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Las verdades de Pier Paolo Pasolini

Se da estos d√≠as la circunstancia de que dos editoriales, Altamarea y Ediciones El Salm√≥n, han publicado sendos trabajos escritos por el cineasta y escritor Pier Paolo Pasolini, que nunca antes se hab√≠an podido leer en castellano. Altamarea nos ofrece La ciudad de Dios y Ediciones El Salm√≥n Las bellas banderas. Ambos libros se circunscriben a la, digamos, ‚Äúetapa romana‚ÄĚ de Pasolini, ya que en 1950 se traslad√≥ a la ciudad desde el pueblo natal de su madre porque le hab√≠an denunciado por esc√°ndalo p√ļblico. Adem√°s, a ello se sum√≥, poco despu√©s, el alejamiento dictado por el Partido Comunista. Cuando lleg√≥ a Roma con su madre, la ciudad celebraba el jubileo convocado por P√≠o XII, quiz√° por eso La ciudad de Dios se titule de ese modo. Hasta la publicaci√≥n en 1955 de su c√©lebre novela Chavales del arroyo, sobrevivi√≥ como profesor, traductor y escribiendo art√≠culos.

Precisamente, La ciudad de Dios agrupa textos de aquellos a√Īos, relatos, reportajes period√≠sticos y una entrevista que concedi√≥ m√°s tarde, en 1973, al Il Mesaggero, en la que se muestra muy decepcionado con Roma, una ciudad que lleg√≥ a amar, y con Italia en general. Tras la derrota del fascismo,¬†el pa√≠s vivi√≥ varios a√Īos de esperanzas para la renovaci√≥n cultural y pol√≠tica, pero pasadas un par de d√©cadas, poco quedaba de aquella efervescencia. Ese desencanto se aprecia con nitidez en el art√≠culo Ocaso de una posguerra.¬† Son interesantes, a pesar de la servidumbre de la informaci√≥n, esos ejercicios period√≠sticos atravesados siempre por su mirada tan atenta ya entonces a los cambios medioambientales, por ejemplo. En los relatos incluidos en La ciudad de Dios su calidad literaria se despliega con mayor libertad, y nos muestra las vidas de un ni√Īo que se ganan la vida porteando maletas, de un vendedor de casta√Īas, de un parado, de un p√≠caro que trajina con el pescado‚Ķ La culpa y la salvaci√≥n, la inocencia y lo doloso, conviven en estas historias con centro en la periferia.

Esa empat√≠a, curiosidad y respeto por sus vecinos que sent√≠a Pasolini queda patente en Las bellas banderas. Este libro es el primero de los tres vol√ļmenes que van a recoger la correspondencia que Pasolini mantuvo con sus lectores desde 1960 a 1965 en Vie nuove, y desde 1968 hasta 1970 en Tempo. Lo cierto es que los lectores le preguntaban por lo humano y por lo divino: sobre si deb√≠an bautizar a sus hijos, sobre c√≥mo combatir la censura, sobre la revoluci√≥n cubana o sobre por qu√© se hizo comunista si era de una familia pudiente. A todos respond√≠a con el mismo respeto. Hay¬† una carta muy entra√Īable de dos obreros que hab√≠an estado discutiendo sobre Victor Hugo y Dostoievsky para convenir cu√°l de los dos genios era mejor escritor. Como ellos no lo hab√≠an estudiado a fondo, dec√≠a el remitente, porque eran obreros, le ped√≠an la opini√≥n a Pasolini a quien ten√≠an por ‚Äúun escritor moderno y muy preparado‚ÄĚ.¬† Ya os avanzo que el italiano prefer√≠a al ruso, pero la respuesta, el tono de la misma, merece ser le√≠da.

Pasolini siempre fue pol√©mico y su producci√≥n ‚Äďpara muchos inadecuada- se mir√≥ con lupa.¬† En el a√Īo 1975 lo asesinaron en unas circunstancias que jam√°s se esclarecieron.¬† Pero clara y cristalina queda su visi√≥n del mundo, una visi√≥n que se recoge tanto en La ciudad de Dios como en Las bellas banderas.

