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El tocho. Los no lugares del francés Marc Augé

‚ÄúEl lugar y el no lugar son m√°s bien polaridades falsas: el primero no queda nunca completamente borrado, y el segundo no se cumple nunca totalmente: son palimpsestos donde se inscribe sin cesar el juego intrincado de la identidad y la relaci√≥n. Pero los no lugares son la medida de la √©poca, medida cuantificable y que se podr√≠a tomar adicionando, despu√©s de hacer algunas conversiones entre superficie, volumen y distancia, las v√≠as a√©reas, ferroviarias, las autopistas y los habit√°culos m√≥viles llamados ‚Äúmedios de transporte‚ÄĚ (aviones, trenes, autom√≥viles), los aeropuertos y las estaciones ferroviarias, las grandes cadenas hoteleras, los parques de recreo, los supermercados, la cadena compleja, en fin, de las redes de cables o sin hilos que movilizan el espacio extraterrestre a los fines de una comunicaci√≥n tan extra√Īa que a menudo no pone en contacto al individuo m√°s que con otra imagen de s√≠ mismo‚ÄĚ.

Este es un párrafo de Los no lugares. Espacios del anonimato, de Marc Augé. Publicado en 1992, este breve pero revelador ensayo, intenta realizar, tal y como indica el subtítulo, Una antropología de la sobremodernidad. Expresión esta que le sirve al autor, el antropólogo francés Marc Augé, para caracterizar nuestra época y de paso, polemizar con otros pensadores, como el sociólogo Lipovetski y su hipermodernidad, o el filósofo Lyotard y sus acólitos, que establecieron, con mucha fortuna, el discurso de la posmodernidad.

Para Aug√© el problema de nuestra sociedad es que est√° basada en el exceso, que est√° sobre-dimensionada (de ah√≠ el concepto de sobremodernidad) en tres aspectos fundamentales: en el tiempo, con la superabundancia de acontecimientos noticiosos diarios, que nos impulsan a vivir en un tiempo acelerado, una especie de presente continuo; en el espacio cada vez m√°s amplio, recorrido por los individuos merced a la proliferaci√≥n de viajes intercontinentales (aunque correlativa y parad√≥jicamente el planeta parezca cada vez m√°s achicado); y por √ļltimo, en la esfera m√°s √≠ntima, la del yo, objeto continuo de todo tipo de referencias individualizadas.

A esta sociedad sobremoderna le corresponde una nueva concepci√≥n del lugar. Los lugares antropol√≥gicos, tradicionalmente, se caracterizaban por ser fijos y estables, generadores de identidad y de relaciones culturales. En nuestra sociedad esa concepci√≥n cambia y se generan¬† no lugares, espacios utilizados por los individuos meramente como lugares de tr√°nsito, aeropuertos, autopistas, supermercados, hospitales, donde solo se establecen relaciones ef√≠meras y provisionales, y en los que las personas se sienten ajenas, desvinculadas del entorno. ‚ÄúEn el an√≥nimato del no lugar es donde se experimenta solitariamente la comunidad de los destinos humanos‚ÄĚ, nos dice Marc Aug√©. Pero tambi√©n nos recuerda que fen√≥menos como el retorno de los nacionalismos son, en primer lugar, un rechazo del orden colectivo, y que los individuos pueden adoptar ante esta sociedad diferentes actitudes: la huida, el miedo, la intensidad de la experiencia o la rebeli√≥n contra los valores establecidos.

Como ven, en este l√ļcido ensayo no solo se diagnostican los males de nuestra cultura, sino que tambi√©n se apuntan posibles respuestas. Eso lo convierte en un libro valiente y necesario: Los no lugares de Marc Aug√©, en editorial Gedisa.

Javier Aspiazu

La vida, la cultura y todo lo dem√°s: palabras de Sarri

Bizitzea ez al da oso arriskutsua? Habanako gaukaria es un dietario firmado por Joseba Sarrionandia y que, como su nombre indica, fue escrito en La Habana, durante las noches de enero a mayo de 2018, por eso lo llama ‚Äúgaukaria‚ÄĚ. A trav√©s de las distintas entradas que componen este libro, adscrito a un g√©nero muy de mi gusto, confirmamos cosas que ya sab√≠amos, como que el autor de Durango es un gran lector, ya que hay muchas referencias a otros autores, entre los que puede destacar Jo√£o Guimar√£es.

