Archivo de la categoría: ensayo

El tocho. El Danubio de Claudio Magris

‚ÄúLa soberan√≠a habsb√ļrguica no es como el despotismo centralista y nivelador de Luis XIV, Federico II o Napole√≥n, no sofoca las diferencias ni supera las contradicciones, dej√°ndolas subsistir en su sustancia y poni√©ndolas en juego, en todo caso, unas contra otras. El regidor del imperio era, por definici√≥n, tambi√©n √©l, un Proteo, que cambia de m√°scara y de pol√≠tica con d√ļctil movilidad y no por ello quiere transformar a sus s√ļbditos Proteos en ciudadanos de una sola pieza, sino que les deja que pasen del amor a la revuelta y viceversa, de la depresi√≥n a la euforia, en un juego sin final y sin progreso, que no quiere imponer una r√≠gida unidad a los diferentes pueblos, sino dejarles subsistir y convivir en su heterogeneidad….

El estado parece querer hacer olvidar la pol√≠tica o por lo menos atenuar su injerencia, mitigar y frenar las transformaciones, convencer a sus s√ļbditos de que los cambios se operan en periodos largos -y son, por tanto, perceptibles para las generaciones m√°s que para los individuos- y dejar que las cosas permanezcan como est√°n el m√°ximo de tiempo posible, as√≠ como los sentimientos, las pasiones, las memorias.‚ÄĚ

Este es un p√°rrafo de El Danubio, de Claudio Magris, gran germanista italiano, especialista, entre otras muchas cosas, en la historia de la dinast√≠a austr√≠aca de los Habsburgo. En este fragmento explic√≥ el secreto de la larga vida del imperio austro-h√ļngaro, a pesar de su extrema diversidad.

Es solo una de las muchas perlas que se pueden encontrar en El Danubio, un ensayo justamente c√©lebre, publicado en 1988. Seg√ļn el propio autor, puede leerse, dado su car√°cter h√≠brido, como una met√°fora sobre la compleja identidad europea, como un libro de viajes, e incluso, como una novela de formaci√≥n, que va cambiando al personaje narrador a medida que transcurre el tiempo y se desplaza por la geograf√≠a danubiana.

Al hilo de un viaje que dura cuatro a√Īos, a lo largo de los tres mil kil√≥metros del r√≠o m√°s emblem√°tico del centro y este de Europa, desde las discutidas fuentes en Baden-Wurtemberg hasta la desembocadura en el Mar Negro, el personaje narrador recorre, solo o en compa√Ī√≠a de un grupo de amigos, parte de Alemania, Austria, Eslovaquia, Hungr√≠a, Serbia, Bulgaria y Ruman√≠a; buena parte de la otra Europa, la que form√≥ parte del imperio austriaco o del turco. De esa Europa oriental, mestiza, de identidad estratificada, en la que se pueden encontrar regiones fronterizas como el Banato, cuyas ciudades se nombran hasta en cuatro idiomas, alem√°n, serbio, h√ļngaro y rumano.

Pero el libro es sobre todo un viaje a través del tiempo y de la cultura europea, de los conflictos que tuvieron su escenario en las cercanías del Danubio, y de los escritores y artistas que poblaron sus orillas. Y también de los personajes del pueblo que se va encontrando el narrador, como la abuela Anka, crítica implacable de las distintas nacionalidades danubianas.

Un ensayo de apabullante y amena erudición, escrito con gran soltura (aunque el autor abuse de términos y adjetivos recurrentes), cuya lectura muy probablemente les enganchará de principio a fin. Ese fue mi caso, y por eso se lo recomiendo. El Danubio, de Claudio Magris, en editorial Anagrama.

Javier Aspiazu

Kattalin Miner y la muerte de Moio

El 23 de abril de 2007, Aimar Elosegi Ansa, un joven transexual de Hernani, se quit√≥ la vida. Moio, como lo llamaban sus amigos, no pudo sobreponerse a su prospecci√≥n de futuro, en la que se adivinaba infeliz e insatisfecho. Tras la noticia de su muerte, Kattalin Miner, amiga de Aimar y autora de este libro que a√ļna la entrevista period√≠stica, el reportaje y el testimonio confesional, no recuerda secuencias completas, como suele suceder en estas ocasiones traum√°ticas. S√≠ recuerda, en parte, un funeral civil, multitudinario, en el que la familia no quiso esconder la transexualidad del joven; despu√©s, pas√≥ el tiempo.

