Archivo de la categoría: euskadi

El poema. Mari Luz Esteban, vasca

Zahartzeko modurik onena

Hirian bizitzea da

Kutsadurak izarrak estali arren

Zahartzeko modurik onena

Gazte nahi ez izatea da

Zahartzeko modurik onena

Nor bere aurkikuntzan tematzea da

Zahartzeko modurik onena

Kotxearen azken kolpea

Etxeko hormetako zartatua

Azalaren mailatua

Bizitzaren zimurra

Bere horretan zaindu eta

Behatoki bihurtzea da.

Hauxe da Mari Luz Estebanek idatzitako bigarren poema liburutik ateratako poema, Zahartzeko modurik onena du izena poemak eta Pamiela argitaletxeak kaleratu du. Mari Luz Esteban Burgosen jaio zen 1959an baina bizitza osoa eman du berton. Antropologoa da ikasketaz, EHUko irakaslea eta antropologia soziala eta medikuntza antropologian aditu da. Amaren heriotzak libreago egin ninduen poema liburu ederraren ostean hau du bigarrena, Andrezaharraren manifestua.

Goizalde Landabaso

La última entrega de novedades de noviembre de 2019

LUCIA BERLIN

Bienvenida a casa    (ALFAGUARA) 186 páginas

La publicación de Manual para mujeres de la limpieza, una recopilación de textos editados entre 1977 y 1999 por la estadounidense Lucia Berlin (1936-2004), colocó hace cuatro años a esta autora en un lugar destacado entre los escritores de relatos estadounidenses de su generación. Berlin tuvo una vida azarosa y repleta de acontecimientos. Vivió su infancia en poblaciones mineras del medio oeste, su adolescencia glamurosa en Santiago de Chile (hablaba muy bien castellano) y su vida adulta entre Nueva York, México y California. Se casó tres veces y pasó las de Caín para alimentar a sus cuatro hijos. Fue enfermera, telefonista, limpiadora y profesora de escritura creativa en la universidad y en la cárcel. Su vida se coló en sus relatos y los hizo vivos, palpitantes, estremecedores, mágicos y realistas. Tras aquel volumen se publicó Una noche en el paraíso que reunía otros 22 relatos inéditos en castellano. Ahora aparece Bienvenida a casa, una recopilación de textos autobiográficos en la que Berlin trabajaba antes de su muerte. El volumen se completa con cartas y fotografías. Un talento deslumbrante.

YURI HERRERA

Diez planetas     (PERIFÉRICA) 129 páginas

Cuando uno llega por primera vez a la literatura del mejicano Yuri Herrera (Actopán, 1970) los ojos le hacen chiribitas. Porque Herrera es un autor con “voz propia”, que cuenta historias que sacuden la frontera entre Estados Unidos y México, uno de los lugares más duros del mundo, donde el narcotráfico campa a sus anchas y donde miles de personas intentan diariamente la travesía del sur al norte en busca de un lugar donde no solo vivir mejor, sino donde sobrevivir. En Trabajos del reino se contaba la historia de Lobo, un acordeonista con escasa suerte, que era rescatado de su triste destino de tocar y cantar por cantinas de mala muerte por el Rey, un capo de la droga. En Señales que precederán al fin del mundo una joven intentaba cumplir la misión que le había encomendado su madre: pasar al “otro lado” y encontrar a su hermano del que no se sabe nada desde hace meses. Y en La transmigración de los cuerpos la historia más alucinada y alucinante de todas, nos hablaba de una plaga que azotaba una ciudad hasta los huesos. En su cuarto libro de ficción (en medio hubo un volumen periodístico El incendio de la Mina El Bordo) Diez planetas recoge veinte relatos de ciencia ficción en los que se permite mirar a “otras realidades”. Fascinante.

MURIEL BARBERY

Un país extraño     (SEIX BARRAL) 363 páginas

Para muchos lectores la francesa Muriel Barbery (Casablanca, 1969), profesora de filosofía en institutos y universidades, es la autora de La elegancia del erizo, una metáfora repleta de matices sobre la lucha de clases que encandilaba por sus personajes estrambóticos y tiernos. Pero Barbery es responsable también de otras novelas “curiosas” como Rapsodia Gourmet y La vida de los elfos, una historia fantástica que llega a su conclusión en este Un país extraño. Alejandro de Yepes y Jesús Rocamora, dos jóvenes oficiales del ejército regular español, se enfrentan al sexto año de la guerra más cruenta que haya conocido el ser humano. El día que se topan con el afable y excéntrico Petrus da comienzo una aventura extraordinaria ya que los dos españoles abandonan su puesto y cruzan un puente invisible: Petrus es un elfo, proviene del secreto mundo de las Brumas en el que ya está reunida una compañía de elfos, mujeres y hombres de la que dependerá el destino de la guerra. Alejandro y Jesús descubrirán la tierra de su nuevo compañero, una tierra de armonía natural, belleza y poesía, pero que también se enfrenta al conflicto y al declive. Juntos participarán en la última batalla y sus mundos, tal y como los han conocido, nunca volverán a ser los mismos. Aventuras, filosofía y fantasía.

SEVE CALLEJA, edición

Un Bilbao de cuentos  (EL GALLO DE ORO)  219 páginas

Este es un libro muy curioso y entrañable. Reúne dos visiones sobre Bilbao: la de los escritores que escribieron historias sobre su ciudad o la ciudad que amaban y la del dibujante que dibujó sus paisajes y sus gentes como nadie lo había hecho, a pesar de ser donostiarra de nacimiento, Juan Carlos Eguillor. El volumen que ha “comisariado” Seve Calleja reúne textos, relatos, de los propios Calleja y Eguillor y también de, entre otros, Miguel de Unamuno, Antonio de Trueba, Emiliano de Arriaga, Juan Antonio de Zunzunegui, Vicente Blasco Ibáñez, Luis de Castresana, José Miguel Fernández de Urbina, Esther Zorrozua, Fernando Palazuelos y Álex Oviedo. Son relatos que entre la nostalgia y el realismos hablan de muchos bilbaos, el pequeño y provinciano de antes de la Revolución Industrial, el cosmopolita de los años veinte, el industrial y sucio de los años posteriores a la Guerra Civil… Un Bilbao amado y odiado a partes iguales. Un libro poliédrico

MARTORELL-MARQUÉS-AGULLÓ

Pioneras. Hª y compromiso de las hermanas Úriz Pi  (TXALAPARTA) 197 páginas

La Historia tiende a ocultar a gente muy valiosa y más si son mujeres y están en el bando de los perdedores, por ejemplo de los perdedores de la Guerra Civil Española. Es lo que sucedió con las hermanas navarra Josefa y Elisa Úriz Pi. Fueron dos mujeres de un valor excepcional, dos adelantadas a su tiempo que impulsaron con coraje una renovación pedagógica de un sistema educativo anclado en el pasado, además de trabajar por los derechos de las mujeres e implicarse en la lucha política de la época. Exiliadas en Francia por su militancia comunista no dudaron en formar los primeros grupos de la Resistencia contra la ocupación alemana en el entorno de París. Su extraordinaria valentía fue reconocida cuando murieron en su exilio berlinés, sin haber podido volver a su Navarra natal. El historiador Manuel Martorell (Elizondo, 1953), un experto en el pueblo kurdo, ha buceado en sus vidas y nos ofrece un retrato muy vívido de sus figuras y de su obra. Impecable.

Los brillantes e inteligentes aforismos de Ramón Eder

El Premio Euskadi de Literatura en castellano ha roto moldes en su última edición. Porque el jurado ha decidido premiar un libro de aforismos, algo no muy habitual. El galardón ha recaído en el veterano Ramón Eder, un navarro, nacido en Lumbier en 1952 que vive en Donostia. Un tipo que estudió filosofía y que ha desdeñado siempre los géneros más vendidos como la novela y el ensayo. Es decir que es un escritor que cultiva géneros que no llegan al gran público, como la poesía o el relato breve. Pero en los últimos tiempos le ha dado por el aforismo, que según define el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española es “una máxima o sentencia que se propone como pauta en alguna ciencia o arte”, una definición que se queda un poco corta, como vamos a demostrar. En los últimos años Eder ha publicado once libros de aforismos, el último este galardonado Palmeras solitarias.

