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Las sardineras de Gotzone Butron y Kike Infame

Sardinerak es el quinto título de la colección de álbumes trilingües Ipuinak  que edita la Diputación Foral de Bizkaia y que coordina Álex Oviedo. Gargantúa, Marijaia, los gigantes de las fiestas populares, las escarabilleras de Basauri y ahora las sardineras de Santurtzi cobran vida para acercar a niños y niñas a costumbres y tradiciones que autora e ilustrador envuelven en fantasía.

La protagonista esta vez es la pequeña Joxepa, hija de sardinera y nieta de pescador. Si su madre la acerca a la rutina del desembarco, la subasta y la venta de las sardinas, su abuelo la alimenta de ensoñaciones marineras que la llevan a viajar por entre los habitantes del mundo submarino.

El lirismo con el que la autora, Gotzone Butron, describe escenarios y sueños y la plasticidad vigorosa del ilustrador, Kike Infame, hacen de este álbum un canto a uno de los oficios más vistosos y entrañables de la vida marinera ya extinta de Santurtzi.

Seve Calleja

El misterio del otro, cuando el otro es una morsa

Cuando una morsa aterriza en el jardín de una plácida familia, es difícil conseguir que se sienta cómoda. Hay que alimentarla con montañas de peces y crustáceos y ponerle un nombre, buscarle un lugar donde bañarla, dónde dormir… Pero los habitantes de la casa, ¿seguirán sintiéndose cómodos?

Con grandes dosis de humor, ironía y desparpajo, Una morsa en mi jardín intenta entender, entre animales que vuelan en paracaídas y globos aerostáticos, qué pasa hoy con los animales y sus hábitats naturales.

Entre bromas y ocurrentes reacciones este álbum, que es fábula animal moderna escrita por Alex Nogués y magníficamente ilustrada por Sonia Pulido, nos plantea las dificultadas de asumir al diferente tratando primero de adecuarlo a nuestros modos de vida para terminar alejándonos de él ante las dificultades que supone asumirlo como es. Y es a la vez un toque de atención ecológico ante un cambio climático que pone en peligro el hábitat del Ártico.

Seve Calleja

Saber escuchar, un niño y un conejo

Taylor es un niño muy pequeño que se divertía jugando a construir con piezas de madera con su arquitectura, cuando una bandada de pájaros echan por tierra su construcción. La sensación de desconsuelo la van viendo diferente animales: una gallina, un oso, un elefante, una hiena, un avestruz, un canguro. Todos tienen consejos y buenas palabras que ofrecerle, pero a las que el niño no hace caso… Un silencioso conejo se va acercando a él. Y sin hablar, ambos se harán cómplices del mismo estado de ánimo.

Escueta historia en que las imágenes lo van contando todo, no en vano la autora, la estadounidense Cori Doerrfeld, es además ilustradora. Y ha sabido expresar la empatía del animal con el niño de un modo enternecedor. Les basta estar juntos, les sobran los consejos y sugerencias: el conejo lo escucha, Eta untxiak entzun. Ese es el título que la traductora Garazi Arrula ha elegido atinadamente de una secuencia interior del álbum. El otro, el que borda la contraportada y que condensa la intención del relato, no es menos acertado: “Batzuetan, besarkadek hitzek baino gehiago diote” (A veces los abrazos dicen más que las palabras).

Si el texto es expresivo, lo son mucho más las imágenes del chiquitín en sus gestos de disgusto, tristeza, sorpresa y ternura con su cómplice. Muestra todo ello de la intensidad que un álbum concebido para niños y niñas llega a contener y transmitir.

Editado también en castellano y catalán del original inglés, la editorial Txalaparta nos lo ofrece en euskera dentro de su sugestiva colección de álbumes ilustrados +Xo!

Seve Calleja

Un coro narrativo de valores

La asociación Txirula Kultur Taldea de Otxarkoaga, responsable de un ya consolidado concurso de cuentos infantiles (nos referimos a la XVIII convocatoria) ha seleccionado veinte de los relatos participantes y los ha reunido en un libro que se publica en el marco de las XXXIX Jornadas Infantiles de Otxarkoaga que no pudieron celebrarse los días 16 y 17 de mayo a causa de la pandemia, y del que se entregaron como premio 25 ejemplares a sus autores seleccionados.

Del éxito de esta iniciativa da prueba el número de participantes y su procedencia: 269 originales en castellano y 9 en euskera, llegados de veinte países, del estado y de Euskadi en su mayoría, sí, pero también de Argentina, Colombia, México, Cuba… Merece la pena destacar que en la XIX convocatoria, la de 2021, han participado 423 cuentos de otros tantos países, lo que es un signo de su consolidación. Algunos de estos cuentos se expusieron en el Centro Cívico de Otxarkoaga del día 19 al 30 de abril, junto con los textos  del proyecto Otxarkoaga barrio lector.