La filosof√≠a o la historia pol√≠tica y la pol√≠tica ligada ya a nuestro contexto, al vasco, al cubano, est√° presente en estas p√°ginas en las que vierte sus opiniones sobre, por ejemplo, el caso de Altsasua. Sobre Cuba se√Īala, entre otras muchas observaciones, que una opini√≥n acr√≠tica con el r√©gimen no le hace ning√ļn favor a la situaci√≥n pol√≠tica all√°¬† y, del mismo modo, asegura que los cubanos ya ni ven la propaganda: ‚ÄúGertatzen da kaleko anuntzio politikoen kontra inmuzitatuta dagoela bertako jendea. Oharmena deskonektatuta daukate kontsigna politikoekiko‚ÄĚ.

El diario¬† relata algunas curiosidades como ciertas coincidencias hist√≥ricas que vinculan Cuba con Euskadi, como la visita de Von Humboldt a ambos pa√≠ses. Sabemos tambi√©n que escucha bastante m√ļsica y que la literatura y el lenguaje, lo que la literatura supone en su vida, y lo que cree que es la literatura, ocupa un espacio capital de su pensamiento: ‚ÄúNorberaren baitan errefuxiatutako mamuak beste batzuen barrura pasarazteko ahalegina da literatura‚ÄĚ. El escritor se refleja tambi√©n como un hombre preocupado por la efectividad y la simplicidad que parecen haberse impuesto en la escritura: ‚ÄúKomertzializazioak eta merkatuak, orokorrean, eragin handia dute literaturan eta arte guztietan. Ez saltzeko orduan bakarrik, literatura edo artea zer den definitzean ere bai‚ÄĚ.

Del mismo modo, comprueba c√≥mo las nuevas tecnolog√≠as han alterado tambi√©n el ocio, como observa al fijarse en la forma en la que su hija se divierte. Sobre, precisamente, su relaci√≥n con sus hijos hay varias entradas interesantes. Y tambi√©n sobre la de su hija con el euskera. En la entrada Euskara habaneroa leemos: ‚ÄúNire alabaren zenbakiak: Bat, bi, hiru, lau, bost, sei, zazpi, zortzi, bederatzi eta hamal!‚ÄĚ.

La c√°rcel y las torturas est√°n presentes tambi√©n en este libro en el que reflexiona sobre uno de sus grandes temas, el exilio: ‚ÄúHabanako euskaldunen eguna. Musika eta dantza, janaria eta edaria, jendetza eta giro ona. Gauez, aberrigabearen nagitasunarekin zokoratzen naiz literaturaren bazterrera.‚ÄĚ Pero quiz√°s, mi entrada favorita, por su plasticidad y su po√©tica, sea esta: ‚ÄúEta gaua da nazio bat Txina baino handiagoa‚ÄĚ.

Este diario es sin duda, más intelectual que íntimo, aunque algo de la esfera privada deja ver, y algo también de esa vida, siempre interesante, que transcurre en el camino que va de casa a la panadería.

Txani Rodríguez

Landabaso/Goia, una conversación lenta y feminista

1.362 km EURI es el t√≠tulo del libro que han escrito a cuatro manos Garazi Goia y nuestra compa√Īera Goizalde Landabaso.¬† El libro refleja la correspondencia que ambas autoras mantuvieron entre julio de 2017 y julio de 2018, cuando deciden darse un descanso con la promesa de volver a escribirse, con el repertorio renovado, digamos. Estas dos mujeres, en plena hegemon√≠a del correo electr√≥nico y el WhatsApp se intercambian cartas al viejo estilo para reivindicar una forma de comunicaci√≥n alejada de la inmediatez, lo fraccionario, lo epid√©rmico. En todo caso, las nuevas tecnolog√≠as est√°n presentes ‚Äďhay alusiones al WIFI en el transporte p√ļblico o a c√≥mo Google satisface nuestras curiosidades- y algunas de las preocupaciones de estas escritoras revisten mucha actualidad. Goia, por ejemplo, lucha contra el tiempo en su ajetreada vida; Landabaso se rebela contra la imposici√≥n del deber de perfecci√≥n que hoy se impone.