El autor dice que “un libro de aforismos es una especie de diario, no de lo que uno hace sino de lo que uno piensa”. No puedo estar más de acuerdo. También asegura que “el buen aforismo es el que dice más de lo que parece, no el que parece que dice más de lo que dice” y que, atentos, “no todas las frases buenas son aforismos, porque el aforismo tiene que tener algo autónomo y desconcertante”. El aforismo debe ser, como dice en el prólogo el escritor Juan Bonilla, algo parecido al punto final con el que “se solventa una conversación de la que no se nos da noticia”. También a mi entender es una argumentación de la que se elimina la paja, la cháchara.

Se nos sugiere que el aforismo es al pensamiento, lo que el cuento a la literatura; que  puede llegar a ser metafísica de bolsillo; que debería de tener un punto de mala leche. Este es un libro que reflexiona sobre el sentido de la vida: “entre dos eternidades vivimos unos años y lo llamamos vida” o “tan misteriosa es la vida que necesita una explicación misteriosa” o “la vida es una ficción basada en hechos reales” o “la vida consiste en resistir la tentación de tirar la toalla”. También es un libro que reflexiona sobre las cosas de la vida con un punto de cachondeo: “el carácter se forma los domingos por la tarde” o “los que triunfan póstumamente tienen la suerte de no enterarse de la mala suerte que han tenido” o “a veces hay que darle la razón al que no la tiene para que aprenda”. Hay además sabiduría en este libro: “hay cosas importantes que sabemos pero que no sabemos que las sabemos”; y resignación: “es triste darse cuenta de que ya es tarde para cometer ciertos errores”; y constataciones sobre la realidad, sobre lo que sucede a nuestro alrededor: “el fin justifica los miedos”.

Estamos ante un libro de aforismos inteligente, doloroso, sensible, divertido, hermoso, vital, reflexivo, sentimental, entrañable, poderoso y tierno, muy tierno. Un libro en el que se nos dice con absoluta sinceridad que no todo lo que se busca se encuentra y que a veces lo encontrado de chiripa puede ser luminoso: “los mejores aforismos suelen ser serendipias”. Hay que leer a Ramón Eder, ofrece consuelo espiritual y brillantez literaria.

Enrique Martín

Cuarta entrega de las novedades de noviembre de 2019

PAOLA MASINO

Nacimiento y muerte del ama de casa                             (ALIANZA) 297 páginas

Paola Masino fue una narradora, ensayista, traductora y libretista de ópera italiana que vivió entre 1908 y 1989. Una mujer que se movió entre las élites intelectuales europeas de entreguerras. Enfrentada al fascismo de Mussolini sufrió censura, especialmente este libro, Nacimiento y muerte del ama de casa, una novela inspirada en sus propias experiencias. Lo terrible es que la imprenta donde iba a ser publicado el libro fue bombardeada, por lo que la autora tuvo que reescribirlo de memoria. La novela narra la metamorfosis de una niña en “ángel del hogar”. La niña pasa su infancia escondida en un baúl, donde indaga los misterios de la vida y la muerte, olvidada de todos, ignorando los “deberes” de su género y desesperando a su madre. Hasta que, ya adolescente, asume su destino asfixiante, la suerte de la mujer adulta de la época, y se convierte en una perfecta ama de casa. Un libro furioso, agresivo, pero también sutil y delicado, una pequeña joya olvidada.

ESHKOL NEVO

Tres pisos     (DUOMO)  284 páginas

Eshkol Nevo (Jerusalén, 1971), que pasó su infancia entre Israel y los Estados Unidos, estudió Psicología, aunque se dedicó profesionalmente a la publicidad, hasta que lo dejó todo por la literatura. Es uno de los escritores más representativos del relevo generacional en la narrativa israelí. Galardonado con varios premios, la editorial Duomo ha publicado anteriormente sus libros La simetría de los deseos, Los amores solitarios y Los destinos invisibles. En Tres pisos nos adentra en la vida de los habitantes de un edificio en un barrio tranquilo de una ciudad. Es un mundo de aparente placidez: los setos están podados con esmero, el portal se ha renovado recientemente, los coches estacionan de forma ordenada y no hay ruidos molestos: reina la quietud. Pero, de puertas adentro, la vida no es tan tranquila y silenciosa. Todos los vecinos tienen algo que contar, algo que confesar. Una historia de sentimientos.