 Txani Rodríguez

El tocho. Los pensamientos de Epicteto

‚ÄúDe lo existente, unas cosas dependen de nosotros; otras no dependen de nosotros. De nosotros dependen el juicio, el impulso, el deseo, el rechazo y, en una palabra, cuanto es asunto nuestro. Y lo que depende de nosotros es por naturaleza libre, no sometido a estorbos ni impedimentos; mientras que lo que no depende de nosotros es d√©bil, esclavo, sometido a impedimento, ajeno. Recuerda, por tanto, que si lo que por naturaleza es esclavo lo consideras libre y lo ajeno propio, sufrir√°s impedimentos, padecer√°s, te ver√°s perturbado, har√°s reproches a los dioses y a los hombres, mientras que si consideras que solo lo tuyo es tuyo y lo ajeno, como es en realidad, ajeno, nunca nadie te obligar√°, nadie te estorbar√°, no har√°s reproches a nadie, no ir√°s con reclamaciones a nadie, no har√°s ni una sola cosa contra tu voluntad, no tendr√°s enemigo, nadie te perjudicar√° ni nada perjudicial te suceder√°‚ÄĚ.

Este es el comienzo del Manual de Epicteto, sin duda el pensador m√°s influyente del estoicismo tard√≠o, que se desarrolla en el imperio romano entre los siglos I y III despu√©s de Cristo. En contraste con la mayor√≠a de los miembros de la escuela en este periodo, como S√©neca, Cat√≥n o Marco Aurelio, procedentes de las √©lites romanas, Epicteto fue un esclavo griego nacido en Frigia, alrededor del a√Īo 50 despu√©s de Cristo, a quien su amo llev√≥ a Roma siendo todav√≠a un infante. All√≠ Epicteto consigue la libertad y establece su propia escuela. Pero la persecuci√≥n desatada por el emperador Domiciano contra los fil√≥sofos y astr√≥logos en el a√Īo 93, le obliga a exiliarse a la ciudad de Nic√≥polis, en el noroeste griego, donde restablecer√° la escuela y vivir√° los √ļltimos treinta a√Īos de su vida.

Son los breves rasgos biográficos de un filósofo que tiene más de un paralelismo con Sócrates; como éste, Epicteto estaba más interesado en la puesta en práctica de sus principios morales que en el conocimiento teórico del mundo. Por eso al igual que Sócrates, Epicteto nunca escribió nada. Ni su Manual, donde se sintetizan sus pensamientos en 53 fragmentos bastantes breves, ni las Disertaciones, a modo de diálogos platónicos, serían hoy conocidas de no ser por uno de sus discípulos, Arriano de Nicomedia, que recogió por escrito todo lo que recordó de las lecciones de su maestro.

Seg√ļn Epicteto, el hombre est√° dotado de la capacidad racional para hacer uso de las representaciones, es decir para considerar o imaginarse en su interior las cosas como bienes o como males, y de acuerdo con eso, desearlas o rechazarlas. Solo haciendo un uso correcto de las representaciones se puede alcanzar la felicidad. Esto supone desear, considerar bienes, solo aquellas cosas que dependen de nosotros: tener un juicio libre e independiente, o mantener el √°nimo sereno, depende de nosotros; sin embargo, tener riquezas, belleza o salud no depende de nosotros.

Adem√°s, si hacemos un correcto uso de las representaciones, estas no podr√°n perturbarnos. Una de sus m√°ximas m√°s c√©lebres, y que m√°s influencia ha ejercido, no solo en filosof√≠a, sino tambi√©n en corrientes psicol√≥gicas como la Gestalt, es la que dice: ‚ÄúLos hombres se ven perturbados no por las cosas, sino por las opiniones sobre las cosas‚Ķ As√≠ que cuando suframos impedimentos o nos veamos perturbados o nos entristecemos, no echemos nunca la culpa a otro, sino a nosotros mismos, es decir a nuestras opiniones‚ÄĚ.

Por √ļltimo, tambi√©n como S√≥crates, Epicteto pensaba que los que actuaban mal lo hac√≠an por ignorancia; de ah√≠ los ejemplos de humanidad y de conmiseraci√≥n ante los malvados que se encuentran en las Disertaciones. Seg√ļn Epicteto, los que conocen el bien lo eligen forzosamente. Pero para lograrlo tendr√°n que aprender a discernir correctamente entre sus representaciones.

Como ven, estamos ante una filosofía moral surgida de una época de crisis para preservar la libertad y la imperturbabilidad del ánimo. Un mensaje que vuelve a estar de actualidad en estos tiempos de crisis periódicas cada vez más devastadoras, en los que la confusión reinante hace muy difícil distinguir nuestras verdaderas necesidades.

Javier Aspiazu

Los animales de Lucy Cooke: humor y verdad

La inesperada verdad sobre los animales de Lucy Cooke es una obra muy documentada tanto sobre la actualidad en zoología y etología, como sobre la evolución de la historia natural, partiendo de las teorías de Aristóteles, que se han mantenido desgraciadamente vigentes hasta hace poco. Nos habla, sobre todo, de animales con leyenda negra, como la hiena, el buitre o los murciélagos o desconocidos como la anguila, cuyas gónadas anduvo buscando el mismísimo Freud. Es un libro lleno, por tanto, repleto de interesantísimas informaciones y no pocas curiosidades.

La autora, es una zo√≥loga brit√°nica que ha realizado m√ļltiples documentales para la BBC y ha viajado por todo el mundo hablando con los m√°ximos especialistas sobre cada animal en estudio.¬†Cabe destacar en esta autora y en su obra, la frescura y el desparpajo con que nos cuenta las vidas tanto p√ļblicas como √≠ntimas de los animales sin ahorrarnos los m√°s escabrosos detalles sobre el sexo oral de los murci√©lagos o la prostituci√≥n de las hembras de ping√ľino.¬†Pero los m√°ximos objetivos de la autora son los falsos sabios que perpetuaban sin ninguna comprobaci√≥n las m√°s disparatadas creencias sobre animales que nunca hab√≠an visto.

Y todo lo cuenta con un humor que sonrojaría a más de uno de ellos y un descaro y crudeza que en estos tiempos de galopante puritanismo  tal vez no se le aceptarían  a un autor masculino. Más de cuatro cientas páginas de verdadero disfrute.

La inesperada verdad sobre los animales de Lucy Cooke est√° editado por Anagrama.

Jokin Aldazabal

El tocho. La verdad sobre Estados Unidos, seg√ļn Zinn

‚Äú… la mudanza de los indios, como amablemente la han llamado, despej√≥ el territorio entre los montes Apalaches y el Mississippi para que fuera ocupado por los blancos. Se despej√≥ para sembrar algod√≥n en el Sur y grano en el Norte, para la expansi√≥n, la inmigraci√≥n, los canales, los ferrocarriles, las nuevas ciudades y para la construcci√≥n de un inmenso imperio continental que se extender√≠a hasta el Oc√©ano Pac√≠fico. El coste en vidas humanas no puede calcularse con exactitud, y en sufrimientos, ni siquiera de forma aproximada. La mayor√≠a de los libros de historia que se dan a los ni√Īos pasan de puntillas sobre esta √©poca‚ÄĚ.

Este es un p√°rrafo de La otra historia de los Estados Unidos de Howard Zinn. Este es un libro ins√≥lito, publicado en 1980, que intent√≥ un cambio de perspectiva en la manera de ver y contar la historia. En general, toda la historia que se nos narra es el relato de la burgues√≠a triunfante, la historia de los l√≠deres pol√≠ticos y militares que establecieron los principios de los estados nacionales. Muy pocos cap√≠tulos de los gruesos vol√ļmenes de historia, se dedican en cambio a relatar la importancia del trabajo an√≥nimo de la multitud de personas desconocidas que contribuyeron a la formaci√≥n y al devenir de esos estados.