El libro reúne obras de adultos pensadas para niños, ésa es la tónica de estos relatos, cargados de valores humanos. Y la mayoría, curiosamente, son obra de escritoras.  En uno de ellos, la portorriqueña Elga del Valle se pregunta ¿Alguna vez has abrazado un árbol?, la barcelonesa May Flores pasa De puntillas por el libro, Isabel Micó nos presenta a Un insólito rey mago que viste uniforme y conduce un coche con sirena, la toledana Yolanda Sánchez nos abre La puerta de la luna, la bilbaína  Raquel Jiménez nos presenta una joven gitana bioquímica, Iván Poyato en su escueto relato Izarrak, uno de los relatos en euskera del libro, evoca la infancia de una niña que alcanza la altura de la alta cocina…

Son estos algunos de los 20 relatos que más han gustado a José Serna, Ángel Velasco, Isabel Romero, Víctor Manuel Ramos, en castellano, y a Erlantz Astorkiza y David Tijero, en euskera que, como jurado, los han elegido para el libro.

Seve Calleja

El portentoso mundo infantil ilustrado de Eider Eibar

La ilustradora zornotzarra Eider Eibar, suma a sus abundantes creaciones este álbum, Ez dakit marrazten, en el que todo lo cuentan las potentes imágenes redondas y dinámicas a las que nos tiene acostumbrados. Todo lo van diciendo los gestos y movimientos de un protagonista que se vuelve grupal en las aulas, o bajo el agua, o en las calles, o en su propia casa. Una historia que parece suceder desde el pasado troglodita hasta el presente actual de los grafiti. Hasta que lo que un día eran meros garabatos se van convirtiendo en potentes imágenes que el niño estampa incluso en las paredes de una habitación recién pintada.

Un libro-invitación a la creatividad de niños y niñas que surge de sus propios impulsos expresivos. Basta imaginarlos con una tiza o un lápiz ante un muro o una página en blanco. Y eso es lo que ha hecho la propia ilustradora con su asombrosa capacidad de transformar en relato visual cada uno de los libros que ha ilustrado para la mayoría de los autores de libros infantiles actuales. Sin contar sus proyectos de videocreación, sus murales, talleres y abundantes trabajos corales.

Seve Calleja      

D.H. Lawrence perdido y encontrado en sus islas

De entre sus poemas, recordamos unos versos de la escritora bilbaína María Eugenia Salaverri: “Todo hombre tiene su isla, y ha de cuidarla, porque no hay nada más triste que una vida vivida en isla ajena”, que parecen inspirados –o inspiradores- en las tribulaciones del ermitaño Cathart, protagonista de este breve tríptico de relatos del escocés D.H. Lawrence, cuya postura vital de desarraigo se nos muestra en la obsesiva búsqueda de una vida que no encuentra ni en la sociedad con la que no comulga, ni en el matrimonio en el que no congenia, ni en la pretendida soledad.

El hombre que amaba las islas reúne tres escuetas narraciones, en la primera de las cuales encuentra una isla y la puebla de súbditos, bienestar y fortuna. Y él es Amo. Cuatro años después la abandona para mudarse a una menor y aledaña a la anterior. Momentáneamente se siente feliz, escribe, se casa y tiene un hijo. Hasta que busca otra isla, donde su única satisfacción es estar solo y donde se tiene que enfrentar consigo mismo y sus obsesiones.

Tan breve como inquietante, ilustrado con sutiles imágenes esquemáticas de Begoña Fumero, el relato se hace metáfora de la existencia  humana, observada desde el fondo de nuestra condición: anhelamos lo que no tenemos, lo que sí poseemos no sabemos cuidarlo o nos hastía y la búsqueda de lo imposible nos destruye. Contado aquí con la agilidad compartida de un conjunto de alumnas y alumnos de la Escuela Literaria Billar de Letras. Publica primorosamente Ediciones Traspiés en su colección Vagamundos.

Seve Calleja

Instrucciones para ser un principito

Traducido al euskera del original inglés editado por la premiada editorial Nobrow, Galaxien umea ve la luz de la mano de la no menos vanguardista editorial Ttarttalo. Es un poema en prosa, un libro de preguntas y respuesta en que las imágenes  contestan a las palabras clave  que van apareciendo escritas en mayúsculas. Una curiosa historia trenzada a base  de advertencias, preguntas y respuestas que avanzan de la mano de las imágenes que las van traduciendo.

Opera prima del profesor australiano Blake Nuto y la ilustradora inglesa Charlotte Ager, sus páginas  despliegan los porqués de la existencia humana en el medio natural y social, en que aparecen la calle, el campo, el cielo o el hogar con los niños rodeados de sus mayores, dibujados en colores primarios y trazos esquemáticos cuajados de fantasiosa  inmediatez. Un álbum sorprendente, la verdad.