Aunque Landabaso vive en Bilbao y Goia en Londres, lo cierto es que muchas de estas cartas est√°n escritas en tr√°nsito, durante viajes de trabajo o de placer, en trenes, en aeropuertos, en aviones. Ambas mujeres viajan mucho y el libro se dota de cierto cosmopolitismo y mundanidad. 1.362 km EURI tambi√©n tiene mucho de confidencialidad porque las autoras, sin exponer en exceso sus vidas privadas, si comparten sus inquietudes √≠ntimas: Goia, embarazada durante la correspondencia, habla por ejemplo de la maternidad y de su confrontaci√≥n con la libertad; Landabaso hace lo propio con su decisi√≥n de no ser madre; ambas comparten las cosas que les quedan por hacer y nos descubren algunos de sus temores. ‚ÄúEtxe honen gauak-dice Landabaso- beldurtzen nau, aitortzen dut. Amets gehiegi ditut lo-tarteetan eta arrotz (eta intrus) sentitzen naiz (‚Ķ) Koadernotxoa mesanotxean utzi dut lo-eteneetan sortzen zaizkidan ideiak apuntatzeko‚ÄĚ. Sin embargo, hay un hilo argumental que recorre todo el libro: la reivindicaci√≥n de algunas mujeres que quedaron ensombrecidas por sus maridos, por sus hermanas, y, sobre todo, por el signo de los tiempos que les tocaron vivir. ‚ÄúItzalean‚ÄĚ es, de hecho, una palabra que se repite en el texto. Garazi Goia confiesa lo siguiente: ‚ÄúItzalean egotea sufrimendu izugarria izango zen niretzat. Ez nintzateke egokituko, Itzalari nola irabazi pentsatuz beti, oinazeak gainezkatuko luke nire arima. Itzalari aurreratu nahian, etengabe ibiliko nintzateke lehia batean. Imajinatzen duzu borroka hori?‚ÄĚ.

Como dec√≠a, las cartas se detienen en las vidas y trayectorias de muchas mujeres, algunas m√°s lejanas, como la pintora Paula Modersohn-Becker, la escritora y periodista Milena Jesenk√° ¬†o la Premio Nobel Sigfrid Undset; tambi√©n nos hablan de otras mujeres de muy cerca, ¬†de aqu√≠ mismo, como la fot√≥grafa Eulalia Abaitua, la panderetera Maurizia Aldeiturriaga, la m√ļsica Marian Arregi o la escritora de Iparralde, Marie Darrieussecq. Creo que Landabaso y Goia corr√≠an el peligro de insertar las trayectorias de las artistas que mencionan de una manera forzada, pero, desde luego, han esquivado bien ese obst√°culo porque son los libros que leen, las coincidencias cronol√≥gicas, un documental proyectado en un avi√≥n, o las derivas de sus conversaciones las que traen, con naturalidad, a esta correspondencia todos esos nombres.

1.362 km EURI nos ofrece, por tanto, la posibilidad de conocer, a menudo de descubrir, a un ramillete de mujeres pioneras, valientes y talentosas, además de asistir al intercambio de ideas, inquietudes y confidencias entre las autoras de este libro en el que, como el título indica, llueve bastante, y en el que se logra que cale  cierta sensación de oprobio por el olvido que cayó sobre mujeres tan valiosas.

Txani Rodríguez

Una bella historia de los alimentos

Nacido de una nueva editorial bilba√≠na, A fin de cuentos, este √°lbum de conocimiento de gran formato ha obtenido el I Premio Iberoamericano al Mejor Libro Informativo convocado por la Universidad de Salamanca. Lo ha escrito la barcelonesa Teresa Ben√©itez y lo ha ilustrado la mexicana Flavia Zorrilla, a las que acompa√Īa un sugestivo pr√≥logo de Aina S. Erice, bi√≥loga y escritora volcada en el mundo vegetal y autora a su vez de las nueve historias sobre el poder de las plantas que forman el libro Cu√©ntame, S√©samo, publicado en la misma editorial que este que comentamos.

