Archivo de la categoría: cómic

El comictario. Las adicciones de Busquet, Colombo y Landa

Mentira, robo, juego, sexo, trabajo y teléfono móvil. No es una lista de palabras clave, sino el resumen de las seis adicciones que sufren otras tantas personas protagonistas del cómic que hoy nos ocupa. Como es lógico, se titula Adicción, y es un notable trabajo en equipo a cargo del guionista Josep Busquet, el dibujante Pedro J. Colombo y la colorista Aintzane Landa. Un proyecto publicado originalmente en Francia y que aborda el incómodo tema de esos comportamientos incontrolables que alteran vidas e, incluso, llegan a arruinarlas. No importa si la adicción es leve. Siempre está ahí, dispuesta a manifestarse, y la lucha para contenerla puede suponer un auténtico suplicio.

Las noventa páginas de este cómic recogen seis historias entrecruzadas, seis personas con vidas y trabajos diferentes pero con una cosa en común: cada una de ellas tiene una adicción. Desde el trabajo absorbente, que te hace olvidar incluso a tu familia, hasta la mentira compulsiva que convierte tu existencia en una gran farsa. Asistimos con angustia a la progresiva caída al abismo de una adicta al juego, y al sufrimiento de una mujer incapaz de controlar su cleptomanía y que siempre roba algo, esté donde esté. Y llegamos incluso a esbozar alguna sonrisa con las peripecias de la chica que tiene adicción al sexo y las del joven que está siempre colgado de su smartphone, grabando imágenes y subiéndolas a las redes sociales. Seis personas del montón, con las que podemos cruzarnos cada día y de las que nunca sospecharíamos nada. Y menos, por supuesto, imaginaríamos que alguna de ellas está padeciendo un auténtico infierno, algo que con frecuencia va ligado a las adicciones.

Porque en este espinoso tema hasta el más derrotado tiende a decir eso de “tranquilo, yo esto lo controlo“. Lo habremos escuchado en multitud de ocasiones pero, ya se sabe, una mentira no se convierte en verdad por repetirla mil veces. Estamos ante una lectura que es un laberinto emocional, inquietante porque nos vemos reflejados en las debilidades humanas, y que muestra con crudeza las consecuencias de las adicciones. El guionista Josep Busquet elabora una intrincada historia con seis acciones paralelas, el dibujante Pedro J.Colombo hace un eficaz trabajo para convertirla en imágenes y el toque definitivo lo aporta la colorista vasca Aintzane Landa, con una trayectoria consolidada y que dota a cada viñeta del tono más adecuado al personaje y al momento. Adicción, un cómic más que recomendable publicado por Grafito Editorial. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. La Betty Boop de Cazot y Rocheleau

Durante los últimos años el color rosa, las carreras solidarias y un mensaje de esperanza han sido los ingredientes fundamentales de una ejemplar reacción social ante el cáncer de mama. Mujeres y hombres, porque los varones también sufrimos esta enfermedad, unidos ante el reto que supone afrontar y superar una dolencia que, hasta hace no demasiado tiempo, era sinónimo de muerte o, en el mejor de los casos, de supervivencia a costa de la mutilación de uno o de ambos pechos. “Mastectomía“, palabra maldita para tantas mujeres que, sin embargo, han sido, son y serán el espejo en el que debemos mirarnos para aprender a seguir viviendo por encima de todos los pesares y obstáculos.

El mundo del cómic no ha sido ajeno a esta batalla social, con títulos tan destacados como La historia de mis tetas, de Jennifer Hayden (Norma Editorial), o Que no, que no me muero, de María Hernández y Javi de Castro (Modernito Books). Historias de mujeres que deben afrontar un cáncer de mama y lo hacen con fuerza, naturalidad y positivismo. Valiosas obras a las que hay que añadir otra más, Betty Boob, una auténtica joya producida en Francia con guión de Véro Cazot y dibujos de la ilustradora canadiense Julie Rocheleau. Ambas artistas han unido sus talentos para ofrecer al mundo un cóctel en imágenes lleno de color y alegría, pero en el que no faltan gotas de amargura y de dolor.

Al estilo de las antiguas películas mudas, con ritmo endiablado y con algún recuadro de texto sobre fondo negro, Véro Cazot y Julie Rocheleau nos cuentan la historia de Elisabeth, una joven parisina a la que extirpan el seno izquierdo por un cáncer de mama.