Frente a esa realidad injusta se situ√≥ el historiador y polit√≥logo de Boston, Howard Zinn, quien tuvo el atrevimiento de contarnos la historia de su pa√≠s desde la perspectiva de los que la padecen, de las clases populares, tal y como reza el t√≠tulo original de este libro: A people history of the United States. Para conseguirlo Zinn realiza un detallado relato de todas las opresiones sufridas por los criados blancos, esclavos negros, campesinos pobres, indios, mujeres y trabajadores industriales¬†de los Estados Unidos, y sus revueltas e intentos de liberaci√≥n, en el amplio espacio temporal que va desde la llegada de Col√≥n hasta el pasado m√°s inmediato, hasta la √©poca de Clinton. El resultado es brutalmente desmitificador, y nos lleva a la conclusi√≥n de que los Estados Unidos, la supuesta cuna de la democracia moderna, utiliz√≥ continuamente el enga√Īo y la violencia como instrumentos de dominaci√≥n pol√≠tica.

Vayan como ejemplo solo algunos datos: tras acabar con todas las tribus indias que se opusieron al desplazamiento forzoso, y arrebatarle a M√©xico m√°s de la mitad de su superficie, los Estados Unidos extendieron su influencia a los mares cercanos haci√©ndose con Cuba y Filipinas. La resistencia de los filipinos supuso una guerra que caus√≥ la muerte de m√°s de un mill√≥n de personas, un genocidio sistem√°ticamente ignorado.¬†Tras la Primera Guerra Mundial, el √ļnico sindicato de izquierdas del pa√≠s, Industrial workers of the world, fue desarticulado meticulosamente por el FBI, y cualquier l√≠der obrero inc√≥modo result√≥ exiliado o ajusticiado. Desde ah√≠, el libro de Zinn sigue ascendiendo en el tiempo, en una escalofriante secuencia, hasta la √©poca de Nixon¬† y su b√°rbara actuaci√≥n en Vietnam y los pa√≠ses del entorno.

Si es usted un admirador del estilo de vida americano, tendrá muchas dificultades para admitir la multitud de hechos violentos en que se basa, espléndidamente documentados por este libro, incluso es muy posible que quiera dejar de leerlo, pero yo les aconsejaría que siguieran hasta el final, porque no hay nada más saludable psicológicamente, se lo aseguro, que enfrentarse a la realidad.

Javier Aspiazu

Angel Erro, la vida, la literatura y algunas cosas m√°s

El poeta navarro Angel Erro (Burlada, 1978) ha publicado en la editorial Elkar Lerro Etena, una selecci√≥n de sus diarios escritos entre 2004 y 2018. Erro es licenciado en Derecho y en Filolog√≠a Vasca, y hab√≠a publicado anteriormente los poemarios Eta Harkadian ni y Gorputzeko humoreak; tambi√©n trabaja como columnista y traductor. Durante catorce a√Īos, a ratitos, Angel Erro ha ido tomando peque√Īos apuntes sobre distintos asuntos; esas anotaciones eran para √©l, privadas, pero hace poco decidi√≥ recopilar ¬†los textos de esos cuadernos y conformar un dietario que es el que se ha publicado ahora. Sin seguir un orden cronol√≥gico, este poeta navarro habla sobre ¬†la p√©rdida de la madre (a quien Erro ha dedicado anteriormente poemas verdaderamente hermosos), la enfermedad, la sexualidad, su vida en Madrid, su labor creativa, su participaci√≥n en el mundillo cultural (presentaciones de libros, jurados, jornadas, recitales, colaboraciones literarias‚Ķ), lecturas, viajes y algunas confesiones relacionadas con los grandes temas de la vida, pero tambi√©n con temas menores. Pincha y disfruta de la charla.

Y Franzen aparcó la literatura para intentar salvar el mundo

Cuando se repartieron y adjudicaron los diversos g√©neros literarios dentro de Pompas de Papel, a un servidor le cupo en suerte el ensayo. Pues miren por d√≥nde, aunque muchos puedan ser escepticos a√ļn hoy d√≠a, el ensayo es fuente no s√≥lo de conocimiento sino tambi√©n de inmenso placer. As√≠ sucede con este libro del gran novelista americano Jonathan Franzen, donde el autor mezcla y combina maravillosamente su gran conocimiento ornitol√≥gico, con su gran preocupaci√≥n por el medio ambiente y con su maestr√≠a literaria. Lo √ļnico que cabe reprocharle es que para el no aficionado puede resultar demasiado prolija la enumeraci√≥n de tantas especies de aves, pero en conjunto, el caudal de conocimiento que nos aporta es fant√°stico.

Debemos subrayar también que Franzen mantiene, como se refleja aquí una postura muy nítida con respecto a la urgencia de tomar medidas para preservar la biodiversidad, incluso si ello puede entrar en colusión con las medidas tendentes a frenar el cambio climático. Y es que, de no ser así,  para cuando el planeta en el mejor de los casos,  frene su ascenso térmico, ya será tarde para decenas o cientos de miles de especies y la supervivencia incluso de la especie humana se verá seriamente comprometida.

A se√Īalar y subrayar el ensayo que da nombre al libro donde bailan en maravillosa cadencia el relato del viaje a la Ant√°rtida y el de sus recuerdos del t√≠o Walt, de cuya vitalidad, hace una tierna y conmovedora descripci√≥n. No son desde√Īables otras partes¬† de la publicaci√≥n donde se dedica a la cr√≠tica literaria, fotogr√°fica, social, urban√≠stica… con una mirada siempre inteligente. ¬°Ah! y a destacar el ensayo sobre el ensayo que abre la obra. No tiene p√©rdida.

El fin del fin de la Tierra de Jonathan Franzen ha sido publicado por la editorial Salamandra.

 Jokin Aldazabal

El tocho. El Danubio de Claudio Magris

‚ÄúLa soberan√≠a habsb√ļrguica no es como el despotismo centralista y nivelador de Luis XIV, Federico II o Napole√≥n, no sofoca las diferencias ni supera las contradicciones, dej√°ndolas subsistir en su sustancia y poni√©ndolas en juego, en todo caso, unas contra otras. El regidor del imperio era, por definici√≥n, tambi√©n √©l, un Proteo, que cambia de m√°scara y de pol√≠tica con d√ļctil movilidad y no por ello quiere transformar a sus s√ļbditos Proteos en ciudadanos de una sola pieza, sino que les deja que pasen del amor a la revuelta y viceversa, de la depresi√≥n a la euforia, en un juego sin final y sin progreso, que no quiere imponer una r√≠gida unidad a los diferentes pueblos, sino dejarles subsistir y convivir en su heterogeneidad….

El estado parece querer hacer olvidar la pol√≠tica o por lo menos atenuar su injerencia, mitigar y frenar las transformaciones, convencer a sus s√ļbditos de que los cambios se operan en periodos largos -y son, por tanto, perceptibles para las generaciones m√°s que para los individuos- y dejar que las cosas permanezcan como est√°n el m√°ximo de tiempo posible, as√≠ como los sentimientos, las pasiones, las memorias.‚ÄĚ

Este es un p√°rrafo de El Danubio, de Claudio Magris, gran germanista italiano, especialista, entre otras muchas cosas, en la historia de la dinast√≠a austr√≠aca de los Habsburgo. En este fragmento explic√≥ el secreto de la larga vida del imperio austro-h√ļngaro, a pesar de su extrema diversidad.

Es solo una de las muchas perlas que se pueden encontrar en El Danubio, un ensayo justamente c√©lebre, publicado en 1988. Seg√ļn el propio autor, puede leerse, dado su car√°cter h√≠brido, como una met√°fora sobre la compleja identidad europea, como un libro de viajes, e incluso, como una novela de formaci√≥n, que va cambiando al personaje narrador a medida que transcurre el tiempo y se desplaza por la geograf√≠a danubiana.

Al hilo de un viaje que dura cuatro a√Īos, a lo largo de los tres mil kil√≥metros del r√≠o m√°s emblem√°tico del centro y este de Europa, desde las discutidas fuentes en Baden-Wurtemberg hasta la desembocadura en el Mar Negro, el personaje narrador recorre, solo o en compa√Ī√≠a de un grupo de amigos, parte de Alemania, Austria, Eslovaquia, Hungr√≠a, Serbia, Bulgaria y Ruman√≠a; buena parte de la otra Europa, la que form√≥ parte del imperio austriaco o del turco. De esa Europa oriental, mestiza, de identidad estratificada, en la que se pueden encontrar regiones fronterizas como el Banato, cuyas ciudades se nombran hasta en cuatro idiomas, alem√°n, serbio, h√ļngaro y rumano.

Pero el libro es sobre todo un viaje a través del tiempo y de la cultura europea, de los conflictos que tuvieron su escenario en las cercanías del Danubio, y de los escritores y artistas que poblaron sus orillas. Y también de los personajes del pueblo que se va encontrando el narrador, como la abuela Anka, crítica implacable de las distintas nacionalidades danubianas.

Un ensayo de apabullante y amena erudición, escrito con gran soltura (aunque el autor abuse de términos y adjetivos recurrentes), cuya lectura muy probablemente les enganchará de principio a fin. Ese fue mi caso, y por eso se lo recomiendo. El Danubio, de Claudio Magris, en editorial Anagrama.

Javier Aspiazu

Kattalin Miner y la muerte de Moio

El 23 de abril de 2007, Aimar Elosegi Ansa, un joven transexual de Hernani, se quit√≥ la vida. Moio, como lo llamaban sus amigos, no pudo sobreponerse a su prospecci√≥n de futuro, en la que se adivinaba infeliz e insatisfecho. Tras la noticia de su muerte, Kattalin Miner, amiga de Aimar y autora de este libro que a√ļna la entrevista period√≠stica, el reportaje y el testimonio confesional, no recuerda secuencias completas, como suele suceder en estas ocasiones traum√°ticas. S√≠ recuerda, en parte, un funeral civil, multitudinario, en el que la familia no quiso esconder la transexualidad del joven; despu√©s, pas√≥ el tiempo.

Moio arranca en el d√©cimo aniversario de la muerte de Aimar. Miner decide que, a diferencia de a√Īos anteriores, no va a llamar a nadie, ni va a llevar a cabo liturgia alguna, y se pregunta si habr√° terminado el duelo. Sin embargo, se apodera de ella la necesidad de recordar y relatar la historia de su amigo. Miner no quiere escribir un texto personal, intimista, sino que desea darle una lectura pol√≠tica de aquel acontecimiento tr√°gico. Se pregunta si la muerte de Moio hizo que aumentara la sensibilidad respecto a la transexualidad o si, al ligarse a un hecho luctuoso, la transexualidad se asoci√≥ a algo oscuro, peligroso. El encuentro con una antigua profesora que la anima a contarlo, porque es lo que Moio hubiera querido, es el detonante definitivo que la pone a escribir.

Moio se compone de una primera parte en la que Miner explica c√≥mo fue el proceso por el cual decidi√≥ escribir esta historia; una segunda compuesta por varias entrevistas; y una tercera, un ep√≠logo m√°s personal, a trav√©s del que, al fin, consigue decir adi√≥s a su amigo. Para conformar la parte central del libro, la hernaniarra se entrevist√≥ con sus amigas, con un hermano de Moio, con Josebe Iturrioz y Ana Txurruka, que hab√≠an trabajado ya din√°micas feministas en Hernani antes de que Moio desapareciera; con Maialen Lujanbio, autora de aquel gartzelako lana¬† sobre la transexualidad que emocion√≥ al p√ļblico de la final de 2017, con Iratxe Retolaza, coautora junto con Isa del Castillo del trabajo Genero-Ariketak, y con un joven trans de Hernani, Brayan Altimasberes. Brayan, que habla de la nociva persistencia de la idea de que un trans masculino deba convertirse en un hombre cis y de las dificultades que las personas trans se encuentran en un proceso injustamente patologizado, se√Īala: ‚ÄúPrintzipioz nik ez dut arazo zuzenik izan, are gehiago, jendeak babesa eskaini dit,eskatu gabe ere.(‚Ķ) Hala ere, esan bezala, babesa gauza bat da, baina ez du ezjakintasuna kentzen‚ÄĚ.