Un libro que nos habla del trigo, el arroz, el pimiento, el café, el maíz… quince alimentos que hoy son parte esencial de nuestra despensa: de dónde nacieron, cuándo y cómo han llegado a nosotros y el modo en que se producen. Unos cruzaron el Atlántico procedentes de América, como el cacao, el maíz y la patata, y otros los llevaron los marinos de Colón, como el café, el trigo o el arroz. Y de cada uno de ellos se nos cuenta su origen y sus leyendas, su consumo actual, su expansión e incluso los peligros que algunos sufren con el cambio climático.

Sugerentes infografías, citas de autores y recetas culinarias apoyan la información que se ofrece en un lenguaje fácil y ameno, información que nos lleva de viaje por un mundo a menudo remoto y poco conocido hasta traernos al confort de nuestras mesas.

Seve Calleja

Cuando las mujeres luchaban por quitarse el sombrero

Cuenta Elvira Lindo, en el cap√≠tulo que en 30 maneras de quitarse el sombrero dedica a Concha M√©ndez, que esta poeta, junto con Maruja Mallo y Margarita Manso, acompa√Īadas por Lorca y Dal√≠, nada menos, mostraron su cabeza descubierta en la Puerta del Sol. ‚ÄúFue un acto contra la moral imperante‚ÄĚ, explica Lindo. Quitarse el sombrero estaba mal visto en los a√Īos veinte, como tantas otras cosas tambi√©n¬† estuvieron mal vistas en otras √©pocas; sin embargo, ha habido mujeres dispuestas a romper las reglas, a no someterse, a no hacer lo que se esperaba de ellas. Y es precisamente a esas mujeres ‚Äďalgunas nos resultar√°n muy conocidas; otras, mucho menos- que van desde Elena Fort√ļn a Alice Munro, desde Mar√≠a Guerrero a Mary Beard, a las que Lindo dedica unos perfiles verdaderamente luminosos, que suponen una mezcla feliz de subjetividad y rigor.

Las piezas no se queda en el resumen biogr√°fico, sino que la autora incorpora reflexiones, como la siguiente: ‚ÄúEs casi un lugar com√ļn que los escritores sientan que han nacido demasiado tarde, demasiado pronto o en el pa√≠s equivocado‚ÄĚ. La lectura de este libro nos har√° part√≠cipes tambi√©n de alguna confesi√≥n, como la que desvela su frustrada vocaci√≥n de actriz. En todo caso, es la mirada de Lindo sobre la ni√Īez de todas esas mujeres la que enlaza unas historias con otras.

Qu√© ser√≠a de mi sin el acto de admirar, se pregunta Lindo, y lo cierto es que estos textos desprenden admiraci√≥n sincera sin caer en ning√ļn momento en la hagiograf√≠a ya que no se ocultan las contradicciones de las protagonistas; unas contradicciones que no impiden que comprendamos que todas fueron valientes, que trataron de amar, de crear, de vivir con libertad y que fueron pioneras en muchas batallas e, incluso, en algunas victorias.

El libro se cierra con un autorretrato titulado Una mujer inconveniente, honesto y divertido: ‚ÄúYo sostengo que el humor es una caracter√≠stica del car√°cter que traemos de fabrica, impresa en el adn. Si quien posee esta cualidad lo convierte en una profesi√≥n o en una actitud consciente ante la vida, el humor es sin duda un don; pero cabe la posibilidad de que alguien dotado para la comedia no repare jam√°s en ese tesoro gen√©tico ni sepa c√≥mo manejarlo.‚ÄĚ Por fortuna, Lindo sabe de sobra c√≥mo manejarlo y c√≥mo crear un autorretrato que arranca la risa y a veces la carcajada.

30 maneras de quitarse el sombrero es, en resumen, un libro con el que se aprende mucho y que, como dice Elena Poniatoska en el prólogo, logra que nos entren ganas de leer a todas las autoras citadas. Para quitarse el sombrero también este ejercicio de incisión, admiración, humor, perspectiva, critica y ternura.