Moio arranca en el d√©cimo aniversario de la muerte de Aimar. Miner decide que, a diferencia de a√Īos anteriores, no va a llamar a nadie, ni va a llevar a cabo liturgia alguna, y se pregunta si habr√° terminado el duelo. Sin embargo, se apodera de ella la necesidad de recordar y relatar la historia de su amigo. Miner no quiere escribir un texto personal, intimista, sino que desea darle una lectura pol√≠tica de aquel acontecimiento tr√°gico. Se pregunta si la muerte de Moio hizo que aumentara la sensibilidad respecto a la transexualidad o si, al ligarse a un hecho luctuoso, la transexualidad se asoci√≥ a algo oscuro, peligroso. El encuentro con una antigua profesora que la anima a contarlo, porque es lo que Moio hubiera querido, es el detonante definitivo que la pone a escribir.

Moio se compone de una primera parte en la que Miner explica c√≥mo fue el proceso por el cual decidi√≥ escribir esta historia; una segunda compuesta por varias entrevistas; y una tercera, un ep√≠logo m√°s personal, a trav√©s del que, al fin, consigue decir adi√≥s a su amigo. Para conformar la parte central del libro, la hernaniarra se entrevist√≥ con sus amigas, con un hermano de Moio, con Josebe Iturrioz y Ana Txurruka, que hab√≠an trabajado ya din√°micas feministas en Hernani antes de que Moio desapareciera; con Maialen Lujanbio, autora de aquel gartzelako lana¬† sobre la transexualidad que emocion√≥ al p√ļblico de la final de 2017, con Iratxe Retolaza, coautora junto con Isa del Castillo del trabajo Genero-Ariketak, y con un joven trans de Hernani, Brayan Altimasberes. Brayan, que habla de la nociva persistencia de la idea de que un trans masculino deba convertirse en un hombre cis y de las dificultades que las personas trans se encuentran en un proceso injustamente patologizado, se√Īala: ‚ÄúPrintzipioz nik ez dut arazo zuzenik izan, are gehiago, jendeak babesa eskaini dit,eskatu gabe ere.(‚Ķ) Hala ere, esan bezala, babesa gauza bat da, baina ez du ezjakintasuna kentzen‚ÄĚ.

En 2007 la relaci√≥n entre la lucha trans y el feminismo no era perceptible, y las personas transexuales o transg√©nero se chocaban contra un muro de incomprensi√≥n que a menudo pasaba por, por ejemplo, no respetar la marca de g√©nero. Moio pone de manifiesto los pasos adelante que se han ido dando, pero tambi√©n deja en evidencia lo que queda por hacer, que no es poco.¬† La lectura de este libro, honesto e ilustrativo, puede ser un primer paso precisamente para tomar contacto con una realidad que a√ļn resulta demasiado extra√Īa para demasiadas personas.

Txani Rodríguez

El tocho. Los tristes trópicos de Lévi-Strauss

‚ÄúMi carrera se resolvi√≥ un domingo de oto√Īo de 1934, a las nueve de la ma√Īana, con una llamada telef√≥nica. Era Celestin Bougl√©, en ese entonces director de la Escuela Normal Superior. Desde hac√≠a algunos a√Īos me dispensaba una benevolencia un poco lejana y reticente… porque‚Ķ no pertenec√≠a a su equipo, por el cual experimentaba sentimientos muy exclusivos. Sin duda, no pudo hacer una elecci√≥n mejor pues me pregunt√≥ bruscamente: ‚Äú¬ŅSiempre tiene el deseo de practicar etnograf√≠a?‚ÄĚ ‚ÄúDesde luego‚ÄĚ. ‚ÄúEntonces presente su candidatura en la universidad de Sao Paulo. Los suburbios est√°n llenos de indios y usted les podr√° consagrar los fines de semana. Pero es necesario que de su respuesta definitiva… antes del mediod√≠a‚ÄĚ.

As√≠ comienza el cap√≠tulo V de Tristes tr√≥picos, de Claude L√©vi-Strauss. Entre la multitud de vol√ļmenes dedicados por los antrop√≥logos a narrar sus exploraciones y trabajos de campo, destaca con justicia este libro magn√≠fico del creador de la Antropolog√≠a Estructural, Levi-Strauss, uno de los mayores y m√°s influyentes sabios del siglo XX.