Completamente calva por la quimioterapia y con la cicatriz no solo en el pecho sino también en el alma, Elisabeth intenta retomar su vida normal, pero todo se le pone en contra. Casi de golpe se queda sin novio y sin trabajo, y el futuro se presenta más que oscuro hasta que, por azar, y durante una loca carrera en busca de su peluca arrastrada por el viento, entra en contacto con un grupo de gente maravillosa. Son artistas, miembros de una compañía de cabaret que actúa en un barco por el Sena y reciben a Elisabeth con el calor y la comprensión que no ha encontrado en ningún otro sitio. La chica sin el seno izquierdo se convierte en estrella del espectáculo con el nombre de Betty Boob, un guiño al famoso personaje de dibujos animados de los años 30, la sexy Betty Boop.

Un auténtico canto a la vida y a la capacidad del ser humano para reinventarse y salir adelante. Sin duda, uno de los cómics imprescindibles de este año, publicado en castellano por la editorial Planeta. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. Bezimena, la verdad de Nina Bunjevac

Hablar. Contar lo que te ha ocurrido. Que otras víctimas sepan que no están solas y que cuentan con apoyo y comprensión. Son reglas básicas para las mujeres que han sufrido una agresión sexual. El silencio es el muro tras el que se oculta el violador, a la espera de su siguiente presa. Un muro que se derrumba a base de testimonios como el de la ilustradora serbo-canadiense Nina Bunjevac, una mujer con una vida tremendamente difícil y que ha logrado superar todos los obstáculos hasta convertirse en una artista reconocida y respetada. Nina Bunjevac contó al mundo su odisea familiar y el sueño terrible de un país ficticio, la Gran Serbia, en su anterior novela gráfica, titulada Patria. Violencia, terror, una familia destrozada y dos viajes a Canadá, el segundo definitivo, huyendo del horror final, la Guerra de los Balcanes.

Pero aquel exorcismo no fue suficiente, todavía quedaban demonios en su interior, y Nina Bunjevac completa el sortilegio con un álbum tan sobrecogedor como bellamente ilustrado. Se titula Bezimena, palabra que en varias lenguas eslavas significa “Sin nombre“, y es un relato duro, incómodo y de difícil digestión sobre la psicología del agresor sexual. ¿Qué pasa por la mente del violador cuando comete sus crímenes? ¿De dónde viene su ansia perversa? ¿Se puede contar eso a base de dibujos? Nina Bunjevac lo ha hecho, con perturbadoras ilustraciones en blanco y negro, pavoroso realismo y basándose libremente en la leyenda de Artemisa y Sipretes, el joven cretense que vio a la diosa griega bañándose desnuda y ésta, como castigo, le convirtió en mujer.

El protagonista de Bezimena es Benny, un niño de familia acomodada que, desde pequeño, muestra un lado oscuro. Crece ocultando su ansia depredadora y un día, ya adulto, un libro misterioso y pistas que aparecen en sus páginas le llevan a satisfacer sus deseos manteniendo relaciones sexuales perversas con varias mujeres. Pero, por supuesto, nada es lo que parece, y el final de la historia estalla en todo su dramatismo, encogiéndonos el corazón ante los límites a los que pueden llegar la maldad y la locura. Y quien lo cuenta, Nina Bunjevac, sabe de lo que habla, porque ha sido víctima no de una, sino de dos agresiones sexuales. El álbum se completa con un epílogo de la autora, todo un testimonio que termina así: “Este libro está dedicado a todas las víctimas olvidadas y sin nombre de la violencia sexual. Que encontréis la paz, que encontréis la luz y hagáis disipar la oscuridad que os rodea“.