En 2007 la relaci√≥n entre la lucha trans y el feminismo no era perceptible, y las personas transexuales o transg√©nero se chocaban contra un muro de incomprensi√≥n que a menudo pasaba por, por ejemplo, no respetar la marca de g√©nero. Moio pone de manifiesto los pasos adelante que se han ido dando, pero tambi√©n deja en evidencia lo que queda por hacer, que no es poco.¬† La lectura de este libro, honesto e ilustrativo, puede ser un primer paso precisamente para tomar contacto con una realidad que a√ļn resulta demasiado extra√Īa para demasiadas personas.

Txani Rodríguez

El tocho. Los tristes trópicos de Lévi-Strauss

‚ÄúMi carrera se resolvi√≥ un domingo de oto√Īo de 1934, a las nueve de la ma√Īana, con una llamada telef√≥nica. Era Celestin Bougl√©, en ese entonces director de la Escuela Normal Superior. Desde hac√≠a algunos a√Īos me dispensaba una benevolencia un poco lejana y reticente… porque‚Ķ no pertenec√≠a a su equipo, por el cual experimentaba sentimientos muy exclusivos. Sin duda, no pudo hacer una elecci√≥n mejor pues me pregunt√≥ bruscamente: ‚Äú¬ŅSiempre tiene el deseo de practicar etnograf√≠a?‚ÄĚ ‚ÄúDesde luego‚ÄĚ. ‚ÄúEntonces presente su candidatura en la universidad de Sao Paulo. Los suburbios est√°n llenos de indios y usted les podr√° consagrar los fines de semana. Pero es necesario que de su respuesta definitiva… antes del mediod√≠a‚ÄĚ.

As√≠ comienza el cap√≠tulo V de Tristes tr√≥picos, de Claude L√©vi-Strauss. Entre la multitud de vol√ļmenes dedicados por los antrop√≥logos a narrar sus exploraciones y trabajos de campo, destaca con justicia este libro magn√≠fico del creador de la Antropolog√≠a Estructural, Levi-Strauss, uno de los mayores y m√°s influyentes sabios del siglo XX.

Al inicio de su madurez, en 1955, el autor se deja llevar caprichosamente por sus recuerdos, para recrear sus primeros grandes viajes veinte a√Īos atr√°s. El resultado es Tristes tr√≥picos, un libro complejo y fascinante, de estilo desigual, a veces escrito en tono de gran estilista, otras de r√°pido cronista de campa√Īa, como si el autor estuviera todav√≠a ante la hoguera de su campamento de etn√≥logo en el Mato Grosso. En cualquier caso, su discurso, pre√Īado de datos y vivencias, es siempre fluido, ponderado, interesante, y por momentos, apasionante.

L√©vi-Strauss transmite no solo su reflexi√≥n intelectual manifestando, en un p√°rrafo c√©lebre, su deuda con el marxismo, el psicoan√°lisis y la geolog√≠a. Tambi√©n, y al hilo de su estancia en el Brasil, nos narra su aventurado periplo como expedicionario, llevado al l√≠mite de la enfermedad y el extrav√≠o. El etn√≥logo veintea√Īero y apasionado, consigue tras casi tres a√Īos de campa√Īas, describir mejor que nadie la cultura de los caduveos, bororos y nanbikwaras, en un Matto Grosso cada vez m√°s intrincado e inaccesible.

Entonces llega su momento de gloria, so√Īado por todo etn√≥logo, al entrar en contacto con una tribu desconocida: los mund√©. Pero esto ocurre en el momento m√°s inoportuno, con buena parte de su equipo, incluida su mujer, atacado por enfermedades tropicales, y lo que es a√ļn peor, sin que nadie pueda ejercer de int√©rprete ante una tribu todav√≠a sin contactar, cuyo idioma resulta desconocido. Los datos recabados son exiguos. La gloria del etn√≥logo apenas dura una semana.

Junto a esta dolorosa decepción, verdadero clímax narrativo de la obra, Tristes trópicos nos ofrece la reflexión más profunda que se haya escrito sobre las condiciones y los objetivos de la antropología.

Y una revisi√≥n cr√≠tica de la cultura humana en su conjunto, con hip√≥tesis sumamente reveladoras, sobre la invenci√≥n de la escritura como instrumento de poder, sobre la degeneraci√≥n de las religiones, cada vez m√°s belicosas, o sobre la condici√≥n mort√≠fera de la civilizaci√≥n occidental que acaba con todas las culturas con las que entra en contacto. De ah√≠ la necesaria tristeza del antrop√≥logo, testigo de la paulatina desaparici√≥n de los pueblos que describe. Una obra maestra que exigir√≠a m√ļltiples relecturas.