Al inicio de su madurez, en 1955, el autor se deja llevar caprichosamente por sus recuerdos, para recrear sus primeros grandes viajes veinte a√Īos atr√°s. El resultado es Tristes tr√≥picos, un libro complejo y fascinante, de estilo desigual, a veces escrito en tono de gran estilista, otras de r√°pido cronista de campa√Īa, como si el autor estuviera todav√≠a ante la hoguera de su campamento de etn√≥logo en el Mato Grosso. En cualquier caso, su discurso, pre√Īado de datos y vivencias, es siempre fluido, ponderado, interesante, y por momentos, apasionante.

L√©vi-Strauss transmite no solo su reflexi√≥n intelectual manifestando, en un p√°rrafo c√©lebre, su deuda con el marxismo, el psicoan√°lisis y la geolog√≠a. Tambi√©n, y al hilo de su estancia en el Brasil, nos narra su aventurado periplo como expedicionario, llevado al l√≠mite de la enfermedad y el extrav√≠o. El etn√≥logo veintea√Īero y apasionado, consigue tras casi tres a√Īos de campa√Īas, describir mejor que nadie la cultura de los caduveos, bororos y nanbikwaras, en un Matto Grosso cada vez m√°s intrincado e inaccesible.

Entonces llega su momento de gloria, so√Īado por todo etn√≥logo, al entrar en contacto con una tribu desconocida: los mund√©. Pero esto ocurre en el momento m√°s inoportuno, con buena parte de su equipo, incluida su mujer, atacado por enfermedades tropicales, y lo que es a√ļn peor, sin que nadie pueda ejercer de int√©rprete ante una tribu todav√≠a sin contactar, cuyo idioma resulta desconocido. Los datos recabados son exiguos. La gloria del etn√≥logo apenas dura una semana.

Junto a esta dolorosa decepción, verdadero clímax narrativo de la obra, Tristes trópicos nos ofrece la reflexión más profunda que se haya escrito sobre las condiciones y los objetivos de la antropología.

Y una revisi√≥n cr√≠tica de la cultura humana en su conjunto, con hip√≥tesis sumamente reveladoras, sobre la invenci√≥n de la escritura como instrumento de poder, sobre la degeneraci√≥n de las religiones, cada vez m√°s belicosas, o sobre la condici√≥n mort√≠fera de la civilizaci√≥n occidental que acaba con todas las culturas con las que entra en contacto. De ah√≠ la necesaria tristeza del antrop√≥logo, testigo de la paulatina desaparici√≥n de los pueblos que describe. Una obra maestra que exigir√≠a m√ļltiples relecturas.

Tristes trópicos de Claude Lévi-Strauss, en editorial Paidós.

Javier Aspiazu

Las lecciones que no debemos olvidar de Guillermo Altares

Una lecci√≥n olvidada, del periodista Guillermo Altares, es un libro que une el ensayo hist√≥rico, con la literatura de viajes y la cr√≥nica period√≠stica para construir un recorrido a trav√©s de la historia de Europa. El relato arranca en la Cueva de Chauvet, en Francia, hace 36.000 a√Īos. Es dif√≠cil, como se√Īala el autor, saber d√≥nde empez√≥ esta historia, pero se sabe que esa cueva es uno de los primeros lugares donde alguien intent√≥ contar una historia: ‚ÄúChavet no es solamente uno de los ejemplos m√°s bellos del arte de las cavernas, sino que oblig√≥ a los estudiosos a plantearse una parte importante de su visi√≥n de la prehistoria‚ÄĚ ya que la pinturas est√°n realizadas mucho antes del momento en el que los estudiosos pensaban que el ser humano hab√≠a adquirido la capacidad para realizar algo tan sofisticado. A partir de ese primer cap√≠tulo, muy interesante porque introduce temas tan actuales como la realidad virtual y el turismo de masas, ya que lo que podemos visitar en realidad es un r√©plica de la cueva, Altares nos conduce a trav√©s de los nudos de Europa: Grecia, Roma, el vac√≠o posterior que dej√≥ el imperio romano, las cruzadas, las heridas de las dos guerras mundiales, los flujos de personas, las tropel√≠as, la intolerancia, el refinamiento, ¬†la revoluci√≥n de los claveles, la guerra civil‚Ķ ‚ÄúSi hay algo que caracteriza a la Uni√≥n Europa son las fronteras que ya no existen, las huellas de guerras, conflictos, particiones √©tnicas que parec√≠an irresolubles y que, sin embargo, ahora, resultan casi invisibles‚ÄĚ, se√Īala. A pesar de todo, podr√≠a extraerse la idea de que vamos a mejor discretamente, y que, aunque a veces no lo parezca, nuestra sociedad es menos violenta que las anteriores.