Txani Rodríguez

El libro del mar del noruego Morten A. Stroksnes

Dice la contraportada de este libro que en √©l se cuenta la caza de un tibur√≥n boreal en una lancha neum√°tica por parte de dos amigos. Y luego entra en algunos detalles sobre esa cacer√≠a. No lo cre√°is. Es cierto que todo eso est√° en el libro, en una peque√Ī√≠sima parte del libro, pero este volumen va de otra cosa. Va del amor por el mar y por aquello que lo representa. Stroksnes es historiador, viajero, fot√≥grafo y reportero accidental. Ha escrito libros sobre lugares en conflicto y, sin duda, le apetec√≠a un poco de relajo, pero sabe que la contemplaci√≥n tiene poco gancho a la hora de vender un libro, as√≠ que aprovechando la peque√Īa an√©cdota de su amistad con un pescador y la, sin duda, verdadera experiencia de salir al mar para capturar a un tibur√≥n y ver como este se les escapa siempre, ha montado la historia que ha permitido que este libro se edite en veinticuatro idiomas.

Y lo merece, porque a nada que sea el lector alguien interesado en la historia de la navegaci√≥n, de las profundidades y de los habitantes del mar, este libro le va a encantar porque hay aqu√≠ un muestrario detallado de todo esto, troceado en grupos de pocas p√°ginas, y mezclado con otras unidades de narraci√≥n que incluye, por ejemplo, las pel√≠culas y sobre todo los libros que hablan del mar, que son miles, por supuesto. Comparten p√°gina el abuelo del autor, que un d√≠a abandon√≥ el interior de Noruega y se asom√≥ al mar y Arthur Rimbaud que escribi√≥ un poema sobre √©l. Despu√©s los b√ļnkeres que dej√≥ la Segunda Guerra Mundial, dejan paso al amigo Hugo, que es un artista pl√°stico, pero sobre todo tiene que salir a navegar todos los d√≠as y de ah√≠ al Mayflower y otros barcos hist√≥ricos, al Argos y otros barcos legendarios, al capit√°n Ahab y a otros personajes inventados, a Jack London que escribi√≥, a Cop√©rnico que investig√≥ y a Borges que so√Ī√≥.

Y si no est√°n todos ellos en estas p√°ginas a mi me lo parecen porque creo que este compendio de saberes pr√°cticos y conocimientos te√≥ricos sobre el mar es lo m√°s completo que vas a encontrar lejos de los libros con hermosas fotograf√≠as y precios estratosf√©ricos. Aqu√≠, a cambio, hay hermosos poemas: ‚ÄúEs largo este pa√≠s, la mayor parte es Norte‚ÄĚ, por ejemplo. Le√≠ este libro recorriendo las costas noruegas, se citan en √©l algunos lugares en los que he estado, como una librer√≠a de viejo en Tromso, que igual no es la misma que se cita en el texto porque hay muchas en Noruega, pero quiero pensar que esta identificaci√≥n no ha influido en mi juicio, que cualquier persona, a condici√≥n de que est√© interesado en el mar y todo su universo que es inabarcable, porque tambi√©n tenemos aqu√≠ el mar estelar, deber√≠a leerlo porque va a hacer salir a los ojos, llegar al cerebro, la idea marina de cada uno de nosotros. Una delicia de libro. A m√≠ que me importa que cacen o no al tibur√≥n boreal. Bastante tiene el pobre con ese par√°sito que le come la cornea. Veis, un ejemplo de los conocimientos in√ļtiles, y tan satisfactorios, que proporciona El libro del mar. Atr√©vete a vivirlo.

Félix Linares

El Tocho. Eichmann en Jerusalén junto a Hannah Arendt

‚ÄúEl mal, en el Tercer Reich, hab√≠a perdido aquella caracter√≠stica por la que generalmente se le distingue, es decir, la caracter√≠stica de constituir una tentaci√≥n. Muchos alemanes y muchos nazis, probablemente la mayor√≠a, tuvieron la tentaci√≥n de no matar, de no robar, de no permitir que sus semejantes fueran enviados al exterminio (que los jud√≠os eran enviados a la muerte lo sab√≠an, aunque quiz√° muchos ignoraran los detalles m√°s horrendos), de no convertirse en c√≥mplices de estos cr√≠menes al beneficiarse con ellos. Pero bien lo sabe el Se√Īor, los nazis hab√≠an aprendido a resistir la tentaci√≥n‚ÄĚ