INMA ROIZ

El viaje de Aixa   (EL GALLO DE ORO) 300 páginas

Tercera novela de la escritora, periodista y antropóloga alavesa Inma Roiz (Okendo, 1971) tras Manuela y Oro verde. Especializada en migraciones El viaje de Aixa nos traslada a un mundo helado y hostil de hace quince mil años. Un cazador y una niña realizan un viaje iniciático desde los Pirineos Centrales hasta Urdaibai. Era un tiempo en el que el ser humano debía enfrentarse a una climatología adversa, a depredadores más fuertes y a sus propios semejantes, aunque también debía abrirse a otros para sobrevivir. Un acercamiento al despertar de la vida, a una naturaleza salvaje y fascinante y a los vestigios en forma de arte que otros dejaron en cuevas como Isturitz o Ekain. La novela se ve realzada por el impresionante trabajo gráfico del dibujante e ilustrador Rober Garay (Bilbao, 1964) que demuestra sus conocimientos espeleológicos y sus pasión por el Arte Rupestre. Una gran aventura.

YAGO CAPABLANCA

Gigoló en Riad     (FUNAMBULISTA)  263 páginas

Este es un libro muy curioso por varios motivos. Primero porque su autor no existe como tal, sino que es un pseudónimo que esconde al sociólogo, abogado y novelista Luis Morales y al periodista, crítico literario y escritor Iván González. Y segundo que cuenta una historia real novelizada a la que se han cambiado algunos nombres. Porque esta novela de no ficción cuenta la historia de un ingeniero español que entre los años 2009 y 2011 trabajó para una multinacional en Riad, la capital de Arabia Saudita. Y que al poco de instalarse es invitado a ejercer de chico de compañía de esposas de otros profesionales expatriados: mujeres occidentales, solitarias y aburridas en mitad de la nada. Su trabajo como gigoló sufrirá dos grandes contratiempos, que nuestro protagonistas se enamoró de una mujer musulmana y que su actividad empezó a levantar las sospechas de varios servicios de inteligencia en medio de las revoluciones de la Primavera Árabe y del 15M. Un libro inesperado. Entre Celine y Bukowski.

TORI TELFER

Damas asesinas    (IMPEDIMENTA)  394 páginas

Hay muchos libros que hablan de asesinos en serie masculinos, pero pocos sobre las mujeres que mataron a mansalva (hasta el punto de que el FBI aseguraba, hasta 1998, que las asesinas en serie “no existían”). La periodista estadounidense Tori Telfer ha querido rellenar ese agujero y ha compilado las historias de catorce mujeres que podrían entrar en la categoría de asesinas en serie. Entre ellas están Erzsébet Báthory, la Condesa Sangrienta; Mary Ann Cotton, la virtuosa del “arsénico sin compasión”; Darya Nikolayevna Satylova, la Torturadora Rusa; Nannie Doss, la Abuelita Risueña; Alice Kyteler, la Hechicera de Kilkenny; o Kate Bender, la Bella Rebanadora de Pescuezos. No hay en estos retratos ni explicaciones fáciles, ni tópicos machistas. Solo hay mujeres que en un momento de sus vidas se convirtieron de depredadoras. Un libro muy riguroso y con un vitriólico sentido del humor… negro.

Recuperando al Mujika Iraola de 1987

“Auzunea zaintzen duten hiru tontorretan, oraindik pasa berria den elurteko arrastoak lekuko gisa, harkaitz artean eta belaze garaietan bakarrik gordetako elur bildu zuriei deitzen zien osabak azukrea”. Esta explicación, que aclara también el título de este libro, nos llega a través de la voz de quien fuera un niño que escuchaba embelesado las historias a veces un tanto fantasiosas de su tío. Los rastros de las nevadas eran azúcar, y si al escarbar en la arena de la playa surgía agua, era txakolí. Tío y sobrino son solo dos de los numerosos personajes que pueblan una cartografía concreta: los montes cercanos a Tolosa: Auzune y su plaza, en un valle, rodeado de tres cumbres, Itturro, Albiztur, los caseríos, los campos, las rocas, las fuentes, los árboles y entre ellos un cerezo japonés al que responsabilizaron de distintas calamidades un año que no floreció al llegar abril. Es la vida del caserío y sus habitantes lo que refleja Mujika Iraola en esta colección conformada por once relatos, y aunque el entorno que describe es realmente bello, sin extralimitarse con sublimaciones, no creo que podamos hablar de un homenaje bucólico a la vida en el campo.

Estos cuentos reflejan la dureza que conlleva trabajar la tierra, y también lo claustrofóbicas que pueden resultar las pequeñas sociedades, tan cerradas. Ese ambiente se refleja bien, por ejemplo, en el relato que abre el libro, Terralez bilduak, una historia hipnótica y sugerente que tiene como desencadenante la llegada de un forastero a aquellos montes, y la llegada con él del terral y de la desgracia. Hasta qué punto es el foráneo el responsable de todo lo que ocurre tendrá que decidirlo el lector. Sobre espacios poco ventilados, digamos, estremece el relato titulado Regina que habla de una relación incestuosa, narrada desde el punto de vista de la víctima, una cría que hace una lectura de su realidad particular, pero también lógica. Lo cierto es que todos los relatos tienen  alguna torcedura, y la muerte se cuela en las páginas a través  de la venganza, de duelo de honor, de la mala fortuna o de las guerras. El rango temporal que abarca el libro es amplio, y con el tiempo, bien es sabido, siempre pasan cosas.

Mujika Iraola echa a andar en cada cuento una porción de realidad que revive con la lectura, y a  veces algunos elementos se trasvasan de un relato a otro. Sin caer en sobre-explicaciones y mostrándonos lo que sucede a través de escenas bien estructuradas, y muy bien focalizadas, el donostiarra elaboró un libro realmente sólido, concreto, personal. Respecto al euskera hay que destacar que combina el batua con el habla de esa zona de Tolosa y eso confiere al texto vivacidad.

Azukrea belazeetan fue editado por primera vez en 1987, y en su momento se saludó como una de las colecciones de relatos más relevantes del momento. La verdad es que no ha perdido elocuencia, y varias décadas serían suficientemente delatoras. No cualquier libro aguanta el paso del tiempo, y este se mantiene fresco como el azúcar de nieve.

Txani Rodríguez

El poema. Jon Iñaki Lasa, vasco

Bizirik irautea izan da beti helburua

eta sufritu gabe hiltzea.

Ez da denbora gehiegirik eduki, egia esan, maitasun kontuetarako.

Musu, haurrei eman zaie, eta oso ttikiak izan direnean soilik.

Horrelaxe hazi dira belaunaldi batzuk gure herrian.

Inork gutxi ikusi ditu aiton-amonak elkarri musu ematen.

Luzaroan izan da baliokoa eta balekoa,

esan izan ez dena.

Limurkeria jolasak,

horixe izan dira: jolasak eta keriak.

“El amor no resiste” izan da esamoldea,

arau bihurtua gehienetan,

ez baita izan existentzia maitasunaren ezaugarria eta dohaina

etxe askotan.

Gure amak sekula ez zidan esan maite zaitut,

eta horren falta sentitu dut bizitza osoan.

Neure txikitxo, gaur egin dituzu 54 urte,

entzun: maite zaitut.

Eta amak betaurrekoak kendu ditu

zorion malkoak sikatzeko.

Hauxe da Jon Iñaki Lasak idatzitako poema. Pamiela argitaletxearekin kaleratu berri duen Pertsonaiak liburuan ageri den poema da, eta ez dauka izenbururik. Gernikan jaio zen 1963an Lasak hamar bat liburu ditu kaleratuak. 19 urte zituen bere lehenengo lana kaleratu zuenean Ustelarekin, Alizia eta biok. Komatxo artean literatur saioaren aurkezle izan zen, eta Kandela literatur taldearen sortzaile. Era askotako poemak eta narrazio ppoetikoak kaleratu ditu esku artean dugun liburuan, tartean, irakurri berri dugun poema.