Como os imaginareis Una lecci√≥n olvidada es un libro imposible de resumir, estamos ante de cerca de quinientas edificantes p√°ginas, pero s√≠ puede afirmarse que su lectura ayuda a que cimentemos el paso de un periodo a otra de la historia y tambi√©n a adquirir cierta perspectiva hist√≥rica que nos invita a no incurrir en viejos errores y a extraer una conclusi√≥n ‚Äúrotunda‚ÄĚ, tal y como afirma el autor: ‚ÄúEuropa es una inmensa mezcla, una tela trazada con millones de hilos que vienen de todos los lados.‚ÄĚ Adem√°s de la obtenci√≥n de ideas luminosas, la lectura de este ensayo resulta m√°s que agradable porque Altares combina el rigor y la densidad con el relato, m√°s personal, de algunos de sus viajes, con algunas prospecciones de futuro y con an√©cdotas muy divertidas. Una de ella se relata en un cap√≠tulo dedicado a Londres ‚Äďuno de mis favoritos-. En esas p√°ginas cuenta lo siguiente: el¬† 221B de Baker Street no exist√≠a cuando Conan Doyle decidi√≥ dar un domicilio a Sherlok Holmes. Con el tiempo, se abri√≥ un banco, y ese banco mantuvo a un empleado durante d√©cadas dedicado en exclusiva contestar el correo que llegaba a nombre de Holmes.

‚ÄúEuropa ha sido destruida tantas veces que resulta indestructible, y sobre todo, indivisible‚ÄĚ, advierte Altares en el pr√≥logo, una idea que a nosotros nos vale como ep√≠logo y como entusiasta invitaci√≥n a la lectura de este trabajo.

Txani Rodríguez

La mirada honesta de Aixa de la Cruz

Cambiar de idea bien puede definirse,¬† tomando unas palabras de la autora, como ‚Äúuna historia de violencia estructural que se narra como un drama privado, en c√≠rculos conc√©ntricos que empiezan y acaban en una misma‚ÄĚ. Es decir, tras la experiencia personal hay siempre un relato pol√≠tico, aunque la persona que cuenta esas experiencias no lo identifique. A partir de esta premisa, podemos decir, no obstante, que estamos ante un libro de memorias, que puede leerse tambi√©n, a ratos, al menos, como una novela. De hecho, de la Cruz defiende que las barreras entre la cr√≥nica, las memorias, la autoficci√≥n y la ficci√≥n son inexistentes porque escribir es recordar y recordar es siempre un acto imaginativo. El ejercicio de recordar, siempre creativo, es verdad, conduce a la bilba√≠na a varios temas que van desde los mimbres de su tesis a las explicaciones que est√°n detr√°s de algunas de sus conductas sexuales.

El libro arranca con el mensaje de voz de una amiga suya que ha sufrido un grav√≠simo accidente. Los peri√≥dicos han publicado unas fotos terribles del siniestro ante las que la narradora parece no reaccionar. ‚ÄúComprendo que esta frialdad con la que escudri√Īo el sufrimiento ajeno es un m√ļsculo que llevo tiempo entrenando, el que me ha permitido mantener la cordura en un escritorio en el que se mezclaban los post-it de colores con los abusos de prisioneros de Abu Ghraib y en el que el reproductor rebobinaba sin descanso escenas de tortura, de ficci√≥n y de no ficci√≥n‚ÄĚ. As√≠ que cuando visita a su amiga, y ve las heridas y las cicatrices a√ļn sin cerrar en el cuerpo de la chica, piensa en la manera en la que recibimos las im√°genes violentas. Hay m√°s violencia en el libro porque de la Cruz habla de un intento de violaci√≥n que ella sufri√≥ y de los terribles abusos sexuales que padeci√≥ otra de sus amigas. Las violaciones, y en concreto, el caso de La Manada, tienen importancia reveladora en la parte final y m√°s ensay√≠stica del libro, en la que cuenta c√≥mo se siente interpelada por el feminismo. La violencia que soportan en M√©xico, donde ella vivi√≥ un tiempo porque se cas√≥ con un joven mexicano, tambi√©n encuentra traslado: ‚ÄúLo intolerable es lo infrecuente. De todas las lecciones que aprend√≠ en M√©xico esta es la que mejor me iba a ayudar a entender a entender Europa, la violencia europea, la de mi propia piel‚ÄĚ.

