, que aguanta junto a ella hasta que le fallan las fuerzas y se hunde ante los espantados ojos de la niña. Dolores es rescatada por un pesquero, internada en un orfanato, se casa en Francia, tiene dos hijas, se separa y llega a la vejez sin que nadie sepa nada de su pasado y sin hablar una palabra de español.

Todo eso lo va averiguando Nathalie en un recorrido que le lleva a Montpellier, la ciudad donde estuvo el orfanato de su madre, a Madrid y a Alicante. En esos lugares contacta con supervivientes y estudiosos de la Guerra Civil que le cuentan sus historias. Hechos dolorosos que contrastan con la euforia que percibe Nathalie en España ese año 2015 por el surgimiento de Podemos, la nueva fuerza política que recuperó las esperanzas de los hijos y nietos de aquellos republicanos derrotados por Franco. Nathalie, la hija de Dolores, hace en este cómic el mismo viaje que hizo su autor, Bruno Loth, para documentarse. Una fórmula que repitió después con otra de sus obras, Guernica, la narración en viñetas del bombardeo que sufrió la Villa Foral en abril de 1937. Interesante y necesario este cómic, Dolores, con guión y dibujo de Bruno Loth, publicado en castellano por la editorial Ponent Mon. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. Joe Sacco rescata la lucha indígena canadiense

Canadá es uno de los países más grandes y con más extensión forestal del mundo, su línea fronteriza con Estados Unidos es la más larga de todo el planeta con casi 8.900 kilómetros de longitud, e incluye el monumento natural de las cataratas del Niágara, compartido por ambas naciones. Canadá es el país que más lagos tiene; la tierra del lobo, el alce y el caribú goza de altos niveles de vida y calidad democrática y, sin embargo, esta bella postal hecha a base de fotos y datos estadísticos tiene zonas de sombra. La principal, el trato dado por los gobiernos canadienses a los pueblos indígenas habitantes de zonas como los Territorios del Noroeste, un formidable espacio natural que ha pagado un altísimo precio por los efectos de la colonización y el capitalismo.

Ese es el lugar elegido por Joe Sacco, el gran maestro del periodismo gráfico, para su nuevo trabajo titulado Un tributo a la tierra. Al igual que en anteriores obras maestras como Gorazde zona segura o Palestina. En la Franja de Gaza, Joe Sacco viaja hasta el lugar de los hechos, los Territorios del Noroeste, se mueve de un lado para otro, habla y habla con personas de todas las edades, escucha atentamente, toma notas, hace dibujos y el resultado final es, como siempre, apabullante. Un tributo a la tierra es la historia de los denes, los habitantes originarios del Valle del Río McKenzie en el norte de Canadá. Una nación indígena que resume su existencia en un principio fundamental: “La tierra no es nuestra. Nosotros somos la tierra“. Una filosofía arrasada por el capitalismo y la colonización.

En los remotos Territorios del Noroeste hay petróleo, gas, oro y diamantes, y durante 150 años las minas y los oleoductos han alterado espacios vírgenes y costumbres ancestrales. Maniobras políticas y tratados injustos determinaron en los años veinte del pasado siglo que la Nación Dene cedía al gobierno canadiense la gestión de la tierra a cambio de seguir viviendo en ella. Luego llegaron las políticas educativas que obligaron a escolarizar a los menores de edad. Miles de niños y niñas denes fueron arrancados de sus familias e internados en colegios, mayormente religiosos, donde perdieron su lengua y sus costumbres e incluso sufrieron abusos sexuales. Esa generación rota, con graves problemas psicológicos y de alcoholismo, tuvo que dirigir los destinos de la Nación Dene hasta que en los años setenta las protestas por la construcción de un oleoducto hicieron revivir la llama de un pueblo unido.

Desde entonces los denes han ganado varios pleitos contra el gobierno canadiense, y en el año 2015 una Comisión de la Verdad concluyó que se había cometido contra ellos un “genocidio cultural“. Hoy, las nuevas generaciones de la Nación Dene tratan de cerrar las enormes heridas sufridas por su pueblo. Un reto mayúsculo al que Joe Sacco rinde homenaje en este cómic magistral, Un tributo a la tierra, publicado en castellano por Reservoir Books. Un libro absolutamente imprescindible. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. El KO del boxeador homosexual Emile Griffith

El pasado mes de julio se cumplieron siete años de la muerte del Emile Griffith, campeón del mundo de boxeo en las categorías de peso wélter, superwélter y medio. Fue, sin duda, uno de los grandes boxeadores de la historia, pero soportó un enorme sufrimiento por su raza negra y, sobre todo, porque era homosexual. El dibujante alemán Reinhard Kleist, conocido por sus cómics biográficos sobre los cantantes Johnny Cash y Nick Cave, ha convertido en viñetas la vida de Emile Griffith, permitiéndonos descubrir el lado más íntimo de un hombre que triunfó en el cuadrilátero luchando contra sus rivales al igual que luchó durante décadas contra el odio y la homofobia, llevando una agotadora doble vida.

Griffith nació en las Islas Vírgenes, territorio estadounidense del Caribe y, siendo todavía muy joven, se trasladó a Nueva York a vivir con su padre. En la ciudad de los rascacielos encontró un empleo de mozo de almacén en una fábrica de sombreros, y allí demostró su habilidad para el diseño de modelos dirigidos a las mujeres. Pero Emile llamaba la atención no por sus diseños, sino por su gran físico, y su jefe le puso en contacto con un amigo entrenador para que se dedicara al boxeo. Aunque Emile Griffith no quería pelear ni hacer daño a nadie, desarrolló una gran carrera con varios campeonatos mundiales y una fecha fatídica.

El 24 de marzo de 1962, en el Madison Square Garden de Nueva York, Emile Griffith mató a golpes a su rival, el cubano Benny Paret, en el combate de revancha por el título mundial del peso wélter. Y no fue una muerte más en el ring, sino el resultado de un profundo dolor acumulado durante años. Antes del combate, durante el pesaje, Benny Paret le llamó “maricón“, y entre las doce cuerdas Emile Griffith soltó toda su rabia en forma de golpes mortíferos. Una historia trágica llevada al cómic por Reinhard Kleist con el expresivo título de Knock out!. En ella, un Emile Griffith envejecido, víctima de una brutal agresión por ser homosexual, le cuenta su vida al fantasma de Benny Paret.

Un diálogo largo y doloroso en el que el viejo boxeador confiesa que siguió peleando y yendo de fiesta en fiesta para olvidar aquel terrible combate, siempre bajo el pesado manto de su atormentada existencia. En su biografía, Emile Griffith hizo esta amarga reflexión: “Maté a un hombre y la mayoría lo entiende y me perdona. Sin embargo, amo a un hombre y esa misma gente lo considera un pecado imperdonable“. Reinhard Kleist resuelve con maestría este espléndido cómic, Knock out!, publicado en castellano por ECC Ediciones. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo