Archivo de la categoría: ensayo

Andri Snaer Magnason, salvando el mundo desde Islandia

Es el autor de este libro un ciudadano sensato que, preocupado por el futuro del planeta, ha decidido escribir un libro para explicarnos por qu√© debemos cambiar de comportamiento. Me temo que es un esfuerzo vano, pero siempre aprecio las buenas intenciones. Andri Snaer Magnason hab√≠a escrito art√≠culos, reportajes en revistas especializadas, hab√≠a participado en congresos, incluso hab√≠a detectado en ellos cierta desidia por parte de los asistentes que inmediatamente despu√©s de haber escuchado, y tomado notas, sobre el calentamiento global, sal√≠an de all√≠ en coches de alta gama para coger un avi√≥n que les llevara a la otra parte del mundo, quemando unos cuantos litros de combustible y emponzo√Īando, y calentando, un poco m√°s el ambiente. Pero alguien le dijo que ten√≠a que escribir un libro, que as√≠ permanec√≠an m√°s las cosas y que se consegu√≠a mayor difusi√≥n de las ideas, y se puso a la tarea.

Como el mensaje ecologista le parec√≠a escaso decidi√≥ repasar su √°rbol geneal√≥gico y descubri√≥ que algunos de sus antepasados se hab√≠an recorrido los glaciares de Islandia, esos que, como todos los glaciares del mundo, est√°n perdiendo volumen a una velocidad mucho m√°s acelerada de lo que se pensaba. Y, adem√°s, uno de sus abuelos, m√©dico, hab√≠a operado al Sha de Persia¬† y a Andy Warhol, entre otros famosos, as√≠ que merec√≠a la pena contar su historia y apuntar sus reflexiones, que el hombre estaba vivo en el momento en que se escribi√≥ el libro. Y una abuela de nuestro autor estuvo trabajando en la casa de Tolkien, justamente cuando empezaba a escribir El hobbit para su hijo Christopher. ¬ŅTienen inter√©s est√°s biograf√≠as para el objetivo del libro? Pues seguramente no, pero queda muy chulo. Y luego como ha tenido un par de encuentros con el Dalai Lama, pues tambi√©n recoge aqu√≠ sus conversaciones.

¬ŅCu√°l es la aportaci√≥n entonces de este prohombre a la lucha contra el calentamiento global? Pues que apaga la luz cuando sale de una habitaci√≥n y se ducha, no se ba√Īa. ¬ŅSi hici√©ramos todos lo mismo el planeta se salvar√≠a? Casi con seguridad no, pero por algo se empieza. Bueno, ya veis por donde van las cosas en este libro, un texto amable, aclaratorio de algunas cosas que deber√≠amos conocer y preocuparnos mucho y que resulta bienintencionado como pocos. ¬ŅPor qu√© no va a cumplir el objetivo de Magnason? Pues porque estos libros solo los leemos los ya informados, los que sabemos lo de la ducha y el ba√Īo, gente que no necesita saber m√°s para hacer lo poco que puede hacer. El resto de la humanidad permanece fija en su intento por acabar con el planeta sin pensar en ello, sabedores de que siempre podr√°n decir despu√©s ‚ÄúAh,¬† nadie me advirti√≥‚ÄĚ.

Y bastantes incluso dir√°n que les importa un pimiento pero que con sus beneficios no se juega. Pero para calmar la conciencia Sobre el tiempo y el agua de Andri Snaer Magnason es estupendo. Te deja con el convencimiento de que est√°s haciendo lo correcto. ¬ŅQui√©n necesita m√°s? Este es, pues, un libro imprescindible. Y sirve la frase para ser pronunciada muy en serio, y tambi√©n con iron√≠a. Y, adem√°s, al final a√Īade cuatro p√°ginas sobre el COVID-19 y nos dice que en Islandia las decisiones m√©dicas las tomaron cient√≠ficos y no pol√≠ticos, con lo que nos convence de que si de alg√ļn lugar debe llegar la salvaci√≥n del planeta tendr√° que ser desde Islandia.