Goizalde Landabaso

Unai Elorriaga, buscando a Iturria desesperadamente

El escritor vizcaíno Unai Elorriaga (Getxo, 1973) acaba de publicar en la editorial Susa la novela Iturria. La carrera literaria de Elorriaga comenzó en 2001, cuando publicó SPrako tranbia-Un tranvía en SP, una novela tierna y sorprendente que nos encandiló a todos y que mereció el Premio Nacional de Narrativa. Tras ese libro vinieron Van’t Hoffen ilean-El pelo de Van’t Hoff, Vredaman, Londres kartoizkoka da-Londres es de cartón y así llegamos a 2014, cuando nos sorprendió de nuevo con Iazko Hezurrak. Iturria, su nueva novela, está protagonizada por Soro Barturen, un hombre de 79 años, que aunque no parece enfermo, va a morir pronto. Barturen ha decidido buscar a Pedro Iturria, quien fuera compañero suyo de estudios en Inglaterra y a quien hace cincuenta años que no ve, pero encontrarle no va a ser cosa fácil. Barturen sigue la pista de Iturria porque su antiguo amigo publica regularmente cuentos en distintas revistas europeas. Su hija, la de Barturen, localiza esas revistas y también las distintas direcciones en las que reside, pero cuando llegan, ya se ha ido. En esa aventura le acompaña un amigo de la infancia, de su misma edad, Erroman, que es el narrador de la historia. Con el autor hemos charlado. Pincha y disfruta.

Las miradas encontradas de Balde y Arzallus

En la primera página de Miñan leemos  la siguiente aclaración: “Liburu hau Ibrahima Baldek idatzi du, ahoz; eta Amets Arzallus Antiak idatzi du, eskuz”. Y así es, Ibrahima Balde le cuenta su azarosa vida al bertsolari Amets Arzallus, que muda la palabra oral a la palabra escrita. Y es notable la voluntad de que resuene la voz, la manera de hablar de Ibrahim y su mirada sobre las cosas. Las experiencias de este migrante están contadas de forma muy sencilla, sin artificios, como si él nos hablará, pero transmiten mucha fuerza.  A veces, por ejemplo, el relato retrocede porque al narrador se le ha olvidado contar algo, y ese tipo de giros acentúa la ficción de la oralidad.

Pero hablemos ya de la historia del joven Ibrahima Balde. Nace en un pueblo de Guinea, en el seno de una familia pobre. Su padre trabaja en la capital, Konakry, y vende zapatos en un puesto callejero. El padre regresa al pueblo en la época de lluvias para ayudar a su madre a trabajar la tierra. Desde los cinco a los trece años, Ibrahima vivirá con su padre. Cuando este fallece, regresa al pueblo, pero su madre vende dos vacas y le da el dinero para que aprenda un oficio en la ciudad. Un conductor de camiones le toma como aprendiz y parece que ese va a ser su destino; sin embargo, su hermano pequeño –en el idioma de Ibrahima “hermano pequeño” se dice “miñan”- se escapa a Libia para tratar de  llegar a Europa. Ese hecho supone un punto de inflexión en la vida de Ibrahima porque no dudará en buscarle: “(…) Asko maite nuen nik txiki hori. Nire bizitzako helburu bakarra zen, haur hori atzeman, haur hori babestu, eta ikasketetan lagundu”, confiesa Ibrahima.

Esa búsqueda llevará al protagonista de esta dura historia a emprender una auténtica odisea a través de varios países africanos: irá a Libia, Argelia, Marruecos… Atravesará desiertos, sufrirá hambre y sed, será vendido como un animal, secuestrado, vivirá en campos de refugiados, conocerá a las mafias que trafican con personas, asistirá al negocio del paso del estrecho, embarcará en una zodiac, ya frente a las costas españolas, y será rescatado por salvamento marítimo… Un verdadero calvario. No contaré qué pasa con el hermano, pero sí quiero destacar que el narrador no edulcora la historia: habla de la violencia de las mafias, y él no siempre se comportará como un héroe. También refleja el racismo que se da entre los propios africanos: “Herrialde magrebtarretan umiliazioa etengabea da. Eta ez da Polizia bakarrik, jende arrunta da, zu eta ni bezalakoa, askotan haurrak”.

Creo que es muy recomendable, si no necesaria, la lectura de Miñan porque resuena a verdad, porque pone piel a lo que a menudo no es más que un número, y porque es una verdad que aunque resulte incómoda no deberíamos olvidar en estos tiempos de muros cada vez más altos.

Txani Rodríguez

Luisa Etxenike: la violencia de otros, nuestra culpa

Hace una década la donostiarra Luisa Etxenike publicó la novela El ángulo ciego. Era su primera aproximación al terrorismo de ETA y a sus consecuencias, concretamente a las consecuencias directas: un atentado, un asesinato y las víctimas que quedan a la intemperie. Con ese libro ganó el Premio Euskadi de Literatura en castellano: un premio más que merecido. El año pasado, y tras el final de ETA, la escritora volvió a bucear en las consecuencias de esta terrible tragedia en Absoluta presencia, una novela en la que reflexionaba sobre los efectos del terrorismo en los amenazados y sus familiares, pero también nos hablaba sobre el miedo en general, el miedo que puede derivar de una amenaza de muerte o el miedo a que tu vida se pueda destruir en cualquier momento. Y ahora completa esta visión sobre el terrorismo (formando así una trilogía) con Aves del paraíso, en la que fija su mirada sobre los familiares de los miembros de ETA que no han comulgado con las ideas de sus seres queridos.