Este es un fragmento de Eichmann en Jerusal√©n. Un ensayo sobre la banalidad del mal, de Hannah Arendt. Corr√≠a el a√Īo 1961 cuando Arendt fue enviada como reportera¬† por el New Yorker¬† a Jerusal√©n, para escribir sobre el juicio que se sigui√≥ en la ciudad israel√≠ contra Adolf Eichman, el jerarca nazi que organiz√≥ la deportaci√≥n de cientos de miles de jud√≠os. La fil√≥sofa, autora de ensayos fundamentales para entender el siglo XX como Los or√≠genes del totalitarismo o La condici√≥n humana, consigui√≥ mucho m√°s que un libro reportaje. Eichmann en Jerusal√©n se convirti√≥ en un ensayo hist√≥rico imprescindible para conocer los or√≠genes y el desarrollo ideol√≥gico del holocausto y algunos¬† factores sorprendentes que lo propiciaron.

Buena parte del proceso log√≠stico se vertebr√≥ a trav√©s de la figura de Eichmann, teniente coronel de las SS, designado como responsable supremo de los transportes de jud√≠os a los campos de concentraci√≥n y exterminio. Su misi√≥n consist√≠a en viajar a las diversas capitales europeas ocupadas por los nazis a fin de planificar los convoyes ferroviarios y supervisar que cumplieran con el n√ļmero de deportados exigido.¬† Esgrimiendo multitud de datos, Arendt afirma que esto hubiera sido imposible sin la cooperaci√≥n y ayuda de los¬† sumisos representantes de los consejos jud√≠os, a quienes Eichman convocaba para obtener la aquiescencia de las comunidades y organizar las listas de futuros deportados. Otro aspecto sorprendente, que refuta el argumento de que en una situaci√≥n de crimen legalizado nadie se arriesga a desobedecer, es la diferente aceptaci√≥n que tuvo la ‚Äúsoluci√≥n final‚ÄĚ en los diversos pa√≠ses ocupados; alguno hubo, como Dinamarca, que ayud√≥ a escapar a todos sus ciudadanos jud√≠os embarc√°ndolos hacia la neutral Suecia.

Tras la lectura del libro queda claro que Eichmann no fue un psic√≥pata, tan solo un bur√≥crata fan√°tico que nunca se sinti√≥ culpable cumpliendo √≥rdenes y haciendo lo que √©l llamaba su ‚Äútrabajo‚ÄĚ, o dicho de forma m√°s rotunda: mostrando una obediencia ciega que convirti√≥ el ejercicio del mal en un acto banal; pero tambi√©n resulta evidente que los jud√≠os, con su sumisi√≥n extrema facilitaron el holocausto (la autora aporta datos al respecto de que la mitad de los jud√≠os que intentaron escapar lo lograron); y por √ļltimo, Arendt deja tambi√©n patente que los sionistas aprovecharon el juicio para hacer propaganda del estado de Israel, cuya legalidad jur√≠dica para emprender el proceso era m√°s que dudosa.

Con estas controvertidas apreciaciones, el libro no contentó a muchos, pero se convirtió así, en toda una lección de historia crítica y de independencia ética que merece leerse con suma atención. Eichmann en Jerusalén, de Hannah Arendt, en editorial deBolsillo.

Javier Aspiazu

Pedro Ugarte, confidencias de vida y literatura

Los libros de notas de los escritores ejercen sobre mí una atracción innegable, y sospecho que es un género que interesa a la mayoría de los amantes de la literatura. Solemos llegar a esos trabajos con la expectativa de conocer mejor al autor, de conocer la esencia de su pensamiento, su actitud vital, quizás, su grado de esperanza, pero sucede que no siempre el autor se deja ver y que, por ello, estos libros de notas resulten un tanto fríos. No es el caso de Lecturas pendientes (anotaciones sobre literatura), el nuevo libro de Pedro Ugarte, adscrito a este género ensayístico. El bilbaíno convierte a los lectores en confidentes, y aunque la literatura sea el eje central, en realidad,  de lo que nos habla, con mucha  honestidad, diría yo, es de la vida misma.