Félix Linares

Juan Soto Ivars contra los tab√ļes que asfixian la democracia

 

El narrador y ensayista murciano Juan Soto Ivars (√Āguilas, 1985) acaba de publicar en Debate el ensayo La casa del ahorcado o, como dice el lema que acompa√Īa al t√≠tulo, C√≥mo el tab√ļ asfixia la democracia occidental. Las √ļltimas obras publicadas por Soto Ivars son la novela Cr√≠menes del futuro y el ensayo Arden las redes: la poscensura y el nuevo mundo virtual. El autor es columnista en El Confidencial y El Peri√≥dico de Catalunya, colabora habitualmente en varios programas de radio y televisi√≥n. Est√° casado y ha tenido un hijo, algo que resalta √ļltimamente porque, como √©l dice, ‚Äúdesde ese momento, todo lo dem√°s me da un poco igual‚ÄĚ. En su nuevo trabajo intenta responder a una pregunta: ¬Ņc√≥mo podemos defender el pensamiento individual ante el exceso de l√≠neas rojas? Y es que, seg√ļn el autor, los proyectos comunes que han sostenido las sociedades democr√°ticas occidentales parecen rotos. Ni siquiera una pandemia global logra hacernos comprender que los grandes retos requieren respuestas colectivas. Sometidos a las reglas del identitarismo, una polarizaci√≥n extrema ha dado lugar al narcisismo tribal y al ensimismamiento autorreferencial. La casa del ahorcado es un demoledor ensayo que observa los efectos de la cultura del sentimentalismo en la libertad de expresi√≥n y analiza algunas de las manifestaciones m√°s alarmantes de nuestro retroceso hacia la tribu. Con mirada antropol√≥gica, pero sin intenci√≥n acad√©mica, Soto Ivars nos ofrece un recorrido por diversos casos contempor√°neos de retorno al tab√ļ, el horror sacro, el chivo expiatorio, la herej√≠a y el castigo ritual, y propone la restauraci√≥n del concepto de ciudadan√≠a como √ļnica salida a la guerra civil de las identidades. Con el autor hemos charlado. Pincha y disfruta con la charla.

La habitación propia de Xabier Lete, un caso de Ainhoa Urien

Cuando ten√≠a catorce a√Īos,¬† Ainhoa Urien Telletxe recibi√≥ de manos de su madre un regalo que iba a tener una gran trascendencia: el poemario Egunsentiaren esku izoztuak. Para la joven, que hab√≠a empezado tambi√©n a volcar sus miedos y angustias en el papel, los versos de Xabier Lete supusieron un fogonazo, y prendi√≥ la fascinaci√≥n por la obra del genial poeta de Oiartzun. Ainhoa emprendi√≥ as√≠ una investigaci√≥n que ha durado diez a√Īos ‚Äďimagino que, adem√°s, a√ļn seguir√° en marcha de alguna manera- y que ha tenido varias etapas. Por un lado, elabor√≥ su trabajo de Fin de Grado de la licenciatura de Filosof√≠a sobre la capacidad terap√©utica de la creaci√≥n, tomando la obra de Lete como base principal. Fue entonces cuando Joxerra Garzia la anim√≥ a llevar ese trabajo de ‚Äúla academia a la plaza‚ÄĚ y ah√≠ empieza una segunda transformaci√≥n de una misma obsesi√≥n porque Urien se matriculo en el m√°ster de la Universidad de Mondrag√≥n sobre la transmisi√≥n de la cultura vasca.

La autora, que se interes√≥ primero por la poes√≠a de Lete y luego por el poeta y por la persona, absorbi√≥ todo lo que pudo de su legado, ya fuera en forma de conferencia, entrevista, disco o libro y se entrevist√≥ adem√°s con varias personas que hab√≠a conocido de cerca al autor de Xalbadorren heriotzean. Esas conversaciones van estructurando este segundo trabajo que ha sido publicado por Pamiela bajo el t√≠tulo Poesia, zaurien ukendu. Xabier Leteren arrastoan. Entre las personas con las que Urien se entrevist√≥ cabe mencionar al m√ļsico Joxan Goikoetxea, al escritor Jose Angel Irigarai,¬† a los m√©dicos del Hospital Donostia, F√©lix Zubia y Anjel Mendia, a Arantxa, la hermana de Xabier, y a Santiaga, Santi, que fue durante mucho tiempo empleada del hogar de Lete e Iriondo. Precisamente, su testimonio, impregnado de una po√©tica involuntaria, ha sido uno de los que m√°s me ha conmovido.

Poesia, zaurien ukendu a√ļna un conocimiento hondo de la obra de Lete con un acercamiento emocional a la persona, transmitido todo con un tono cercano, a veces confidencial, a veces memor√≠stico, siempre con el respeto que da la admiraci√≥n: ‚Äú(‚Ķ) ez diogu merezi duen besteko estimurik Xabier Leteren opariari. Bizitza argitzeko eta azaltzeko poes√≠a erabili zuen; hitzak erregalatu zizkigun, eta hitzen bidez eraikitako mundo oso bat eskaini. Hor betirako finkatua dagoen Bianditz mendiaren moduko poetika bat da Letek uzten diguna: handia, solidoa, denboran iraungo duena‚ÄĚ.

Txani Rodríguez

Las tumbas que visitó Mariana Enríquez

En m√°s de una ocasi√≥n he dejado claro mi entusiasmo por los escritos de Mariana Enr√≠quez, representante m√°xima del g√≥tico andino, esa corriente fant√°stica que entrelaza g√©neros anteriores, s√≠ tambi√©n hereda algo del realismo m√°gico, y crea una nueva forma anclada mas en el cuento que en la narraci√≥n larga. Es cierto que M√≥nica Ojeda parece abanderar el movimiento, pero siempre estar√° antes Mariana Enr√≠quez que nos ha dado unos magn√≠ficos vol√ļmenes de relatos y una novela mejorable. Ahora nos presenta la parte documental de su producci√≥n con estas visitas a cementerios que ya hab√≠an tenido una edici√≥n anterior, pero que ahora se ve incrementada con otros ocho recorridos funerarios correspondientes a los √ļltimos a√Īos.

Sabemos que la visita a los cementerios, incluso a aquellos que nos son ajenos, en los que no est√° enterrado nadie cercano a nosotros, es una costumbre bastante extendida, sobre todo cuando hay famosos de por medio. As√≠, por ejemplo, todo el mundo habla del cementerio de Pere Lachaise porque all√≠ yacen Oscar Wilde y Jim Morrison por citar dos extremos del famoseo. Mariana Enr√≠quez prefiere otros lugares. No es que no haya ido a Graceland a ver la tumba de Elvis o haya buscado la de Bon Scott en un olvidado cementerio australiano, pero lo suyo son cosas menos mundanas, e, incluso, su propia biograf√≠a que aparece aqu√≠ entreverada con los paseos, desde el amor arrebatado por un m√ļsico en el primero de ellos, hasta las andanzas barcelonesas de una mujer que no sabe si exiliarse o quedarse en Argentina en los tiempos dif√≠ciles.

Seguramente lo que m√°s buscar√°n los lectores en este libro ser√°n las citas con mausoleos, estatuas, nombre famosos y peculiaridades de los cementerios visitados. Poco de eso se da en los recorridos por los cementerios de Donostia que visita la autora como con prisa y cierta desgana, con la idea de que no va a encontrar experiencias paranormales, ni nombres sonoros e incluso desperdicia la cita de ‚ÄúVulnerat omnes, ultima necat‚ÄĚ que ve escrita y sobre la que pasa sin mayor aclaraci√≥n.

Enr√≠quez escribe bien., y el asunto que trata es de su agrado as√≠ que, a veces se entusiasma y habla de la historia de los grandes nombres y de los artistas que ornamentaron sus tumbas. Est√° bien el libro, entretiene, permite la lectura fragmentaria, interesa hasta donde interesen estos asuntos al lector y quiz√° desate las ansias de viajar por las necr√≥polis del mundo. En mi no lo ha conseguido, pero es que yo soy muy de servirme de los referentes documentales y de mi imaginaci√≥n. Y tanto joven y ni√Īo muertos cuando a√ļn no hab√≠an tenido la oportunidad de vivir lo suficiente, acaba convirti√©ndose en algo repetitivo. Espero con ansiedad el nuevo libro de relatos de Mariana. Que llegue cuanto antes. Mientras tanto podemos servirnos de estos libros que est√°n bien, pero a los que les falta algo para la excelencia.

Félix Linares

Houellebecq releyendo a Lovecraft; entre monstruos

Una reflexi√≥n inicial: debo estar haci√©ndome viejo. Dicen que cuando alcanzas una determinada edad, quiz√° la que ahora tengo, lees mas ensayo y menos narrativa. Y, √ļltimamente, me he descubierto leyendo mas ensayo. Cierto que se trata de memorias personales y cosas relacionadas con la literatura, pero hay cosas que empiezan inadvertidamente y para cuando te quieres dar cuenta ya est√°s en otra dimensi√≥n. Anunciaba al final de mi comentario anterior que hab√≠a empezado a leer el trabajo que Michel Houellebecq dedic√≥ a Howard Philips Lovecraft hace ya treinta a√Īos, al que se a√Īadi√≥ un pr√≥logo de Stephen King en la reedici√≥n de 2004. Ahora vuelve a las librer√≠as. Como yo antes no le√≠a ensayos no lo hab√≠a le√≠do. Ahora que las cosas han cambiado le he clavado el ojo.

Es curioso como a los franceses les gusta reconocer casi como propias algunas cuestiones consideradas secundarias en el mundo de la cultura estadounidense. Lo hicieron con las pel√≠culas de g√©nero, la novela negra, el jazz, la ciencia-ficci√≥n y hasta con el terror. Y lo hacen gentes que est√°n en lo alto de la consideraci√≥n cultural. Emmanuelle Carrere, por ejemplo, en aquella biograf√≠a de Philip K. Dick,¬† Houellebecq con Lovecraft. Es cierto que en 1990 Michel no era tan conocido como ahora, de hecho no hab√≠a escrito aquella primera novela, Ampliaci√≥n del campo de batalla, que tanto llam√≥ la atenci√≥n de la cr√≠tica. El p√ļblico esper√≥ a la siguiente, Las part√≠culas elementales, para aceptar que estaban ante un fen√≥meno literario.

Pero estábamos con Lovecraft, ese autor para adolescentes habitantes de mundos fantásticos poblados por criaturas amenazadoras, que tiene un innegable atractivo para los aficionados al terror. Tuve mi etapa Lovecraft, como todos. Hace siglos (en tiempo lovecraftiano). No todo es bueno, el propio Houellebecq reconoce que hay un grupo de narraciones que puedes disfrutar y el resto es accesorio y repetitivo. Pero el francés repasa la vida del autor de Providence revisando con lupa los acontecimientos que moldearon su carácter y su forma de vida. No fue una gran experiencia, Lovecraft llevó una vida perra, agobiado por la falta de dinero, con un matrimonio que no conseguía entender, deseando volver a vivir con su tía y sus gatos y escribiendo febrilmente, a veces sus relatos, a veces miles de cartas a amigos y colegas.

No se obvia su condición de racista. Tampoco de su desprecio de la vida y del mundo que le parece un lugar terrible. Pero muestra su carácter amable y poco dado a la discusión. Es enternecedor como relata sus relaciones con los médicos poco antes de morir. Lovecraft es un personaje del siglo XVIII, nacido en el XIX y que realizó su obra en el XX. Y su escritura así lo testifica. Es antigua en un sentido muy amplio de la palabra. Pero es, paradójicamente, un autor que ha resistido muy bien el paso del tiempo y ahora es muy seguido por gente de todas las edades. Como me consta he buscado en este libro la explicación al fenómeno. Seguramente está en el hecho de que todos, los lectores también, estamos volviéndonos cada vez más simples, cada vez tememos mas a los muchos peligros que nos acechan. Entre otros la edad. Y saber que esos peligros están allá lejos, en la costa este de Estados Unidos nos tranquiliza porque esa costa está muy lejos.

Michel Houellebecq es un autor discutido, pero casi todos aceptan que es un observador perspicaz y ese comienzo cuestionando la novela realista me parece  muy acertado. Así que sigues un poco y enseguida estás llegando al final. Puede que esta pseudobiografía no guste mucho a los seguidores de Lovecraft, pero estoy seguro de que será muy beneficiosa para poner las cosas en su sitio con un autor que corre peligro de ser mitificado.

Félix Linares

Es malo envejecer, dijo Oscar Tusquets Blanca

Reconozco que me puse a leer este libro porque su t√≠tulo me hizo gracia. Tambi√©n porque es un libro breve y en la actual situaci√≥n de m√ļltiples entrevistas librescas que necesitan de la lectura de al menos parte de los libros implicados, me resultaba muy apropiado. Y tambi√©n, por qu√© no decirlo, porque uno va cumpliendo sus a√Īos y en este proceso actual de identificarnos con los personajes de libros y pel√≠culas, pensaba encontrar alguna idea, alguna reflexi√≥n, sobre este penoso trance de envejecer en el que estamos todos metidos.

El autor cumple ochenta este a√Īo, lo digo para que calculen lo cerca o lejos que est√°n de quien ha escrito estas l√≠neas. L√≠neas, lo digo ya, llenas de ocurrencias. Empieza con una visita a los escenarios de la Primera Guerra Mundial, quiz√° por su centenario. Contin√ļa con una ensalada que mezcla pandemia, pol√≠ticos, conspiraciones, Umberto Eco y alegr√≠as varias. Un poco escrito a como salga la cosa. Luego ya se mete en materia y nos cuenta su vida. No mucha porque tiene otros libros donde presumiblemente ya lo ha hecho por lo que supongo que aqu√≠ est√° lo que se le ha olvidado anteriormente. Incluso llega a contarnos algunos detalles de su servicio militar. Afortunadamente no cae en la pelmada de cont√°rnosla entera, porque nada en este libro dura mucho.

Ya digo, parece un capricho del autor para llegar a la parte que anuncia el t√≠tulo. Lo de que vivir no es tan divertido, dura exactamente tres p√°ginas. Y no parece estar justificado tras las experiencias anteriores tan divertidas, o al menos gratas. As√≠ que nos vamos a la parte de envejecer y aqu√≠ s√≠ que empieza la monserga del colega dici√©ndonos las cosas que se pierden con la edad: la vista, el o√≠do y otros sentidos, los amigos, la salud, la memoria, el sue√Īo, la capacidad de adaptaci√≥n. En fin, lo habitual. ¬ŅHay aqu√≠ verdaderas ideas sobre todo esto? Pues parece que est√° m√°s a nivel de charleta de barra de bar. Bueno, luego llega lo de la muerte, y eso es cosa mayor, te dices. Pues nada, la cosa va de contar diferentes formas de morir de gente m√°s o menos famosa. A todos ellos ha conocido y tratado el autor, por lo que tambi√©n acaba siendo un cat√°logo de importancia social.

El tono general es el del sermón, cosa razonable por venir de alguien que nació, se educó y creció bajo el influjo religioso del franquismo. Oscar es hermano de Esther Tusquets que creó la editorial Lumen, marido de Beatriz de Moura que fundó la editorial Tusquets, amigo de Jorge Herralde inventor de ese fenómeno llamado Editorial Anagrama, que le sigue publicando. Y tiene más relaciones en este mundo. Supongo que le publican por amistad. Tampoco hay razones para no hacerlo.

Este es un libro sobre las opiniones de un se√Īor. Si tiene tiempo escribir√° m√°s. √Čl es arquitecto, pero tiene innumerables intereses en otros campos de la cultura, supongo que en todos de forma ligera, amateur, simp√°tica. Mejor que te cuente √©l la vida que Filipa Beleza que ha escrito Hacerse mayor es una mierda a los veintiocho a√Īos. Pero, bueno, me gustar√≠a que este libro tuviera menos t√≥picos y algunas ideas originales.

Y termino el libro de Tusquets y me pongo a leer, por las razones antes apuntadas, el ensayo sobre Howard Philips Lovecraft que public√≥ Michel Houellebecq hace treinta a√Īos y que ahora ha sido reeditado. Empieza as√≠: ‚Äúla vida es dolorosa y decepcionante.‚ÄĚ Y pienso en dejarlo r√°pidamente. Pero sigue: ‚Äúpor lo tanto es in√ļtil escribir m√°s novelas realistas.‚ÄĚ Y aqu√≠ ya me gana. Y me quedo. Ya les contar√©.

Félix Linares

Zaldua, contra los panfletos y a favor de ellos

Panfletario. Manifiestos, dec√°logos y otros artefactos a favor (y en contra) de la literatura es el descriptivo t√≠tulo que Iban Zaldua acaba de publicar en la excelente editorial Pepitas de Calabaza. Se trata de una recopilaci√≥n de textos que el donostiarra ha ido escribiendo a lo largo de los a√Īos para publicarlos, en su mayor parte, en revistas, peri√≥dicos o para distribuirlos en distintos actos culturales. Con la literatura siempre en el centro, Zaldua utiliza la iron√≠a para mostrarnos lo mejor pero tambi√©n lo menos bueno del mundillo que √©l llama Rep√ļblica de las Letras. El libro se abre con Gu√≠a para prologar adecuadamente, y creo que da ya el tono general: ‚ÄúEl tema del texto que va a escribir es el libro que lo sigue, no usted mismo, posible autor del posible pr√≥logo.‚ÄĚ Nos encontramos as√≠ mismo con otras gu√≠as √ļtiles como la que dedica a la preparaci√≥n de necrol√≥gicas de escritores. As√≠ mismo, los dec√°logos de este libro, -que no hay que leer en su literalidad, ojo- servir√°n de ayuda a la hora de rellenar una contraportada o de organizar un evento cultural, sin que los participantes se sientan menospreciados.

Respecto a los g√©neros literarios, Zaldua, que se reivindica como cuentista, emite tambi√©n sus opiniones a trav√©s de en√©rgicos manifiestos o argumentos en contra, por ejemplo, de la literatura de viajes, de la novela, que califica como un g√©nero menor, de la autoficci√≥n y de la poes√≠a. Un ejemplo: ‚ÄúLos poetas, de generaci√≥n en generaci√≥n, han creado un lenguaje cada vez m√°s herm√©tico que solo ellos pueden entender y sentir. Uno de cuyos objetivos no puede ser sino cabrear al pobre lector y hacerle sentir una prosaica escoria‚ÄĚ. Sobre la novela, afirma que es una especie invasora, ¬†y que, aunque ha llegado tarde a la republica de las letras, ha desplazado a los otros g√©neros de sus espacios naturales.

No escapan al implacable y sin embargo muy divertido an√°lisis del escritor, la actividad de las editoriales o la de la cr√≠tica literaria. Leemos: ‚Äú¬ŅQu√© son, si no, la mayor√≠a de las rese√Īas que se publican en prensa? Digresiones en torno a cualquier tema, con la excusa del libro. Al final, no llegas a saber siquiera si el libro le ha parecido bien o no al cr√≠tico‚ÄĚ. Otro de los asuntos que toca es la literatura sobre el conflicto vasco. Habla de ello en Siete motivos para escribir sobre la Cosa y en el relato En busca de la gran novela sobre el conflicto vasco.

Uno de mis textos favoritos es el Tridec√°logo del escritor amargado: ‚ÄúAl escritor amargado no le satisface de ning√ļn modo la literatura que se hace hoy en d√≠a y, sobre todas, la de su pa√≠s. Todo le deja indiferente, todo es desolaci√≥n, basura y decadencia en la literatura (‚Ķ). La desolaci√≥n es absoluta, por lo visto, en un desierto en el que -impl√≠citamente- solo existe un oasis. El de su obra, claro est√°.‚ÄĚ

Como veis, el libro nos hace sonreír, aunque sea un libro serio y sincero, y ayuda a conocer un poco mejor el mundillo, ciertamente un poco loco, de la literatura.

Txani Rodríguez

Ana Urkiza bucea en los símbolos culturales vascos

Garen hori es un libro de entrevistas que trata de dar respuesta a la siguiente pregunta: ¬Ņcu√°les son los valores vascos? La autora, Ana Urkiza, reflexiona sobre la ‚Äúmarca vasca‚ÄĚ digamos y sobre la identidad vasca.¬† Se ha centrado, como ella explica, en la propia manera de llamar a nuestra tierra, en los s√≠mbolos y en los valores, en la esencia, de esa personalidad propia que la escritora trata de rastrear. Para identificar cu√°les son los valores referidos se centra en la -como se dice en el libro- atalaya de la cultura y habla directamente con distintos creadores. En concreto, se entrevista con la escritora Irati Jim√©nez, el pintor Carmelo Ortiz de Elguea, el bailar√≠n Jon Maya Sein, el arquitecto Xabier Barrutieta, la escultora Dora Salazar, el director de cine Jon Gara√Īo, el m√ļsico Juan Carlos P√©rez y el bertsolari Xabier Paya.

Cada uno de los entrevistados, y esto es una de las cosas que me han gustado del libro, se presenta a s√≠ mismo y as√≠ podemos conocer de primera mano de d√≥nde nacieron sus pulsiones art√≠sticas, por ejemplo. Las entrevistas, adem√°s, recorren las trayectorias de estos creadores con lo que nos da una buena perspectiva de sus trabajos o, al menos, una aproximaci√≥n.¬† Respecto al tema troncal, hay, por supuesto, reflexiones valiosas. Preguntada por si cada idioma tiene su propia manera de decir las cosas, o ciertas cosas, Irati Jim√©nez responde: ‚ÄúKonbentzituta nago dena esan daitekeela edozein hizkuntzatan, esan daitekeen guztia esan nahi dut, hizkuntzak errealitatea adierazteko berezko ezinbesteko mugen baitan‚ÄĚ. Sobre la tradici√≥n, Jon Gara√Īo reconoce que para √©l es muy importante, ‚Äú(‚Ķ) hori da gure sustraia, lurrari lotzen gaituena‚Ķ baina hori baino zerbait gehiago izan behar dugu, zeren eta bestela ez dugu eboluzionatzen. Eta niretzat, hori da garrantzitsuena.‚ÄĚ