La novela arranca de manera excepcional. Estamos en Iparralde y los vecinos de una casa desocupada alertan a la Gendarmería de que hay alguien en esa casa, de que hay luz en su interior. Cuando los gendarmes llegan se encuentran a un vagabundo, y sorprendentemente éste se identifica como el dueño de la casa. Es un hombre extraño, que casi no habla, que duerme en la casa sobre unos cartones y tapado por una manta, que pasea mucho, que deambula, mejor dicho, por calles, playas y veredas. Un hombre que asiste al intento de suicidio de una mujer o que imagina el intento de suicidio de una mujer; un hombre que habla de vez en cuando con su ex mujer que vive en Hegoalde y que encuentra una llave misteriosa en la caja fuerte de la casa que le hace temblar porque imagina que esconde un terrible secreto. Un hombre que recuerda a su hijo y una imagen recurrente con él: un paseo por el monte cuando su hijo era niño y se pinchó con una castaña sin que él le alertara de que podría lastimarse. Un hombre que se siente culpable y también avergonzado, por lo que otros hicieron y, quizás, por lo que él calló. Y que va a encontrar la redención o por lo menos el camino a la redención gracias a una guía de aves que encontrará abandonada en un banco y gracias a la persona que conducirá ese extraño descubrimiento.

En Aves del paraíso Luisa Etxenike se adentra en otra de las aristas (hay tantas) del denominado conflicto vasco. Una arista que hasta ahora se había investigado poco, la de los familiares que no pudieron, no supieron o no se atrevieron a impedir las acciones que cometieron sus allegados. Y de lo que sucede cuando estos se dan cuenta de que la inacción produjo muerte y sufrimiento, mucho sufrimiento. ¿Hubiera podido cambiar todo si la relación con ese hijo, ese hermano, ese primo, hubiera sido distinta? Y una vez que pasó lo que pasó, ¿cómo enfrentarse a ello?, ¿cómo expiar los pecados?, ¿cómo hacerle comprender al ser querido que seguirás queriéndole pero que no compartes lo que hizo?

Una novela realmente interesante en la que las aves y especialmente las ilustraciones clásicas de James Ellsworth adquieren un papel fundamental. Como ha dicho la autora, “los pájaros son portadores de las metáforas que construyen al personaje, como son la migración y la muda”. Una novela que aboga por las revisiones de los comportamientos individuales y no colectivos para entender qué es lo que nos pasó y por qué sucedió lo que sucedió. Una novela repleta de silencios y de verdades, verdades que hay que descubrir sin apenas información, simplemente dejándonos guiar por la intuición, intuición que funciona como esa extraña brújula que parecen tener los pájaros cuando emigran hacia el sur.

Enrique Martín

Las hijas de la tierra de Alaitz Leceaga

La escritora vizcaína Alaitz Leceaga (Bilbao, 1982) acaba de publicar en el sello Ediciones B la novela Las hijas de la tierra. Tras el espectacular éxito de ventas de El bosque sabe tu nombre (cien mil ejemplares) la escritora vizcaína, forjada en los relatos que publicaba en Internet, regresa con una gran saga familiar que arranca en La Rioja a finales del siglo XIX. En la finca Las Urracas parece que una maldición se cierne sobre sus viñedos. Gloria, la joven hija del propietario, languidece en la vieja mansión de su familia viendo aproximarse otro otoño sin cosecha, mientras los demás se enriquecen en una edad de oro del vino. Pero todo cambiará cuando por avatares del destino tenga que ponerse al frente del negocio del vino. Comenzará una larga batalla que la enfrentará a los bodegueros y los caciques locales, que no conciben tener como rival a una mujer. Con la ayuda de sus hermanas, demostrará que todo es posible, incluso acabar con las habitaciones cerradas y los campos muertos. Con la autora hemos charlado. Pincha y escucha la conversación.