Bezimena de Nina Bunjevac, un cómic absolutamente imprescindible publicado en castellano por Reservoir Books. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. El primer hombre, de Camus a Ferrandez

Ha sido uno de mis lecturas favoritas este verano, la adaptación al cómic de El primer hombre, la novela póstuma e inacabada del Premio Nobel de Literatura, Albert Camus. Un texto maldito aparecido en un maletín de cuero entre los restos del coche que se estrelló contra un árbol el 4 de enero de 1960, y en el que murieron el propio Albert Camus y su editor Michel Gallimard. 144 páginas manuscritas, con letra pequeña y abigarrada que, bajo el título de El primer hombre, dibujaban un impresionante fresco sobre la vida y muerte de los franceses emigrados y nacidos en Argelia. Una obra llena de fuerza y pasión, un desesperado intento por recuperar las sensaciones de la infancia vivida en Argelia, la colonia francesa, un país que fue promesa y esperanza para decenas de miles de personas que no tenían nada, que lucharon en tierra extraña por labrarse un futuro y que, al final, tuvieron que abandonar tras una brutal guerra y el obligado proceso de descolonización. De hecho, el conflicto argelino se prolongó hasta la independencia del país en 1962, y el libro póstumo de Camus, aparecido en un momento crítico, no vio la luz hasta tres décadas después, en 1994.

Albert Camus, nacido en Argelia, sentía y amaba esa tierra y aceptaba su independencia, aunque siempre rechazó los medios violentos. El primer hombre está protagonizado por Jacques Cormery, alter ego de Camus, un niño vital e inteligente a la sombra de su abuela dominante y su madre, una bella mujer, con problemas de audición y viuda joven cuyo marido murió en la Primera Guerra Mundial. Con el vago recuerdo de ese padre que se fue cuando él era todavía un bebé, Jacques crece entre los ruidos, aromas y colores de Argel y sus playas mediterráneas. Sufre y asume las dificultades económicas de su familia y mantiene una férrea disposición a aprender y salir de esa pobreza cotidiana. La obra de Albert Camus es un canto a Argelia, un homenaje a un país y a unas gentes a los que la Historia obligó a separar sus caminos y a mirarse como enemigos. Escuchamos y vemos a Jacques Cormery niño y adulto, juntos en el pasado y el presente, unidos por la idea de una vida mejor y por la obligación de convertirse en ese “primer hombre” de las familias pobres que consigue llegar a la ansiada meta.

Y quién mejor para contarlo que Jacques Ferrandez, reconocido dibujante nacido en Argelia, profundo conocedor de ese país y que también ha adaptado al cómic la obra cumbre de Albert Camus, El Extranjero. Un binomio perfecto de cómic y literatura, El primer hombre, publicado en castellano por Alianza Editorial. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. Las desventuras bélicas de Tardi padre

Este año se ha cumplido el centenario del fin de la Primera Guerra Mundial y también el 80 aniversario del comienzo de la Segunda, la mayor matanza en la historia de la Humanidad. Ambos conflictos han dado lugar a libros, películas, series de televisión y, por supuesto, cómics. En el tema bélico, sobre todo la Primera Gran Guerra, el autor de referencia es el francés Jacques Tardi, uno de los grandes dibujantes europeos y creador de varias obras maestras en torno a la terrible “guerra de trincheras“. Pero en el año 2013 Tardi cambió de época y dio inicio a un proyecto muy personal relacionado con la Segunda Guerra Mundial. La nueva serie se titulaba Yo, René Tardi. Prisionero de guerra en Stalag II B, la narración en viñetas de la odisea vivida por el padre del dibujante durante el conflicto bélico, basada en los recuerdos, anotaciones y dibujos de su progenitor.

El primer volumen narraba la captura y cautiverio del soldado René Tardi en un campo de concentración alemán. Fue herido y hecho prisionero en 1940, sólo doce días después del inicio de la invasión nazi de Francia, y esa sensación de derrota humillante le acompañó el resto de su vida. En el segundo volumen, titulado Mi regreso a Francia, asistimos sobrecogidos a la marcha por una Europa destruida del soldado René Tardi y otros prisioneros liberados con rumbo a Francia. Cuatro meses de caminata infernal e innumerables penalidades hasta el reencuentro con su familia. Y este año, por fin, se ha publicado el tercer y último volumen de esta magna obra. Se titula Después de la guerra, y de nuevo nos encoge el corazón la historia de un hombre que lucha contra sus fantasmas y que, de manera sorprendente, se reengancha una y otra vez durante nueve años en el ejército francés.