La segunda parte del libro se titula Nola adierazi garen hori komunikatzaileen galbahetik, y est√° compuesta por entrevistas en estilo indirecto que hablan sobre la comunicaci√≥n. El publicista Josu Bergara, el fil√≥sofo Eduardo Apodaka, la periodista Elixabete Garmendia, la deportista Olatz Legarza, el actor y director de teatro Ximun Fuchs, la dise√Īadora Iraia Oiartzabal, la cocinera Elena Arzak y el empresario I√Īigo Unc√≠n son los nombres propios de este tramo.

Garen hori es un libro que plantea muchos elementos para la reflexión, que enfrenta lo intangible, y que pone el foco en algo tan definitorio como  la creación,  la cultura.

Txani Rodríguez

El tocho. Las bodas de Cadmo, Harmonía y Calasso

‚ÄúEl dios griego no impone mandamientos. ¬ŅY c√≥mo podr√≠a prescribir un acto, si √©l ha cometido ya todos los actos buenos y malvados? En Grecia circulaban m√°ximas que aspiraban a la misma universalidad que los mandamientos. Pero no eran preceptos descendidos del cielo. Si lo observamos de cerca, en su insistencia sobre el sophronein, sobre el control, sobre el peligro de cualquier exceso, descubrimos que tienen un car√°cter completamente distinto: son m√°ximas elaboradas por los hombres para defenderse de los dioses. Los griegos no sent√≠an la menor inclinaci√≥n por la templanza. Sab√≠an que el exceso es el dios y que el dios altera la vida. Cuanto m√°s inmersos se sent√≠an en lo divino, m√°s deseaban mantenerlo a distancia, como esclavos que se pasan los dedos por las cicatrices. La sobriedad occidental, que dos mil a√Īos despu√©s, se convertir√≠a en el sentido com√ļn, fue al inicio un espejismo entrevisto en la tempestad de las fuerzas.‚ÄĚ

Este es un p√°rrafo de Las bodas de Cadmo y Harmon√≠a de Roberto Calasso. El tercero de los libros del gran ensayista italiano, cofundador de la prestigiosa editorial Adelphi, apareci√≥ en 1987 y supuso un hito en la apreciaci√≥n de la mitolog√≠a griega. Utilizando multitud de fuentes cl√°sicas, a veces muy poco conocidas, Calasso mezcla de forma sorprendente la reflexi√≥n filos√≥fica, la historia comentada, la antropolog√≠a y el relato literario en un recorrido a veces laber√≠ntico, pero siempre fascinante, por los mitos griegos. La andadura se inicia con Zeus transformado en toro, raptando sobre sus lomos a la doncella Europa, y termina trescientas setenta p√°ginas despu√©s con el rey Cadmo invitando a todos los dioses a sus esponsales con Harmon√≠a, √ļltima vez en que coinciden dioses y hombres. Cadmo, seg√ļn la tradici√≥n griega, inventar√° el alfabeto y su figura simboliza el paso del mito a la historia escrita. Entre un cabo y otro, asistimos al nacimiento del universo y de los dioses ol√≠mpicos, a sus desvar√≠os amorosos, que no se detienen, como en el caso de Zeus, ante el estupro y el incesto, y a la azarosa y violenta interacci√≥n entre dioses y hombres.

Seg√ļn los griegos, es la presencia de lo divino en la vida humana la que hace a √©sta digna de ser vivida, aunque a menudo conduzca a la pasi√≥n, al exceso, a la locura, o a la muerte; tal como les asaltan a los h√©roes, a Teseo, Jas√≥n, Ulises o Aquiles, a Medea o Ifigenia. Junto a esta idea fundamental, Calasso destaca la ambivalencia del mito, su pluralidad de sentidos y versiones. Y pone como ejemplo supremo el de Helena de Troya, que quiz√° solo fuera un simulacro: una de las versiones del mito de Helena nos cuenta que esta recal√≥ con su raptor, Paris, en Egipto, donde el fara√≥n se incaut√≥ de sus bienes y le impidi√≥ la salida de Menfis. Lo que Paris se llevar√≠a a Troya, entonces, fue una doble, un simulacro. El enga√Īo se erige as√≠, ya desde la Grecia cl√°sica, en motor de la literatura y la historia.