En Lecturas pendientes, Ugarte recuerda c√≥mo naci√≥ su vocaci√≥n de escritor: ‚ÄúNunca he querido hacer ninguna otra cosa que no sea escribir. No s√© c√≥mo ni por qu√© se aloj√≥ esa idea en mi cabeza. Ni puedo explicarla, ni puedo entenderla, ni me importa demasiado no poder hacerlo‚ÄĚ. Comparte con nosotros cu√°les son sus autores favoritos, los sinsabores y las satisfacciones del oficio de la escritura y a qu√© insospechados pliegues de la memoria lo devuelven algunos pasajes de sus lecturas‚Ķ; la memoria, la infancia, tan presentes en este libro donde asegura que la patria no es la infancia sino la inocencia. ‚ÄúNo tuve una relaci√≥n demasiado estrecha con mi padre. Pero hubo un tiempo, en verano, en que √≠bamos los dos juntos desde Zarauz a Guetaria a comer un par de n√©coras y a beber yo un mosto dulce y √©l un vino blanco helado. Habl√°bamos de cosas imposibles, esas cosas que jam√°s podr√≠an compartir un hombre de cincuenta y seis a√Īos y un ni√Īo de doce. Esa conversaci√≥n imposible, impracticable, que se repet√≠a y terminaba siempre en el fracaso fue una patria. La m√≠a‚ÄĚ.

La enfermedad, la vejez y el paso del tiempo est√°n tambi√©n presentes en estos apuntes y en ocasiones, aborda esas cuestiones desde el ¬†sentido del humor, tan necesario: ‚ÄúMuchas cosas cambian cuando envejeces: por ejemplo, el modo de no mirarme que ten√≠an antes las mujeres es totalmente distinto al modo de no mirarme que tienen ahora‚ÄĚ. Otro apunte sobre la vejez en un tono bien distinto: ‚ÄúLeyendo los diarios, los ensayos o los libros de memorias de muchos escritores ancianos, el tremendismo se convierte en una f√≥rmula de estilo. Todo son juicios altisonantes, admoniciones morales: el mundo se derrumba, la civilizaci√≥n se corrompe, donde no domina el dinero domina la ambici√≥n. Todo se vuelve apocal√≠ptico, aterrador, irrespirable. Si llego a la vejez, espero hacerlo con la lucidez suficiente como para no confundir mi propia extinci√≥n con la del mundo‚ÄĚ.

El amor por Bilbao, observaciones muy afiladas sobre el euskera o sobre lo que sería para él un vasco típico, pasajes sobre la familia, sobre la paternidad o sobre las relaciones de pareja, ocupan su lugar en unas páginas en las que Ugarte se define como liberal y católico.

Con un tono a veces un tanto pesimista, otras, melanc√≥lico, otras critico o ir√≥nico, pero dominado siempre por el realismo y por el esfuerzo consciente de tratar de analizar su subjetividad con cierta distancia, Lecturas pendientes logra que el lector dialogue tambi√©n consigo mismo. Literatura a raudales: opiniones sobre el cuento, sobre la novela, sobre la cr√≠tica, sobre la amistad con algunos autores y sobre ciertas decepciones.¬† Entradas extensas o ¬†tan breves como aforismos. Un ejemplo m√°s: ‚ÄúEl amor no es un sentimiento, el amor es una decisi√≥n. Entender esto es entenderlo todo“. Un libro este, en definitiva, para tomar nota y para tomar notas tambi√©n.

Txani Rodríguez

Balea Zuria, saludando a un nuevo proyecto editorial

En Pompas de Papel hablamos de un nuevo proyecto editorial. Se llama Balea Zuria y ha presentado recientemente su segundo libro: un poemario de Luis Garde titulado Barbaroak baratzean. El primero fue Chillidari gorazarre-Elogio a Chillida, presentado en junio,  en las jornadas Poesía y Pensamiento, unas jornadas organizadas por los autores Juan Ramón Makuso, Felipe Juaristi, Pello Otxoteko y Aritz Gorrotxategi, que son, precisamente, los fundadores de Balea Zuria, que  se va a centrar en la poesía y el ensayo literario. Hemos charlado con uno de los fundadores, el donostiarra Aritz Gorrotxategi. Pincha y escucha la conversación.