Seve Calleja

La poesía de Claudio Rodríguez para los más jóvenes

Con apenas 17 años, el poeta zamorano Claudio Rodríguez escribió su primer libro, Don de la ebriedad, que pulió, repulió y lo presentó al Adonis, y lo ganó. Pasaba así a engrosar la nómina de los grandes poetas del siglo XX. Vendrían luego: Conjuros, Alianza y condena, El vuelo de la celebración y Casi una leyenda. En la antología que el propio autor preparó de esos primeros cuatro libros con el título Desde mis poemas (Cátedra, 1983), nos confesaba lo evidente de su  poesía, que “el paisaje y los hombres alentaban mis primeras andanzas”.

Es un hecho que la geografía que habitamos no se hace paisaje hasta que nuestra mirada lo interioriza y lo transforma en impresión subjetiva de placer o de sorpresa. Que somos nosotros quienes creamos el paisaje, y lo transformamos en  el nuestro. Y esto ocurre cuando lo miramos directamente o si lo hacemos a través de la mirada de los otros, la de los escritores como Claudio Rodríguez, por ejemplo.

Es el suyo el paisaje campestre de la infancia y de la adolescencia, pero  visto desde la madurez y desde la ciudad en la que escribe. Un paisaje mirado con amor, ensimismado, el de alguien “que nunca ve en las cosas la triste realidad de su apariencia”, por decirlo con sus palabras, que hago mías como paisano suyo. Porque nací en esa misma tierra y porque, cuando el poeta evoca su Zamora natal roza la mía, la única que he vivido y a duras penas conservo en mis recuerdos: la que quiero reconocer en las estampas que él me ofrece, en “esa casa abierta para todos”, en su libro Conjuros…

Así que cómo no celebrar esta edición pensada para jóvenes y hecha por dos poetas claudianos, es decir zamoranos, que además trabajan con jóvenes.

Seve Calleja

Las narraciones románticas del rumano Eminescu

La primera mención del “príncipe azul” la encontramos un día entre los cuentos del poeta más popular del romanticismo rumano Mihai Eminescu (1850-1889): Aparece en relato de El príncipe de la lágrima, que abre este libro, Narraciones, junto a otros tres de los que dejó terminados en vida. El resto son recuperación de sus manuscritos y bocetos y en todos asoman los motivos románticos de apariciones demoníacas, amores imposibles, como el del monje Dan y la hermosa María, audaces y heroicas andanzas, envueltas en mágicos escenarios de cuento de hadas por los que se entrecruzan modestos  personajes como Amalia o Dionis y otros más poderosos e inquietantes como Cezar e Ieromin.

Junto a Ion Creanga, autor de los Recuerdos de la infancia, el poeta y narrador romántico Mihai Eminescu es de las pocas referencias literarias que algunos tenemos de Rumanía. Ambos situados en la segunda mitad del XIX, una época  de afirmación política y cultural frente a la larga dominación del imperio otomano, y ambos proyectados en las tradiciones de su país y defensores de una lengua propia, cultivaron el relato corto, que cargaron de bucolismo y ternura a la vez que de amor por la propia lengua y cultura. Con apenas treinta y tres años de vida, Eminescu dejó parte de su obra impresa y parte inédita e inconclusa y que la editorial granadina Traspiés ha reunido y traído al castellano de la mano del profesor granadino Enrique Nogueras en esta edición.

Seve Calleja

Las historias medioambientalistas de Violeta Monreal

Grumpi, el guardián del bosque; Tati, la guardiana del mar; Lolo, el guardián de los polos, y Nina, guardiana de las plantas y las flores, son los protagonistas de cada una de estas historias rimadas, creadas por la propia ilustradora, Violeta Monreal. Todos ellos concienciados de las dificultades por las que pasa nuestro planeta a causa del cambio climático, provocadas su vez por los incendios, la sobreexplotación, la contaminación, las sequías. Cada protagonista de estas cuatros historias descubre los desarreglos de su entorno inmediato: Nina advierte que no basta comparar flores, que hay que regarlas sin despilfarrar agua; Tati es un cangrejo que airado por el maltrato al que los humanos tratan al mar se vuelve un pez agresivo; la ardilla Grumpi presencia el incendio causado en el bosque por unos descuidados excursionistas a los que les hace ver el daño causado; y Lolo contempla como el bloque de hielo en el que vive se va haciendo cada vez más pequeño.

Son breves historias (El mar enfermo, El último bosque, Las flores tienen sed y Hierba en los polos, la serie Guardianes de la Tierra) a las que las ilustraciones y las rimas fáciles atenúan el tremendismo de las situaciones y la denuncia explícita que cada álbum transmite a los primeros lectores a quien van destinados.

Seve Calleja