Les dir√© por √ļltimo que Calasso cautiva al lector con una prosa poderosa, concisa, de asombrosa inteligencia. Con ella consigue hilvanar un texto de sabidur√≠a desbordante, que exigir√≠a repetidas lecturas. Me refiero a Las bodas de Cadmo y Harmon√≠a de Roberto Calasso, en editorial Anagrama.

Javier Aspiazu

El tocho. La sociedad del espect√°culo de Debord

‚ÄúLa alienaci√≥n del espectador en beneficio del objeto contemplado (que es el resultado de su propia actividad inconsciente) se expresa as√≠: cuanto m√°s contempla, menos vive, cuanto m√°s acepta reconocerse en las im√°genes dominantes de necesidad, menos comprende su propia existencia y sus deseos. La exterioridad del espect√°culo respecto del hombre activo se manifiesta en que sus propios gestos ya no le pertenecen a √©l, sino a otro que los representa. Es por eso que el espectador no se siente en su sitio en ninguna parte, porque el espect√°culo est√° en todas.‚ÄĚ

Esta es una de las 221 m√°ximas que componen La sociedad del espect√°culo de Guy Debord. Fil√≥sofo y cineasta experimental, el parisino Debord fund√≥ la Internacional Situacionista en 1957, grupo de artistas y revolucionarios que llevaron a la pr√°ctica su cr√≠tica radical durante el Mayo del 68, al que influyeron de forma decisiva, en asociaci√≥n con el grupo anarquista de los ‚Äúenrag√©s‚ÄĚ. Un a√Īo antes, en 1967, Debord hab√≠a publicado el libro que ahora recuperamos, La sociedad del espect√°culo, el an√°lisis cr√≠tico m√°s revelador de la √ļltima estrategia alienante del capitalismo (su conversi√≥n en imagen espectacular), y el que m√°s ha influido, de forma solapada, en el actual pensamiento de izquierdas.

Seg√ļn Debord, el capitalismo moderno ha optado por el ‚Äúespect√°culo‚ÄĚ (la representaci√≥n por medio de im√°genes de la globalidad de las mercanc√≠as) como medio m√°s eficaz para la colonizaci√≥n √≠ntegra de la vida ‚Äďtanto f√≠sica como psicol√≥gica- de las masas. En nuestra √©poca, el espect√°culo es capital en tal grado de acumulaci√≥n que se transforma en imagen. O dicho en un lenguaje m√°s asequible, una imagen atrayente se vende tan bien, es veh√≠culo tan privilegiado para hacer negocios, que se convierte en la forma m√°s segura de incrementar el capital, hasta transformarlo en pura representaci√≥n.

En esta coyuntura no s√≥lo es alienante el trabajo sino tambi√©n el ocio, compuesto por un denso conglomerado de mercanc√≠as espectaculares ‚Äďtelevisi√≥n, cine, teatro, melod√≠as banales, deportes, etc.- recibidas de manera unilateral (sin que participemos para nada en su creaci√≥n), y tendentes a reforzar la pasividad y la dependencia psicol√≥gica del sistema. Una consecuencia l√≥gica es que todo lo que aparece en el espect√°culo es falso, (el mejor ejemplo: la TV), porque todo es mercanc√≠a, todo tiene la funci√≥n de hacer negocio, al mismo tiempo que alimenta el consenso ideol√≥gico.

Otra de las consecuencias, todavía más negativa, es que no vivimos nuestra historia, no la hacemos nosotros; trabajo y ocio son confeccionados para nosotros desde el espectáculo, nos limitamos a vivir la vida programada por el espectáculo. Salir del tiempo espectacular y recuperar el tiempo vivido se convierte así en tarea prioritaria para nuestra liberación, pero si quieren conocer las dificultades con que se encontrarán los rebeldes que se decidan a abordarla, deberán leer este ensayo, denso y complejo, brillante heredero del legado de Hegel y Marx.

Contemplar nuestra sociedad con cierta distancia crítica basta para comprobar que este texto, el más importante que ha producido la heterodoxia marxista en el siglo XX, sigue en plena vigencia.

Javier Aspiazu