Cambiar de idea habla tambi√©n de las relaciones de la autora con otras mujeres. ‚ÄúConfund√≠ -dice- mi afici√≥n por los retos dif√≠ciles con el lesbianismo.‚ÄĚ Otro punto interesante del libro es el que se refiere a su relaci√≥n, o ausencia de relaci√≥n, con su padre biol√≥gico, al que ella se refiere como ‚Äúbiopadre‚ÄĚ y al que nunca trat√≥ demasiado.

Cambiar de idea es un relato honesto, en el que la autora no se hace demasiadas trampas al solitario, que recoloca algunas piezas sueltas en un puzle completo, un puzle en el que, al final, la autora sentir√° que todo encaja. Y m√°s all√° de lo que cuenta, que no es poco, hay que destacar c√≥mo, porque, sin duda, este libro est√° muy bien escrito: el texto corre, es seductor, y ofrece la enga√Īosa sensaci√≥n de que est√° escrito como si transcribiera lo que pensara en voz alta.

Txani Rodríguez

El tocho. Los no lugares del francés Marc Augé

‚ÄúEl lugar y el no lugar son m√°s bien polaridades falsas: el primero no queda nunca completamente borrado, y el segundo no se cumple nunca totalmente: son palimpsestos donde se inscribe sin cesar el juego intrincado de la identidad y la relaci√≥n. Pero los no lugares son la medida de la √©poca, medida cuantificable y que se podr√≠a tomar adicionando, despu√©s de hacer algunas conversiones entre superficie, volumen y distancia, las v√≠as a√©reas, ferroviarias, las autopistas y los habit√°culos m√≥viles llamados ‚Äúmedios de transporte‚ÄĚ (aviones, trenes, autom√≥viles), los aeropuertos y las estaciones ferroviarias, las grandes cadenas hoteleras, los parques de recreo, los supermercados, la cadena compleja, en fin, de las redes de cables o sin hilos que movilizan el espacio extraterrestre a los fines de una comunicaci√≥n tan extra√Īa que a menudo no pone en contacto al individuo m√°s que con otra imagen de s√≠ mismo‚ÄĚ.

Este es un párrafo de Los no lugares. Espacios del anonimato, de Marc Augé. Publicado en 1992, este breve pero revelador ensayo, intenta realizar, tal y como indica el subtítulo, Una antropología de la sobremodernidad. Expresión esta que le sirve al autor, el antropólogo francés Marc Augé, para caracterizar nuestra época y de paso, polemizar con otros pensadores, como el sociólogo Lipovetski y su hipermodernidad, o el filósofo Lyotard y sus acólitos, que establecieron, con mucha fortuna, el discurso de la posmodernidad.

Para Aug√© el problema de nuestra sociedad es que est√° basada en el exceso, que est√° sobre-dimensionada (de ah√≠ el concepto de sobremodernidad) en tres aspectos fundamentales: en el tiempo, con la superabundancia de acontecimientos noticiosos diarios, que nos impulsan a vivir en un tiempo acelerado, una especie de presente continuo; en el espacio cada vez m√°s amplio, recorrido por los individuos merced a la proliferaci√≥n de viajes intercontinentales (aunque correlativa y parad√≥jicamente el planeta parezca cada vez m√°s achicado); y por √ļltimo, en la esfera m√°s √≠ntima, la del yo, objeto continuo de todo tipo de referencias individualizadas.

A esta sociedad sobremoderna le corresponde una nueva concepci√≥n del lugar. Los lugares antropol√≥gicos, tradicionalmente, se caracterizaban por ser fijos y estables, generadores de identidad y de relaciones culturales. En nuestra sociedad esa concepci√≥n cambia y se generan¬† no lugares, espacios utilizados por los individuos meramente como lugares de tr√°nsito, aeropuertos, autopistas, supermercados, hospitales, donde solo se establecen relaciones ef√≠meras y provisionales, y en los que las personas se sienten ajenas, desvinculadas del entorno. ‚ÄúEn el an√≥nimato del no lugar es donde se experimenta solitariamente la comunidad de los destinos humanos‚ÄĚ, nos dice Marc Aug√©. Pero tambi√©n nos recuerda que fen√≥menos como el retorno de los nacionalismos son, en primer lugar, un rechazo del orden colectivo, y que los individuos pueden adoptar ante esta sociedad diferentes actitudes: la huida, el miedo, la intensidad de la experiencia o la rebeli√≥n contra los valores establecidos.

Como ven, en este l√ļcido ensayo no solo se diagnostican los males de nuestra cultura, sino que tambi√©n se apuntan posibles respuestas. Eso lo convierte en un libro valiente y necesario: Los no lugares de Marc Aug√©, en editorial Gedisa.

Javier Aspiazu

La vida, la cultura y todo lo dem√°s: palabras de Sarri

Bizitzea ez al da oso arriskutsua? Habanako gaukaria es un dietario firmado por Joseba Sarrionandia y que, como su nombre indica, fue escrito en La Habana, durante las noches de enero a mayo de 2018, por eso lo llama ‚Äúgaukaria‚ÄĚ. A trav√©s de las distintas entradas que componen este libro, adscrito a un g√©nero muy de mi gusto, confirmamos cosas que ya sab√≠amos, como que el autor de Durango es un gran lector, ya que hay muchas referencias a otros autores, entre los que puede destacar Jo√£o Guimar√£es.

La filosof√≠a o la historia pol√≠tica y la pol√≠tica ligada ya a nuestro contexto, al vasco, al cubano, est√° presente en estas p√°ginas en las que vierte sus opiniones sobre, por ejemplo, el caso de Altsasua. Sobre Cuba se√Īala, entre otras muchas observaciones, que una opini√≥n acr√≠tica con el r√©gimen no le hace ning√ļn favor a la situaci√≥n pol√≠tica all√°¬† y, del mismo modo, asegura que los cubanos ya ni ven la propaganda: ‚ÄúGertatzen da kaleko anuntzio politikoen kontra inmuzitatuta dagoela bertako jendea. Oharmena deskonektatuta daukate kontsigna politikoekiko‚ÄĚ.

El diario¬† relata algunas curiosidades como ciertas coincidencias hist√≥ricas que vinculan Cuba con Euskadi, como la visita de Von Humboldt a ambos pa√≠ses. Sabemos tambi√©n que escucha bastante m√ļsica y que la literatura y el lenguaje, lo que la literatura supone en su vida, y lo que cree que es la literatura, ocupa un espacio capital de su pensamiento: ‚ÄúNorberaren baitan errefuxiatutako mamuak beste batzuen barrura pasarazteko ahalegina da literatura‚ÄĚ. El escritor se refleja tambi√©n como un hombre preocupado por la efectividad y la simplicidad que parecen haberse impuesto en la escritura: ‚ÄúKomertzializazioak eta merkatuak, orokorrean, eragin handia dute literaturan eta arte guztietan. Ez saltzeko orduan bakarrik, literatura edo artea zer den definitzean ere bai‚ÄĚ.

Del mismo modo, comprueba c√≥mo las nuevas tecnolog√≠as han alterado tambi√©n el ocio, como observa al fijarse en la forma en la que su hija se divierte. Sobre, precisamente, su relaci√≥n con sus hijos hay varias entradas interesantes. Y tambi√©n sobre la de su hija con el euskera. En la entrada Euskara habaneroa leemos: ‚ÄúNire alabaren zenbakiak: Bat, bi, hiru, lau, bost, sei, zazpi, zortzi, bederatzi eta hamal!‚ÄĚ.

La c√°rcel y las torturas est√°n presentes tambi√©n en este libro en el que reflexiona sobre uno de sus grandes temas, el exilio: ‚ÄúHabanako euskaldunen eguna. Musika eta dantza, janaria eta edaria, jendetza eta giro ona. Gauez, aberrigabearen nagitasunarekin zokoratzen naiz literaturaren bazterrera.‚ÄĚ Pero quiz√°s, mi entrada favorita, por su plasticidad y su po√©tica, sea esta: ‚ÄúEta gaua da nazio bat Txina baino handiagoa‚ÄĚ.

Este diario es sin duda, más intelectual que íntimo, aunque algo de la esfera privada deja ver, y algo también de esa vida, siempre interesante, que transcurre en el camino que va de casa a la panadería.