No le gusta la guerra, no le gustan las armas, pero quiere demostrarse a sí mismo que no es un simple soldado vencido, y tiene ocasión incluso de experimentar una especie de revancha cuando es destinado durante varios meses a Alemania. La vuelta a casa, la familia, los traumas de la guerra; Jacques Tardi ha dedicado esfuerzo y talento a raudales para contarnos esta historia en la que él mismo se incluye, apareciendo como un niño que habla constantemente con su padre. Un relato sincero y desgarrador que constituye uno de los mejores cómics realizados en Europa en los últimos años, un monumental manifiesto contra la sinrazón de la guerra. Yo, René Tardi. Prisionero de guerra en Stalag II B, publicado en castellano por Norma Editorial. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. Parentesco, de novela a novela gráfica

Una vez más, y son ya varias en lo que vamos de año, toca comentar la adaptación al cómic de una novela. Se trata de Parentesco, la obra más conocida de Octavia Butler, la primera escritora afroamericana de ciencia-ficción que alcanzó renombre internacional, ganadora de los premios Nebula y Hugo y que en 1979 causó verdadero impacto con la publicación de esta historia protagonizada por Dana, una joven también afroamericana que retrocede en el tiempo y aparece en el estado de Maryland a principios del siglo XIX, en una plantación de esclavos. En ese lugar viven dos personas que forman parte del árbol genealógico de Dana: Rufus, el hijo del dueño de la plantación, y Alice, una mujer de color de la que está enamorado y cuyo rechazo constante le provoca ira y frustración.

No hay explicación a los viajes en el tiempo de Dana, pero siempre ocurren cuando la vida de Rufus está en peligro y ella debe salvarle. Es algo así como un instrumento que el destino utiliza para proteger a quien será el padre de su tatarabuela. Dana lucha para cumplir su misión, pero debe hacerlo siendo una mujer negra en el infierno esclavista del Sur. Cada retroceso temporal es un riesgo para su propia vida, una experiencia terrible y dolorosa que comparte con su esposo, Kevin, un hombre de raza blanca que también viaja al pasado y vive su particular odisea.

E impregnando cada rincón del relato, encontramos ese “parentesco” que da título a la novela y que hace surgir vínculos imposibles entre personas que nunca tendrían que haber compartido tiempo y espacio. Una historia llena de tensión y sufrimiento que Octavia Butler escribió con mano firme y reivindicativa, porque a finales de los años setenta se vivieron numerosas tensiones raciales en Estados Unidos, un país donde el paso del tiempo no consigue apagar el fuego de la discriminación que empezó a arder durante los siglos de la esclavitud. Un título imprescindible de la literatura contemporánea que ahora llega al cómic con guión de John Jennings y dibujo de Damian Duffy.

Los dos son intelectuales especializados en cultura afroamericana y han unido fuerzas para crear un cómic que fue número uno en ventas en la lista del New York Times y ganó el Premio Bram Stoker 2018 a la mejor adaptación. Reconocimientos merecidos para una obra cuyo crudo argumento se ve potenciado por las ásperas ilustraciones de Damian Duffy, alejadas de lo que pudiera ser un bello dibujo. Parentesco, una gran novela convertida en un gran cómic, publicado en castellano por Ediciones Oberon. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. Ulli Lust y cómo ser una buena persona

Hace seis años el mundo del cómic se vio sacudido por la publicación y enorme éxito de una novela gráfica titulada Hoy es el último día del resto de tu vida, con guión y dibujo de la autora austríaca Ulli Lust. En un tono de comedia dramática, con varios momentos angustiosos, Ulli Lust nos contaba la peripecia que vivió en 1984, cuando era una punki de sólo 17 años y en compañía de su amiga Edi decidieron viajar a Italia con un saco de dormir, sin dinero ni documentación y sin más ropa que la que llevaban puesta. Dos meses de viaje con un saldo terrible: droga, mafia y un brutal machismo que termina en violación. Esta historia, contada con una sinceridad descarnada, se llevó entre otros el premio al autor revelación en Angoulême y el Premio Ignatz en Estados Unidos. Todo apuntaba a que con ese cómic Ulli Lust había matado sus demonios, pero no.

Seis años después, la autora austríaca publica la segunda parte de sus memorias bajo el expresivo título de Cómo traté de ser una buena persona. Ulli tiene 23 años y un hijo de cinco, fruto de la violación, que vive con sus abuelos en la granja familiar. Nuestra joven protagonista quiere dedicarse a la ilustración, pero no le admiten en ninguna academia de arte. Tiene un novio cuarentón, Georg, que se dedica al teatro, mientras ella pasa el tiempo preparando un portfolio de dibujos y buscando un trabajo corriente que en realidad no quiere encontrar. Ulli lucha por mantener la ilusión frente a la realidad de un futuro incierto, y es entonces cuando conoce a Kimata, un emigrante nigeriano con el que vive una tórrida relación sexual, tolerada por su novio Georg. Una situación insólita que se ve complicada por los problemas de Kimata para regularizar su estancia en Austria y sus arrebatos de celos y violencia.