Tristes trópicos de Claude Lévi-Strauss, en editorial Paidós.

Javier Aspiazu

Las lecciones que no debemos olvidar de Guillermo Altares

Una lecci√≥n olvidada, del periodista Guillermo Altares, es un libro que une el ensayo hist√≥rico, con la literatura de viajes y la cr√≥nica period√≠stica para construir un recorrido a trav√©s de la historia de Europa. El relato arranca en la Cueva de Chauvet, en Francia, hace 36.000 a√Īos. Es dif√≠cil, como se√Īala el autor, saber d√≥nde empez√≥ esta historia, pero se sabe que esa cueva es uno de los primeros lugares donde alguien intent√≥ contar una historia: ‚ÄúChavet no es solamente uno de los ejemplos m√°s bellos del arte de las cavernas, sino que oblig√≥ a los estudiosos a plantearse una parte importante de su visi√≥n de la prehistoria‚ÄĚ ya que la pinturas est√°n realizadas mucho antes del momento en el que los estudiosos pensaban que el ser humano hab√≠a adquirido la capacidad para realizar algo tan sofisticado. A partir de ese primer cap√≠tulo, muy interesante porque introduce temas tan actuales como la realidad virtual y el turismo de masas, ya que lo que podemos visitar en realidad es un r√©plica de la cueva, Altares nos conduce a trav√©s de los nudos de Europa: Grecia, Roma, el vac√≠o posterior que dej√≥ el imperio romano, las cruzadas, las heridas de las dos guerras mundiales, los flujos de personas, las tropel√≠as, la intolerancia, el refinamiento, ¬†la revoluci√≥n de los claveles, la guerra civil‚Ķ ‚ÄúSi hay algo que caracteriza a la Uni√≥n Europa son las fronteras que ya no existen, las huellas de guerras, conflictos, particiones √©tnicas que parec√≠an irresolubles y que, sin embargo, ahora, resultan casi invisibles‚ÄĚ, se√Īala. A pesar de todo, podr√≠a extraerse la idea de que vamos a mejor discretamente, y que, aunque a veces no lo parezca, nuestra sociedad es menos violenta que las anteriores.

Como os imaginareis Una lecci√≥n olvidada es un libro imposible de resumir, estamos ante de cerca de quinientas edificantes p√°ginas, pero s√≠ puede afirmarse que su lectura ayuda a que cimentemos el paso de un periodo a otra de la historia y tambi√©n a adquirir cierta perspectiva hist√≥rica que nos invita a no incurrir en viejos errores y a extraer una conclusi√≥n ‚Äúrotunda‚ÄĚ, tal y como afirma el autor: ‚ÄúEuropa es una inmensa mezcla, una tela trazada con millones de hilos que vienen de todos los lados.‚ÄĚ Adem√°s de la obtenci√≥n de ideas luminosas, la lectura de este ensayo resulta m√°s que agradable porque Altares combina el rigor y la densidad con el relato, m√°s personal, de algunos de sus viajes, con algunas prospecciones de futuro y con an√©cdotas muy divertidas. Una de ella se relata en un cap√≠tulo dedicado a Londres ‚Äďuno de mis favoritos-. En esas p√°ginas cuenta lo siguiente: el¬† 221B de Baker Street no exist√≠a cuando Conan Doyle decidi√≥ dar un domicilio a Sherlok Holmes. Con el tiempo, se abri√≥ un banco, y ese banco mantuvo a un empleado durante d√©cadas dedicado en exclusiva contestar el correo que llegaba a nombre de Holmes.

‚ÄúEuropa ha sido destruida tantas veces que resulta indestructible, y sobre todo, indivisible‚ÄĚ, advierte Altares en el pr√≥logo, una idea que a nosotros nos vale como ep√≠logo y como entusiasta invitaci√≥n a la lectura de este trabajo.

Txani Rodríguez