Txani Rodríguez

Landabaso/Goia, una conversación lenta y feminista

1.362 km EURI es el t√≠tulo del libro que han escrito a cuatro manos Garazi Goia y nuestra compa√Īera Goizalde Landabaso.¬† El libro refleja la correspondencia que ambas autoras mantuvieron entre julio de 2017 y julio de 2018, cuando deciden darse un descanso con la promesa de volver a escribirse, con el repertorio renovado, digamos. Estas dos mujeres, en plena hegemon√≠a del correo electr√≥nico y el WhatsApp se intercambian cartas al viejo estilo para reivindicar una forma de comunicaci√≥n alejada de la inmediatez, lo fraccionario, lo epid√©rmico. En todo caso, las nuevas tecnolog√≠as est√°n presentes ‚Äďhay alusiones al WIFI en el transporte p√ļblico o a c√≥mo Google satisface nuestras curiosidades- y algunas de las preocupaciones de estas escritoras revisten mucha actualidad. Goia, por ejemplo, lucha contra el tiempo en su ajetreada vida; Landabaso se rebela contra la imposici√≥n del deber de perfecci√≥n que hoy se impone.

Aunque Landabaso vive en Bilbao y Goia en Londres, lo cierto es que muchas de estas cartas est√°n escritas en tr√°nsito, durante viajes de trabajo o de placer, en trenes, en aeropuertos, en aviones. Ambas mujeres viajan mucho y el libro se dota de cierto cosmopolitismo y mundanidad. 1.362 km EURI tambi√©n tiene mucho de confidencialidad porque las autoras, sin exponer en exceso sus vidas privadas, si comparten sus inquietudes √≠ntimas: Goia, embarazada durante la correspondencia, habla por ejemplo de la maternidad y de su confrontaci√≥n con la libertad; Landabaso hace lo propio con su decisi√≥n de no ser madre; ambas comparten las cosas que les quedan por hacer y nos descubren algunos de sus temores. ‚ÄúEtxe honen gauak-dice Landabaso- beldurtzen nau, aitortzen dut. Amets gehiegi ditut lo-tarteetan eta arrotz (eta intrus) sentitzen naiz (‚Ķ) Koadernotxoa mesanotxean utzi dut lo-eteneetan sortzen zaizkidan ideiak apuntatzeko‚ÄĚ. Sin embargo, hay un hilo argumental que recorre todo el libro: la reivindicaci√≥n de algunas mujeres que quedaron ensombrecidas por sus maridos, por sus hermanas, y, sobre todo, por el signo de los tiempos que les tocaron vivir. ‚ÄúItzalean‚ÄĚ es, de hecho, una palabra que se repite en el texto. Garazi Goia confiesa lo siguiente: ‚ÄúItzalean egotea sufrimendu izugarria izango zen niretzat. Ez nintzateke egokituko, Itzalari nola irabazi pentsatuz beti, oinazeak gainezkatuko luke nire arima. Itzalari aurreratu nahian, etengabe ibiliko nintzateke lehia batean. Imajinatzen duzu borroka hori?‚ÄĚ.

Como dec√≠a, las cartas se detienen en las vidas y trayectorias de muchas mujeres, algunas m√°s lejanas, como la pintora Paula Modersohn-Becker, la escritora y periodista Milena Jesenk√° ¬†o la Premio Nobel Sigfrid Undset; tambi√©n nos hablan de otras mujeres de muy cerca, ¬†de aqu√≠ mismo, como la fot√≥grafa Eulalia Abaitua, la panderetera Maurizia Aldeiturriaga, la m√ļsica Marian Arregi o la escritora de Iparralde, Marie Darrieussecq. Creo que Landabaso y Goia corr√≠an el peligro de insertar las trayectorias de las artistas que mencionan de una manera forzada, pero, desde luego, han esquivado bien ese obst√°culo porque son los libros que leen, las coincidencias cronol√≥gicas, un documental proyectado en un avi√≥n, o las derivas de sus conversaciones las que traen, con naturalidad, a esta correspondencia todos esos nombres.

1.362 km EURI nos ofrece, por tanto, la posibilidad de conocer, a menudo de descubrir, a un ramillete de mujeres pioneras, valientes y talentosas, además de asistir al intercambio de ideas, inquietudes y confidencias entre las autoras de este libro en el que, como el título indica, llueve bastante, y en el que se logra que cale  cierta sensación de oprobio por el olvido que cayó sobre mujeres tan valiosas.