Con pulso firme y la sólida base de su memoria, Ulli Lust esboza su drama personal y el drama del choque de culturas, los prejuicios y el impacto que eso supone para los emigrantes. La autora austríaca hace gala otra vez de una sinceridad estremecedora. No le importa salir mal parada en varios momentos de la historia y, al final, tenemos que rendirnos ante la capacidad del ser humano para superar obstáculos y conseguir sus objetivos. En el caso de Ulli Lust, triunfar como dibujante y ser dueña de su propia editorial en Alemania, país donde reside y trabaja. Una obra que es pura vida, ilustrada con estilo tan sencillo como eficaz y con un llamativo bitono rosa que solo sorprende al principio.

Totalmente recomendable este cómic, Cómo traté de ser una buena persona, publicado en castellano por Ediciones La Cúpula. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

Wáluk, un oso polar para entender el mundo

Wáluk, el protagonista de esta nueva serie de novelas gráficas para niños y grandes, es un osezno que se acompaña siempre de su incondicional Esquimo, un oso adulto, ya casi viejo, que ha vivido mucho y que hace de guía y mentor del cachorro, atrevido y deseoso de conocer el mundo, ajeno casi siempre a los peligros. Viven en el Ártico y recorren el desierto polar en busca de su sustento y donde en ocasiones encuentran cazadores con sus perros, o mercantes horadando los hielos y dejando estampado en él su reguero de suciedad. En ocasiones se encuentran con otros osos con los que disputan o comparten su alimento para terminar haciéndose amigos en un medio que para ellos resulta hostil y ante el que se unen la agilidad y osadía de uno con la cautela y experiencia del otro cuando deben cruzar el mar helado.

Arranca el primero de los álbumes del encuentro de Wáluk, el pequeño cachorro abandonado que busca auxilio en el gruñón y viejo Esquimo. En el segundo, La gran travesía / Bidaia hyandia, conocerán a la osa Valkia y sus cachorros, con quienes compartirán momentos de agresividad y compañerismo. En el tercero y último de la serie, recientemente editado, La ruta del Can Mayor/ Txakur handiaren bidea, asoma un extraño amenazante, frente al que los ayudará el búho Uhuapeu…

La ternura y naturalidad con que el guionista santanderino Emilio Ruiz desarrolla las historias se corresponde con  la de las imágenes de la ilustradora madrileña Ana Miralles. Ambos han compartido abundantes álbumes y recibió galardones como el del Salón del Cómic de Barcelona ella o el del Diario de avisos por sus guiones él. Como decíamos, son tres hasta el momento los álbumes editados, tanto en castellano como en euskera gracias a la traducción de Bego Montorio, una experta en adaptar publicaciones para niños y jóvenes. Y asoman de la mano de Astiberri, el sello bilbaíno nacido en 2001 y consagrado a la novela gráfica y al cómic. Una editorial que basa su merecido prestigio editando a los grandes creadores anglosajones, franceses y latinoamericanos, a la par que apoya a los creadores autóctonos. Y este es el caso.

Seve Calleja

El comictario. Los mundos salvajes de Jiro Taniguchi

Dos años después de la muerte del gran maestro del manga Jiro Taniguchi, el autor japonés con más éxito en el mercado del cómic europeo, la editorial Ponent Mon recupera varias historias cortas que dibujó entre los años setenta y ochenta del pasado siglo. Bajo el título genérico de Mundo salvaje, las viñetas de Taniguchi nos trasladan a un entorno natural en el que el hombre o es un intruso o trata de convivir con montañas, ríos, bosques y su rica fauna. Lo del respeto a la Naturaleza es algo que el maestro nipón se tomaba tan en serio como sus otras especialidades: las relaciones familiares (a las que dedica sus dos principales títulos, El almanaque de mi padre y Barrio lejano), el gozo de caminar disfrutando el paisaje (ahí está su obra El caminante), aproximaciones a la historia reciente de Japón, como La época de Botchan, y el placer de la gastronomía, el tema central de otra de sus creaciones más destacadas, El gourmet solitario. Y a todo esto hay que añadir, por supuesto, su exquisita guía de viaje con los más bellos rincones de Venecia.