El f√ļtbol, la vida y la paternidad, seg√ļn Galder Reguera

Ya s√©, ya s√©: un libro sobre f√ļtbol. ‚Äú¬°Puaj!‚ÄĚ, dir√°n algunos. ‚Äú¬°Bah! No me interesa‚ÄĚ, se√Īalar√°n otros. ‚Äú¬°Buf! Para los futboleros‚ÄĚ, afirmar√° una mayor√≠a. S√≠, un libro sobre f√ļtbol. Y sobre la paternidad, y sobre los sue√Īos rotos, y sobre la trasmisi√≥n de un legado, y sobre la derrota, y sobre el compa√Īerismo, y sobre el sentido de comunidad, y sobre la literatura, y sobre la filosof√≠a, y sobre el cine, y sobre la vida. Un libro que se sirve del f√ļtbol para hablar de las cosas importantes, y tambi√©n las livianas, que marcan la vida de la gente.

Galder Reguera es bilba√≠no, fil√≥sofo y cr√≠tico de arte. Tambi√©n es responsable de actividades de la Fundaci√≥n Athletic Club. Es la persona que se encuentra tras iniciativas tan interesantes como el festival literario Letras y F√ļtbol y el cinematogr√°fico Thinking Football Film Festival. Adem√°s es profesor de √©tica en la Escuela de Entrenadores de Bizkaia. Ha publicado un libro sobre arte conceptual y otro sobre f√ļtbol. Es tambi√©n un apasionado seguidor del Athl√©tic, pasi√≥n que le fue transmitida por su Aitite. Y, esto lo sabr√°n a partir de ahora muchos, es un magn√≠fico escritor.

Hijos del f√ļtbol es el libro que todos est√°bamos esperando de √©l. Es un libro muy personal en el que se mezclan el relato autobiogr√°fico, con las reflexiones sobre las relaciones paterno filiales, sobre la sociedad en la que nos ha tocado vivir, sobre las l√≠neas de pensamiento que mueven el mundo y, c√≥mo no, sobre el mundo del f√ļtbol. Una especie de diario que recorre los √ļltimos a√Īos de vida del autor y su especial relaci√≥n con su hijo mayor que al principio del relato est√° a punto de cumplir los cinco a√Īos. Una relaci√≥n que obliga a Galder Reguera a mirarse a s√≠ mismo y a volver los ojos a las historias de su pasado, de cuando era ni√Īo y solo so√Īaba con ser futbolista y futbolista del Athl√©tic, de cuando era un adolescente autodestructivo y de cuando de joven consigui√≥ enderezar su camino. Cada paso est√° repleto de agudas divagaciones, de dolorosas confesiones, de temores expuestos en voz alta sobre las posibilidades de ‚Äúcagarla‚ÄĚ siendo padre. Es enternecedor cuando el autor nos cuenta el miedo que tiene a la p√©rdida de inocencia de su hijo, a causarle un dolor innecesario, a no saber que palabras pronunciar en el momento oportuno. Se cuestiona incluso el autor la transmisi√≥n de su pasi√≥n futbol√≠stica, por lo que rodea actualmente al mundo del f√ļtbol. Se habla mucho de la melancol√≠a de lo perdido (el futbolista retirado) o de lo que pudo haberse perdido (los sue√Īos rotos por no llegar). Tambi√©n de las desconfianzas de las izquierdas ante el f√ļtbol, del culto al goleador, de la importancia del grupo para conseguir momentos de felicidad, del f√ļtbol y el nacionalismo y de la b√ļsqueda de un ‚Äúf√ļtbol humanista‚ÄĚ, que ponga a las personas encima de todo, a personas que quieran seguir jugando al f√ļtbol porque disfrutan y no se sientan presionadas por el resultado.

Un libro magn√≠fico en el que el f√ļtbol y la vida se imbrican de manera maravillosa. ‚ÄúEn el rect√°ngulo de juego y en la grada -se dice- caben todas las historias: de √©xito y fracaso; de amor, odio e indiferencia; sobre el destino y la posibilidad o no de regatearlo; sobre la vida y sobre la muerte. El bal√≥n contiene potencialmente todas las historias. S√≥lo hay que ponerlo en movimiento. Jugar y esperar que acontezcan‚ÄĚ. Y donde al final se hace un canto a la paternidad gozosa sin miedos: ‚ÄúTener un ni√Īo es maravilloso, pero verlo crecer… eso s√≠ que es m√°gico de verdad‚ÄĚ.

Galder Reguera, por favor, sigue escribiendo.

Enrique Martín