Txani Rodríguez

Una bella historia de los alimentos

Nacido de una nueva editorial bilba√≠na, A fin de cuentos, este √°lbum de conocimiento de gran formato ha obtenido el I Premio Iberoamericano al Mejor Libro Informativo convocado por la Universidad de Salamanca. Lo ha escrito la barcelonesa Teresa Ben√©itez y lo ha ilustrado la mexicana Flavia Zorrilla, a las que acompa√Īa un sugestivo pr√≥logo de Aina S. Erice, bi√≥loga y escritora volcada en el mundo vegetal y autora a su vez de las nueve historias sobre el poder de las plantas que forman el libro Cu√©ntame, S√©samo, publicado en la misma editorial que este que comentamos.

Un libro que nos habla del trigo, el arroz, el pimiento, el café, el maíz… quince alimentos que hoy son parte esencial de nuestra despensa: de dónde nacieron, cuándo y cómo han llegado a nosotros y el modo en que se producen. Unos cruzaron el Atlántico procedentes de América, como el cacao, el maíz y la patata, y otros los llevaron los marinos de Colón, como el café, el trigo o el arroz. Y de cada uno de ellos se nos cuenta su origen y sus leyendas, su consumo actual, su expansión e incluso los peligros que algunos sufren con el cambio climático.

Sugerentes infografías, citas de autores y recetas culinarias apoyan la información que se ofrece en un lenguaje fácil y ameno, información que nos lleva de viaje por un mundo a menudo remoto y poco conocido hasta traernos al confort de nuestras mesas.

Seve Calleja

Cuando las mujeres luchaban por quitarse el sombrero

Cuenta Elvira Lindo, en el cap√≠tulo que en 30 maneras de quitarse el sombrero dedica a Concha M√©ndez, que esta poeta, junto con Maruja Mallo y Margarita Manso, acompa√Īadas por Lorca y Dal√≠, nada menos, mostraron su cabeza descubierta en la Puerta del Sol. ‚ÄúFue un acto contra la moral imperante‚ÄĚ, explica Lindo. Quitarse el sombrero estaba mal visto en los a√Īos veinte, como tantas otras cosas tambi√©n¬† estuvieron mal vistas en otras √©pocas; sin embargo, ha habido mujeres dispuestas a romper las reglas, a no someterse, a no hacer lo que se esperaba de ellas. Y es precisamente a esas mujeres ‚Äďalgunas nos resultar√°n muy conocidas; otras, mucho menos- que van desde Elena Fort√ļn a Alice Munro, desde Mar√≠a Guerrero a Mary Beard, a las que Lindo dedica unos perfiles verdaderamente luminosos, que suponen una mezcla feliz de subjetividad y rigor.

Las piezas no se queda en el resumen biogr√°fico, sino que la autora incorpora reflexiones, como la siguiente: ‚ÄúEs casi un lugar com√ļn que los escritores sientan que han nacido demasiado tarde, demasiado pronto o en el pa√≠s equivocado‚ÄĚ. La lectura de este libro nos har√° part√≠cipes tambi√©n de alguna confesi√≥n, como la que desvela su frustrada vocaci√≥n de actriz. En todo caso, es la mirada de Lindo sobre la ni√Īez de todas esas mujeres la que enlaza unas historias con otras.

Qu√© ser√≠a de mi sin el acto de admirar, se pregunta Lindo, y lo cierto es que estos textos desprenden admiraci√≥n sincera sin caer en ning√ļn momento en la hagiograf√≠a ya que no se ocultan las contradicciones de las protagonistas; unas contradicciones que no impiden que comprendamos que todas fueron valientes, que trataron de amar, de crear, de vivir con libertad y que fueron pioneras en muchas batallas e, incluso, en algunas victorias.

El libro se cierra con un autorretrato titulado Una mujer inconveniente, honesto y divertido: ‚ÄúYo sostengo que el humor es una caracter√≠stica del car√°cter que traemos de fabrica, impresa en el adn. Si quien posee esta cualidad lo convierte en una profesi√≥n o en una actitud consciente ante la vida, el humor es sin duda un don; pero cabe la posibilidad de que alguien dotado para la comedia no repare jam√°s en ese tesoro gen√©tico ni sepa c√≥mo manejarlo.‚ÄĚ Por fortuna, Lindo sabe de sobra c√≥mo manejarlo y c√≥mo crear un autorretrato que arranca la risa y a veces la carcajada.

30 maneras de quitarse el sombrero es, en resumen, un libro con el que se aprende mucho y que, como dice Elena Poniatoska en el prólogo, logra que nos entren ganas de leer a todas las autoras citadas. Para quitarse el sombrero también este ejercicio de incisión, admiración, humor, perspectiva, critica y ternura.

Txani Rodríguez