Todo un maestro, Jiro Taniguchi que, como digo, mostró a lo largo de su vida un enorme respeto hacia la Madre Naturaleza y también una gran admiración por el Salvaje Oeste. Ambos ingredientes se mezclan en esta primera entrega de Mundo salvaje, donde encontramos historias sobre personajes como el gran jefe apache Gerónimo, o un homenaje a los japoneses que, en el siglo XIX, participaron en exhibiciones de costumbres niponas en EEUU y luego fueron abandonados y tuvieron que sobrevivir en un país hostil y sin conocer casi una palabra de inglés. Uno de tantos dramas humanos ocultos por el pesado manto de la historia. Es curioso cómo la devoción de Taniguchi por el Far West le lleva a buscar vínculos entre aquella América de indios, vaqueros, colonos y exploradores y el país del Sol Naciente. La segunda parte del cómic lleva por título El depredador, y recoge cuatro historias de cazadores y presas con hermosos paisajes de bosques y montañas y un evidente mensaje ecologista. Buena parte del espíritu de Jiro Taniguchi se concentra en esta novela gráfica, Mundo salvaje, que se completará con un segundo volumen y que constituye una magnífica oportunidad para empezar a conocer su obra.

Y por si fuera poco, nos permite además apreciar la evolución del dibujo de este gran creador, ganador de premios y reconocimientos en Oriente y Occidente y que ha dejado una huella imborrable en el mundo del cómic. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo

El comictario. Soldados de Salamina, de Cercas y García

Matar un ruiseñor, la serie del comisario Ricciardi y Mi traidor. En los últimos tiempos hemos comentado para Pompas de Papel varias adaptaciones al cómic de obras literarias, y esta semana sigue la racha con Soldados de Salamina, la famosa novela de Javier Cercas que ha convertido en viñetas el dibujante José Pablo García, el mismo que hizo sendas novelas gráficas con los ensayos del historiador Paul Preston La Guerra Civil Española y La muerte de Guernica. Con este importante bagaje a sus espaldas, José Pablo García era quizá el más indicado para llevar al lenguaje del cómic la exitosa novela que Javier Cercas publicó en 2001, y que muchos consideran que abrió el camino a otras obras que profundizaron a partir de entonces en la recuperación de la Memoria Histórica.

Un relato apasionante protagonizado por el propio Javier Cercas, que aparece como un novelista en horas bajas en busca de una buena historia que contar. Y esa historia la halla en una entrevista al escritor Rafael Sánchez Ferlosio realizada en 1994. Durante el rato que hablaron, Ferlosio le contó a Cercas la peripecia de su padre, el intelectual y fundador de la Falange Rafael Sánchez Mazas, que escapó de un fusilamiento en la comarca catalana del Collell y al que un miliciano perdonó la vida tras localizarle en el bosque. Obsesionado por esa historia, Javier Cercas convierte en novela su investigación y repasa el periplo de un Sánchez Mazas que gozó de privilegios durante la dictadura franquista pero murió en el olvido político y literario.

Tras conseguir las claves de la vida de Sánchez Mazas, Javier Cercas emprende la búsqueda del soldado que le dejó escapar en el bosque, y en esa tarea logra dar en Francia con Miralles, un miliciano de la República que estuvo en el Collell y que se convierte en esta novela en el símbolo de los que perdieron la guerra en España, combatieron al fascismo en la Segunda Guerra Mundial y agotan sus últimos días olvidados por su país y por la historia. Al igual que en el texto literario, la narración de estos hechos discurre con intensidad y fluidez. José Pablo García hace una respetuosa y eficaz adaptación de una novela que ya ha sido llevada al cine y al teatro y ahora cuenta con su versión en cómic, publicada a principios del pasado mes de abril y coincidiendo además, cosas del destino, con la muerte de Rafael Sánchez Ferlosio, fallecido 25 años después de aquella entrevista con Javier Cercas que dio lugar a esta apasionante historia.

Soldados de Salamina, un cómic imprescindible publicado por Reservoir Books. No os lo perdáis.

Iñaki Calvo